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miércoles, 6 de octubre de 2021

Los escritores favoritos para el Premio Nobel de Literatura

Haruki Murakami


Los escritores favoritos para el Premio Nobel de Literatura

Haruki Murakami, Javier Marías, Michel Houellebecq, Margaret Atwood, Ngugi wa Thiong’o... son muchos los autores en las quinielas del Premio Nobel de Literatura de 2021. Hagan sus apuestas, que aquí van las nuestras.

Alberto Hernández
5 de octubre de 2021


Estamos en la semana de los Premio Nobel y, con ella, vuelve la anual lista de los favoritos al Premio Nobel de Literatura. ¿Quién se lo llevará? A lo largo de estos días y hasta el 11 de octubre se darán a conocer los nombres de los ganadores en las seis categorías: Medicina, Química, Física, Literatura, de la Paz y Economía.

martes, 12 de enero de 2021

Los 50 mejores libros de 2020 / Cuarta parte

 

Jenny Offill


Los 50 mejores libros de 2020

CUARTA PARTE
DEL 31 AL 40

31. Simón
Miqui Otero
BLACKIE BOOKS

La gracia del libro está en el cuidado con que cada personaje se hace cargo de sí mismo y sus flaquezas, sus complejos, sus miedos, todos sometidos a una historia mayor que se expresa con sutileza, con alarmas y avisos sueltos bien diseminados: el rumor de caída y hasta desplome de una ciudad, Barcelona, metida en la crisis de 2018 desde las alturas festivas y frágiles de 1992.




32. El silencio
Don DeLillo. Traducción de Javier Calvo
SEIX BARRAL

Miedo al sinsentido de la nada, inteligencia y un puñado de palabras conforman un texto frío, afilado como una cuchilla, de leve apariencia. Si la función de la literatura ha de ser la de crear un escenario completo donde hacerse preguntas cuyas respuestas no puede encontrar, nos parece evidente que El silencio es literatura en estado de gracia.




33. La rama verde
Eloy Sánchez Rosillo
TUSQUETS

En 2006, Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) recibió el Premio de la Crítica por La certeza, editado en Tusquets, igual que La rama verde, su última entrega. En 2018, la misma editorial reunió en Las cosas como fueron toda su poesía escrita desde 1974, cuando era un poeta elegíaco, claro, sereno y leopardiano en un tiempo dominado por el vanguardismo de los novísimos. Fiel a su voz, entrega ahora uno de sus mejores libros, una reflexión sobre el paso del tiempo que se cierra con la nostalgia de la “rama aún verde de la infancia”, en la que, pese a todo, todavía “canta un jilguero”. Poesía y sabiduría.






34. Clima
Jenny Offill. Traducción de Eduardo Jordá
LIBROS DEL ASTEROIDE

Tras el éxito de ‘Departamento de especulaciones’, Jenny Offill regresa con ‘Clima’, que habla con ritmo sincopado, y una mirada curiosa e inquieta, de previsibles catástrofes meteorológicas, a través de una madre de familia, bibliotecaria de un campus en Brooklyn que acaba trabajando en un podcast sobre el cambio climático.




35. El fin del amor
Eva Illouz. Traducción de Lilia Mosconi
KATZ

Eva Illouz (Fez, 1961), conocida como la “socióloga de los sentimientos”, es autora de importantes ensayos como El amor y las contradicciones culturales del capitalismo, Erotismo de autoayuda o Por qué duele el amor. Ahora, en El fin del amor, indaga las condiciones sociales y culturales que hay detrás de lo que ha llegado a ser una característica común de las relaciones sexuales y románticas contemporáneas: el acto de abandonarlas.




36. Contra la igualdad de oportunidades
César Rendueles
SEIX BARRAL

El libro de César Rendueles, que él mismo asume que tiene tono y voluntad panfletaria, es decir, de soflama para incitar a la acción, es una defensa de los valores igualitarios con el objetivo de lograr “una sociedad ilustrada, libre y fraterna”. En él, denuncia las estrategias que, en nombre de la libertad individual, perpetúan la desigualdad y sus derivados: del fracaso escolar a la violencia social.

