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miércoles, 23 de agosto de 2017

Iman / David Bowie, en el recuerdo un año después

Iman Abdumajil con David Bowie

David Bowie, en el recuerdo un año después

Iman, su esposa, rinde homenaje en las redes sociales al artista del que este martes la BBC emite un documental contando sus últimos días

Madrid 9 ENE 2017 - 07:06 COT



Una imagen de David Bowie, del que se cumple un año de su muerte.
Una imagen de David Bowie, del que se cumple un año de su muerte.  EFE

David Bowie hubiera cumplido el domingo 70 años y este marte hará un año de su muerte. Su viuda ha querido recordarle de manera especial. Por ello, la ex supermodelo publicó en Instagram un dibujo de un joven David Bowie. La leyenda de la música murió después de luchar contra el cáncer de hígado.

martes, 12 de enero de 2016

Iman llora la muerte de David Bowie

Iman, ahora viuda de David Bowie

Iman llora 




Visionaria, inspiradora y combativa. Así es Iman, la segunda mujer del músico y quien este lunes se despedía de su marido, víctima a los 69 años de una lucha contra el cáncer que ya duraba 18 meses. Fue su apoyo, la mujer de su vida, pero la supermodelo somalí-americana es mucho más. Ella abanderó la lucha de las mujeres de raza por entrar en el mundo de la moda. Actualmente, ella es considerado un mito en el universo de la costura.


Iman (extremo derecho)

lunes, 11 de enero de 2016

Muere David Bowie a los 69 años


Muere David Bowie a los 69 años

La leyenda de la música, que acababa de publicar disco, ha fallecido de un cáncer


    David Bowie, en una foto de promoción de su último disco. / EFE
    David Bowie, la legendaria estrella del rock de 69 años, murió ayer en Nueva York, víctima del cáncer. Así se anunciaba, hacia las 7.30 de esta mañana, en los perfiles oficiales del artista en Facebook y Twitter. “David Bowie ha muerto en paz hoy rodeado de su familia, después de una valiente lucha de 18 meses contra el cáncer. Mientras muchos de vosotros compartiréis la pérdida, pedimos respeto a la privacidad de la familia durante su tiempo de dolor”.

    jueves, 19 de febrero de 2015

    David Bowie / El devorador insaciable

    David Bowie

    David Bowie, el devorador insaciable


    Una nueva biografía del cantante le presenta como un obseso del sexo

    BARBARA CELIS Londres 17 SEP 2014 - 00:05 CEST


    El cantante David Bowie.
    El mundo de las biografías es un suculento negocio en el que a menudo lo menos importante es que el personaje que protagoniza el libro haya colaborado en su escritura. Ese es el caso de Bowie, una nueva biografía no autorizada sobre el camaleónico y esquivo cantante británico David Bowie que se publica el próximo lunes en Reino Unido y que firma Wendy Leigh, una escritora y periodista que ha hecho carrera a golpe de biografías (no autorizadas) de múltiples celebridades. Autora de libros tan dispares como Patrick Swayze: one last dance o Mi vida con mi hermana Madonna escrito a medias con el hermano de la cantante (también sin permiso de la estadounidense), Leigh se concentra esta vez en la agitada vida de uno de los artistas más geniales y heterodoxos del siglo XX y XXI, haciendo particular hincapié en su vida sexual.
    Teniendo en cuenta que las biografías del que también se conoce como El Duque Blanco, Ziggy Stardust o Aladdin Sane se cuentan por docenas, ha debido de ser todo un reto para Leigh desvelar cosas nuevas sobre Bowie. Pero según asegura la autora, el libro pone al descubierto “el voraz y desinhibido apetito sexual” de un cantante que por otra parte nunca ha negado que durante su juventud la promiscuidad fuera una parte clave de su vida. Para alguien que se ha declarado gay, bisexual y heterosexual, el libro no debe ser una sorpresa.
    “Él y Angie eran célebres por tejer una red sexual alrededor de quienes les gustaban”, escribe Leigh sobre el Bowie de los años setenta y su primera esposa, la modelo Angie. Ambos se conocieron precisamente mientras mantenían una aventura sexual con el mismo hombre en 1969, “en la época en que Bowie se hizo adicto a ligarse a la élite gay de Londres” subraya Leigh.

