
Cristina Fernández Cubas, ganadora del Cervantes: “En el cuento eres siempre un artista de circo sin red”
La escritora catalana reflexiona que lo que caracteriza a su creación es “lo inquietante”

La escritora catalana reflexiona que lo que caracteriza a su creación es “lo inquietante”

La gran autora del cuento en español regresa tras ocho años de silencio marcados por la pérdida. 'La habitación de Nona' es un canto a la esperanza y al género
A lo largo de 35 años nada menos, la autora ha conseguido erigir un sutil universo propio
Si yo hubiera formado parte del jurado también habría apostado por esa obra de madurez plena que componen los cuentos de La habitación de Nona, como el mejor libro narrativo del 2015. No en vano, a lo largo de 35 años nada menos, la autora ha conseguido erigir un sutil universo propio, ocupando un lugar destacado en la historia de la literatura en lengua española, en la del difícil arte del cuento.

La ganadora con el Premio de la Crítica en Narrativa por su volumen de relatos 'La habitación de Nona' dice cuáles son sus libros preferidos de la temporada
LLEGUÉ hasta aquí casi por casualidad. Si aquella tarde no me hubiera sentido especialmente sola en el húmedo cuarto de la pensión, si la luz de una bombilla cubierta de cadáveres de insectos no me hubiera incitado a salir y buscar el contacto directo del sol, si no me hubiera refugiado, en fin, en aquel bar de mesas plastificadas y olor a detergente, jamás habría conocido aLúnula. Fueron quizá mis ansias desmesuradas de conversar con un ser humano de algo más que del precio del café, o tal vez la necesidad, apenas disimulada, de repetir en alta voz los monólogos tantas veces ensayados frente al espejo, lo que me hizo responder con excesiva vivacidad a la pregunta ritual de una mujer desconocida. «Sí, la silla está libre», dije, y, asustada ante la posibilidad de no haber sido comprendida, lo repetí un par de veces. «No espero a nadie», insistí. «Está libre. Siéntese.» Turbada ante mi propia torpeza, me concentré en la taza de café ya fría, la tercera, la cuarta taza de café consumida sin ganas, alargada eternamente por miedo a dejar aquel local, a encontrarme de nuevo en la soledad ruidosa de la calle, a pasear fingiendo un rumbo en atención a esos rostros indiferentes que, en mi desmaña, me hacían sentirme observada. O abandonar angustiada mi único contacto con el mundo y recluirme una vez más en aquella habitación angosta. Un escalón, dos, tres, cuatro. Cinco pisos casi tan ruidosos como las calles de las que pretendía huir. Escaleras desgastadas por el paso diario de cientos de personas que, al igual que yo misma, estaban demasiado asustadas para balbucear un saludo o esbozar una sonrisa. Pero aquel día iba a revelarse distinto. Subí los escalones de dos en dos, con la felicidad de la pesadilla que termina, sonriendo, cantando por primera vez desde mi llegada a aquella ciudad inhóspita y difícil. Subía brincando como una colegiala estúpida, reteniendo en mi nariz aquellos olores que se me habían hecho cotidianos. Sofrito de cebolla, meados de gato, sábanas chamuscadas, serrín. Mis oídos iban saludando con alegría el trepidar de un tenedor contra la clara de huevo, los lloros de los niños, las peleas de los vecinos. Me sentía feliz y, al llegar a mi rellano, pulsé el timbre de la pensión sin importarme la advertencia hasta ahora religiosamente respetada: «Llame sólo una vez. No somos sordos». Al recoger mis cosas, mi última mirada fue para la luna desgastada de aquel espejo empeñado en devolverme día tras día mi aborrecida imagen. Sentí un fuerte impulso y lo seguí. Desde el suelo cientos de cristales de las más caprichosas formas se retorcieron durante un largo rato bajo el impacto de mi golpe.

