martes, 18 de agosto de 2026

Osip Mandelstam / El hombre que musitaba versos


Ficha policial de Óssip Mandelstam.


Musitando arriba y abajo de la habitación, Óssip Mandelstam construía sus versos, buscando antes la musicalidad que la palabra. Ese afán por el ritmo facilitó con los años que su esposa Nadejda pudiera memorizar la mayor parte y rehacerlos, salvándolos así del olvido, primero junto a él en el exilio de Vorónej y luego tras la muerte del autor de La piedra en un gulag de Siberia el 27 de diciembre de 1938. “Sonoramente, son fascinantes todos y además están sus series paronomásticas, que he intentado respetar; he procurado un equilibrio entre lo que dice él y cómo decirlo yo para que sonara bien”, expone Jaume Creus (Barcelona, 1950). Con estudios de música y el bagaje de un centenar traducciones de óperas, la adaptación al catalán de Mandelstam (existía una breve de Helena Vidal, en 2009) estaba en las mejores manos. Puede comprobarse en Poesia completa (Edicions de 1984), la versión más exhaustiva hoy en España de uno de los grandes del acteísmo, trabajo hercúleo al que Creus ha añadido un segundo: más de 120 páginas de notas que remacha con una exhaustiva cronología. La lectura de una decena de libros sobre y del poeta le dan autoridad suficiente para ello.

Antonio Muñoz Molina / Peligro mortal de la poesía

FRAN PULID

Antonio Muñoz Molina,

Peligro mortal de la poesía

Las vidas de los escritores Osip y Nadeshzda Mandelstam resuenan en la Rusia de Putin, y nos recuerdan cómo en los regímenes totalitarios la literatura fortalece su valor de resistencia y la poesía retrocede a sus orígenes de memorización y oralidad


Osip Mandelstam, poeta genial condenado por Stalin

El comunismo, en tres palabras para los escritores y artistas: censura, represión, muerte

Stalin-Pastenak / La llamada


7 de julio de 2023


La poesía no hace que suceda nada, dice W. H. Auden. Pero a Osip Mandelstam, la poesía le costó la cárcel y la vida, que estuvo en peligro desde que empezó a difundirse de viva voz su poema contra Stalin, justo en la época en la que se hacía más fuerte el poder del tirano, y en la que se completaban los preparativos para el Gran Terror soviético de los años treinta. Mandelstam no llegó a escribir ese poema. Tenía la costumbre de componer los suyos murmurando mientras caminaba, como hablándose en voz baja a sí mismo. Había sido un joven vanguardista que recibió con alegría la caída del Zar y la revolución liberal de febrero de 1917, pero que nunca escondió su rechazo hacia el golpe de Estado bolchevique de octubre, que puso fin por la fuerza de las armas a un proceso esperanzador de democracia constitucional. La disidencia de Mandelstam era más ética y estética que política, una rebeldía existencial contra toda ortodoxia, un desagrado visceral hacia las unanimidades forzosas y la violencia burocráticamente organizada. De joven, en la San Petersburgo cosmopolita anterior a 1914, y luego en la Petrogrado febril de los años de guerra y de las vísperas de la revolución, Mandelstam había formado parte de un grupo de poetas —Anna Ajmátova la más brillante de todos— empeñados en dejar atrás las nieblas y las abstracciones del simbolismo, y en vindicar lo concreto y al mismo tiempo lo visionario, la belleza de las cosas tangibles y el arrebato de las imágenes y las palabras surgidas de impulsos inconscientes, disciplinados por las reglas del arte, la prosodia, la rima, la métrica. Enraizados en la tradición culta y popular de la literatura rusa, aspiraban a integrarla en el espacio más amplio de la cultura humanista europea. En Kiev, en mayo de 1919, Mandelstam conoció a Nadeshzda Iakovliesna, y ya no se separaron hasta la muerte de él, en 1938. Ajmátova, que fue amiga íntima de los dos, dijo que no había visto nunca a dos personas tan enamoradas como ellos, tan fieramente unidas contra la hostilidad del mundo. A Nadeshzda Mandelstam se deben las que probablemente sean las memorias más valiosas y mejor escritas sobre la larga noche sanguinaria del estalinismo, Contra la desesperanza. Y fue gracias a ella, a su constancia, a su valentía, que se pudo salvar la mayor parte de la obra de su marido.

