Foto de portada: Foto: Cecilia Duarte
La llamada… de Miqui Otero
Álvaro Colomer sigue indagando en el mito fundacional oculto en la biografía de todos los escritores, es decir, desvelando el origen de sus vocaciones, el germen de su despertar al mundo de las letras, el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo todavía más complejo: la literatura.
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Miqui Otero sintió la llamada de la literatura precisamente a través de una llamada… aunque, en su caso, de teléfono. Al otro lado de la línea, una voz lejana, ignota, mínima: “Tú no me conoces, pero soy tu primo… el de América”. Cuando les entraba la morriña, los parientes que abandonaron Galicia para labrarse una vida allende los mares cogían el teléfono y marcaban un número de su España querida. Sus voces sonaban a través de la línea como si fueran psicofonías que reclamaran no caer en el olvido, y sus tonos de voz, casi siempre melancólicos y añorantes, excitaban la imaginación del niño en ese momento al habla. Después, cuando sus padres colgaban el teléfono y volvía la calma a la casa, el pequeño Otero preguntaba por los emigrados de la familia y, como a veces le respondían que no molestara y se fuera a la cama, él se encerraba en su cuarto y se ponía a inventar sus vidas.