César Rendueles / "Si queremos una igualdad material profunda, no hay alternativa a la negociación colectiva"

 



37. Economía de lo que no se pierde
Anne Carson. Traducción de Jeannette L. Clariond
VASO ROTO

La autora canadiense Anne Carson (Toronto, 1950), reciente ganadora del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2020, ha construido desde el mundo grecolatino una poesía en la que “la vitalidad del gran pensamiento clásico funciona a la manera de un mapa que invita a dilucidar las complejidades del momento actual”, según el jurado del galardón. En este ensayo ofrece varias lecturas sobre algunos de los poemas más relevantes de Simónides de Ceos, el primer poeta que cobró por sus versos, junto a los del rumano Paul Celan, judío superviviente del Holocausto.

38. Deprisa
Jorie Graham. Traducción de Rubén Martín.
BARTLEBY

Dueña de una de las obras más poderosas de la poesía norteamericana —ya conocíamos La errancia (2007) y Rompiente (2014)—, Jorie Graham (Nueva York, 1950) es brillante y compleja, pero nunca afanosamente ininteligible. Graham toca las cosas hasta que se rompen, es su modo de verlas, en un libro que reacciona contra la descosificación y la erosión humana.

39. La forastera
Olga Merino
ALFAGUARA

La forastera se plantea varios desafíos. El más preciado de todos, evitar el ruralismo, aun cuando la novela transita ese paisaje porque habla de una mujer que se retira a un pueblo del sur en el que es vista con sospecha. Y sobre todo hay un tour de force del que Merino sale intacta, reforzando su estatura narrativa. La autora deja señales de su arte narrativo con una historia turbia y un dibujo humano de personajes que no tienen desperdicio.

Olga Merino / "La felicidad está muy sobrevalorada"

Olga Merino / La forastera / Un drama contemporáneo

40. No entres dócilmente en esa noche quieta
Ricardo Menéndez Salmón
SEIX BARRAL

Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) firma sin duda su libro más personal. También el más comprometido. Tomando el título de unos famoso versos de Dylan Thomas, el escritor asturiano procede a una inmersión autobiográfica en torno a la figura de su padre, enfermo desde que él era un niño de corta edad. En torno a esa figura y a las consecuencias diseminadas en su propio interior. Así, ajusta cuentas con su progenitor y consigo mismo en una descarnada indagación sobre la fragilidad de las relaciones familiares.

No entres dócilmente en esa noche quieta, de Ricardo Menéndez Salmón / Reseña




miércoles, 6 de enero de 2021

Don DeLillo / El silencio / El libro del desasosiego




Los 50 mejores libros de 2020

Crítica de 'El silencio': libro del desasosiego


La novela de Don DeLillo condensa un universo que se contrae, la prueba de que vivimos cada vez una vida más pequeña, insignificante y débil, cuando nuestra peor pesadilla es la muerte de la tecnología


Sergi Sánchez
2 de noviembre de 2020

Es lo que tiene el Apocalipsis: a menudo se queda sin palabras. A este crítico el último libro de Don DeLillo le recuerda esa obra maestra de Béla Tarr titulada 'El caballo de Turín' en la que un granjero húngaro y su hija, cercados por el viento y cansados de comer patatas hervidas, se consumen a la misma velocidad que se apaga el mundo. La condensación de 'El silencio', la novela más breve de DeLillo, solo puede ser la traducción de un universo que se contrae, la prueba de que vivimos cada vez una vida más pequeña, más insignificante, más débil, cuando nuestra peor pesadilla es la muerte de la tecnología. DeLillo acabó 'El silencio', que tiene el título del Armaggeddon de Ingmar Bergman, poco antes de la pandemia, y en el estupor de sus personajes el día del 2022 en que la SuperBowl solo existe como fuga psicogénica, radiada por un obseso de la teoría de la relatividad, está el miedo del contagio y el confinamiento, esas “esquirlas de la civilización” que DeLillo ya diseminó en otra novela visionaria, 'Cosmópolis', que anunció la crisis de Lehman Brothers cinco años antes de que se produjera. 

domingo, 23 de agosto de 2020

Cinco libros para conocer a Don DeLillo


Don DeLillo
Ilustración de Pablo García

Cinco libros

para conocer a Don DeLillo

The 100 best novels / No 98 / Underworld by Don DeLillo (1997)

Nicolás Mavrakis
13 de enero de 2016
Si el trabajo de un escritor es construir un estilo y desplegar una imaginación ensamblada con ideas sobre la experiencia humana, Don DeLillo (Nueva York, 1936) logró convertirse en un "escritor de escritores". Es decir, un autor cuya consistencia estimula el placer del lector al mismo tiempo que ilumina la conciencia sobre los procedimientos que posibilitan ese placer. Y con la publicación en 2016 de Zero K, su decimoséptima novela, DeLillo vuelve una vez más a su gran tema: la tecnología (social, espiritual, económica, científica y ahora digital) como marco a través del cual la Humanidad construye y experimenta el presente desde los últimos cincuenta años. Novelista venerado por David Foster Wallace y Thomas Pynchon, autor de historias que han recolectado los premios más importantes de los Estados Unidos, dramaturgo y esporádico cuentista, estos son cinco libros para conocer el universo de Don DeLillo.

sábado, 18 de abril de 2020

Body Art es una de las novelas más innovadoras de Don DeLillo




Body Art es una de las novelas más innovadoras de Don DeLillo

Definida por la crítica como uno de los trabajos más singulares del escritor americano, Body Art no deja indiferente a nadie por su naturaleza paradójica.

Ulises  Novo

8 de abril de 2018 (14:49 h.)

Lo inclasificable es una de las características de su narrativa y quizá sea en Body Art donde Don DeLillo nos enfrenta a ese duelo de la muerte a través de la construcción de continuas paradojas.

La muerte de un artista confina a su pareja a una serie de experiencias anómalas que comparte con el lector, sin saber exactamente si son resultado de alucinaciones patológicas o de la existencia de un mundo paralelo que se comunica con la realidad a través de voces, grabaciones y luces.

La constante intriga de un mundo personal que se desmorona para dar paso a otro completamente idealizado nos conduce a esa ambigua percepción de las acciones y los objetos, donde desconocemos el grado de engaño y de fraude de nuestros sentidos.

Lo mejor del relato es esa simbiosis entre arte, visión y la melancolía que provoca el duelo, recreando una y otra vez figuras, sensaciones, estímulos y recuerdos que la protagonista no dudará en llevar a su próxima exposición artística. Por lo tanto, parece que lo que se relata forma parte de ese entrenamiento personal, al que se está sometiendo Lauren Hartke con tal de ejecutar una performance, donde la experiencia traumática de la ausencia se manifiesta como un hecho auténtico, lejos del fingimiento o la interpretación.

Nuevamente, las obsesiones del escritor americano vuelven a surgir de su imaginario como síntomas casi depresivos de una sociedad, la nuestra, que vive bajo la sedación de las imágenes virtuales, bajo el lastre de una pérdida prolongada de la realidad como fisicidad, un síntoma decadente de los logros neoliberales.

Body Art reivindica la necesidad vital de relacionarnos, pero que la tecnología nos niega por medio de los entornos virtuales y de unas normas que han hecho saltar por los aires cualquier estabilidad emocional en la convivencia, ya sea en pareja o dentro de un grupo.

El uso frecuente de la elipsis así como la expresión de recovecos sutiles en una prosa detallista, como nunca se ha visto en obras anteriores, nos aporta una imagen de Don DeLillo mucho más lírica, menos rotunda, pues la introspección y la limitación de espacios nos conduce a un relato más íntimo y menos coral que en Fin de Campo o El hombre del salto.



domingo, 15 de julio de 2018

Muchas mujeres y ningún español en la lista del premio Nobel de Literatura alternativo


Chimamanda Ngozi Adichie


Muchas mujeres y ningún español en la lista del premio Nobel de Literatura alternativo

J.K. Rowling, Margaret Atwood, Patti Smith, Chimamanda Ngozi Adichie o Don DeLillo forman parte de los 46 candidatos que optarán el próximo otoño al galardón