Antonio Muñoz / Molina Una paella en China


FRAN PULIDO


Antonio Muñoz Molina

Una paella en China

Nos buscamos a nosotros mismos en las figuras del pasado cuando es la distancia que tenemos con ellos la que nos enseña

17 de julio de 2026


La inmensa mayoría de los escritores, filósofos, artistas, que han vivido a lo largo de la historia creativa del Homo sapiens —en torno a los cuarenta mil años— sufren un defecto irreparable: no son contemporáneos nuestros. Sean cuales sean los talentos que los distinguieron, cometieron el error de no vivir en las primeras décadas del siglo XXI, lo cual los condena al pecado sin perdón del anacronismo, y acumula sobre ellos (y ellas) y sus obras una serie de lacras que proceden todas del mismo origen: no haber alcanzado esa superioridad sobre los valores, los sentimientos, la percepción estética, el lenguaje, que distingue a nuestra época sobre cualquier otra. En un libro abrumador que ha caído en mis manos sobre la luctuosa relación entre la música negra y el sistema penitenciario de EE UU —The Midnight Special— el autor, Colin Asher, que ama esa música con el mismo fervor con que denuncia la injusticia que la persiguió desde sus orígenes, tiene que esforzarse sin embargo en dar todo tipo de explicaciones y pedir disculpas anticipadas por la aparición en su libro de palabras ahora inaceptables, pero que por desgracia fueron comunes en la época y en los ambientes sobre los que escribe, y que por lo tanto no puede ignorar sin falsear la historia.

lunes, 17 de agosto de 2026

Antonio Muñoz Molina / Entonces llegó Mendoza

Fran Pulido

Entonces llegó Mendoza

Los ataques que recibe el autor de ‘El misterio de la cripta embrujada’ es como uno de esos despropósitos narrativos que tanto le gustan



Antonio Muñoz Molina
24 de abril de 2026

Me acuerdo de la única vez que he firmado libros en Sant Jordi porque tuve la suerte de conocer a Miguel Gila. Lo había admirado de niño, antes de la televisión escuchándolo en la radio, viéndolo en algunas películas de pobres en blanco y negro, y luego, al cabo de los años, disfrutando sus viñetas de impávido humor negro en Hermano Lobo, una de aquellas revistas que en pleno franquismo se tomaron la libertad por su mano, antes de que la libertad llegara. Pero en aquel abril de 1995, en Barcelona, lo que le agradecí sobre todo a Miguel Gila fue su extraordinario libro de memorias, Y entonces nací yo, que es uno de los pocos testimonios de los años de la República y la guerra civil contados desde abajo, desde la posición de un pobre soldado de Infantería al que mandan al frente sin entrenamiento alguno y sin vapores ideológicos que lo animen al heroísmo ni a la crueldad.

El Gran Gatsby / Una novela de ahora mismo

FRAN PULIDO

Una novela de ahora mismo

Un siglo después de su publicación, el tiempo ha confirmado la total modernidad de ‘El gran Gatsby’

Antonio Muñoz Molina
12 de diciembre de 2025

 Hay regalos que duran toda la vida. Cuando nos despedíamos al final del último curso en la universidad, un amigo me regaló una edición barata de El gran Gatsby, que traía en la portada una foto de Robert Redford en esmoquin, reclamo evidente por la película de mucho éxito basada en la novela. Con distraído esnobismo de universitario, adicto a las severidades de los cineclubs, yo no había hecho caso a la película, y la portada de la novela no me había llamado la menor atención, imaginando que sería una historia romántica de las que abundaban entonces, a la zaga del éxito de Love Story. No hay ignorancia que no sea despectiva. El gran Gatsby, cada vez que vuelvo a ella, me parece un modelo de esa perfección que se alcanza tantas veces en la música, y creo que con bastante menos frecuencia en la novela. El gran Gatsby apareció en el mismo año prodigioso en el que Virginia Woolf publicaba Mrs. Dalloway y John Dos Passos Manhattan Transfer, y un año después de nada menos que La montaña mágica, de Thomas Mann. Proust había muerto en 1922, pero los últimos volúmenes de En busca del tiempo perdido seguían editándose, y en ese mismo año la heroica y muy sufrida librera Sylvia Beach le había costeado a James Joyce la publicación de Ulises, que en algunos capítulos tiene concordancias misteriosas con Luces de bohemia, impresa en libro en 1924. El “Madrid absurdo, luminoso y hambriento” de nuestro Valle-Inclán se parece mucho en ciertos pasajes de esperpento y desgarro al Dublín de Joyce, por donde también deambulan un maestro y un discípulo tan beodos como Max Estrella y don Latino de Hispalis.

sábado, 15 de agosto de 2026

Antonio Muñoz Molina / La tristeza de Bryce Echenique

 

FRAN PULIDO

La tristeza de Bryce Echenique

La tontería fluye fácilmente entre las generaciones, y la fábula del escritor borracho no parece que vaya a perder su prestigio



Antonio Muñoz Molina
20 de marzo de 2026

La última vez que lo vi, Alfredo Bryce Echenique estaba derrumbado a todo lo largo sobre una fila de asientos en una sala de espera del aeropuerto de Barajas, desmayado o dormido, mientras una voz que él no escuchaba repetía su nombre por la megafonía. Fue esa voz la que nos hizo darnos cuenta de que aquel hombre en apariencia inerte era él. El vuelo hacia Lima estaba a punto de despegar, y desde la sala de embarque se reclamaba con urgencia la aparición del último pasajero que faltaba. Mi mujer y yo nos acercamos a él y lo sacudimos suavemente, diciendo su nombre. “Alfredo, Alfredo”. Él abrió sus ojos rasgados, que parecían más japoneses por las gafas redondas, parpadeando por la molestia de la luz, y puso cara de sorpresa al reconocernos. “Elvira, Antonio, qué alegría”. Le dijimos que tenía que darse prisa, mientras la voz perentoria repetía una vez más su nombre, y le ayudamos a levantarse y a recoger sus cosas desperdigadas. Lo vimos salir aturdido, con la ropa y el equipaje en desorden, temiendo que se perdiera en el camino hacia la sala de embarque, que llegara cuando el vuelo ya estuviera cerrado.

Antonio Muñoz Molina / Víspera de agosto


FRAN PULIDO


Víspera de agosto

Fuera de nuestro huerto, de nuestra vida, nosotros no podemos influir en nada, y menos aún despertar a los responsables políticos de su indiferencia o su parálisis

Antonio Muñoz Molina
24 de julio de 2026

El cielo de Ucrania

 

Sofia Klishnia, de 12 años, observa las ruinas de su clase, en el liceo Mijailo-Kotsiubinske de Chernihiv.EMILIO MORENATTI (AP)

El cielo de Ucrania, al desnudo

Los misiles rusos castigan a diario a la población civil ante la falta de interceptores

El País, 9 de agosto de 2026


Cuando el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, pide “protección” a Europa y a Estados Unidos, se refiere especialmente a misiles interceptores para derribar los proyectiles rusos que a diario golpean infraestructura civil o zonas residenciales de todo el país. Munición que puede salvar vidas, pero que escasea, y mucho, en los arsenales de Ucrania. Este sábado, Zelenski informó de la muerte de una pareja de ancianos y su nieto, de tan solo tres años, en un ataque contra la localidad de Pujovka, en la región central de Kiev. Según informó el propio Zelenski la pasada semana, los aliados han suministrado en lo que va de año solo un tercio de los misiles de defensa antiaérea que entregaron en el mismo periodo de 2025. No en vano, la tasa de interceptación de las fuerzas ucranias de balísticos rusos en julio fue del 29%. Las consecuencias son trágicas.

viernes, 14 de agosto de 2026

Lucian Freud / Todo gira en Torno a la pintura


Imagen

LUCIAN FREUD
Todo gira en torno a la pintura

Benhúr Sánchez Suárez / Escritor y editor, qué lío




Benhúr Sánchez Suárez

ESCRITOR Y EDITOR, QUÉ LÍO


Me llamo Benhur Sánchez Suárez. Soy escritor y casi toda mi vida ha discurrido alrededor del libro. Esta situación especial me enorgullece, pues pocos en Colombia pueden exhibir la fortuna de una formación y una experiencia semejante.

Las mujeres más bellas del mundo / Sofía Arrieta

 




LAS MUJERES MÁS BELLAS DEL MUNDO
Sofía Arrieta


miércoles, 12 de agosto de 2026

Leila Guerrero / Mike, el héroe de moda


El presidente argentino, Javier Milei, este jueves en la inauguración en Buenos Aires del Foro Madrid–Río de la Plata.
El presidente argentino, Javier Milei, este jueves en la inauguración en Buenos Aires del Foro Madrid–Río de la Plata.MATIAS CAMPAYA (EFE)

