Mostrando entradas con la etiqueta Cine español. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine español. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de octubre de 2022

Antonio Banderas / “Hubo un momento en que no me gustaba lo de ‘chico Almodóvar”

Antonio Banderas


ANTONIO BANDERAS

“Hubo un momento en que no me gustaba lo de ‘chico Almodóvar”

El malagueño recuerda su carrera junto al cineasta, con el que ha trabajado en ocho filmes, con ocasión del estreno de 'Dolor y gloria'

Gregorio Belinchón
Madrid, 12 de marzo de 2019

Antonio Banderas (Málaga, 58 años) encara a la vez su primera entrevista de la mañana y el desayuno. Contundente: dos huevos fritos y beicon. Moja el pan con ganas. "Es que he estado en el gimnasio corriendo y se me ha echado la hora encima", cuenta antes de pedir permiso para acometer el refrigerio. Está sentado en el despacho de Pedro Almodóvar -su silla vacía preside el encuentro- en la productora El Deseo para hablar de su Salvador Mallo, un director de cine en crisis creativa y vital, un alter ego de Almodóvar en físico, no tanto en espíritu, en Dolor y gloria, que se estrena el 22 de marzo.

viernes, 24 de julio de 2020

Juan Marsé / El amante del cine frustrado con sus adaptaciones






Juan Marsé

El amante del cine frustrado con sus adaptaciones

Viendo películas, la generación de Juan Marsé aprendió a sobreponerse del coma de la Guerra Civil



Elsa Fernández-Santos
19 de julio de 2020

Juan Marsé pertenecía a una generación, la de la posguerra, la de la infancia de los vencidos, para la que el cine supuso mucho más que un lugar de evasión frente a la cruel realidad. La dimensión moral del cine, la educación sentimental que les llegó a través de tantas películas de los años treinta, cuarenta y cincuenta, les permitió no solo levantar la cabeza ante la derrota, sino sustituir con un nuevo imaginario el paisaje desolador que les ofrecía el franquismo.










Viendo películas no solo vivieron infinitas aventuras, sino que, como ocurrió con la lectura de la generación perdida norteamericana, aprendieron a sobreponerse del coma de la Guerra Civil para construir un sistema de valores propio en el que, gracias a la imaginación y la memoria, se podía vencer.



En ningún caso la relación de Juan Marsé con el cine se puede ceñir a las adaptaciones a la pantalla de sus novelas, experiencia que nunca acabó de ser del todo satisfactoria para un escritor que llegó a declarar que el cine para él era igual o aún más importante que la propia literatura. Sus primeros créditos se remontan a los años sesenta, cuando, entre otros, y en colaboración con su amigo Juan García Hortelano, firma el guion de Donde tú estés (1964), una coproducción con Francia e Italia rodada en la Costa del Sol sobre la historia de amor entre un escritor y la hija de un industrial.

domingo, 26 de abril de 2020

‘Los amantes del Círculo Polar’ cumple 20 años sin perder su magia


‘Los amantes del Círculo Polar’ cumple 20 años sin perder su magia
'Los amantes del círculo polar' cumple dos décadas.

‘Los amantes del Círculo Polar’ cumple 20 años sin perder su magia

La película de Julio Medem se convirtió, desde su estreno en septiembre de 1998, en un film de culto y sinónimo del amor más arrebatado. Pero, ¿sigue manteniendo su encanto o ha sido (otra) víctima más del paso del tiempo?

 | 11 SEP 2018 10:30
En una secuencia de El árbol de la sangre, la nueva película de Julio Medem que se estrenará el próximo 1 de noviembre, dos estudiantes de cine y amantes (Ursula Corberó y Álvaro Cervantes) comparten una habitación universitaria que está decorada con  pósters de Volver, de Pedro Almodóvar; Pan negro, de Agustí Villaronga; y Alas de mariposa, de Juanma Bajo Ulloa. Como el director donostiarra no suele dejar nada al azar en sus películas, está claro que ahí hay un mensaje (poco) cifrado para sus fans: sus propios gustos cinematográficos. Pero si hubiera sido realista tendría que haber colocado una imagen de Los amantes del Círculo Polar, porque su película es, desde su estreno ahora hace veinte años, uno de los pocos títulos de culto que ha dado el cine español recientemente. Y, además, sigue sumando fans entre las nuevas generaciones.