EL PAÍS
Madrid 12 JUL 2018 - 12:55 COT

Margaret Atwood
J.K. Rowling, Elena Ferrante, Patti Smith, Margaret Atwood, Chimamanda Ngozi Adichie , Don DeLillo, Neil Gaiman o Louis Édouard forman parte de los 46 candidatos que optarán el próximo otoño al Premio Nobel Alternativo. Una iniciativa ideada por un centenar de escritores, actores, periodistas y otras figuras culturales tras la decisión inédita de la Academia Sueca de no entregar el Premio Nobel de Literatura 2018 tras el escándalo de abusos sexuales que implica el dramaturgo Jean-Claude Arnault, vinculado a la institución a través de su club literario, y esposo de una de sus miembros, Katarina Frostenson. El premio solo se había suspendido una vez en 1949, tras la segunda guerra mundial. 

domingo, 23 de octubre de 2016

Don DeLillo / Cero K / Reseña

Don DeLillo


Don DeLillo: Cero K





Don DeLillo: Cero K
Traducción de Javier Calvo. Seix Barral. Barcelona, 2016. 320 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 13,99 €. El brillante novelista norteamericano nos ofrece una inquietante fábula sobre la búsqueda de la inmortalidad en un relato de ciencia-ficción de altos vuelos.


Por Paulo García Conde
23 DE OCTUBRE DE 2016

Cuando se habla de cualquier obra de Don DeLillo, se identifican a menudo en críticas y reseñas aquellos temas que trabaja como “sus obsesiones”, sin ofrecerle al narrador el beneplácito de la duda, ahuyentando la posibilidad de que sea quien narra la historia el que se muestre obsesionado o no con los elementos que la configuran. Sí es verdad que en la bibliografía de este escritor estadounidense hay varias materias recurrentes, y quizá el hecho de que estas sean etiquetadas de obsesiones tenga que ver con el enfoque con que el narrador siempre las observa, de la atmósfera que habitualmente las envuelve.
Con DeLillo podemos hablar de estilo narrativo, de estilo literario. Hay un acierto en su escritura, y es que su última novela recuerda a la anterior, y la anterior a la antecesora, sin despertar en el lector la incómoda sensación de estar leyendo siempre la misma historia. No todos los autores contemporáneos pueden presumir de ello. No obstante, hay otro patrón que parece repetirse en cada uno de sus libros, y es la falta de profundidad en el mar que se decide a esbozar en cada lienzo al que da forma. DeLillo es un escritor que plantea preguntas, siempre, y se celebra que sean estas a menudo preguntas comprometidas. Pero no solo por el hecho del compromiso merecen la pena, sino por el valor y la necesidad que en realidad hay contenidos en ellas.
En Cero K, la cuestión principal es el miedo a la muerte; o, más bien, el miedo que produce el desconocimiento total que el ser humano tiene acerca de la muerte. Jeffrey Lockhart, el narrador, es hijo del multimillonario inversor Ross que, haciendo honor al trabajo con que ha generado y acumulado grandes sumas de dinero, ha decidido invertir en un centro especial donde personas con alguna enfermedad avanzada puedan ser congeladas en espera de llegar al momento futuro de curarlas y devolverlas así a la vida. Una vida eterna, quizá. Eso sí, con un lapso indeterminado de por medio.
Ross pide a Jeffrey que lo acompañe cuando la mujer de este último, en estado casi terminal, está a punto de ser intervenida en las instalaciones de este proyecto que fracasa en su intento de resultar futurista. DeLillo juega con elementos manidos de la ciencia ficción que, desgraciadamente, recuerdan por veces a películas ochenteras donde el secretismo y la presencia de profesionales con un comportamiento casi robotizado pretenden construir un ambiente distinto a todo lo visto con anterioridad. Los diálogos de los personajes son otra marca de la casa de Don DeLillo, elección que en ocasiones puede resultar brillante y, en otras, estrepitosa. Si cambiásemos los diálogos que Ross mantiene con su padre por cualquiera de los que Eric Packer, protagonista de Cosmópolis (Seix Barral, 2003) dilapida dentro de su extravagante limusina, apenas notaríamos la diferencia.
Por estas razones podría uno sentirse un tanto molesto con el autor, no porque sus novelas resulten ser un fiasco, sino por todo lo que podrían dar de sí sus ideas y que, sin embargo, no alcanzan el desarrollo que en un primer momento pueden aparentar cubrir. Hay en Cero K una escena donde son presentados dos de los investigadores del centro especial (gemelos, de apariencia aséptica; otro estorbo en los planes de confección del autor) y que, en un par de páginas, se dirigen a un público reducido para hacer gala de una retahíla de preguntas que rozan la brillantez, reflexiones camufladas con sencillez que sin embargo levantarían una por una decenas de novelas de alta expectativa. ¿No basta con vivir un poco más por medio de alguna tecnología avanzada? ¿Necesitamos seguir y seguir? (…) ¿Y la inmortalidad literal no comprimirá nuestras formas duraderas de arte y nuestros prodigios culturales hasta dejarlos en nada? ¿De qué escribirán los poetas? ¿Qué pasará con la Historia? ¿Qué pasará con el dinero? ¿Qué pasará con Dios? ¿No nos convertiremos en un planeta de viejos encorvados, mil millones de viejos de sonrisas desdentadas? ¿Y qué pasa con quienes mueren? Los demás. Siempre habrá otros que mueran. ¿Y por qué han de seguir con vida unos mientras otros mueren? (…) ¿Para qué servimos si vivimos para siempre?
Una avalancha de interrogaciones jugosas, fácilmente endosables como preguntas de vital interés, y que sin embargo el autor deja sin respuesta. Las despacha a lo largo de tres páginas para luego abandonarlas a su suerte, para dejarlas colgando en el limbo. Y se aventura por otros caminos que, tras un desarrollo meticuloso pero algo intrascendente, parecen no conducir a ningún lado. Quizá sea esta la intención original, pero resulta confuso que el cierre de la novela no sitúe tan siquiera al lector en la tesitura de rumiar aquellas cuestiones que no han quedado cerradas dentro del planteamiento principal.
Pese a esas lagunas, hay que destacar los méritos de un escritor que acomete temas que con suma facilidad se tildan de obsesiones. Porque todos, de alguna manera, remueven algo en el interior de las personas; todos ellos son susceptibles de atrapar la atención del potencial lector, ya sea porque bordean alguno de sus principales temores, porque hurgan en la superficie de algún hito de curiosidad insaciable, o porque prometen ofrecer algo distinto a la novela contemporánea general. DeLillo es un hombre que cumplirá el mes que viene ochenta años, y que no por ello muestra pudor alguno en abordar el papel de la tecnología, el sexo o las convenciones sociales cuando en buena parte de su vida fueron estos un asunto colindante con el tabú.
Escribe con la energía propia de un hombre joven pero maduro, y de ahí que sea ese mismo el perfil de varios de los personajes protagonistas en su obra literaria. Con Cero K regresa un autor que atrapa a muchos seguidores con el acierto de sus argumentos, aunque el tratamiento deje, una vez más, la sensación de que podría haber salido algo mayor del total de sus páginas.






