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domingo, 28 de septiembre de 2025

2026: así va la carrera presidencial

 


2026: así va la carrera

De la Espriella, Cepeda y Fajardo lideran ahora la contienda, pero en 8 meses mucho puede cambiar.


Mauricio Vargas
27 de septiembre de 2025


La veda establecida por ley impide, hasta el 1.º de noviembre, publicar encuestas de intención de voto para las presidenciales de 2026. Por eso, tras varios días de recabar datos de sondeos privados y de la actividad de los precandidatos en redes sociales, en cuanto al número de seguidores y, sobre todo, a la mención de sus nombres y a la tendencia que marcan sus mensajes en internet, quise trazar un cuadro del estado de la campaña cuando aún faltan seis meses para las consultas de marzo y ocho meses para la primera vuelta.

lunes, 25 de octubre de 2021

Sergio Fajardo / “No me uniré a Petro bajo ninguna circunstancia”


Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín.
Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín.CAMILO ROZO

Sergio Fajardo: “No me uniré a Petro bajo ninguna circunstancia”

El exalcalde de Medellín, segundo en las encuestas, reconoce en el aspirante de izquierdas el rival a batir y asegura representar otra opción de cambio


SANTIAGO TORRADO
INÉS SANTAEULALIA
Bogotá - 

Sergio Fajardo (Medellín, 65 años) llega con algo de retraso. Se disculpa y explica que venía de reunirse con el equipo con el que prepara su propuesta anticorrupción. En las últimas semanas ha tenido que dividir su tiempo en lo que califica como “dos campañas”, una presidencial y otra para defenderse en dos procesos en su contra por sus actuaciones cuando era gobernador del departamento de Antioquia, entre 2012 y 2015. Uno por no haber anticipado la volatilidad del dólar al adquirir un préstamo y otro por el megaproyecto energético Hidroituango, que ha sufrido derrumbes, retrasos y pérdidas millonarias. Fajardo se siente víctima de una persecución y está seguro de que logrará demostrar su inocencia.

sábado, 23 de enero de 2021

Mauricio Vargas / Una elección abierta

 


Una elección abierta

El candidato debe demostrar que le puede ganar a Petro sin ser ‘el que diga Uribe’.


Mauricio Vargas

19 de diciembre de 2020


En mi anterior columna dije que los números de la pandemia iban a subir, resultado del arribo de las fiestas y del cansancio de la gente con las medidas restrictivas, que dejan poco margen de acción a las autoridades. Y está pasando. “Estamos igual que en agosto”, escuché el jueves en la radio. No es exacto: aunque los casos nuevos diarios han vuelto a pasar de 12.000, como en aquel mes del pico de la crisis, en ese entonces el país practicaba 30.000 pruebas al día y ahora hace el doble, más de 60.000. Si en agosto la tasa de positividad llegó a 32 %, ahora es de 18 %, una proporción mucho menor de casos confirmados. Las muertes diarias pasaron de 200, pero, por fortuna, aún están lejos las jornadas de 400 decesos de ese negro agosto. Claro que esta nueva ola apenas comienza.

domingo, 19 de abril de 2020

Sergio Fajardo / “Nunca me uniría a Petro”


Sergio Fajardo


Sergio Fajardo

“Nunca me uniría a Petro” 

Uno de los mejor perfilados para las presidenciales de 2022 habló sobre la crisis que atraviesa el país. Califica al Gobierno con 2,5 sobre 5 y afirma que, por diferencias de fondo, no buscará alianzas con Gustavo Petro.

"Considero que Gustavo Petro tiene una forma destructiva de entender la política y eso no le sirve al país."

