Gabriel García Márquez
Foto de Rodrigo GarcíaRetrato del lector joven húngaro
Un día de octubre de 1968 me llama un director del taller de traducción literaria porque necesita un cuento hispanoamericano para una antología; busco a mi profesora de literatura latinoamericana, quien me indica que hay un cuento reciente de García Márquez en una revista mexicana, y encuentro milagrosamente el texto, se llama 'Blacamán el Bueno, vendedor de milagros', y me deja con la boca abierta.
