lunes, 29 de junio de 2026

Mirando al mar desde la playa caribeña de La Guaira, de espaldas a la muerte

Organismos de rescate y voluntarios retiran un cuerpo sin vida de una persona, en un edificio desplomado, en Catia La Mar, el 27 de junio de 2026.Un cadáver, en la base de un edificio derruido en la localidad de Catia La Mar (Estado de La Guaira).CHELO CAMACHO


TERREMOTO EN VENEZUELA 

Mirando al mar desde la playa caribeña de La Guaira, de espaldas a la muerte

Rescatistas y voluntarios encuentran en este lugar un alivio ante el horror. Las labores de búsqueda de los cuerpos sepultados son una mezcla explosiva de esperanza y frustración




DAVID MARCIAL PÉREZ

La Guaira - 28 JUN 2026 - 23:00 COT

El único modo de escapar del olor es acercarse lo más posible al mar. La carretera de la costa es una frontera física y olfativa. De un lado, el agua serena y caribeña de una playa casi desértica. Al otro, un edificio tras otro, todos derrumbados en un amasijo de hierro y cemento. Montañas de escombros, máquinas excavadoras, ambulancias, militares, policías. Todos buscando centenares de cuerpos sepultados tras el terremoto en la zona cero de La Guaira. Un mundo en ruinas bajo el sol que a media tarde roza los 40 grados. El Gobierno de Venezuela ha repartido mascarillas ante el riesgo de infecciones por la descomposición de los cadáveres. Cuatro días después de los terremotos que sacudieron al país, el olor a muerte está tan presente que solo desaparece con la brisa salada del mar.

"Hay edificios donde no se ha removido ni una sola piedra": crece la frustración en Venezuela mientras se desvanece la esperanza de hallar más sobrevivientes

 


Vecinos mueven a mano trozos de concreto en labores de rescate.

FUENTE DE LA IMAGEN, 


    • "Hay edificios donde no se ha removido ni una sola piedra": crece la frustración en Venezuela mientras se desvanece la esperanza de hallar más sobrevivientes


    • BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 
  • Tiempo de lectura: 6 min

Madres, padres, hijos, primos, tíos, nietos, vecinos. 

Son ellos los que aguardan por ayuda en los alrededores de edificios derrumbados en las zonas más afectadas por los dos potentes terremotos que azotaron Venezuela el miércoles y que han dejado ya más de 1.450 muertos y 3.150 heridos. 

Fue un gobierno para delinquir

 


Fue un gobierno para delinquir

Tatequieto a las bandas mafiosas: bueno saber que, el 7 de agosto, volveremos a tener jefe de Estado.


Mauricio Vargas
27 de junio de 2026

Vimos esta semana a un Gustavo Petro agónico —el pato cojo, como llaman en Estados Unidos al mandatario de salida—, vestido de blanco y disfrazado de pastor de secta engañabobos. Y mientras nos ofrecía el espectáculo de sus delirios de ‘cafeína’, y trinaba sobre fraudes electorales que solo habitan en su perturbada mente, el agudo investigador Ricardo Calderón, del Canal Caracol, nos puso ante la evidencia de la componenda mafiosa que, a inicios de este cuatrienio, el gobierno de Petro acordó con los narcotraficantes y masacradores del ‘clan del Golfo’.

La llamada… de Miqui Otero

 

La llamada… de Miqui Otero

Foto de portada: Foto: Cecilia Duarte


La llamada… de Miqui Otero


Álvaro Colomer sigue indagando en el mito fundacional oculto en la biografía de todos los escritores, es decir, desvelando el origen de sus vocaciones, el germen de su despertar al mundo de las letras, el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo todavía más complejo: la literatura.

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Miqui Otero sintió la llamada de la literatura precisamente a través de una llamada… aunque, en su caso, de teléfono. Al otro lado de la línea, una voz lejana, ignota, mínima: “Tú no me conoces, pero soy tu primo… el de América”. Cuando les entraba la morriña, los parientes que abandonaron Galicia para labrarse una vida allende los mares cogían el teléfono y marcaban un número de su España querida. Sus voces sonaban a través de la línea como si fueran psicofonías que reclamaran no caer en el olvido, y sus tonos de voz, casi siempre melancólicos y añorantes, excitaban la imaginación del niño en ese momento al habla. Después, cuando sus padres colgaban el teléfono y volvía la calma a la casa, el pequeño Otero preguntaba por los emigrados de la familia y, como a veces le respondían que no molestara y se fuera a la cama, él se encerraba en su cuarto y se ponía a inventar sus vidas.

La llamada de… Kike Ferrari

 




La llamada de… Kike Ferrari

Foto de portada de Eduardo Penagos.


La llamada de… Kike Ferrari

Álvaro Colomer sigue empeñado en desvelar el mito fundacional oculto en la biografía de todos los escritores, es decir, indagar en los orígenes de su vocación, en el germen de su despertar al mundo de las letras, en el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo acaso más misterioso: la literatura.