18 de abril de 2020

SEMANA: Usted quiere ser presidente de Colombia. Sus críticos dicen que, para alguien que tiene esa aspiración, se le ha visto poco activo en esta crisis…
Sergio Fajardo: Estamos viviendo una pandemia. Es muy fácil hablar y opinar de manera irresponsable sobre lo que está ocurriendo. Aquí existe un componente científico y técnico que hay que respetar. Por supuesto, cuando se trata de las decisiones políticas para enfrentar la situación es importante que se oigan las voces de los líderes y que se haga un escrutinio riguroso al Gobierno. Pero no hago parte de la confrontación del día a día en Twitter, ni estoy dedicado a inventarme frases taquilleras para descalificar al otro. Para enfrentar una crisis de esta magnitud se requiere rigor, prudencia y seriedad.
SEMANA: ¿Se han aprovechado políticamente de la situación algunos líderes del debate nacional?
S.F.: Es perfectamente válido que los políticos comenten y cuestionen las medidas que se tomen. Yo mismo lo he hecho y he sido crítico de varias decisiones del Gobierno. Pero siempre con rigor y con la información en la mano. En su momento, cuando llegó el coronavirus al país, señalé que el Gobierno empezó mal y tomó decisiones tardías. El presidente estaba perdiendo el control de la situación y no tenía claro lo que estaba haciendo. Con el paso del tiempo ha reaccionado y ha venido mejorando.
SEMANA: En efecto, ha venido creciendo el apoyo popular al manejo que el Gobierno le ha dado a la crisis. ¿Qué es lo que ha hecho mal? ¿Usted qué haría diferente? 
S.F.:  En primera medida, tenía que entender la distancia enorme que existe entre el escritorio del presidente de la república y los territorios. Por eso se requiere una coordinación muy bien lograda con alcaldes y gobernadores, y en eso el Gobierno ha fallado. Ocupé esos dos cargos y conozco la dificultad de implementar en las regiones las decisiones que se toman en Bogotá. Los mandatarios regionales son los que realmente entienden las problemáticas de su zona, y por eso, si yo fuera el presidente, lo primero que hubiera hecho habría sido trabajar todos los días muy de cerca con ellos. Cuando el Gobierno nacional anuncia una medida, la gente piensa que esta se va a materializar rápido y eso no es cierto. También ocurre que por esa falta de coordinación, además de las demoras, terminan presentándose hechos graves de corrupción. Por eso, yo habría puesto en marcha un programa de transparencia y habría dispuesto mecanismos robustos para que no se roben la plata. Finalmente, hubiera convocado a científicos y expertos en una escuela pedagógica para explicarle al país todas las acciones del Gobierno. Eso genera confianza y nadie en Colombia se hubiera perdido una clase de gobierno y coronavirus.
SEMANA: Se han anunciado muchas medidas que suenan bien, pero que parecen difíciles de cumplir. ¿El Gobierno va a lograr llevarlas del papel a la realidad?
S.F.: Para eso, repito, es clave que exista una coordinación efectiva con las regiones que permitan el seguimiento y la verificación de las medidas decretadas por el Gobierno central. Ahora, creo que no es el momento para pensar en ahorros. Hay millones de colombianos en condiciones de vulnerabilidad que están al borde del hambre. Para atender esta crisis van a ser necesarios unos 50 billones de pesos, o más, y eso hay que asumirlo y entenderlo. El país está atravesando una emergencia muy difícil y lo que está por venir será mucho peor. Todo eso, montado sobre un malestar social que existía desde antes y que se hizo evidente en las marchas de noviembre pasado. Lo que viene ahora requiere un Estado que juegue un papel muy distinto al que ha venido jugando. Los menos favorecidos están atravesando un momento de incertidumbre como nunca antes y la mano tendida del Gobierno tendrá que estar ahí para salvarlos. Eso, además, tiene que convivir con un apoyo decidido a las pequeñas y medianas empresas. Acá no puede hablarse solo de créditos, sino de subsidios directos y condonación de las deudas.
SEMANA: ¿Pero la plata si alcanza para tanto?
S.F.:  Sin duda hay dejar de lado los parámetros económicos tradicionales. Por ejemplo, la regla fiscal. Las prioridades cambiaron. Ahora hay que pensar en que la gente no se acueste con hambre, en el sistema de salud, en la estabilidad de las empresas y en garantizar que un desempleo desbordado no destruya el aparato productivo del país. Cuando vaya pasando la tormenta habrá que hacer una reforma tributaria que nos ponga a aportar más a quienes tenemos mayores privilegios. Lo que está ocurriendo nos va a obligar a redefinir y repensar nuestro modelo de desarrollo.
Sergio Fajardo y Claudia López

    SEMANA: Bogotá y Medellín son dos focos clave de la pandemia que están gobernados por alcaldes “alternativos”. ¿Cómo evalúa la gestión de crisis de Claudia López y de Daniel Quintero?
    S.F.: Claudia López está dando una cátedra de lo que debe ser una alcaldesa. Lo ha hecho muy bien, se apersonó del tema y ha sabido priorizar las necesidades de la capital en todos sus frentes. Los choques o las confrontaciones que se han dado obedecen a que en algunos puntos ella tiene una visión muy distinta a la del Gobierno nacional. Quintero tiene menos experiencia en manejo de crisis, por lo que en su caso ha sido más difícil salirle al paso a un problema de esta dimensión. Ahora, pienso que está empezando a reaccionar, pero la tiene difícil. La pandemia acabó con los planes de gobierno de todos los alcaldes y tendrán que reinventarse para ajustarse a las nuevas circunstancias.
    SEMANA: Pasemos a la política. Muchos creen que usted no ganó en las pasadas elecciones por no haber hecho alianzas. ¿Estaría dispuesto a acogerse a un mecanismo para escoger un candidato único de las fuerzas alternativas en 2022?
    S.F.: Las fuerzas alternativas ganaron en las elecciones regionales. En 2022, por primera vez, tendremos esa misma visión gobernando al país desde la presidencia. Con ese triunfo se va a cerrar el capítulo de la política de los últimos 20 años que tuvo a Álvaro Uribe y a los suyos como principales protagonistas. Para llegar a eso, sin duda, habrá que hacer alianzas. Pero estas deben ser construidas alrededor de un propósito común. A mí me critican por no haberme aliado con Gustavo Petro. Pero creo que el tiempo me ha dado la razón. Voté en blanco y no me arrepiento. Basta con ver la actitud de Petro con Claudia López, quien sí lo apoyó en segunda vuelta y votó por él. Aun así, este decidió convertirse en el mayor enemigo político de la alcaldesa. Entonces la verdadera pregunta sería: ¿es posible construir un proyecto conjunto con una persona como Petro? Yo creo que no.
    SEMANA: Es decir, alianzas sí, pero no con Petro…
    S.F.: Lo digo claramente. Considero que Gustavo Petro tiene una forma destructiva de entender la política y eso no le sirve al país. Ese estilo de liderazgo hace imposible que trabajemos juntos y es muy difícil construir con una persona que se comporta de esa manera. Sobra decir que contra él no tengo nada personal. Pero cuando se acerquen las elecciones y pensemos en hacer alianzas tendrá que ser con líderes que compartan una misma identidad. A la gente se le olvida que en las pasadas elecciones hice alianzas con Jorge Robledo y con Claudia López. La puerta para una gran convergencia siempre estará abierta. El mecanismo para elegir al candidato de las fuerzas alternativas para 2022 es un debate para después.
    Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Robledo

    S.F.: A mí no me gusta emitir esos juicios, pero le respondo. Le pongo 2,5. Hay que decir que con la llegada del virus al presidente le cambió todo. Su plan de gobierno quedó aplazado y ahora la historia lo medirá por la forma como enfrente la emergencia. Sin embargo, Duque representaba una política que ya tenía agotado al país. Colombia está lista para algo diferente y para ser gobernada por expresiones independientes.
    SEMANA: Duque, al igual que usted, en campaña hablaba de una nueva forma de hacer política. Pero al llegar al poder el Congreso se le convirtió en un dolor de cabeza. ¿Cómo manejaría usted ese poder inmenso de los partidos tradicionales?
    S.F.: Nosotros no hablamos de una nueva forma de hacer política. Llevamos haciéndola desde hace 20 años. Esa es la gran diferencia. Está claro que no se puede pensar en la Presidencia sin pensar en el Congreso. Tendremos que construir una convergencia para tener unas listas muy fuertes en el Parlamento que nos permitan que la mayoría de quienes resulten elegidos apoyen las iniciativas de un gobierno alternativo e independiente. El presidente Duque fue el último capítulo de una novela política que ya se acabó. Nosotros vamos a llegar con algo diferente. Con la mayoría de los congresistas se puede trabajar y con las ideas sólidas también se convence. Estoy seguro de que vamos a poder convocar una gran coalición política para liderar la transformación que necesita el país.

    miércoles, 6 de noviembre de 2019

    Sergio Fajardo / 'Petro es una persona que no ha sabido perder'

    Chávez y su discípulo


    Sergio Fajardo

    'Petro es una persona que no ha sabido perder'

    Falta tiempo para que inicie en forma la campaña presidencial de 2022, pero desde ya dos seguros candidatos presidenciales, Sergio Fajardo y Gustavo Petro, chocan públicamente. Esta mañana, en diálogo con diferentes emisoras, el exgobernador de Antioquia no se quedó callado y le respondió al exalcalde de Bogotá, que en una entrevista con El Tiempo había dicho que no creía que Fajardo fuera candidato presidencial en las próximas elecciones. “Ya casi no lo miro como candidato presidencial posible en 2022, porque su derrota en Antioquia es pavorosa, creo que no eligió ningún concejal, que era su fuerte (…) Lo único que pudo sacar, y por eso sale en la prensa, fue el abrazo con Claudia”, dijo Petro. Fajardo, en la mañana de este martes, le replicó: "Sí voy a ser candidato a la presidencia. Ese tipo de discusiones, aparte de mezquinas, son de una persona que no ha sabido perder”, dijo Fajardo.

    SEMANA





    jueves, 31 de mayo de 2018

    Julio César Londoño / Si yo fuera Petro

    Gustavo Petro e Iv


    Si yo fuera Petro

    ¿Qué deben hacer ahora Duque y Petro? Lo obvio, ‘centrar’ el discurso. Ya están seguras sus clientelas y sus sectas zombi, ahora deben seducir a la población sensata. 


    Julio César Londoño

    Mayo 30, 2018 - 11:55 p.m. 



    Confieso que tuve que sobreponerme a la pereza para votar el domingo. Me daba pereza De la Calle, tan inteligente, tan caballero… y tan torpe como para suicidarse en la consulta liberal de noviembre, y tan sumiso a las órdenes de su mentor, ‘la funeraria Gaviria’, como llaman con pérfido tino al Turbay de Pereira. Y tan timorato para adherir a alguno de los finalistas, de nuevo por el pánico que le inspira su estúpido mentor.

    domingo, 27 de mayo de 2018

    Mauricio Vargas / Mi voto


    MI VOTO

    Por: Mauricio Vargas
    27 de mayo 2018 , 02:30 a.m.

    No recuerdo una campaña presidencial en la que me haya costado más trabajo decidir por quién votar. Desde inicios de los ochenta, cuando estrené mi cédula, me resultó sencillo decir: “Este es mi candidato”. En 2014, me tardé un poco. Con esa excepción, a lo largo de todos estos años que ya son décadas, casi siempre adopté mi elección meses antes de ir a las urnas. El voto de este domingo lo decidí apenas hace unas pocas semanas.
    Descarté de entrada a Gustavo Petro. No solo por su marcado autoritarismo de izquierda de corte chavista. Mucho más, si se quiere, por lo mal administrador y peor ejecutor que demostró ser en la alcaldía de Bogotá. No me gustan ni su talante antidemocrático, tan poco tolerante con la crítica, ni sus mañas de saltimbanqui para, por ejemplo, demorarse meses en presentar su declaración de renta. Nada en él me da confianza.

    Ninguno de los candidatos ha sido más cercano a mis afectos personales que Humberto de la Calle. Un intelectual de gran nivel, un conversador excepcional, un conocedor a fondo de muchos y muy variados temas. Nunca entenderé que se haya ofrecido en sacrificio para una candidatura que jamás tuvo opción, porque a los acuerdos de La Habana –su gran ejecutoria en los años recientes– cada día le salen más peros: no es osado decir que hoy tienen más detractores que los que votaron No en el plebiscito de 2016.

    Hasta hace algunos meses, creía que iba a votar por Germán Vargas, por su demostrada capacidad de gestión, y porque sus propuestas sonaban audaces y atractivas en campos como el tributario. Pero dejó todas esas virtudes atrás al apostarle su destino a la maquinaria de la Unidad Nacional santista y al voto amarrado, lo que le quitaría libertad para gobernar y volvería irrealizables sus propuestas. Es imposible ser un buen presidente con semejante deuda con los caciques.

