
Combativo. Manara ha realizado una defensa de la importancia de la cultura en la feria del cómic
Milo Manara: “Hoy la cultura resulta más escandalosa que el erotismo”
El gran autor italiano presenta su novela gráfica ‘Caravaggio’ en Comic Barcelona
Milo Manara, una leyenda viva del cómic, especialmente del erótico, ha sido una de las estrellas de la feria Comic Barcelona que cierra hoy su 37 edición. En ella ha presentado la segunda parte de su novela gráfica Caravaggio (Norma editorial), un artista que le fascinó desde pequeño – “la ilustración de mi libro de catequesis era una crucifixión de San Pedro pintada por él, y era de un realismo y una potencia evocativa que no podía explicar, parecía una fotografía”– y cuya vida “era de héroe de tebeo, picaresca, recuerda al capitán Alatriste, una vida de espadachín. Mata a una persona, le encarcelan muchas veces, escapa, atraviesa toda Italia, llega a Malta”.
“Una vida llena de acción”, señala. Y muy poco políticamente correcta: “Si viviera hoy descolgarían sus cuadros de los museos. Pero es que si viviera hoy haría cine. Él ya trabajaba como trabajan hoy los artistas de cine, luces artificiales, modelos que usaba como actores, máximo de realismo y de ficción, inventó la ficción, la narración simulada. Si hubiera tenido una cámara, la habría usado”, sonríe Manara. “Tomaba gente de la calle, les ponía una sábana y fingía que eran Santo Tomás, San Mateo. Y sólo pintaba de modelos en vivo, nunca de bocetos”.
Si Caravaggio no sería hoy políticamente correcto, Manara no es que lo haya sido demasiado en sus cómics más populares, como El clic, repletos de mujeres opulentas, hermosas y fogosas. “He estado con colectivos feministas y siempre me han absuelto”, aclara divertido. “Yo mismo soy hijo de una maestra que ganaba más que mi padre. En mi casa, en mi educación, nunca hubo división de roles en sentido machista”, subraya. De todos modos, ahora prefiere crear cómics históricos como Caravaggio, aunque en ellos no falte sensualidad. “Cada fruto tiene su estación. Mi edad es otra. Cuando comencé a contar ciertas historias eróticas el erotismo tenían un rol liberador. Eran los años setenta. El erotismo tuvo su papel en el cambio general de la sociedad, cosa que ahora se ha atenuado mucho. Ahora me interesa pero de manera mucho más contemplativa, más estética que física”, sonríe. “Ahora creo que es más escandalosa la cultura que el erotismo, y por eso intento tratar temas culturales”, ataca. “Creo que la cultura ha cambiado de nivel, se gestiona desde zonas cada vez más bajas, se juega en televisión, en internet, en publicidad. No tenemos ya parámetros culturales auténticos, maes-tros en los que reconocerse. Gigantes que puedan indicar direcciones culturales. Estamos perdiendo un poco la cultura. Respecto a la cultura del pasado, tenemos la impresión de que hay una cesura, una ruptura neta entre nosotros y la cultura anterior que sin embargo no es cierta”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario