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sábado, 2 de mayo de 2026

Garry Winogrand, una perspicaz mirada a lo cotidiano

 


Garry Winogrand
'Autorretrato', Nueva York (c.1955-1958). GARRY WINOGRAND © THE STATE OF GARRY WINOGRAND. CORTESÍA FRAENKEL GALLERY SAN FRANCISCO Y TWIN PALMS PUBLISHERS

Garry Winogrand, una perspicaz mirada a lo cotidiano

Se publica la primera monografía dedicada a la obra en color del célebre y prolífico maestro de la fotografía callejera, donde el agudo ingenio del creador late al mismo ritmo que en su poderosa obra en blanco y negro

sábado, 29 de noviembre de 2025

Entre dos mundos: Yasuhiro Ishimoto

 


‘Chicago. Playa’ (1948-52), de Yasuhiro Ishimoto.
‘Chicago. Playa’ (1948-52), de Yasuhiro Ishimoto.© KOCHI PREFECTURE, ISHIMOTO YASUHIRO PHOTO CENTER

Entre dos mundos: Yasuhiro Ishimoto

Una exposición reúne en París las primeras décadas de la trayectoria de este referente de la fotografía japonesa, donde converge la búsqueda formalista con su habilidad para captar el componente humano

sábado, 11 de enero de 2025

‘Evidence’, la paradoja visual que redefinió la apreciación del medio fotográfico


Imagen incluida en el libro 'Evidence' de Larry Sultan y Mike Mandel / Cortesía D.A.P.
Imagen incluida en el libro 'Evidence' de Larry Sultan y Mike Mandel / Cortesía D.A.P.


‘Evidence’, la paradoja visual que redefinió la apreciación del medio fotográfico

A lo largo de dos años los artistas estadounidenses Larry Sultan y Mike Mandel hurgaron en los archivos de distintas instituciones locales dando forma a un libro destinado a convertirse en un hito de la fotografía conceptual


GLORIA CRESPO MACLENNAN
08 ENE 2025 - 23:30 COT

En 1977, Larry Sultan (Nueva York, 1946- California, 2009) Mike Mandel (1950)publicaron un libro de fotografías, acompañando a una exposición en el Museo de Art Moderno de San Francisco. Bajo el título de Evidence, su proyecto reunía una serie de fotografías procedentes de los archivos de más de un centenar de agencias gubernamentales, corporaciones locales y centros de investigación. Arrancadas de su contexto original y prescindiendo de cualquier tipo de leyenda o información, las imágenes se presentaban como enigmáticas piezas de valor artístico que abrían nuevas sendas a la poesía, mientras cuestionaban el papel de la autoría, así como la intención y veracidad de las propias instantáneas.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

De ‘La Cenicienta’ a Tarantino: el fetichismo del pie como recurso de la imaginación cinematográfica




Fotograma de 'Liza', Marco Ferreri, Italia-Francia, 1972.
Fotograma de 'Liza', Marco Ferreri, Italia-Francia, 1972.CORTESÍA TRIANGLE BOOKS


De ‘La Cenicienta’ a Tarantino: el fetichismo del pie como recurso de la imaginación cinematográfica

El fotolibro ‘The Barefoot Promise’, de Pierre Leguillon, propone un recorrido cargado de rigor y humor por la historia del séptimo arte a través de una de sus fantasías más perdurables


GLORIA CRESPO MACLENNAN
08 MAR 2023 - 23:30 COT


Pierre Leguillon (Nogent-sur-Marne, Francia, 1969) lleva años coleccionando objetos: tarjetas promocionales, pósteres, ilustraciones así como copias digitales de fotografías, que utiliza para dar forma a proyectos artísticos de distinta índole. Obras a través de las cuales cuestiona, siempre con humor y subversión, los mecanismos de la cultura visual actual y nuestra relación con las imágenes. De ahí que, desde muy joven comenzara a coleccionar carteles promocionales de películas. Imágenes realizadas en los platós e impresas sobre cartón que incorporan el título de la película y el nombre de sus protagonistas, que se exhibían dentro de vitrinas en los cines. La llegada de la tecnología digital acabó con ellas. Aun así, el autor se muestra muy selectivo en su adquisición: “Cada vez que encuentro un cartel donde aparece un pie, lo compro”, asegura durante una conversación telefónica.