Milei, el héroe de moda

Que haya tantos argentinos en España es el síntoma de un éxodo penoso



Leila Guerriero
LEILA GUERRIERO
06 SEPT 2024 - 22:00 COT


La diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada estuvo en Buenos Aires. Dijo: “En España el mayor héroe que hay es Milei (...). Tiene muchísimos fans”. Un héroe nunca está solo. Muchos aportan a su causa. Nahuel Sotelo, al frente de la secretaría de Culto (ahora rebautizada como “de Culto y Civilización”), es uno de ellos. Se opone a la ley del aborto, es crítico de la ley de identidad sexual, está de acuerdo con que haya ”educación sexual en términos biológicos, no con cuestiones de género”. El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, aportó lo suyo proclamando en la Cámara de Diputados que “la diversidad de identidades sexuales son inventos subjetivos” y que su objetivo es preservar la familia como “núcleo central y pilar fundamental de la unión”. En julio hubo otros aportantes: seis diputados de La Libertad Avanza, el partido de Milei, visitaron en el penal de Ezeiza a genocidas de la última dictadura ―entre ellos Alfredo Astiz, cuya infiltración en Madres de Plaza de Mayo terminó con dos de sus integrantes desaparecidas―, todos condenados por delitos de lesa humanidad. El objetivo, se cree, era encontrar formas de disminuir las condenas y obtener indultos o prisiones domiciliarias. Hay más aportes recientes: el desmantelamiento de la CONADI, la Unidad Especial de Investigación de la Desaparición de Niños durante la dictadura; el desguace del Equipo de Relevamiento y Análisis de los archivos de las Fuerzas Armadas, que aportaba pruebas en juicios de lesa humanidad. La diseñadora agregó que en España la Argentina “está muy de moda. Todo lo que sea argentino, desde la comida a todo. Se están comprando muchísimas casas ahí, hay más argentinos que aquí”. Que haya tantos argentinos en España es el síntoma de un éxodo penoso. Salvo que el exilio se haya transformado en algo tan cool como los mocasines de Loro Piana, habría que revisar el significado de la palabra moda. Y, de paso, el de la palabra héroe.


EL PAÍS 



Asciende a 224 la cifra de muertos por el seísmo en Colombia de magnitud 7,4


Rescatistas piden silencio en busca de sobrevivientes en un edificio colapsado, en el centro de Pereira, este martes.CHELO CAMACHO


Última hora del terremoto en Colombia, en directo | Asciende a 224 la cifra de muertos por el seísmo en Colombia de magnitud 7,4 

El presidente de El Salvador dice que Colombia no necesita de momento equipos de rescate | Exteriores informa de que hay 164 españoles sin localizar tras el siniestro

11 de agosto de 2026

Al menos 224 personas han muerto y cientos han resultado heridas en Colombia por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste del país el lunes, según las autoridades locales. El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, ha cifrado en 188 personas los desaparecidos en Cali y ha explicado que continúan las labores de búsqueda y rescate de los supervivientes durante la noche. Según ha publicado en redes el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, el Gobierno de Colombia está rechazando de momento “el apoyo de personal internacional” y ha solicitado “únicamente” ayudas económicas “para atender a las familias afectadas”. “Nos han informado que sus equipos de rescate, médicos y demás cuerpos de emergencia se encuentran desplegados y atendiendo la situación, por lo que, en este momento, no requieren apoyo de personal”, ha añadido Bukele. Gran parte de los fallecidos se concentra en el área metropolitana de Pereira y también se han producido graves destrozos en la ciudad de Cali. Además, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, cifra en 164 los españoles a los que aún no se ha podido localizar.

EL PAÍS


martes, 11 de agosto de 2026

Mari Anastasova / Ingeniería del movimiento en la cerámica mural


Mari Anastasova, Meciendo. 2023. Escultura de porcelana artística, Londres, Inglaterra
Mari Anastasova, Meciendo. 2023. Escultura de porcelana artística, Londres, Inglaterra


La artista Mari Anastasova 

Ingeniería del movimiento en la cerámica mural


Ana María Llácer Sánchez
8 de julio de 2026

¿Es posible atrapar el movimiento del viento o el fluir del agua en un material tan rígido como la cerámica? Las instalaciones de Mari Anastasova son un sí como respuesta. Esta artista búlgara, afincada en el corazón de Londres, ha logrado lo que pocos: convertir la porcelana en un lenguaje de dinamismo, ligereza y emoción pura.

