Mario Vargas Llosa
Las dos caras de Ezra Pound
El poeta y cazador de talentos literarios quedó deslumbrado por los textos de James Joyce y le buscó editores. En la Segunda Guerra Mundial se hizo eco de las fechorías que los nazis atribuían a los judíos
20 de julio de 2019

La biblioteca del barco que me lleva hacia Anchorage es pequeña y pulquérrima. Salvo una colección de clásicos cuya letra microscópica los pone fuera de mi alcance, sus novelas de aeropuerto, de autores desconocidos, me dejan frío, tanto como sus biografías de beisbolistas, ases de las carreras o del ring, los libros de autoayuda y las chismografías de Hollywood. Pero, extraviado en el estante de Current Affairs encuentro un libro de un joven profesor de Harvard, Kevin Birmingham, que no tiene desperdicio: El libro más peligroso. James Joyce y la batalla por Ulises.
Versa sobre mucho más de lo que dicen su título y su subtítulo, es decir, las pellejerías que pasó James Joyce con sus libros, por la ceguera y cobardía de los editores del Reino Unido y Estados Unidos que, temerosos de la censura, las multas y los juicios, no se atrevían a publicarlos. El caso de Joyce es único: fue famoso antes de tener un solo libro editado.