La primera compra fue el primer plano de un apasionado beso: el de Guy Frangin en el pie de la actriz Dominique Sanda. Pertenece a Una mujer dulce (1969), obra de Robert Bresson, Después vendrían muchas más: las 176 imágenes que componen The Barefoot Promise (Triangle Books), una incursión en las fantasías ocultas de distintos directores de cine donde el fetichismo del pie se presenta como un cliché recurrente, desde La Cenicienta (1950) de Disney al Frenesí (1972) de Alfred Hitchcock. El libro adopta la estructura de una película, con un comienzo, un intermedio marcado por un espejo y un final rematado por los títulos de crédito. La publicación es la primera versión impresa de The Promise of the Screen, el proyecto que el autor lleva desarrollando desde 2007 y trata de los aspectos marginales del cine a través de distintos medios y formatos.

La existencia de este tipo de carteles se remonta a 1913. Los fotógrafos tenían prohibido disparar sus cámaras durante el rodaje (el ruido del disparador o cualquier movimiento podía alterar la escena), de modo que las fotografías se tomaban durante los ensayos y con frecuencia se recreaban escenas antes y después de la filmación. En ocasiones las escenas elegidas para la promoción no existían en la película, como es el caso de la utilizada en el cartel de El desprecio (1963), dirigida por Jean-Luc Godard, donde vemos a Michel Piccoli con calcetines negros subido en el borde de un bañera mientras Brigitte Bardot se asoma a la puerta. “Se suponía que cada cartel debía concentrar el espíritu de la película, a pesar de ser imágenes completamente independientes”, explica Leguillon.

Izquierda. 'Ilusión de medianoche', Roger Richebé, Francia, 1953 ; Derecha: 'Pauline en la playa', Éric Rohmer, Francia, 1983.
Izquierda. 'Ilusión de medianoche', Roger Richebé, Francia, 1953 ; Derecha: 'Pauline en la playa', Éric Rohmer, Francia, 1983.CORTESÍA TRIANGLE BOOKS

El libro comienza con un cartel perteneciente a la obra de una mujer, Golden Eighties (1986), de Chantal Akerman, en el que, libre de toda connotación erótica, una mujer se esfuerza por calzarse unos zapatos rojos. Rápidamente el tono de las imágenes va adquiriendo un carácter más sexual, mientras en la secuenciación de las imágenes el lector va observando cómo claramente se repiten patrones en las distintas películas donde predomina la mirada masculina. Así, encontrará una serie de secuencias en las que en los carteles solo es identificable el protagonista masculino. Como el de Liza (1972), de Marco Ferreri, donde de Catherine Deneuve solo vemos el pie que besa Marcello Mastroianni. “Por aquel entonces eran pareja, pero en el cartelde promoción de la película solo se distingue al actor”. Página a página la mujer parece rebelarse hasta dominar la situación. “He intentado organizar las imágenes de manera que la mujer vaya ganando cierto poder, aunque no fuera la intención del realizador”, asegura el autor.

“Ninguna otra variante del instinto sexual que bordee lo patológico puede reclamar tanto nuestro interés como esta”, escribía Sigmund Freud, en 1905, acerca del fetichismo. Un interés, así como una valoración, que ha variado con el tiempo. “Ha dejado de ser una perversión, una patología a curar, tal y como lo definía Freud, para pasar a ser algo que, siempre y cuando sea aceptado dentro de la pareja, no hay porque evitar”, añade Leguillon. “El psicoanálisis fue inventado por el médico austriaco en 1896, casi un año después de que los hermanos Lumière inventaran el cine. Un medio artístico donde, como ocurre en la fotografía, el contenido está enmarcado, entresacado de la realidad no forma parte del todo. Enmarcar no deja de ser un gesto fetichista. La fotografía y el cine son por tanto recursos fetichistas”, apunta el autor francés.

 Izquierda: 'Zombi' , George A, Romero, Estados Unidos-Italia; 'Frenesí', Alfred Hitchcock, Reino Unido,1972.
Izquierda: 'Zombi' , George A, Romero, Estados Unidos-Italia; 'Frenesí', Alfred Hitchcock, Reino Unido,1972. CORTESÍA TRIANGLE BOOKS

De la famosa imagen de Lya Lys chupando el dedo de una estatua de mármol en La edad de oro (1930) de Luis Buñuel a El hombre que nunca estuvo allí (2001), de Joel y Ethan Cohen, The Barefoot Promise emprende un recorrido a lo largo de más de siete décadas de cine. Prescinde de los carteles de cine mudo. “Son caros y raros de encontrar”, explica el autor francés. “Existen muchas otras secuencias en la historia del medio cinematográfico que incluyen pies de las cuales no pude encontrar carteles. En mi opinión el fetichismo del pie dentro del cine ha sido una forma de burlar a la censura, fruto de los tiempos en los que no se podía mostrar sexo de forma explícita en la pantalla. Todo ha cambiado mucho y en la actualidad el fetichismo podría ser un tipo de una herramienta para la sexualidad alternativa, promovida en cierto modo por las teorías queer y feministas para deconstruir la heterosexualidad como norma social”.

No podría faltar Quentin Tarantino en la publicación. El director de Jackie Brown(1998) se ha visto obligado en varias ocasiones a responder ante las críticas por su afición por los pies. En su gusto le antecedían de forma manifiesta el alemán Erich von Stroheim, Alfred Hitchcock y Buñuel, de quien se dice que rodó más de setenta planos de pies durante Viridiana. “A mí me pasa como a Buñuel, que todo el mundo se piensa que soy un fetichista pero no lo soy”, asegura el artista francés. “Como decía el aragonés, un verdadero fetichista no revela el objeto de su deseo a riesgo de ver desvanecerse su deseo. Pero el libro claramente trata de mi (nuestro) fetichismo por las imágenes”.

Izquierda: 'Woman of All Nations', Raoul Walsh, Estados Unidos, 1931 ; Derecha: 'Easy to Love', Charles Walters, Estados Unidos, 1953
Izquierda: 'Woman of All Nations', Raoul Walsh, Estados Unidos, 1931 ; Derecha: 'Easy to Love', Charles Walters, Estados Unidos, 1953CORTESÍA TRIANGLE BOOKS

“De alguna forma estas fotos forjan una educación sexual reproduciendo una y otra vez las mismas fantasías”, afirma Leguillon. “Encontré una imagen de una película erótica de los años ochenta, no pornográfica, que reflejaba una penetración sexual desde el punto de vista de los pies. Pero finalmente, decidí no incluirla en la secuencia final ya que el fetichista siente placer sin el acto sexual y la penetración. Disfruta mirando a algo, besando, tocando, pero siempre con cierta distancia”, explica al autor con la misma distancia y la misma pulsión que envuelve a las imágenes que componen The Barefoot Promise, un régimen de erotismo que claramente parece anticuado hoy en día.

“Afortunadamente, la censura parece ser parte del pasado. Pero al mismo tiempo los adolescentes se enfrentan con la pornografía de forma muy temprana, y sin estas capas de misterio y deseo comprometidas con el erotismo”, apunta Leguillon. “No me gusta juzgar, pero creo que el fetichismo aún tiene mucho que ver con la imaginación. Cuanto más utiliza uno la imaginación, más capaz es de expandir sus propios límites. La sexualidad, al fin y al cabo, con frecuencia trata de los propios límites y de cómo ir más allá. Y el erotismo sirve para dar una medida a estos confines. Con la pornografía se traspasan demasiado rápido”.