sábado, 23 de marzo de 2019

Ana de Armas / Una coreografía sádica



Una coreografía sádica

La película juega imaginativamente con la pantalla partida y culmina en puro arrebato fantástico


Jordi Costa
28 de febrero de 2013

Al ver la secuencia de créditos iniciales, uno recuerda esa boutade de Jesús Franco según la cual había más cine en los títulos de crédito de Agente 007 contra el Dr. No (1962) que en todo Bergman. Afirmación que hoy hay que poner en cuarentena, pero que, en su día, supuso una irreverente apuesta por un cine del placer que encuentra su eco en el debut como director del crítico y guionista Antonio Trashorras. Esa coreografía de Ana de Armas que pasa del pop a lo gótico para desembocar en el delirio tiki supone, en el actual cine de género español, una tonificante insolencia. De hecho, la cita de Edward Gorey que abre la película, el montaje de imágenes desconcertantes y esa cabecera asumen casi el espíritu de un manifiesto cifrado: una toma de postura por un placer nunca culpable y por el potencial onírico y la irracionalidad estética del cine de subgéneros, formulada sin la distancia y las coartadas teóricas que uno podría esperar de un crítico que pasa al otro lado.


En El callejón, una empleada de hotel tiene que hacer uso de una solitaria lavandería, en plena noche, para limpiar el vestido que lucirá en una prueba de casting. No tardará en ser acosada por un turbio personaje. Trashorras parte, pues, de una situación sintética, pero las variaciones que se aplican sobre ella se encuentran lejos de lo obvio. La película juega imaginativamente con la pantalla partida y culmina en puro arrebato fantástico. Que El callejón parezca una rareza en el nuevo cine de terror español no habla tanto de su excentricidad, sino de hasta qué punto el género ha claudicado ante las exigencias de mercado y los dogmas de manual de guion. El callejón es una reivindicación de las esencias: un ejercicio de libertad donde Antonio Trashorras se afirma como esa perfecta pareja de baile de Ana de Armas que el arranque de la película situaba fuera de campo.

EL PAÍS


DE OTROS MUNDOS

DRAGON




domingo, 24 de agosto de 2014

Maribel Verdú / Anda, atrévete


Maribel Verdú

Maribel Verdú

Anda, atrévete



La actriz Maribel Verdú. / JORDI SOCÍAS
A las ocho de la mañana en las paradas de autobús había pasajeros silenciosos e incomunicados bajo la marquesina, cada uno con sus sueños y problemas a cuestas, que se disponían a acudir al trabajo. En uno de los paneles laterales de cada parada el cuerpo adolescente de Maribel Verdú exhibía una lencería sugerente, mínimas bragas caladas, un sostén rebosante y un mohín oferente entre ingenuo y malvado en los labios. Era entonces Maribel una modelo publicitaria explosiva de 13 años, un auténtico pastel de carne. A muchos hombres no les importaba en absoluto que el autobús se retrasara, puesto que eso significaba seguir dándose un banquete mirando de soslayo aquellas formas desnudas adorables. Cuando los pasajeros subían al vehículo Maribel Verdú les seguía con la mirada intensa, incluso a través de la ventanilla, hasta doblar la esquina. Cada pasajero creía que aquella mirada oscura era exclusiva para él y parecía algo más que una invitación a comprar esas prendas íntimas. Era una tentación a romper con la vida anodina y a huir con aquella chica de la valla lejos, muy lejos, a cualquier paraíso perdido.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Maribel Verdú / Una mujer decente

Maribel Verdú
Foto: Nico
MARIBEL VERDÚ
Una mujer decente

El País, 29 de diciembre de 2013

La actriz recogió este año su segundo Premio Goya. Y lanzó un vibrante discurso en contra de los desahucios.

Por Fernando Trueba

En 1986 buscaba a una protagonista de 15 años para El año de las luces. Cada día llegaba a las oficinas de la productora y me encontraba con cinco pisos de escaleras colapsados por la cola de aspirantes. Y llegó Maribel. Había nacido una estrella. Seis años más tarde, con Rafael Azcona (que adoraba a “la Verdú”) le escribimos el personaje de Belle époque. Maribel lo tiene todo. Es una gran actriz, es una profesional en el sentido hawksiano de la palabra (si alguien desconoce el adjetivo, que vea Río Bravo, nunca viene mal) y es una bella persona. Era ya una gran actriz cuando solo tenía 15 años. Ha crecido fantásticamente en todos los sentidos, y envejecerá bien, como el mejor vino. Es de corazón, por eso cuando habló con él en los Goya, todas las ratas salieron de las alcantarillas. No hablaba “una roja”, hablaba una buena chica, una mujer decente. Por eso no pudieron soportarlo. No tiene maldad y su sonrisa no cabe en España. Supongo que esto es una ofensa a la nación, o sea, que habrá que empezar a ahorrar para la multa.

Fernando Trueba es director de cine.



miércoles, 20 de enero de 2010

Juan Marsé / Peliculeros

Juan Marsé
Ilustración de Triunfo Arciniegas


Peliculeros

Juan Marsé
14 de enero de 2010


A riesgo de alimentar una polémica que no deseo y de la que podría beneficiarse una película que desprecio, debo salir al paso de las declaraciones de Andrés Vicente Gómez publicadas en este diario con fecha del 8 de enero de 2010. Contienen tal sarta de mentiras y mala baba que no deben quedar sin respuesta. Y si eso publicita su engendro fílmico, pues con su pan se lo coma.

En primer lugar, mi disgusto no proviene del hecho de que A. V. G. no me encargara el guión de la película, como él dice. Esto es una burda falacia. Nunca habría aceptado tal encargo, nunca mostré el menor deseo de intervenir en un proyecto que desde el principio, desde antes incluso de que el primer tratamiento del guión (que ya presagiaba el dislate que finalmente ha sido) llegara a mis manos por mediación de Agustín Villaronga, el primer director propuesto, que vino a consultarme lleno de dudas y malos presagios.


La solvencia, el rigor, la verdad y la belleza brillan por su ausencia en el filme sobre Gil de Biedma
¿Estar casado con una criada es para el señor productor una prueba de insolvencia?

En segundo lugar, este pequeño escritor tampoco está dolido, como afirma A. V. G., porque en la película "se muestran aspectos de su vida privada". ¿Vida privada? ¿Qué entenderá por vida privada el avispado productor? No voy a negar que estuviera en tal o cual sitio o que hiciera tal cosa o dijera más o menos tal otra, como muestra de manera tan plana y sosa alguna escena, pero sí afirmo que no hay nada (dejando a salvo la contención mimética y el buen hacer del actor) en esta burda parodia de los amores y desamores y de la gimnasia sexual (de la que por cierto abominaba hablar) del poeta Jaime Gil de Biedma, nada absolutamente, ni un solo plano, ni una sola frase, que tenga algo que ver con mi vida, ni privada ni pública. La razón es muy simple: a los guionistas y al director no les fue concedida la gracia de saber transmitir la verdad y la vida en una ficción. Porque a fin de cuentas, la cuestión es ésta: la solvencia profesional, el rigor en el trabajo, la exigencia en el logro de un cine que busque la verdad y la belleza brillan aquí por su ausencia.

