Una imagen icónica de 'El graduado' con Dustin Hoffman.SUNSET BOULEVARD (CORBIS VIA GETTY IMAGES)
“¿Está usted tratando de seducirme, señora Robinson?”
La lectura de la novela en la que se basó ‘El graduado’ invita a revisar el personaje que encarnó Anne Bancroft
Jacinto Antón
27 de diciembre de 2024
Cuando pienso en frases de cine quiero creer que las que me han dejado más huella son “lo que hacemos en esta vida tiene su eco en la eternidad”, “va a necesitar un barco más grande”, “abre la compuerta, HAL”, “no hay nada como el olor del napalm por la mañana”, “que la Fuerza te acompañe”, “sácame de encima tus apestosas patas, sucio mono” o “Tora, Tora, Tora”. Pero en realidad la que me viene siempre a la cabeza es: “¿Está usted tratando de seducirme, señora Robinson?” (oh, oh, oh, hey, hey, hey). Me ha marcado desde que vi El graduado(1967) a mediados de los setenta en el ya desaparecido cine Savoy del Paseo de Gràcia de Barcelona en compañía de un grupo de amigos de los que solo recuerdo a Carlos Trías, probablemente porque él, algo mayor que el resto de nosotros, también estaba en el umbral de decidir qué hacer con su vida (fue farmacéuticas no plásticos) y sus padres le habían regalado un Seat 850 Sport Coupé (blanco). Ese coche era lo más parecido que teníamos por aquí al Alfa Romeo 1600 Duetto Spider rojo que le obsequian sus progenitores al acabar la carrera a Benjamin Braddock (Dustin Hoffman), el graduado del título (y valga la frase), precisamente.
Mike Nichols, uno de los mejores directores de escena de Estados Unidos, no podría haber encontrado un momento histórico más adecuado para el reestreno en el Ethel Barrymore Theater de Broaway (Nueva York) de Muerte de un viajante que este 2012 en el que los trabajadores de medio planeta son obligados a preguntarse dónde está su futuro. Hace 64 años que ese dramaturgo de mirada certera y pluma inmejorable llamado Arthur Miller escribió esa obra universal por la que ganó un premio Pulitzer y con la que obligó a sus contemporáneos a mirar de frente hacia la posibilidad de que el sueño americano no fuera más que eso, un sueño en el que quedan truncadas las vidas de la mayoría. Miller lo hizo con tal brutalidad pero a la vez con tal honestidad que aún hoy, el trágico final de Willy Loman, el protagonista, duele con la misma intensidad que en su primera puesta en escena, en 1949.
Es más, en la piel de ese actor de talento incuestionable llamado Philip Seymour Hoffman, resulta difícil olvidar el drama que vive Willy Loman incluso días después de haberle visto sobre un escenario desde el que emanan emociones e ideas tan dolorosamente cercanas a la actualidad que se pegan sin remedio a la piel del espectador.
De las diferentes representaciones que se han hecho en Broadway de esta difícil obra es muy posible que la que dirige el veterano Nichols, que actualmente está en preestrenos y levantará el telón oficialmente el 15 de marzo, figure entre las mejores. Y es que no sólo Hoffman es particularme brillante. El casting arropa con un puñado de buenos actores al protagonista en este viaje hacia un oscuro territorio que el autor nos anuncia en el mismísimo título de la obra. Está compuesto por nombres conocidos del teatro y la televisión como Linda Emond y por recién llegados como Andrew Garfield, el actor que interpretaba al socio traicionado de Michael Zuckerberg en La red social y que en su debú en Broadway mantiene el tipo con mucha dignidad como hijo conflictivo y rebelde frente a ese monstruo de la interpretación y maestro de los registros más sutiles que es Hoffman, ganador de un oscar por Capote, entre muchos otros premios.
Garfield interpreta a Biff Loman, uno de los dos hijos de Willy Loman, al que su padre más quería, el que tenía el futuro más prometedor de niño y sin embargo, el único que no consiguió ser nada en la vida. Pero también es el hijo que cuestiona todos los valores sociales y morales de un padre que en el invierno de la vida ha caído en una fuerte depresión y comienza a sentir la futilidad de un trabajo repetitivo que siempre alabó pero en el que en el fondo quizás no creyera, aunque le enseñaran a creer, con el que pensó que progresaría en la escala económica pero con el que apenas era capaz de pagar la hipoteca y que ahora, cuando su cuerpo empieza a fallarle, y tras años de fidelidad a la empresa, es despedido sin contemplaciones porque ya no produce como antes. Quien no vea las resonancias entre Loman y el trabajador griego, español o estadounidense, es que no lee los periódicos. "La obra es sobre la mortalidad y la posibilidad de dejar huella. Willy Loman está tratando de escribir su nombre en una tarta en un caluroso día de julio" dijo Arthur Miller con motivo de su estreno hace seis décadas.