jueves, 13 de octubre de 2016

Premio Nobel de Literatura 2016 / Diez favoritos

Bob Dylan


PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2016

Diez favoritos


Matías Néspolo
13/10/2016 09:45

A horas del tradicional anuncio de la Academia Sueca, desde el edificio de Börshuset, en la ciudad vieja de Estocolmo, del nuevo Premio Nobel de Literatura, las casas de apuestas británicas están que arden. Suben y bajan nombres del ranking de escritores preferidos por los apostadores, nadie sabe a ciencia cierta si en base a simples rumores, especulaciones azarosas, mímesis de la masa apostadora o, por el contrario, a causa de filtraciones o chivatazos fiables provenientes de la real institución escandinava. Lo cierto es que el nombre definitivo del agraciado se conocerá sobre las 13.00 horas del jueves 13 de octubre y de momento el top ten de los escritores favoritos para los apostadores es el siguiente, en estricto orden de aparición:







1. Ngg wa Thiong'o

Autor de una treintena de títulos, entre novela, ensayo, relato e incluso obra memorialística, el escritor keniano en lengua inglesa, nacido en Limuru en 1938, apenas es conocido en España por un par de obras traducidas: la novela El brujo del curvo (Alfaguara) y el ensayo Descolonizar la mente (Debolsillo). Pero Rayo Verde anuncia el lanzamiento en unos días su conmovedor Sueños en tiempos de guerra. Memorias de infancia en catalán y en castellano. Padeció un año de prisión por motivos políticos, bajo el régimen de Daniel Arap Moi y vivió más de dos décadas en el exilio entre Londres y California. Regresó a su país en 2004.