    La figura de Sergio Fajardo me atrajo por años. Ahora, parecía el indicado para recoger la rabia de los colombianos por los abusos sin límite de la corrupción, la ‘mermelada’, el contratismo de los cupos indicativos y el cohecho que alcanzó incluso a las altas cortes. Jamás comprenderé que se haya aliado con la izquierda marxista, ahuyentando a muchos votantes de centro. Eso sí, ha hecho el mejor cierre de campaña de todo el abanico de candidatos, lo que explica su crecimiento en las encuestas de la recta final.

    Votaré por Iván Duque. No solo porque descarte a los demás. Confío en que, a pesar de su poca experiencia en altos cargos, en la Casa de Nariño demuestre la madurez y la habilidad de que ha hecho gala en esta campaña. Me gusta su ponderación, esa que tanto molesta al uribismo más derechista. Desde muy joven, ha sido un estudioso y un adicto al trabajo, sabe de los temas críticos –hacienda, seguridad, inversión social, educación, salud– y con 41 años tiene el liderazgo juvenil que demanda la tarea de enderezar tantas cosas torcidas en Colombia. Sería el mandatario más joven, elegido por voto popular, en más de 150 años: Alberto Lleras, quien llegó al poder en 1945 con apenas 39 años, lo hizo como Designado tras la renuncia de Alfonso López Pumarejo.

    No creo que vaya a ser un títere del expresidente Álvaro Uribe, pero si Uribe lo critica, no le comprará la pelea y evitará así repetir el torpe error de Juan Manuel Santos. Me gusta su propuesta económica –basada en las renovadoras ideas de la economía naranja– porque implica luchar contra la pobreza por la vía de forjar, entre otras, una clase media emprendedora, en vez de seguir ahondando el barril sin fondo de los auxilios directos a las familias de bajos recursos. Me atrae que vaya a poner en cintura a la JEP, uno de los mayores peligros institucionales que afronta el país como ya lo demostraron sus magistrados. Veremos cómo termina la jornada.

    EL TIEMPO



    viernes, 25 de mayo de 2018

    Margarita Rosa / Conversacion con el profe Fajardo

    Sergio Fajardo
    Foto de Ricardo Pinzón


    CONVERSACIÓN CON EL PROFE FAJARDO

    POR MARGARITA ROSA DE FRANCISCO
    FOTOGRAFÍA RICARDO PINZÓN
    REVISTA BOCAS
    EDICIÓN 73 - ABRIL 2018


    ¿En qué colegio estudiaste tú, Sergio? ¡Perdón! (¡Auch!), ¿En qué colegio estudió usted, doctor Fajardo?

    Con esta metida de pata comenzó una larga conversación que el señor Sergio Fajardo Valderrama, doctor en Matemáticas y hoy candidato presidencial, llevó con el tono relajado y coloquial tan característico de la gente de su ciudad, Medellín, en donde nació hace 62 años el 19 de junio de 1956.

    Sergio Fajardo / Los jeans del gobernador



    LO QUE HE APRENDIDO DE LA VIDA
    SERGIO FAJARDO 
    LOS JEANS DEL GOBERNADOR

    El exalcalde de Medellín habla de su padre, dice que no será candidato presidencial, recuerda su encuentro con gabo y explica el trauma por el que no se pone correa. Por: Francisco J. Escobar S. Fotografías por Ricardo Pinzón Hidalgo.