La escritora catalana, premio Cervantes 2026, ha abierto infinidad de puertas, todas a sus lectores, y lectoras, en especial, a aquellos que se han vuelto escritores y escritoras

Tras una década de silencio, Cristina Fernández Cubas regresa con ‘Lo que no se ve’, un conjunto de relatos más sintéticos que mantienen el tono elegante, el humor perverso y la ambigüedad que definen su obraEn este artículo, el crítico Nadal Suau repasaba el año pasado la trayectoria de Fernández Cubas libro a libro, con motivo del lanzamiento de ‘Lo que no se ve’, su último conjunto de relatos. EL PAÍS lo recupera con motivo de la concesión a la autora del premio Cervantes.

La gran maestra del cuento en español obtiene el máximo galardón literario de las letras hispanoamericanas, dotado con 125.000 euros
Cristina Fernández Cubas (Barcelona, 81 años) ha ganado el Premio Cervantes 2026. El fallo del jurado, anunciado por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en Madrid este martes pasadas las siete de la tarde, ha destacado el papel que la escritora barcelonesa ha jugado “abriendo caminos a nuevas generaciones de narradores” en “diálogo constante con las obras latinoamericanas de la literatura de la extrañeza”. Es la primera cuentista en recibir este premio y la octava mujer.

| Gómez Bolaños, de 84 años, en su reciente homenaje en México. / EDGAR GARRIDO (CORDON) |

El jurado destaca la forma en la que la autora convierte el vínculo de un padre y una hija en una “reflexión literaria sobre la autoría, la escritura, el duelo y la memoria”

La FIL de Guadalajara le otorga el prestigioso galardón a la escritora en el exilio por revitalizar ”la expresión poética del cuerpo, el deseo y el goce femenino”, que combina la intimidad con la conciencia política


Únicamente las familias locales podrán ingresar durante la celebración del 1 y 2 de noviembre. Para los turistas, que llegan por miles para presenciar la tradición, estará disponible un andador panorámico adaptado para contemplar la isla
| Mariachi en el el tradicional Salón Tenampa de la plaza Garibaldi. / SAÚL RUIZ |
| 'Canana, hoy y guitarra' (1928), obra de Tina Modotti |
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| Indígenas construyen naves bajo la supervisión de los castellanos en una ilustración de1579 de Diego Durán |
Contra delito, exculpación
La misoginia jactanciosa y violenta ha sido el más perdurable de los regímenes feudales. La violencia aísla, deshumaniza, frena el desarrollo civilizatorio, le pone sitio militar a las libertades, mutila física y anímicamente, eleva el temor a las alturas de lo inexpugnable, es en síntesis la distopía perfecta. El peso del patriarcado y las resignaciones aledañas igualan la violencia ejercida sobre un género con la negación de la democracia, y desde los gobiernos y las leyes y los criterios sociales no reconocerlo o admitirlo ambiguamente es señal inequívoca del atraso.
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| Areuz - Ofrenda Xinachtli |

La influencia de Hollywood, la cultura pop y el turismo internacional han transformado la celebración, que suma unas 5.000 actividades en Ciudad de México y genera hasta 12.000 millones de pesos
Todavía no llegaba la fecha cuando comenzó la celebración. Primero, marcha zombi. La siguiente semana, procesión de catrinas. Y aun queda espacio para un Mega Desfile. Paseo de la Reforma, la avenida más importante de Ciudad de México, es a la vez testigo y escenario de la metamorfosis de una de las tradiciones más populares del país. La flor de cempasúchil prematura, los turistas extranjeros con rostros pintados de catrín y las calaveras gigantes que decoran el paseo repleto de luces, transforman el Día de Muertos a un atractivo turístico y cultural de alcance global. La capital acoge los cambios que la rodean: desde la reivindicación de las costumbres indígenas, el boom de las catrinas y la incursión de Halloween, hasta la huella de las películas de James Bond y Coco, el Día de Muertos hoy se alarga durante un mes a unas 5.000 actividades que derraman en la ciudad hasta 12.000 millones de pesos.
Quizás Johnny Depp pensara que los actores no sienten más dolor que otras personas, pero lo cierto es que a finales del año 1993 el actor se disponía a pasar por un amargo trance cuando una de las estrellas emergentes de Hollywood, el célebre River Phoenix, perdería la vida a causa de una sobredosis a las puertas de su local, The Viper Room.
