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martes, 25 de junio de 2024

29 muertes de turistas encienden las alarmas en Medellín




Policía en las calles de Medellín.NATALIA PEDRAZA BRAVO


29 muertes de turistas encienden las alarmas en Medellín 

En 2024, ha habido una muerte cada 6 días en la ciudad colombiana, frente a una cada 10 días en 2023. Al menos la mitad de los asesinados han sido estadounidenses.


JULES OWNBY
Bogotá -


El jueves por la mañana, Matthew Watson Croulet se subió a un taxi en Medellín. Estaba desorientado y no recordaba nada más que el nombre de su hotel, según el informe policial. El conductor lo llevó al barrio turístico de El Poblado y lo dejó. Cuando el estadounidense de 25 años entró en su hotel, el personal notó que parecía drogado. Estaba claro que no se encontraba bien. Preocupados, llamaron a una ambulancia. Watson, mientras tanto, subió a su habitación donde fue encontrado muerto a las 9.25 horas.

miércoles, 10 de abril de 2024

Niñas prostituidas y extranjeros voraces / La explotación sexual en Medellín

 



Jóvenes esperan a que se detenga un auto, en el barrio San Diego de Medellín.NATALIA PEDRAZA BRAVO


Niñas prostituidas y extranjeros voraces: la explotación sexual en Medellín

Un recorrido por la noche de esta ciudad colombiana inundada de extranjeros, como el hombre de 36 años que fue descubierto en un hotel con dos menores de 12 y 13 años


JULES OWNBY
Medellín - 


Yenifer está parada en una esquina del barrio San Diego, a 15 minutos caminando de la Alcaldía de Medellín, con un grupo de cinco chicas. Todas tienen tatuajes, todas muestran mucha piel, todas parecen adolescentes: todas son menores prostituidas. Yenifer dice que se llama Yenifer, pero claramente es mentira. También dice que tiene 15 años, y eso sí parece cierto. Tiene cuerpo de niña, cara de niña: es una niña. Y está nerviosa. Una risita revela sus brackets azules. Lleva puesto un top y una minifalda morados que se combinan. No cubren su abdomen ni la mariposa tatuada en la cadera. Dice que llegó a las nueve y se quedará “trabajando” hasta las cuatro de la mañana. Son las 21.30. Llueve. Le espera una noche larga.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Triunfo Arciniegas / Cuadernos perdidos en Medellín

Autorretrato como gato
Fotografía de Triunfo Arciniegas


Triunfo Arciniegas 

CUADERNOS PERDIDOS 

EN MEDELLÍN


Anoche tomé, muy cansado, el último vuelo de Cúcuta a Medellín. Creo que me dormí antes del despegue. Ya otra vez en tierra, en el aeropuerto de Rionegro, oí que el capitán ofrecía disculpas. Al parecer estuvimos sobrevolando. Como a las diez y media tomé mi maleta de la banda y la arrastré hasta el maletero del autobús que va hasta detrás del hotel Nutibara. Me acomodé en el puesto de los músicos porque no había más lugar, con el equipaje de mano y la bolsa azul de los cuadernos. Fui el último pasajero tanto para abordar como para bajar: el conductor tuvo la gentileza de dejarme en la puerta. Me registré entre sueños en el Hotel Bella Villa, en la calle Maracaibo, entre Palacé y el pasaje Nutibara, en pleno y palpitante centro de Medellín. Y caí dormido casi de inmediato, a medianoche. 

Y esta mañana no encontré mis amados cuadernos de viaje. Dos cuadernos que llevo a todas partes desde hace cuatro o cinco años y donde anoto no solo teléfonos y direcciones sino sobre todo ideas, borradores de poemas y cuentos, sucesos de la vida cotidiana y la perpetua compra de libros, citas y frases que oigo por ahí, claves y códigos, un montón de señales secretas de desmemoriado, entre otras cosas.

Uno es un cuaderno grande, de tapas duras y forradas en color crema, y el otro, una libreta grande de tapas duras, negras, con un escudo labrado de Game of Thrones

Los cuadernos se extraviaron en el autobùs o se me quedaron en la recepción del hotel o en el ascensor. Sé que los tenía, en un bolsa plástica azul, al llegar al aeropuerto de Rionegro, y sé que no llegaron a mi habitación. No los quise guardar en el equipaje que va en bodega por seguridad, por el temor a perderlos si se extravía la maleta. 

Como entenderán los lectores, es una pérdida dolorosa. Tantos textos perdidos. De ahí vienen mis libros, de estos borradores. Ahí está, por ejemplo, el último cuento para adultos que escribí y que no pasé a limpio. 

Breves y nerviosos apuntes de mis viajes por ciudades colombianas, sobre todo Bogotá y Medellín, por Río de Janeiro y São Paulo, por Caracas y Panamá, por Cuernavaca, Ciudad de México, Veracruz, Guadalajara y Puerto Vallarta, por Nueva Nueva York y Los Angeles. Bosquejos. Ideas que al fin encontraron las palabras. Hace más o menos un mes dediqué nueve días consecutivos a la vida y los milagros de Amy Winehouse. Me empapé tanto de su trágica existencia que escribí un cuento en uno de mis cuadernos perdidos, un borrador, una primera versión. Y ya no será posible repetir esta escritura porque la emoción ya se fue. Es un cuento que se perdió para siempre, es una idea que no volveré a trabajar: ya fue tocada, ya no padezco esa urgencia, ya maté el demonio. Así es, así será.


Mi letra, una serie de garabatos casi indescifrable, se parece cada vez más a la cuerda de los trapos al sol. Las palabras se me estiran tanto que pierden sus redondeces y parecen una sola y monótona línea cuya lectura requiere un alto grado de intuición y ciertas virtudes de adivino. Quiero decir, solo yo mismo puedo recuperar esas páginas, no por adivino precisamente sino por una paciencia de antiguo marido.

Si alguien por casualidad sabe algo de este par de cuadernos, le ruego que me escriba a mi correo:

eltriunfoarciniegas@yahoo.com

Me quedaré en Medellìn más o menos una semana.

Gracias.