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La pasión lectora de Kike Ferrari, y en verdad su vocación literaria, despertó el día en que su padre, panadero de profesión, le pidió que se sentara a su lado y prestara mucha atención. El niño de siete años que algún día habría de convertirse en escritor obedeció de inmediato y, aun así, su progenitor le puso las manos sobre los hombros y le insistió en la necesidad de que se concentrara al máximo, ya que se disponía a hacerle entrega del único objeto que diferenciaba a los seres humanos de los monos. El padre abrió entonces la bolsa y, en vez de una pelota de fútbol o de unos autos de plástico, sacó un libro. Impresionado por el hecho de tener entre las manos un artefacto de tamaña importancia, Kike Ferrari decidió en aquel momento dedicar su vida al noble arte de las letras o, lo que es lo mismo, a la no menos noble labor de diferenciarse de nuestros antepasados primates.

domingo, 28 de junio de 2026

La llamada de… Hernán Díaz


La llamada de… Hernán Díaz


La llamada de… Hernán Díaz


Álvaro Colomer sigue empeñado en desvelar el mito fundacional oculto en la biografía de los escritores, es decir, indagar en los orígenes de su vocación, en el germen de su despertar al mundo de las letras, en el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo todavía más poderoso: la literatura.

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Hernán Díaz empezó a escribir antes de que le enseñaran a hacerlo. Ya en su primera infancia, cuando todavía no había pisado un colegio ni aprendido los fonemas representados en el alfabeto, el futuro ganador del premio Pulitzer garabateaba signos ininteligibles en papelotes y después corría hacia su madre mientras gritaba: “¡Mira, mamá! He escrito un cuento”. La progenitora fingía entonces que lo leía y, al terminar, felicitaba al artista con un enorme beso. Luego lo observaba mientras se alejaba ufano por el pasillo y, quién sabe, se preguntaba eso que todavía hoy enfrenta a genetistas, psicólogos y ambientalistas del mundo entero: el escritor, ¿nace o se hace?

La llamada de… Sigrid Nunez

 

La llamada de… Sigrid Nunez

La llamada de… Sigrid Nunez


Álvaro Colomer sigue indagando en el mito fundacional oculto en la biografía de todos los escritores, es decir, desvelando el origen de sus vocaciones, el germen de su despertar al mundo de las letras, el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo todavía más complejo: la literatura.

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En sus primeros recuerdos, Sigrid Nunez se ve a sí misma persiguiendo a su madre por toda la casa y rogándole que deje las tareas del hogar y le lea un cuento. Le tira de la falda con insistencia, hace pucheros por las esquinas, pone ojitos de cordero degollado. Mami, porfi, léeme un cuento. Y al final la madre alza la mirada al cielo, acaricia la cabeza de la pequeña y, tras plantarse delante de la librería, coge un ejemplar de El libro azul de los cuentos de hadascuando no de El libro amarillo de lo mismo, y lo abre por cualquiera de sus páginas ya desgastadas. Las dos se sientan entonces en el sofá y, adoptando un tono de voz melifluo, la adulta al fin dice: “Érase una vez…”.

La llamada de… Javier Cercas

 

La llamada de… Javier Cercas

Imagen de portada: Iván Giménez


La llamada de… Javier Cercas


Álvaro Colomer sigue indagando en el mito fundacional oculto en la biografía de todos los escritores, es decir, desvelando el origen de sus vocaciones, el germen de su despertar al mundo de las letras, el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo todavía más complejo: la literatura.

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Javier Cercas se enamoró por primera vez a la edad de catorce años. En aquel entonces ya vivía en Girona y solo regresaba a su pueblo natal, Ibahernando, provincia de Cáceres, para pasar los veranos. Fue durante una de aquellas vacaciones cuando el amor irrumpió en su vida con la desmesura propia de las emociones en la adolescencia y, cuando llegó septiembre y tocó regresar a Cataluña, el muchacho sintió que el corazón literalmente se le rompía. De hecho, tan en serio (sic) se tomó el sufrimiento experimentado por la separación de su amada que una tarde entró en una librería y compró el libro más serio (sic) de cuantos aguardaban turno en la estantería. Se trataba de San Manuel Bueno, mártir, una nivola en la que Miguel de Unamuno cuenta los desvelos de un sacerdote que, pese a haber perdido la fe, decide seguir predicando para evitar que sus feligreses se aparten del recto camino. Cuando alcanzó la última página, Cercas sintió que aquel libro le había cambiado: le había alejado de la religión, pero acercado la narrativa. En aquel tiempo estudiaba en un colegio de curas, pero, hasta la aparición de Unamuno, jamás se había planteado si realmente creía en Dios. Y ahora, cuando al fin lo hacía, solo le tenía una respuesta: “Creo en la literatura”.