Chiharu Shiota / El arte de hacer visible lo invisible

 

Chiharu Shiota, "Hilos de vida",Hayward Gallery: febrero/mayo 2026, Londres, Inglaterra
Chiharu Shiota, "Hilos de vida",Hayward Gallery: febrero/mayo 2026, Londres, Inglaterra


La artista Chiharu Shiota

El arte de hacer visible lo invisible




Ana María Llácer Sanchez
8 de agosto de 2026

Pablo Castro / La pesadilla





Pablo Castro
LA PESADILLA

De repente me despierto. Me quedé dormido en el sillón. Así que de inmediato miro el reloj colgado en la pared. Cada segundo cuenta. Afino el oído por si se acerca el camión, pero sólo oigo el murmullo del grupo de pibes que siempre toman cerveza y fuman marihuana en frente de casa. A las diez menos diez escucho los frenos y aceleres del camión de los residuos. Está a pocas cuadras. Así que me apresuro. Tengo que ir en el momento exacto ya que aún no hay en la vereda un cesto para las bolsas, y si quedan en el piso los perros callejeros las destrozan. Salgo. Dejo la reja entreabierta para meterme rápido en mi casa. El cielo estrellado junto al frío de la noche amenazan posibles heladas mañana temprano. Pero no creo que llueva. Al camión de la basura se le adelanta una moto. Los chicos de enfrente desaparecen. La calle queda vacía. Del asiento trasero de la moto baja alguien inidentificable, solo noto una especie de forma humanoide oscura, la noche le esconde su rostro. Forcejeamos. Me grita pero no le entiendo. De pronto un ruido me ensordece. El bulto humanoide huye hacia la moto. Me caigo. Me arde el estómago, me quema. Llevo hacia ese lugar mis manos y las observo ensangrentadas. Cierro los ojos y al abrirlos unos vecinos me rodean. Alguien me reconoce, sabe que vivo ahí, que soy de la cuadra. Otro se arrodilla, se acerca a mi rostro y escucho que dice:

 -Ya está, no se puede hacer nada.

 Con la certeza de estar muerto, abro los ojos. Mi sudor empapó las sábanas. Toco el abdomen, donde tendría la herida por el tiro, y siento en la yema de mis dedos la remera vieja con la que duermo todas las noches. Intento conciliar el sueño otra vez, pero ya no puedo. Tiemblo. De afuera llegan las voces de los chicos de siempre, que ríen como si nada, ajenos a mis sueños. Adentro de casa, el motor de la heladera re inicia su funcionamiento mecánico. Sólo fue una pesadilla, me digo. Pero no creo que me la saque de la cabeza tan fácilmente.

En la época de ese sueño daba mis primeros acercamientos al psicoanálisis. En la facultad leíamos a Freud. Entre otros textos, me había impresionado Más allá del principio del placer. Eros y Tánatos, muerte y vida compartían un mismo destino. Una frase de ese artículo me obsesionaba:

“la meta de toda vida es la muerte.”

 No sólo leía a Freud, y el material para cada examen. Me hacía siempre un tiempo para leer por el placer mismo de leer. Y eso cada tanto me llevaba a Borges. Las uñas es uno de sus poemas que releía con frecuencia. Allí escribe Borges:

“… Cuando yo esté guardado en la Recoleta, en una casa de color ceniciento provista de flores secas y talismanes, continuarán su terco trabajo, hasta que los modere la corrupción. Ellos, y la barba en mi cara.”

 Esta idea de ciertas partes del cuerpo, como la barba y las uñas, que crecen con posteridad a la muerte, me llevó a que, también en ese tiempo, encontrara en Internet que nuestra piel tiene células difuntas. Parece que la epidermis posee capas de células que se descaman y renuevan de forma constante. Algo nuestro muere y nace permanentemente. Es decir que el rostro que observamos en un espejo es una especie de rostro muerto. El cuerpo que tocamos al bañarnos, la mano de una persona amada, el abrazo con un amigo implican un contacto con algo sin vida. La muerte y la vida están unidas en la piel. ¿Será acaso nuestra imagen un cadáver? ¿O estaremos muertos en vida?

Esas cosas pensé durante el día posterior al sueño. Buscando un sentido para la pesadilla. Aún me recuerdo empujando la máquina de cortar pasto, mientras el olor del césped recién partido en dos, mezclado con un perfume de flores, se metía en mi nariz. Aunque no tenía flores en el patio. Imaginaba películas de zombis y fantasmas que hicieran referencia a Freud y a Borges. Y me resultaba extraña la idea de leer a personas muertas, ya que sus letras les daban, al menos desde mi punto de vista, vida. A veces detenía la máquina sólo para tocarme el abdomen, justo en el lugar donde había recibido el disparo durante la pesadilla.

 Pero enseguida volvía a cortar el césped del patio. Hasta que en un momento la máquina chocó contra una diminuta pared. Blanca como la cal. Sin ningún epitafio, pero con algunos claveles, ahí estaba la lápida con mi nombre. Refregué mis ojos con fuerza suplicando ser víctima de una nueva pesadilla. