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miércoles, 26 de agosto de 2026

Soledad Puértolas / La sociedad ha quedado configurada para los jóvenes; a los mayores, los avances técnicos nos dejan fuera”

 

Soledad Puértolas irrumpió en la escritura a finales de los años 70. 
Soledad Puértolas irrumpió en la escritura a finales de los años 70. Maria Teresa Slanzi

Soledad Puértolas, escritora, 79 años: “La sociedad ha quedado configurada para los jóvenes; a los mayores, los avances técnicos nos dejan fuera”



Premio Planeta y quinta mujer académica de la RAE, Puértolas es un referente de las letras españolas, además de ser una mujer que lucha por la igualdad porque “es lo lógico, lo justo y enriquece cualquier campo” 


jueves, 30 de julio de 2020

“Sólo” o “solo” / 10 años de insumisión en la RAE por una tilde






NARCÍS R.E. /

“Sólo” o “solo”: 10 años de insumisión en la RAE por una tilde

Autores como Vargas Llosa, Marías o Gimferrer siguen acentuando el adverbio, pese a que la Academia a la que pertenecen cambió la norma en 2010


Peio H. Riaño
Madrid, 29 de julio de 2020

Hace 10 años una revisión de la Ortografía de la lengua española abrió una herida en el seno de la Real Academia Española (RAE), que una década después no se ha cerrado. Su director, el jurista Santiago Muñoz Machado, reconocía en una entrevista que la Academia no estaba dividida por el rechazo al lenguaje inclusivo, pero sí por la tilde del adverbio “sólo” y de los pronombres demostrativos (como “éste”). “Ahí no tenemos consenso”, explicó a El País Semanal. Hace diez años la recomendación fue aplicada de inmediato por medios de comunicación y editoriales en sus libros de estilo, mientras un grupo de académicos se negaba a comulgar con su propia norma, y así siguen.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Alice Munro / Una vida inesperada

Alice Munro


Alice Munro

UNA VIDA INESPERADA

Biografía


Los relatos de la Nobel de literatura de 2013 se caracteriza por las extrañas vueltas de la vida, la intervención del azar, la desaparición y reaparición de personas, espacios, tiempos



    Alice Munro, premio Nobel de literatura en 2013, en la cocina de su casa en Clinton (Ontario, Canadá). / CONTACT
    Me he permitido titular este breve comentario sobre Alice Munro con el título de una novela mía, publicada en 1997, precisamente la época de mi descubrimiento de la escritora canadiense. La frase -Una vida inesperada- refleja con fidelidad lo que representó Munro para mí. Esa era la sensación que transmitía mejor que nadie y que en aquel momento, cuando accedí a sus libros, era exactamente lo que necesitaba yo. Leer y expresar eso, las extrañas vueltas de la vida, la intervención del azar, la desaparición de personas, espacios, tiempos, su extraña reaparición. Lo inesperado. Lo lleno de vida. De desconcierto, de dolor, de pesadumbre, de súbitas alegrías, de fugaces éxitos. La magia, la gracia, la redención de la vida está en lo inesperado, en el constante fluir.
    Los versos de Quevedo:
    Oh, Roma, en tu grandeza, en tu hermosura,
    huyó lo que era firme y solamente
    lo fugitivo permanece y dura”.
    Lo fugitivo nos trae lo inesperado. Solo lo que huye, lo que se escapa, lo que se va, lo que crece, lo que cambia, permanece vivo. Lo firme muere, es tragado por las aguas.

    domingo, 20 de diciembre de 2015

    Katherine Mansfield / Las emociones tangibles

    Katherine Mansfield
    Ilustración de Triunfo Arciniegas
    Katherine Mansfield
    BIOGRAFÍA
    LAS EMOCIONES TANGIBLES

    Virginia Woolf sentía por Katherine Mansfield una gran admiración The Hogrth Press -la imprenta que poseían los Woolf- imprimió alguno de sus primeros relatos. No resulta difícil de explicar la admiración de Virginia Woolf, los relatos de Katherine Mansfield describen un universo de sensaciones que es también la materia sobre la que ella elabora sus novelas. Más exacto sería decir la inmateria, el espíritu. Las dos se centran en los oscuros sutiles y trascendentes repliegues del sentimiento y las impresiones más íntimas. Por supuesto los resultados son divergentes, pero sus literaturas parecen brotar de centros familiares. Katherine Mainsfield se ejercitó en el arte de la novela corta. En la medida del cuento su sensibilidad se mueve cómoda y segura, alcanzando una madurez que no puede por menos que producir asombro; había nacido en 1889, murió en 1923, a la edad de 34 años, enferma de tuberculos, en una comunidad teosófica de Fontenebleau a la que se había retirado convencida de que su enfermedad ya no podía tratarse físicamente, porque impregnaba su espíritu, dejando tras de sí cinco volúmenes de relatos, uno de trabajos críticos, un diario, un cuaderno de apuntes, un libro de poemas y un montón de cartas. Su marido -crítico y editor- se preocupó de publicar sus obras póstumas. En esto su suerte también recuerda la de Virginia Woolf. Contó con la solicitud de un marido que le animó a emprender y continuar la carrera literaria. No deja de ser curioso y significativo.

    El Garden Party

    Katherine Mansfield. Ediciones del Cotal. Barcelona, 1977.
    De los relatos incluidos en este volumen se destaca uno, Las hijas del difunto coronel, La sutileza de lo que no se dice, pero se ve, se palpa, el sentimiento de angustia, horror y liberación unidos que experimental las dos solteronas cuando muere el padre al que han dedicado su vida, alcanza tal expresividad y precisión que lo convierte en uno de esos cuentos magistrales, creadores, a la vez que narradores, de sensaciones. Uno recuerda, por ejemplo, Los melocotones, de Dylan Thomas, donde el olor, el color y la edad de la sala de visitas, allí descrita-, llega hasta nosotros desde la per:cepción del niño, ofreciéndonos de golpe todas las complejidades y confusiones del mundo de sus emociones infantiles. Así, la situación de las mujeres ahora huérfahas situación concreta que tenemos, aún menos probabilidades de haber vivido que la referida en el mencionado relato de Dylan Thomas -se convierte para nosotros en algo sumamente real. La magia se produce en parte por la técnica de la autora de no presentar detalladamente la situación, sino de presentar el diálogo entrecortado y a veces sin sentido de las mujeres; por él nos acercamos a su nuevo -mundo -el de la orfandad- y al que ha terminado para ellas; vemos a su padre, el amor, respeto y temor que les infundía. La relación de las dos hermanas con la criada, Kate, es reveladora de la dimensión de su inseguridad. En cierto modo, Kate es el mundo con el que se deben enfrentar y no pueden. Su sobrino, a quien desean regalar el reloj de su padre, es la esperanza, una esperanza a la medida de sus atrevimientos y temores, ¿cómo no sospechar, en el fondo, que el reloj no suponga para él ningún valor sentimental? Constantin y Josephine son en realidad una persona única que habla consigo misma, velada, temblorosamente, queriendo y no, queriendo profundizar en la razón última de las cosas.
    Predomina en los cuentos de Katherine Mansfield una intensa preocupación social y sicológica por el débil, el oprimido, el marginado. La descripción de estos personajes nos transmite, casi intactas, sus congojas. Su miseria no es una miseria «elaborada» o comentada, sino vista, sentida desde dentro y, por tanto, algunas veces imperceptible para el mundo que la rodea, Sus cuentos, que son morales, eluden la moralización.


    martes, 3 de marzo de 2015

    El legado literario del territorio Lara Bosch-Planeta


    José Manuel Lara Bosch.
    Foto de 

    El legado literario del territorio Lara Bosch-Planeta

    Editores y escritores analizan la herencia editorial y empresarial del que fuera presidente de Grupo Planeta


    Winston Manrique Sabogal
    Madrid, 2 de febrero de 2015

    Doce de los principales editores de España reunidos en una misma mesa para elegir la mejor novela del año en español. Rivales y competidores hablando como meros lectores y tratando de dejar los egoísmos a un lado para señalar la obra más destacada. Lo nunca visto. Algo que sólo lo podía hacer él: José Manuel Lara Bosch (1946-2015), fallecido el sábado. Así lo hizo desde 2002 hasta 2009 con la convocatoria del Premio Fundación José Manuel Lara.
    Este retrato condensa gran parte de lo que fue este editor, la persona que consolidó a Planeta como el más importante grupo editorial en español. Es la imagen que le viene a la cabeza a Claudio López de la Madrid, director editorial de Penguin Random House en España, cuando se le pregunta por una de las señas del territorio Lara Bosch-Planeta. Una imagen que bordean varios de los editores y escritores que con sus voces levantan esa cartografía y legado.
    Sin prejuicios. “Desde que tengo uso de razón, la sensación que Planeta me ha transmitido es la de publicar autores y temas sin prejuicios. Sin subestimar al lector. De Vizcaíno Casas a Vázquez Montalbán o Miguel Delibes. Allí se ha tenido en cuenta que los gustos son diversos. Esa variedad de registros me gusta porque permite desarrollar el gusto del lector a partir de la pluralidad de autores, temas y géneros”, afirma Clara Sánchez, ganadora del Premio Nadal 2010 por Lo que esconde tu nombre, y el Planeta 2013 por El cielo ha vuelto.
    Descubridor. “Durante el franquismo allí se dieron a conocer muy buenos escritores. Sin ese grupo varios de ellos no habrían tenido tanta difusión. El respaldo que se les dio no solo los favoreció a ellos, porque de lo contrario no habrían llegado al gran público, sino también a la literatura”, destaca Soledad Puértolas, autora habitual de Anagrama, y ganadora del Planeta 1989 por Queda la noche.
    Mecenas. “A muchos autores nos proporcionó desahogo económico con alguno de sus premios, y eso es importante teniendo en cuenta que es una empresa privada. Lara ha contribuido a cosas distintas dentro de la vida libresca nacional. Ha sido definitivo. Tiene luces y sombras, pero haciendo la suma final ha funcionado como un mecenas en un mundo tan complicado para publicar”, señala Álvaro Pombo, habitual autor de Anagrama y ganador del Planeta 2006 por La fortuna de Matilde Turpin, y Nadal 2012 por El temblor del héroe.
    Optimismo. “Lara Bosch abrió muchas puertas a los editores pequeños y que son un ejemplo del amor a su oficio: su defensa, por un lado de la aportación de los autores con un permanente respeto de la propiedad intelectual y del justo reconocimiento al creador, defensa que siempre hizo valer ante los diferentes gobiernos; y, por otro, de los lectores, con su sana ambición de llegar cada vez a más lectores y que cada uno de ellos pudiera encontrar en su grupo el libro que podría darle aquello que buscaba. Era destacable su equilibrio, sensatez y optimismo contagiosos, incluso en los momentos de profundas dificultades de nuestro sector, que a tantos nos hizo ver en él uno de los mejores continuadores de la gran saga de editores españoles del siglo XX, capaz, sin duda, de entender las claves del libro en el siglo XXI”, asegura Ofelia Grande, editora de Siruela.
    América Latina. “Para un latinoamericano ganar un Premio literario en España es muy importante porque la obra toma una dimensión inesperada, además de poder publicar, ser editada, y ser confrontada a las críticas literarias. Ganar el finalista del Planeta significa un gran reconocimiento, un espaldarazo, y como digo antes, significa la edición en una editorial de gran prestigio, lo que quiere decir que luego será leída por gran cantidad de personas y probablemente estudiada en las universidades. Para un cubano es doblemente importante, porque la censura castrista y la cerrazón de las editoriales en Cuba impiden que un autor sea conocido. El Planeta y los otros Premios de la Casa, como el Fernando Lara de Novela Histórica o el Azorín, son premios que indudablemente ayudan económicamente a los autores”, cuenta Zoé Valdés, finalista del Planeta 1996 por Te di la vida entera y Azorín 2013 por La mujer que llora.
    Enseñante. “Editoriales independientes versus grandes grupos. ¿Tiene sentido esta manida repetición? ¿Asienta sus bases en argumentos sólidos? Si escuchamos las voces de los más pequeños cuando retratan a sus lectores, parece que el perfil de estos coincide sólo parcialmente con el de los monopolios gigantes. Obvio es que nuestras y sus estrategias promocionales y comerciales difieren, por planteamientos y posibilidades. Por lo tanto, y aceptando que hay cierta hermandad entre editores independientes, no deberían obsesionarnos otras políticas superiores en tamaño, quizá sí preocuparnos de vez en cuando, un "poquito". La existencia bicéfala de dos conglomerados de sellos es nota del ecosistema del libro. En este sentido, la labor de José Manuel Lara Bosch ha sido la que debía ser con su grupo, Planeta. Y de ella como editor independiente, entre otras cosas, me quedo con la posibilidad de dialogar, aprender y admirar el trabajo de algunos de sus editores como Elena Ramírez en Seix Barral o Juan Cerezo en Tusquets. Su presencia, sus libros, también son el editar de Lara Bosch”, reconoce Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma.
    Defensor del libro. “Siempre hizo una defensa de lo que le interesaba al sector, más allá de sus propios intereses. Un ejemplo es el precio fijo del libro. La autoridad que tenía y la entrada con la gente que trataba fueron de gran ayuda para la industria. En eso fue muy generoso. No hay nadie con esa autoridad en el sector. Ahora hay un vacío. Siempre fue capaz de decir lo que pensaba y mantener buenas relaciones con quienes pensaban de otra manera”, advierte Joan Tarrida, de Galaxia Gutenberg.
    Gran competidor. “Tener a un competidor en el mercado de la talla de Planeta mejora el desarrollo del sector. Con su liderazgo y profesionalidad se preocupó por las variables que influyen en el mundo del libro. Fue un empresario proactivo”, afirma Nuria Cabutí, consejera delegada del grupo Penguin Random House.