He leído estos últimos días algunos comentarios de gacetilleros que son auténticas falacias. ¿Película valiente, temeraria, transgresora, que nos muestra al poeta desnudo de cintura para abajo? ¡Cuánta miseria y gilipollez! Una peliculilla de Betty Boop podría escandalizar más. El poeta no fue ni quiso ser nunca un transgresor, ni un exhibicionista, ni un valiente y activo militante comunista sufriendo todo el santo día por ser miembro de una familia riquísima. Su papá nunca visitó su apartamento. Pero es en la decantación tendenciosa hacia su homosexualidad esgrimida como una bandera (nunca lo hizo), tan omnipresente y sombría y apesadumbrada en toda la película, tan insoportablemente plasta por reiterativa, predominando en perjuicio de otros aspectos de la personalidad del poeta menos llamativos y morbosos, pero no menos interesantes, como su vitalidad desbordante y su alegría, por ejemplo, lo que convierte su imagen cinematográfica en una burda caricatura.

Pero volviendo a las falsedades de A. V. G., dice que las adaptaciones al cine de mis novelas me han dado más dinero que el obtenido por publicarlas. Pues hombre, sí, muchas gracias, no hay más que ver el éxito inenarrable de esas adaptaciones, que han sido repuestas en la tele continuamente y han sido aclamadas y elogiadas por todos los públicos. La verdad es que algunas merecían un lugar en el benemérito y patético Cine de barrio de TVE, pero ni siquiera valen para eso. Mejor están en el olvido. Él las produjo.

También cae A. V. G. en la tentación de insinuar maliciosamente, como ya hicieron otros muchos (ésta es una vieja historia que divertía mucho a Jaime Gil), que el poeta intervino decididamente en la composición del personaje principal de una de mis novelas -en la película parece como una obsesión verbal y sexual del poeta, de un modo ridículo: un ejemplo de hasta qué punto los guionistas arrimaron el ascua a su sardina-.

La verdad es que, antes de publicarse la novela, Jaime Gil sólo había leído el último capítulo, en compañía del poeta Ángel González. Pero donde aparece la rencorosa mala baba del productor es cuando dice que yo "era un pequeño escritor empleado en una joyería y casado con la criada de una marquesa". Notable. Podría ser el reclamo publicitario de su próximo engendro, un melodrama sobre el descrédito y el incierto futuro de los pequeños escritores que se casen con criadas.

Pero no debería reírme, porque detrás de las palabras asoma la verdadera talla moral del sujeto que las pronuncia. Mi mujer fue la peluquera particular de María Rosa Campos, amiga ésta de Jaime Gil y de Ángel González desde mucho antes de que yo conociera a ambos poetas. Pero da lo mismo, Joaquina podía haber sido su criada, ¿y qué? ¿O es que estar casado con una criada es para el señor productor una prueba más de la insolvencia social, profesional y moral del pequeño escritor? ¿Qué tiene contra las criadas el señorito Andrés?

Dice nuestro hombre no entender que uno "venda los derechos de sus obras y luego no le guste nada de lo que hacen y acabe mal con todos los directores". ¿De verdad no lo entiende? Pues se lo voy a aclarar de una vez, y de paso que tomen nota otros posibles interesados en el asunto, otros que incluso han ido más lejos al negarle al autor la libertad de opinar sobre la adaptación de su obra, y calificándole, si se atreve a hacerlo, de idiota público, ignorante y mala persona, o imbécil. Pues bien, la explicación no puede ser más sencilla: yo vendo los derechos, no mi silencio ni mi criterio. Y cualquier escritor que se respete dirá lo mismo.

¿En nombre de qué debo callarme la boca? La arrogancia y la desvergüenza de algunos peliculeros (cineastas es palabra que no merecen) llega hasta el extremo de creerse que al comprar mis derechos también compran mi adhesión inquebrantable, y que su película tiene que gustarme por narices. Y ya vale.