The Barefoot Promise. Pierre Leguillon. Triangle Books. 196 páginas. 52 euros.


EL PAÍS 

martes, 12 de noviembre de 2024

Paris Photo: Voces emergentes y miradas innovadoras de todos los tiempos


Obra de Manuel Álvarez Bravo, 'La buena fama durmiendo 3', de la serie 'La buena fama durmiendo' – 1939 RGR ©Archivo Manuel Álvarez Bravo, S.C. Cecida por la galería
Obra de Manuel Álvarez Bravo, 'La buena fama durmiendo 3', de la serie 'La buena fama durmiendo' – 1939 RGR ©Archivo Manuel Álvarez Bravo, S.C. Cecida por la galeríaARCHIVO MANUEL ÁLVAREZ BRAVO


Paris Photo: Voces emergentes y miradas innovadoras de todos los tiempos

La última edición de la feria destaca por su enfoque dinámico y más inclusivo, donde se fusiona lo histórico con lo contemporáneo mientras abre puertas a nuevas perspectivas globales


GLORIA CRESPO MACLENNAN
París - 10 NOV 2024 - 23:30 COT

jueves, 29 de agosto de 2024

Peter Hujar / Recuerda que morirás

 

‘Divine’ (1975). De Peter Hujar.© THE PETER HUJAR ARCHIVE/ARTIS NY


Peter Hujar

Recuerda que morirás

La vida y la muerte van de la mano en el único libro que el elusivo fotógrafo, hoy emblema del ‘underground’ neoyorquino de los setenta, publicó en vida. Una exposición, en paralelo a la Bienal de Venecia, muestra por primera vez en Europa la célebre serie fotográfica que lo compuso

GLORIA CRESPO MACLENNAN
01 MAY 2024 - 22:30 COT


En 1963, Peter Hujar (Nueva Jersey, 1934-Nueva York, 1987) y el escultor y pintor Paul Thek viajaron juntos a Sicilia. Mantenían una intensa y productiva relación, aquel viaje dejaría una huella profunda en sus sensibilidades. En concreto, su visita a las Catacumbas de los Capuchinos, en Palermo, donde caminaron entre los féretros de cristal y los ocho mil cadáveres embalsamados —“no esqueletos, sino cadáveres”, tal y como describiría Thek—, que se amontonaban en los pasillos. Aquel breve paseo por el reino de los muertos inspiraría las piezas escultóricas más conocidas del artista plástico, Technological Reliquaries, así como el único libro publicado en vida del legendario fotógrafo: Portraits in Life and Death (1976), convertido hoy en libro de culto. La serie fotográfica se muestra por primera vez en Europa, en una exposición que se celebra coincidiendo con la Bienal de Venecia, en el Istituto Santa Maria della Pietà.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Daido Moriyama / La fotografía como memoria

 

Fotografía de Daido Moriyama


Daido Moriyama: la fotografía como memoria

Una exposición recorre la obra de este nombre clave de la fotografía japonesa, ganador del Premio Hasselblad 2019


Gloria Crespo Maclennan
15 de noviembre de 2019

Desde hace más de dos décadas la jornada comienza para Daido Morima (Osaka, Japón, 1938) con el mismo ritual: fotografiar una reproducción de la que se considera la primera fotografía de la historia, Vista desde la ventana de Le Gras. La imagen, tomada por Joseph Nicéphore Niépce un día de verano de 1826 desde la ventana de su granero de Saint- Loup- de-Varennes, cuelga encima de la cama del fotógrafo japonés y supone para él “una amable y cotidiana forma de recordar el origen y la esencia de la fotografía, también la existencia de la sombra y de la luz”. Más tarde —salvo en excepcionales y contados momentos de su vida—, el autor cogerá de nuevo su cámara y saldrá a la calle; a fotografiar la vida.