La llamada de… Anne Michaels

 

La llamada de… Anne Michaels

Foto de portada: Marzena Pogorzaly


La llamada de… Anne Michaels


Una noche lees un cuento a tu hijo y, sin haberlo pretendido, lo conviertes en (un futuro) escritor. Esas cosas pasan, no se necesita mucho para traer otro letraherido al mundo, basta una historia hermosa y cierta sensación de vacío. Pero convertir a los niños en escritores no es el problema; el problema es el tipo de escritor en que los conviertes. Y eso viene determinado por el cuento que les leíste aquella noche ya perdida en el tiempo.

sábado, 27 de junio de 2026

Shirley Jackson y el horror doméstico en la literatura

Shirley Jackson. Foto: DP.
Shirley Jackson. Foto: DP.


Shirley Jackson y el horror doméstico en la literatura

He aquí a la autora que abrió la puerta y se internó en la habitación más extraña de la mansión de los géneros literarios. La escritora que caminó más allá del terror, de forma calmada, con exquisita educación y muy malas intenciones. La obra de Shirley Jackson abarca la literatura infantil, los cuentos siniestros y la novela gótica, además de numerosos ensayos y artículos sobre sus vivencias como madre y esposa de crítico literario, aficionada a rituales muy poco ortodoxos y nada recomendables para una tímida ama de casa que residía en un pequeño y tranquilo pueblo del sur de Vermont, Nueva Inglaterra.

La interminable borrachera de Bukowski: “Escribir es fácil; vivir es lo difícil”

 

Charles Bukowski
El escritor y poeta estadounidense Charles Bukowski en el programa de entrevistas "Apostrophes" el 21 de septiembre de 1978 en París.ULF ANDERSEN (HULTON ARCHIVE / GETTY IMAGES)


La interminable borrachera de Bukowski: “Escribir es fácil; vivir es lo difícil”

Cuando se cumplen 30 años de la muerte del poeta más inclasificable, su obra sigue reeditándose y vendiéndose

Giorgio Manganelli / La pasión del lector implacable

  

El escritor italiano Giorgio Manganelli, visto por Sciammarella.


La pasión del lector implacable

'La literatura como mentira' reúne los ensayos literarios de Giorgio Manganelli. De Dumas a Joyce, para él no existen jerarquías oficiales. La única regla de oro es la inteligencia

ALBERTO MANGUEL
28 AGO 2015 - 12:35 COT

Quizás porque la lectura es una actividad íntima y solitaria, el lector siente, después de cerrar un libro que le ha gustado, la necesidad de contarle a otro su experiencia. De ese generoso impulso nacen los oficios de editor (cuando no se trata de una vocación de tendero), de traductor, de antólogo, de reseñador. Una colección de ensayos de Giorgio Manganelli (1922-1990), diestramente traducidos por Mariagiovanna Lauretta bajo el título La literatura como mentira, es prueba de tal generosidad. A pesar de lo dicho, Manganelli dudaba “que el cometido del crítico sea ser generoso, omnicomprensivo o vagamente neoclásico”. Manganelli fue uno de los más inteligentes críticos italianos, ensayista exquisito en un país en el que la estafa financiera es un pecadillo menor pero la torpeza estilística no tiene perdón de Dios. Su campo de interés fue vasto, aunque solía concentrarse en la literatura de lengua inglesa, que Manganelli leyó con ojos de recienvenido. Stevenson y Dickens fueron para él autores de su siglo XX, y otros, menos conocidos por los ingleses mismos (Edwin A. Abbott, Ronald Firbank, Ivy Compton-Burnett), ocuparon en sus estanterías el mismo lugar que los clásicos canónicos. Algunas otras literaturas estuvieron representadas (Hoffmann y Dumas), pero es la de las islas Británicas la que Manganelli sintió como más suya.

viernes, 26 de junio de 2026

James Ellroy: “La policía de Los Ángeles me pateó el culo tres veces y me alegro. Me lo merecía”

 


James Ellroy, en 2016.JOEL SAGET (AFP)


James Ellroy: “La policía de Los Ángeles me pateó el culo tres veces y me alegro. Me lo merecía”

El maestro de la novela negra vuelve a Los Ángeles en los años 40 con ‘Esta tormenta’ y habla de su obsesión por aquella época y por qué la última película de Tarantino es la mejor sobre Hollywood de la historia

Delphine de Vigan / Novelista de rotundo éxito

 

Delphine de Vigan


Delphine de Vigan, novelista de rotundo éxito

Emma Schneider
5 de mayo de 2019

La semana pasada, Delphine de Vigan estuvo en Estrasburgo para presentar su novela "Les Gratitudes" en la librería Kléber. Nos reunimos con ella al día siguiente de su firma de libros, en el pequeño salón del Hôtel Cathédrale, para una entrevista exhaustiva. Nos habló de su sublime último trabajo, así como de su carrera, sus proyectos y su enfoque en la profesión.