Para terminar diré que no deja de ser curioso que la que más me gusta, de entre todas las adaptaciones de obras mías, es una película que no se hizo, pero que conservo gratamente en la memoria.


viernes, 3 de mayo de 2002

Soldados de Salamina / Muerte y resurrección de Sánchez Mazas


Muerte y resurrección de Sánchez Mazas

David Trueba rueda la adaptación de la novela de Javier Cercas 'Soldados de Salamina', basada en un dramático suceso real del escritor y teórico de la Falange


ÁNGEL S. HARGUINDEY
3 DE MAYO DE 2002

Entre los árboles del bosque, a ras de suelo, la brisa balancea la hierba y levanta ligeramente alguna hoja caída. La calma es absoluta. Entre las hojas y el barro alcanzamos a ver una bala de fusil, una manta abandonada, una bota sucia y húmeda, jirones de una bandera republicana, también una gorra de soldado que ahora arrastra el viento.


Trueba: 'Convertir un personaje masculino en femenino crea más tensión, más interés'
Fontseré: 'Creo que a Sánchez Mazas hay que situarlo en su contexto histórico'
Javier Cercas: 'Para ser fiel a mi novela, la película de David debe traicionarla'

Entre los árboles del bosque, a ras de suelo, la brisa balancea la hierba y levanta ligeramente alguna hoja caída. La calma es absoluta. Entre las hojas y el barro alcanzamos a ver una bala de fusil, una manta abandonada, una bota sucia y húmeda, jirones de una bandera republicana, también una gorra de soldado que ahora arrastra el viento. Unas gafas rotas, varadas junto a una piedra al fondo de un arroyo de agua. Un promontorio de tierra, entre los árboles. Entrevemos los cuerpos apilados de una cuarentena de hombres, muertos, apenas tapados por un liviano manto de tierra'.

Así comienza el guión de Soldados de Salamina, la adaptación cinematográfica del libro de Javier Cercas en el que se narran las indagaciones de un periodista en torno a un episodio dramático en la vida de Rafael Sánchez Mazas a finales de enero de 1939. El escritor y teórico de la Falange formaba parte de la cuarentena de prisioneros franquistas del ejército republicano que fueron fusilados días antes de que las tropas rebeldes culminaran la ocupación de Cataluña. Sánchez Mazas y otro prisionero lograron sobrevivir ocultándose en el bosque del Collell (Girona). Así lo contó Cercas en un libro que se ha convertido en uno de los grandes éxitos de ventas y crítica (200.000 ejemplares vendidos en diez meses) y que ahora lleva al cine David Trueba como director y guionista-adaptador del filme.
Ariadna Gil y Ramón Fontseré son sus protagonistas. La primera interpreta el papel de la periodista que, desde la actualidad, reconstruye las peripecias de quienes vivieron el final de la guerra civil en el santuario de Santa María de Collell, habilitado entonces como prisión republicana, un trabajo de investigación literaria y periodística que le permitirá superar una profunda crisis personal. El segundo, Fontseré, un actor formado durante 20 años en la compañía de Els Joglars, es Rafael Sánchez Mazas en esta adaptación cinematográfica presupuestada en 3.600.000 euros (unos 600 millones de pesetas).