martes, 28 de diciembre de 2021

El discurrir de la vida según Paz Errázuriz

'Evelyn I, Santiago', de la serie 'La manzana de Adán', 1987.
'Evelyn I, Santiago', de la serie 'La manzana de Adán', 1987.PAZ ERRÁZURIZ

El discurrir de la vida según Paz Errázuriz

La Fundación Mapfre presenta la primera gran retrospectiva de la fotógrafa chilena


GLORIA CRESPO MACLENNAN

La manzana de Adán, que da título a una de las series fotográficas de Paz Errázuriz (Santiago de Chile, 1944) parece ser la misma que en demasiadas ocasiones mordieron los protagonistas de sus retratos. Aquellos cuyo paso por el paraíso fue fugaz. Desterrados del Edén, son los olvidados y estigmatizados de la sociedad chilena; indigentes, ciegos, frágiles boxeadores, melancólicos tanguistas, travestis, enfermos psiquiátricos, ancianas vestidas de reinas y personajes circenses. Toda una galería de perdedores en cuyos rostros y actitudes quedan reflejadas las vivencias más lacerantes de la condición humana. Y cuyo poder reside en que pese a su marginalidad no nos resultan ajenos, el espectador es capaz de identificar esas vivencias como las suyas propias.

La galería de perdedores de Paz Errázuriz

 

'Exéresis III', de la serie 'Exéresis', 2004.



La galería de perdedores de Paz Errázuriz

La Fundación Mapfre presenta la primera gran retrospectiva de la fotógrafa chilena


GLORIA CRESPO MACLENNAN
24 DIC 2015 - 07:55 COT


'Miss Piggy II', Santiago, de la serie 'El circo', 1984.

'Boxeador VI, Santiago', de la serie 'Boxeadores.
El combate contra el ángel', 1987.

viernes, 27 de agosto de 2021

Sarah Moon / El sueño de un sueño

 

La gaviota, 1988
Sarah Moon

Sarah Moon, el sueño de un sueño

Sus imágenes pictóricas y etéreas alejaron a la fotografía de moda de los estereotipos establecidos por la mirada masculina. Una exposición recorre el universo onírico de la artista francesa a través de su cine y su fotografía


GLORIA CRESPO MACLENNAN

2 OCT 2020 - 02:22 COT

La fotografía es una ficción para Sarah Moon, (Vernon, Francia, 1941), “un eco del mundo” donde resuena una rara y evocadora belleza construida a base de la insinuación; una ventana a través de la cual ha dado rienda suelta a un imaginario poético que oscila entre lo visible y lo invisible. “A menudo envidio a aquellos que saben fotografiar la vida. Yo la esquivo”, asegura la artista francesa que alejó la fotografía de moda de los clichés creados por la mirada masculina. “Empiezo de la nada. Me invento una historia que queda sin contar. Me imagino una situación que no existe, borro un espacio para inventar otro, cambio la luz, lo vuelvo irreal y luego lo intento. Atenta a lo inesperado, espero ver aquello de lo que no me acuerdo, deshago lo que uní, confió en la suerte, pero más que otra cosa, anhelo la emoción del disparo”.

Renovadora de la fotografía de moda, durante más de tres décadas ha ido dando forma a una obra personal a través de la fotografía, el vídeo y también el cine. Un universo donde el tiempo es continuo, el pasado se funde con el presente presintiendo el futuro, y al que nos abre las puertas PasséPrésent, la exposición que el Museo de Arte Moderno de París dedica a la artista. Alejada de cualquier planteamiento cronológico la muestra entrelaza temas, técnicas y etapas utilizando como hilo conductor una selección de las películas realizadas por Moon. Incluye también como apéndice una sala dedicada a la relevante figura del editor Robert Delpire (1926-2017), destacando su influencia en la vida de la autora de la que fue pareja durante cinco décadas.