    lunes, 5 de junio de 2000

    Graham Greene / Espías en el laberinto



    Espías en el laberinto

    JESUS FERNÁNDEZ SANTOS
    19 OCT 1980


    Resultaría inútil descubrir ahora la personalidad de Graham Greene, escritor, viajero, autor teatral, en tiempos agente más o menos secreto, como tantos de sus protagonistas, asiduamente repudiado por el Premio Nobel. Su catolicismo particular roza la sombra de su propia moral, de un dios particular, compasivo y burlón, a su imagen y semejanza.Desde el principio de los tiempos y, sobre todo, de las guerras, existen los servicios de información. Los siglos han cambiado su imagen, no sus procedimientos ni sus necesidades. Hoy, a medida que el arte de matar va haciéndose más eficaz y complicado, también la información secreta se asemeja a un laberinto, en el que agentes simples, cuando no agentes dobles, se persiguen a ciegas, unas veces en pos de una remuneración y, en ocasiones, por puro patriotismo.





    El factor humano

    Según la novela de Graham Greene. Dirección: Otto Preminger. Intérpretes: Richard Attenborough, John Gilgud, Derek Jacobi, Robert Morley, Nicol Williamson y la presentación de Iman. Aventura, 1979. Locales de estreno: Albéniz, Torre de Madrid y Minicine 3.

    Este mundo particular, oscuro y a la vez apasionante, ha dado pie y materia a un tipo de novelas muy particular. Desde el más puro esquematismo de relatos en los que la acción por la acción se reduce a puros datos exteriores, hasta Greene, donde corre una amplia gama que culmina en este Factor humano, en el que el hombre vive y actúa como tal, acosado por sus mismas fuerzas en contra de sus enemigos o por mejor decirlo: en contra de otros hombres.
    Así, lo que distingue al escritor de tantos otros, es ese andar a ras de tierra de sus héroes, que se remonta a sus primeras invenciones.

    Agente doble

    Conocedor por experiencia de personajes y ambientes, corno ya demostrara en ocasiones anteriores, profundo observador desapasionado del corazón humano, aquí presenta a un agente doble inglés atrapado en el laberinto de sus servicios al imperio británico y de sus propias convicciones. Como siempre en su vida y en su obra, se halla presente la ironía, ese humor especial que toca las orillas de la muerte y la vida, en este caso a la sombra de una pasión que nace por encima de razas y colores. La afición del autor por lo exótico nos lleva desde su habitual Inglaterra hasta Africa del Sur, donde esas mismas razas luchan por su definitiva hegemonía. La primera parte en la que se nos presenta la cara amable de los servicios británicos es lo mejor del filme. La segunda, cuando se nos ofrece su imagen verdadera y el amor cobra importancia, aparece más fría y rutinaria. Quizá ello se deba a una falta de fe del propio Greene en los motivos y procedimientos de sus antiguos compañeros utilizados en el servicio de su patria.Otto Preminger ha tomado del libro original lo que podía servirle y poco más, aderezándolo con una buena dirección de excelentes actores, tal como suele suceder en los repartos británicos.
    La nota de color corre a cargo no sólo de la famosa Iman, más modelo que actriz, sino también de aquel famoso Claudio, que hace poco nos contaba en el televisor la decadencia de la corte romana. Todo cuanto la novela ofrece más allá de la anécdota o la intriga. queda en el filme de Preminger más para ser adivinado que sentido, más para ser leído que admirado. Tal parece ser hoy la servidumbre del cine nacido de la literatura: sugerir, interesar, hacer volver al espectador sobre el original para hallar la plenitud de las imágenes en la clave más honda de las páginas.
    * Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de octubre de 1980