3 de abril de 2002. El numeroso equipo técnico y artístico está comiendo en el santuario, un sobrio edificio que sufrió una serie de reformas y ampliaciones hasta convertirse en una funcional residencia para quienes desean silencio, recogimiento o aire sano. Santuario, cárcel y reposo del guerrero urbano inmerso en un frondoso bosque en los alrededores de Sant Miquel de Campmajor, a unos 30 kilómetros de Girona. Llueve persistentemente. Cuando técnicos y actores deciden adentrarse por el ya embarrado bosque para proseguir el trabajo, la lluvia es torrencial. Se rueda el fusilamiento de los cuarenta prisioneros. Tiros, sangre y heridas trucadas. Lluvia y barro reales a los que se suman, paradójicamente, la lluvia artificial procedente de un camión cisterna, indispensable al parecer para su visualización en la pantalla. Se repite la escena, se filman planos generales desde tres cámaras y, después, planos parciales, detalles. El barro llega a la altura de los tobillos. Los fusilados son ya parte integrante de la tierra. Al acabar la jornada el director decide duplicar la paga de la figuración.
Javier Aguirresarobe, director de fotografía del filme y uno de los mejores de su profesión (es el autor de la fotografía de Los otros, de Alejandro Amenábar, y Hable con ella, de Pedro Almodóvar, entre otras muchas), despliega su equipo en unas condiciones casi dramáticas. La tensión de la escena no podía tener una ambientación natural mejor. Después se supo que aquel día y por aquella zona se habían recogido 210 litros de agua por metro cuadrado. Unos kilómetros más al este se llegó a los 300 litros. Figueres casi incomunicada, viviendas inundadas... El Ampurdán y el Gironés habían sobrevivido a uno de los días más lluviosos de los últimos cien años mientras un grupo de locos y un par de mirones recreaban para el cine el fusilamiento de cuarenta prisioneros de guerra y la extraordinaria salvación de dos de ellos.