Sus primeros retratos los realizó en Londres en 1968. De origen judío, llegó a la capital británica con su familia huyendo de una Francia ocupada por los nazis. Por aquel entonces era modelo, y había posado para Guy Bourdin, Helmut Newton o Irving Penn. Así mientras los swinging sixties llegaban a su fin y cansada de prestar su cuerpo a la cámara decidió observar el mundo desde el otro lado del visor. Atrás dejaba su nombre real, Marielle Hadengue, cuando comenzó a trabajar para las firmas Biba y Cacharel, dispuesta a liberar a la mujer de la mirada masculina imperante que la mostraba como objeto de deseo. Las fotógrafas Lillian Bassman y Deborah Turbeville la acompañaban en su empeño.

Su lenguaje fotográfico comenzó a distanciarse del glamur codificado y de todo cliché; cuerpos etéreos, miradas esquivas que se resisten a ser totalmente definidas por el espectador, perdidas en una atmósfera melancólica y romántica que evocan versiones oníricas de la realidad de claros tintes pictorialistas. De ahí que su obra haya sido descrita como un enigma interpretado desde la nostalgia. “¿Qué es la nostalgia?”, pregunta la escritora Dominique Eddé a la artista en uno de los textos que reúne el catálogo de la muestra. “Es el sueño de cualquier cosa que no existe. Es el sueño de un sueño”.

El punto de inflexión en su trayectoria artística se produjo en 1985, tras la muerte de su asistente Mike Yacel. Su nombre era ya un refrente en el mundo de la moda cuando comenzó a centrarse en sus proyectos personales, entregada a una tarea en solitario, más libre e imprevisible. De esta forma estableció dos líneas de trabajo que aunque obedecen a procesos separados su división es porosa. “Los contagios entre estos dos regímenes de imágenes continúan enriqueciendo las cuestiones que provocan las fotografías de Sarah Moon”, señala Schulmam.

Paisajes urbanos, relojes que parecen haber dejado de marcar las horas, animales, extrañas criaturas, plantas y hermosas mujeres envueltas en vaporosos vestidos, Caperucita posa en la ciudad tras un bosque imaginario. Un niño corre aterrado antes de ser capturado. Todo ello configura un mundo onírico. Instantes fugaces, también de pesadilla y de inquietud, envueltos en un aura de misterio. “En el corazón del drama de tus fotos existe un gran enigma”, escribe el fotógrafo Duane Michals a la artista.

Autodidacta como fotógrafa, aprendió a apreciar la fotografía en el cine, donde pasó tantas horas de su niñez y juventud. “Se aprecian las influencias estéticas del soviético Sergei Eisenstein, así como de los alemanes G. W. Bast, Carl Theodor Dreyer y F. W. Murnau. De ellos aprendió a jugar con la extrañeza”, destaca la comisaria. “Su búsqueda de la belleza es paralela a una profundidad que conecta con desaparición y también con la muerte. La belleza es algo muy evanescente que también puede hallarse en las sombras”. En la muestra predomina el uso del blanco y negro al que describe como el color de la memoria.

La estética del accidente perseguida por la autora se observa ya en algunos fotógrafos de la época victoriana como Julia Margaret Cameron. Una búsqueda fuertemente rechazada entonces por ser el éxito de un error y que entraría a formar parte del vocabulario de la fotografía de vanguardia a partir de los comienzos del siglo XX. "Siempre me ha gustado el pictorialismo, me han criticado bastante por ello, pero los fotógrafos que realmente me gustaron fueron Robert Frank, Diane Arbus y Henri Cartier-Bresson", aseguraba la fotógrafa en una conversación con Quentin Bajac. El conservador y experto en fotografía observa en esa tendencia a mirar hacia atrás de la autora no “la expresión de una nostalgia por el pasado, sino más bien un laboratorio formal de riqueza hasta entonces insospechada”.

Así, las alteraciones creadas a partir de los negativos de la cámara Polaroid: arañazos, huellas digitales y manchas, junto con los desenfoques contribuyen a que la imagen se distancie de la realidad. La materialidad de la fotografía parece más viva y visible al tiempo que dificulta al espectador la capacidad de situarla en una época concreta. “Moon persigue capturar un momento que esté absolutamente fuera del tiempo, que sea atemporal”, señala la comisaria. “A esto se añade el hecho de que algunas de las imágenes no han sido fijadas intencionadamente, de forma que están siendo borradas progresivamente por el tiempo y la luz. El tema de desaparición de la imagen se encuentra en el corazón de su búsqueda”.