viernes, 10 de junio de 2016

Don DeLillo / «Nunca elijo un tema, simplemente sigo a los personajes»


Don DeLillo


Don DeLillo: «Nunca elijo un tema, simplemente sigo a los personajes»


Javier Yuste
10 de junio de 2016


El escritor norteamericano atiende a El Cultural para hablar de su última novela, Cero K, una ficción científica que aborda la criogenización y sus implicaciones físicas, psíquicas, morales y filosóficas. Un libro que demuestra el gran instinto del autor de Submundo para adelantarse a las obsesiones del futuro.

"Llamadme Don" / Una mañana con Don DeLillo


Foto: El escritor estadounidense Don DeLillo (EFE)
Don DeLillo


"Llamadme Don"

 Una mañana con Don DeLillo

El novelista estadounidense Don DeLillo analiza las claves de su nueva novela

Anna María Iglesia
10 de junio de 2016


Con paso pausado, siguiendo discreto a la responsable de prensa de Seix Barral, llega Don DeLillo al mirador del CCCB de Barcelona. "Llamadme Don" dice nada más empezar, sin saber que el siempre paradójico lenguaje le impone, al menos en castellano, este tratamiento de respeto que él rechaza. Y es que si hacemos caso a Platón y los nombres hacen a las cosas, DeLillo no podría llamarse de otra manera...

Don DeLillo / Cruzada contra el tiempo


Don DeLillo, en Nueva York.
Don DeLillo

Don DeLillo

Cruzada contra el tiempo

El colosal autor neoyorquino publica «Cero K», una novela sobre la muerte, «como todas las que he escrito», llena de intensidad, congoja moral y gran literatura.


Ulises Fuente
10 de junio de 2016


El colosal autor neoyorquino publica «Cero K», una novela sobre la muerte, «como todas las que he escrito», llena de intensidad, congoja moral y gran literatura.
Hablan de lo raro que es entrevistar a DeLillo, de sus manías legendarias. Que no tiene teléfono móvil ni dirección de email, que desde hace años entrega si le piden unas tarjetas de visita que ya no puede dejar de llevar al ser presa de su propia broma y en las que apenas aparece su nombre y esta leyenda: «Prefiero no hablar de ello». Don DeLillo (Nueva York, 1936) es un gigante literario con la edad de un Rolling Stone y a pesar de su conocida alergia a las entrevistas se ha sometido estos días en España a un baño mediático que Mick Jagger jamás toleraría, hasta quedarse sin voz de tanto responder, como casi le ocurrió con este periodista. Son 79 años y una carrera literaria descomunal que mantiene la exigencia en «Cero K», su última novela, que presenta en España creando la misma incertidumbre que una visita de Paul McCartney. ¿Cuánto tiempo más podremos estar en su presencia? De eso trata la novela. Del tiempo, la muerte y ese punto donde el pasado y el futuro parecen la misma cosa.

"¿Cómo es posible que un chico del Bronx se convirtiese en Don DeLillo?"


Don DeLillo
David Levine



"¿Cómo es posible que un chico del Bronx se convirtiese en Don DeLillo?"

El gran autor norteamericano anuncia en Barcelona que a sus cercanos 80 años no tiene intención de retirarse


Elena Hevia
Barcelona, 10 de junio de 2016

Aunque sus novelas están alimentadas subterráneamente por todo tipo de teorías y construcciones filosóficas no hay un escritor menos dispuesto a interpretar su propia obra que Don DeLillo. Las conjeturas de la conspiración, las brillantes ideas que sostienen el arte más conceptual, y una cierta ciencia ficción que se diría cercana a Ballard, esa que dice que el futuro ya está aquí; no quiere hablar de nada de eso. De creer a uno de los más grandes y respetados autores norteamericanos, su escritura surgiría de una especie de trance en el que las palabras y sus poderosos e inquietantes imágenes (se diría que surgidas de realidades alternativas) aparecen como por encanto. “No lo sé bien” es una de las muletillas que se repiten en la conversación mantenida con el escritor con un pequeño grupo de periodistas en ocasión de su visita a Kosmopolis.