'Lo que más me excitó de la novela de Cercas es su trama contemporánea', comenta David Trueba. 'La lucha de alguien deprimido que encuentra en la peripecia de otros una razón para vivir, una idea de justicia. Creo que el libro trata fundamentalmente de alguien que descubre que estar vivo es un regalo que no se puede despreciar'. Sobre la posible interpretación de que Soldados de Salamina se trata de una película de la guerra civil, es decir, sobre un tiempo y un país cada vez más distantes del presente, señala que 'en la película, como en la novela, la peripecia durante la guerra civil ocupa un 20% del total, es una metáfora con gran valor de resonancia sobre la trama contemporánea que es la fundamental'.
Aquellos espectadores del filme que hayan leído previamente el libro de Cercas se sorprenderán del cambio de sexo del periodista-narrador. Si el personaje del texto puede connotar algunos rasgos autobiográficos de su autor, en la película se modifica al desempeñar el papel una mujer (Ariadna Gil). 'El cambio de sexo del protagonista es algo que surgió de una larga conversación con Cercas', explica David Trueba. 'El personaje central del libro está inmerso en una crisis vital, en una duda, acorralado casi biológicamente. Creo que toda esa batalla se expresa en la persona de una mujer mucho más gráficamente que en un hombre. Además te liberas de tópicos como que sólo los hombres se interesan por el pasado o que son los únicos que sufren crisis sexuales y sentimentales. Convertir un personaje masculino en femenino otorga a la trama, en casos concretos, más tensión, más interés, nuevos perfiles. Howard Hawks lo hacía habitualmente en sus películas, cambiaba personajes masculinos por femeninos. Lo hizo en Luna nueva logrando un acierto histórico al transformar a la pareja de periodistas hombres de la obra teatral original en un hombre y una mujer y además divorciados. Otros ejemplos clásicos de personajes escritos para hombres que al ser adaptados para mujeres multiplicaron su fuerza por mil podrían ser, por citar sólo alguno rápido, el de Sigourney Weaver en Alien o el de Jodie Foster en El silencio de los corderos'.
Sin duda otro de los posibles aciertos de la adaptación al cine de Soldados de Salamina, es su reparto. La intervención de Ramón Fontseré -el fantástico Pujol, Pla o Dalí de los últimos montajes de Els Joglars- en el papel de Sánchez Mazas puede ser una gran revelación. Su caracterización es espléndida y su idea sobre el personaje, atractiva y lúcida. 'Creo que es un hombre al que hay que situar en su contexto histórico. Es una persona de cambio de siglo, que ha visto muchas guerras, que era muy culto, que frecuentaba las tertulias que había en Madrid, en aquellos cafés en los que en una parte estaban los falangistas, en otra los socialistas, que se conocían todos, incluso a veces colaboraban en las mismas revistas literarias, participaban conjuntamente en proyectos culturales, convivían y se toleraban los unos a los otros... y eso lo jodió la guerra civil. En este país siempre andamos a la greña. Yo a este hombre, a Sánchez Mazas, le veo como a un idealista, como alguien que aspira a que todos se unieran, a que desaparecieran los separatismos, los nacionalismos, con esa idea del imperio, es verdad, pero unidos. Algo parecido a lo que en cierta ocasión dijo Pla de José Antonio Primo de Rivera, que también lo veía como a un idealista. Leyendo sus poemas, sus libros, lo primero que se desprende es que no era un bestia, que no era un descerebrado, que era un hombre fino, con una cierta ironía: un mediterráneo con acento vasco'.
Por su parte Javier Cercas, el autor del libro, que asiste con una constancia y entusiasmo infrecuentes al rodaje con el espíritu de quien se acaba de encontrar inesperadamente con un fantástico juguete y ante el que adopta la actitud del disciplinado ayudante para todo y en ningún caso la de quien se considera propietario de la idea, responde a algunas de las preguntas que plantea su condición de creador adaptado a otro lenguaje del original: 'Asisto todo lo que puedo al rodaje de la película, y la verdad es que lo paso estupendamente y que aprendo muchas cosas. En cuanto a David Trueba, lo conocí una noche de hace años, en compañía de Guardiola y de Figo. Somos amigos. Sus películas me gustan mucho; también sus novelas. Así que cuando me propuso llevar al cine mi libro me puse contentísimo. No sé pensar en nadie que pudiera hacer ese trabajo mejor, por muchas razones, entre otras su talento y su juventud insultantes'.
'Por supuesto', añade, 'he leído su guión, que me parece excelente. Naturalmente, el guión no sigue al pie de la letra la novela; hubiera sido un error: no sé nada de cómo se hace una película, pero lo que sí sé es que, para ser fiel a mi novela, la película de David debe traicionarla, sencillamente porque David tiene que hacer su propia interpretación de ella -que nunca será la mía, ni la de ningún otro lector: la maravilla de los libros es que cada uno los lee a su modo- y porque el lenguaje de la novela y el del cine son distintos'.
'Una de las cosas que más me gustan del modo en que David hace su trabajo es que siempre elige la solución más arriesgada, que a mi juicio es siempre la más fructífera; sólo un ejemplo: en vez de trabajar sólo con actores profesionales, David hará que aparezcan en pantalla algunos personajes reales de mi novela, interpretándose a sí mismos, lo que es una forma de absoluta fidelidad a ella y entraña -huelga decirlo- un riesgo considerable. Por lo demás, algunos de los cambios que, respecto de la novela, hace el guión de David me parecen muy certeros; otros son simplemente obligados. El más aparatoso de ellos es el cambio de sexo del narrador y protagonista. Las razones que para hacerlo esgrime David son convincentes. Le interesa el punto de vista femenino sobre la guerra civil, mucho más infrecuente que el masculino. Le interesa hacer visible un tema que, aunque absolutamente fundamental, en la novela está sólo insinuado: el de la continuidad entre padres e hijos (la urgencia por tener uno suele ser, en una mujer de treinta y tantos años como la protagonista de David, mucho más apremiante que en el hombre de la misma edad que protagoniza mi novela, por razones puramente biológicas). Y en cuanto a mí, ¿cómo va a parecerme mal que el Javier Cercas de la novela, suponiendo que sea yo -lo que ya es suponer-, lo interprete Ariadna Gil, que es mucho más guapa y más lista que yo? En suma, lo único que me fastidia es que, a la vista del guión y del rodaje, la película de David va a ser tan buena que, en cuanto se estrene, la gente no va a volver a acordarse de mi novela. Qué se le va a hacer'.
Es probable que tras su estreno nadie se acuerde de la novela pero es casi seguro que los que leen ya la habrán comprado para entonces. Ventajas del éxito editorial.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de mayo de 2002