    Le van a disparar. Y él les tiene miedo a estos disparos. El gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo Valderrama (Medellín, 1956), está sentado sobre su silla fetiche (un pequeño y angosto pupitre escolar que tiene un gran significado para él) en la sala de juntas contigua a su despacho, donde mañana presidirá el consejo de gobierno. Son las 3:30 de la tarde de un lunes de mayo y, aquí, en pleno centro de la capital antioqueña, en su propio espacio, le van a disparar. Y serán varios disparos. Disparos inofensivos. Disparos de luz. “Hombre, es que esto de las fotos a mí me pone nervioso”, dice el gobernador. “Yo no soy un modelo, yo soy un profesor. Recuerdo que cuando era alcalde de Medellín me sugirieron que tuviera un asesor de imagen. Yo pregunté, ¿y para qué? Incluso hubo una marca que se ofreció a vestirme, lo agradecí, pero les hice otra propuesta: ¿y qué tal si en vez de darme ropa nos apoyan con un dinero para crear unas becas? ¡No volvieron a aparecer!”. Si hay algo en lo que Sergio no cede un milímetro es en modificar su manera de vestir. Su look no se toca. Así me lo hizo saber cordialmente en uno de los varios correos electrónicos que intercambiamos cuando estábamos pactando esta portada (“Yo preferiría salir como soy…”). Hoy lleva unos jeans oscuros (“estos son nuevos”), una camisa de algodón azul –un color muy típico de él– y ha traído un blazer que compró con su hijo Alejandro en una cadena de ropa informal en Estados Unidos. El clásico estilo Fajardo. “Hubo algunos que afirmaban que yo me ponía jeans para parecer más cercano a la gente. Eso es lo más ridículo del mundo. Me los pongo porque sin ellos me siento artificial. Yo crecí con tiza y tablero, daba clases y me sacudía las manos en los pantalones, y los mejores para estos trotes son los jeans”.

    martes, 15 de mayo de 2018

    Margarita Rosa / Sergio Fajardo

    Sergio Fajardo

    Margarita Rosa de Francisco

    Fajardo

    Iré por usted, profesor; ya veremos cómo nos va en el examen final.
    10 de mayo 2018 , 12:00 a.m.
    Tengo 52 años, o sea, la edad de nuestro, ojalá, último conflicto armado y nunca he votado. Me encuentro entre esos millones de personas que han creído que su voto no iba a hacer ninguna diferencia y que han visto pasar la historia sufrida de su país con una impavidez que hoy me da más miedo que la misma guerra. Ha transcurrido todo este tiempo sin que haya sentido que podía formar parte de un cambio social ni que esa sociedad me necesitaría para eso como necesita a cada uno de sus individuos.

    Mauricio Vargas / ¿Y Fajardo?



    ¿Y Fajardo?

    Por su asociación con la izquierda del Polo, perdió a muchos votantes de centro.
    13 de mayo 2018 , 03:39 a.m.
    Hace apenas cinco meses, el exalcalde de Medellín Sergio Fajardo lideraba con cierta comodidad las encuestas de intención de voto con miras a la elección presidencial. A pesar de sus 61 años de edad, y de su desgaste en el cargo de gobernador de Antioquia, donde no le fue tan bien como en la alcaldía, seguía proyectando una imagen joven y fresca de antipolítico incorruptible, fácil de posicionar en un país hastiado de la robadera de la clase política tradicional.

    miércoles, 14 de marzo de 2018

    Álvarez Gardeazábal / Candidatos sin audacia




    Gustavo Álvarez Gardeazábal
    SIN AUDACIA

    "Petro sigue asustando con sus palabras, sus juicios precipitados y su vicio de hacerse reconocido porque la gente le tenga miedo."
    Diario ADN, 7 de marzo de 2018


    La campaña presidencial se chupó la que deberían haber hecho los agonizantes partidos políticos. Salvo la referencia del Contralor Maya, nadie sacó a relucir que los partidos tradicionales fueron reemplazados por el partido de los contratistas. Ningún congresista se sintió afectado por lo que se ha ido descubriendo sobre la complicidad de Fonade para volverles real los auxilios parlamentarios .

    Pero como ni los años ni la experiencia ni la paz han servido para sobreponer los métodos de la razón y la refutación de ideas a los hechos contundentes y vengativos,la campaña presidencial arriesga salirse de las manos y hacernos repetir como a los pueblos estúpidos, la misma historia que creíamos superada.

    Para tratar de encausar una discusión por donde es,me atrevo a revisar lo que 4 candidatos están proponiendo. Fajardo ha salido a decirnos que en su gobierno creará millón y medio de empleos aspirando soberbiamente a conseguir incautos que le crean. Vargas Lleras ha puesto al que le redacta los tuiters a que repita las frases que su abuelo pudo haber dicho hace 50 años sobre sus gestiones presupuestales en favor de las regiones, recordándoselas a un país desagradecido. Petro sigue asustando con sus palabras, sus juicios precipitados y su vicio de hacerse reconocido porque la gente le tenga miedo. Y el candidato de Uribe no dice más que frases permanentemente melifluas, que no reflejan ni don de mando ni sapiencia ni mucho menos credibilidad y hacen temer que a Uribe le va a resultar otro Santos.