Comenzó a trabajar en el cine a finales de los ochenta. Mississippi One (1991) sería su primer largometraje. Su trayectoria abarca desde la ficción hasta el cine documental. Cada sección de la exposición gira en torno a una proyección de las versiones de los cuentos de Charles Perrault y Hans Christian Andersen que la autora ha adaptado dentro de un contexto actual, entre ellos Caperucita Roja (Le chaperon noir, 2010) y Barba Azul (Le fil rouge, 2006). Dichas adaptaciones adquieren un tono bastante dramático que alude a la difícil acomodación de los niños al mundo adulto. "Al hacer películas, Sarah Moon elige historias que todos conocen, excepto ella”, escribe el actor y guionista Jean-Claude Carrière en el catálogo. “Al menos esa es la impresión que da, las descubre mostrándonoslas. En cualquier caso, descubre lo esencial. Su forma de mostrar, es decir, de ver, es la suya […] Sí, en las películas de Sarah Moon casi se podría decir que hay que mirar lo que no se ve. Este es uno de sus secretos”.

Sarah Moon. PasséPrésent. Museo de Arte Moderno de París. Hasta el 10 de enero.

EL PAÍS




jueves, 15 de octubre de 2020

La desnuda insolencia de Ren Hang

Fotografía de Ren Hang


La desnuda insolencia de Ren Hang

Una exposición recorre la obra del joven artista chino, convertido en mito por su mirada renovadora y su prematura muerte





Lo tenía todo para convertirse en leyenda: la frescura de su inconfundible estilo; un talante transgresor, impasible ante la censura de un régimen totalitario; una mirada rotunda, expresada a través de los cuerpos de jóvenes desnudos que desplegados en simétricas repeticiones reclaman su desinhibida libertad sexual; en ocasiones rozaba lo pornográfico sin caer en la vulgaridad, otras veces alcanzaba cotas de delicada belleza y elegancia; su obra transmite la vitalidad y el juego de una juventud paradójicamente oscurecida por una profunda depresión manifestada en poemas oscuros. “Si la vida es un abismo sin fondo, cuando salte, la caída infinita será también una forma de volar”, escribía. En febrero de 2017, con solo 29 años, Ren Hang se precipitó al vacío desde un 28º piso. Moría el fotógrafo. Nacía el mito.

Fotografía de Ren Hang


El suicidio ocurrió mientras disfrutaba del éxito. Acababa de inaugurar una exposición en el museo Foam de Ámsterdam y en el Museo de la Fotografía de Estocolmo. En su propio país, el centro de arte KWM de Pekín le dedicaba una muestra. De la misma suerte, la editorial Taschen lanzaba esa misma semana un monográfico dedicado al joven autor. Sus impactantes imágenes habían recorrido el mundo entero mediante 20 exposiciones individuales y 70 colectivas, seduciendo al público con su estilo limpio y su composición formal. Colaboró con algunas de grandes marcas y revistas de moda quienes buscaban una mirada distintiva. “Era un fotógrafo asiático que influyó en los artistas occidentales, no al contrario”, afirma Simon Baker, actual director de La Maison Européenne de la Photographie (MEP), en The New York Times. Baker es también comisario de Love, Ren Hang, la exposición que el MEP dedica al autor chino. Se trata de la primera exposición en la que el exdirector de Fotografía de la Tate ejerce de comisario para el centro de arte francés, que en paralelo dedica otra exposición a la española Coco Capitán, quien se sentía muy vinculada con el artista chino, con quien mantenía correspondencia. Ambos son ejemplos de jóvenes artistas que han difuminado la barrera entre la fotografía de moda y la fotografía artística.