sábado, 21 de mayo de 2016

Don DeLillo / “Morir un poco para vivir por siempre”




“Morir un poco para vivir por siempre”: Cero K, de Don DeLillo


Edmundo Paz Soldán
21 de mayo de 2016


¿Qué hace el visionario el día después de que se hayan cumplido sus visiones? Quizás las últimas obras de Don DeLillo no se hayan contado entre sus más brillantes porque no debe ser fácil escribir después de que se hiciera realidad el apocalíptico corazón negro en torno al cual giraba su obra (el atentado a las Torres Gemelas). Cero K (Seix Barral), la más reciente novela, tampoco está a la altura de sus grandes clásicos —qué difícil es, para cualquiera, enfrentarse a Ruido blanco (1985) o Libra (1988)—, pero es muy buena, lo mejor que ha escrito desde Submundo (1997): sus obsesiones de siempre vuelven a servirle para apuntar al zeitgeist de esta década, en el que “la ciencia bañada en irreprimible fantasía” promete descaradas utopías individuales y colectivas.


Don DeLillo


Cero K es un capítulo más en el continuo avance de la ciencia ficción como un nuevo realismo: el millonario Ross Lockhart —padre del abúlico narrador, Jeff— quiere criopreservar el cuerpo de su segunda esposa, Artis, que sufre una enfermedad terminal. Junto a otros socios, ha invertido en la Convergence, un instituto secreto localizado entre los Urales y Siberia, que promete vida eterna a sus clientes: ha desarrollado técnicas para preservar cuerpos de modo que, en el futuro, con los avances biotecnológicos, estos sean reanimados y adquieran inmortalidad. Ciencia: en los Estados Unidos hay varios institutos como el que describe DeLillo (el más conocido es el Alcor Life Extension Foundation); ficción: se han logrado avances en la criopreservación, pero todavía falta lo más difícil, que es la tecnología capaz de reanimar los cuerpos preservados.
En Ruido Blanco, DeLillo señalaba que, en una sociedad en la que ha triunfado lo artificial, lo único verdaderamente auténtico es el miedo a la muerte. Cero K atrapa ese miedo, conjugado con la melancolía de la llegada del fin: los sueños de Ross son un gesto de rebeldía ante la finitud de la vida, “un período tan breve que lo podemos medir en segundos”. De nada vale decir que es la muerte aquello que nos hace humanos: la “tecnología basada en la fe… otro dios, no tan diferente de los anteriores”, puede permitir que unos cuantos —los miembros del 1%— se impongan a las razones biológicas que llevan al fin.
Jeff tiene buen ojo para captar el look postmoderno de las instalaciones del instituto —Convergence es una mezcla de un edificio de la Cientología con una instalación artística, con el mejor uso de maniquíes en la narrativa desde los tiempos de Felisberto Hernández—, pero su vida anodina y su mirada clínica ante el drama que ocurre ante sus ojos —una madrastra cuya muerte se acelerará, un padre tentado de seguir sus pasos— impiden que se convierta en un personaje memorable: él es más una mirada —¿la de DeLillo?— que otra cosa. El fascinante monólogo de Artis ya iniciando el proceso de criopreservación —el “ping ping ping” de su cerebro— podía haber sido más desarrollado. Hay una subtrama fallida con Stak, el hijo de la pareja de Jeff, con un desenlace que abusa de la coincidencia.
DeLillo intuyó hace rato que todo aquello que percibimos está mediado por el cine, la televisión, el arte: no podemos ver nada de forma directa o “auténtica”. Por eso no es casualidad que el gran triunfo de esta novela, aparte de las reflexiones agudas sobre la mortalidad, sea la escena en la que Jeff se asoma a la sección de criopreservación y se encuentra con “largas columnas de hombres y mujeres desnudas, en suspensión congelada”. Esto es cine clase B —Coma, por ejemplo— elevado a instalación artística: “espectáculo puro, una single entidad, los cuerpos majestuosos en su postura criónica. Una forma de arte visionario, arte corporal con amplias implicaciones”.

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