    Discutir sobre lo que el país siente en su estómago o sobre el 4 por mil o el iva al 19,parece que requiere audacia de los candidatos y ninguno como que la tiene.








    martes, 6 de marzo de 2018

    Salomón Kalmanovitz / La contienda electoral

    Petro según Osurna


    Salomón Kalmanovitz

    La contienda electoral

    "Quiero ser claro que no apoyo para nada a Gustavo Petro y que no confío en su juicio ni en sus promesas de campaña."


    4 DE MARZO DE 2018

    Vi con estupor cómo en las redes sociales aparecían citas de mi columna pasada seguidas de “Petro presidente”. ¡Noticias falsas! Quiero ser claro que no apoyo para nada a Gustavo Petro y que no confío en su juicio ni en sus promesas de campaña. Su paso por la Alcaldía de Bogotá dejó las finanzas de la capital seriamente deterioradas.
    Su mandato estuvo caracterizado por la ineficiencia, como lo atestigua el dejar obras inconclusas por un billón de pesos. De sus promesas incumplidas, vale resaltar los colegios (solo entregó diez de 86 prometidos), los jardines infantiles (57 de 456), vivienda (3.000 de 70.000), la mitad de Metrocable, un tercio de las ciclovías y puestos de salud (sólo diez de 167), según cifras de Antonio de Roux.
    En especial, el Acueducto fue desviado de su misión principal, que es asegurar la provisión del precioso líquido hacia futuro, por el negocio de las basuras, comprometiendo sus recursos de manera irresponsable, mientras que regalaba el agua como si sobrara. Así mismo, los subsidios que otorgó por el uso de Transmilenio y del SITP los arrojaron por una senda de pérdidas sistemáticas. Si así fue manejando un presupuesto de unos $17 billones del distrito capital, ¿cómo será administrando el de la Nación por $236 billones?
    Aunque Petro aduce estar muy en contra de la corrupción, 96 % de su contratación fue a dedo, lo cual es un incentivo irresistible para hacer operaciones chuecas. En esta campaña, el candidato anda prometiendo educación y salud gratuitas, estatizar y aumentar las pensiones, hacer uso selectivo de expropiaciones, sin comprometerse con la estabilidad de los precios ni con la sanidad fiscal. Mantener los equilibrios macroeconómicos es un bien público por excelencia que protege los ingresos de la población y garantiza el aumento paulatino de los salarios reales, algo que se perdió totalmente en el socialismo del siglo XXI en Venezuela y parcialmente en la Argentina de los Kirchner.
    La columna, “El desarrollo económico”, la escribí después de investigar el tema para aportarle al plan económico de Sergio Fajardo a la Presidencia. Su programa se compromete con la estabilidad macroeconómica y con aumentos del gasto público si logra hacer aprobar una reforma tributaria progresiva para financiarlo sanamente; además, buscará liberar recursos de la corrupción (nueve billones al año). Al no aceptar contribuciones de contratistas para su campaña, estará en condiciones de adelantar obras públicas con base en licitaciones abiertas, aprobando las propuestas más meritorias que ofrezcan las garantías de su ejecución plena.
    El eje fundamental del programa de Fajardo será la educación, apropiando 10 % de las regalías para la inversión y acopiando más recursos del presupuesto para los rubros de ciencia, tecnología y cultura, hasta alcanzar un billón de pesos al finalizar el cuatrienio. Un complemento que lubricará el crecimiento económico será el de las obras de infraestructura prioritarias, en los que el candidato construye sobre lo construído, terminando las autopistas, en especial sus entradas a las ciudades, recupera la red ferroviaria e impulsa la construcción de vías terciarías. Habrá programas destinados a las medianas y pequeñas empresas, apoyando el emprendimiento con programas, fondos y ventanilla única.
    No hay grandes promesas, pero sí ajustes importantes para el funcionamiento más limpio del Estado que pueden apalancar el desarrollo económico de Colombia.