Nichols, un director que gana un premio Tony cada vez que pone un pie en Broadway (los ha ganado por Descalzos en el parque, La extraña pareja y Spamalot entre otros) y que también es conocido por obras maestras del cine como El graduado, ha sido testigo de cómo pinchaba la última burbuja del sueño americano tras el estallido de la crisis hipotecaria, de cómo se levantaban las voces críticas de Ocupa Wall Street y de cómo esos gritos han generado docenas de estudios sobre la desigualdad económica de los estadounidenses, un debate que se ha trasladado a la escena política oficial en pleno año electoral. Y a veces, la grandiosidad de un director también reside en saber escoger la historia apropiada para el momento preciso. Muerte de un viajante está de actualidad, (desgraciadamente)
‘La traición’, de Rachel Weisz y Daniel Craig revienta la taquilla de Broadway
La nueva producción de Broadway de la obra de Harold Pinter, aún en preestreno, recauda más de un millón de dólares en la primera semana
Andrea Aguilar
Nueva York,17 de octubre de 2013
Rafe Spall, Rachel Weisz y Daniel Craig durante los ensayos de 'Traición', de Harold Pinter, en la versión de Mike Nichols.
El estreno oficial está previsto el 27 de octubre y será entonces cuando se publiquen las críticas, pero la tan esperada producción de la obra del Nobel Harold Pinter ya ha batido un récord en taquilla: Traición ha recaudado más de un millón de dólares en su primera semana sobre el escenario del Ethel Barrymore Theatre en Broadway. Esta nueva producción protagonizada por la atractiva y hollywoodiense pareja formada por Daniel Craig, (el último James Bond), y Rachel Weisz (ganadora de un Oscar por su interpretación en El Jardinero Fiel) prometía hacer historia y no ha defraudado las expectativas, al menos económicas. El montaje, dirigido por Mike Nichols podría recaudar hasta 12 millones antes de su estreno oficial, –algo insólito para una obra que no es un musical– y de momento ya ha desbancado la caja que hizo durante su preestreno el año pasado la obra Muerte de un viajante dirigida por el mismo Nichols y protagonizada por Philip Seymour Hoffman.
Los actores, pareja en la vida real, han querido dejar al margen su propia historia durante las escasas entrevistas que han concedido, pero sin duda verles juntos por primera vez en un escenario interpretando a un matrimonio que debe hacer frente a una infidelidad ha encendido la curiosidad de muchos espectadores, algunos de los cuales han llegado a pagar 423 dólares por su entrada, –aunque el precio medio es de 149 dólares. El teatro tiene más de 1000 localidades y esta semana han colgado el cartel de no hay billetes. Tras su estreno a finales de mes sólo estará 14 semanas en cartel, hasta el 24 de enero, y no habrá posibilidad de alargarlo puesto que Craig arrancará justo después el rodaje de la próxima película de Bond.
Rachel Weisz, Daniel Craig y Rafe Spall interpretan en Broadway 'Traición'.
Harold Pinter escribió esta obra en 1978 y planteó una estructura cronológica inversa, un flashbacks en escena, para narrar con nervio contenido la traición de Emma a su esposo, Robert, con su mejor amigo, Jerry –papel que en esta nueva producción interpreta Rafe Spall–. El drama estaba inspirado en su affaire con Joan Bakewell entre 1962 y 1969, cuando aún estaba casado con Vivian Merchant. Al escribirlo aún seguía en este matrimonio, aunque mantenía una relación con Lady Antonia Fraser con quien acabaría casándose en 1980. La acogida crítica tras su estreno en Londres no fue muy buena, pero la obra ha sido puesta en escena posteriormente con relativa frecuencia, incluso por otra pareja de actores en la vida real (Daniel Messey y Penélope Wilton). Hoy está considerada como una de las mejores piezas de este dramaturgo, que debutó en 1957 con El Cuarto.
La última vez que Traición estuvo en Broadway fue en el año 2000 con Juliette Binoche en el papel protagonista. La nueva producción, ampliamente publicitada desde el verano, ha despertado la curiosidad incluso de la propia viuda de Pinter, Lady Antonia Fraser que ha afirmado que viajará a Nueva York para ver este montaje, producido por Scott Rudin. Y apenas unas calles más allá también podrá ver Tierra de Nadie otra obra escrita por su esposo, elevado este otoño a la improbable categoría de rey de Broadway.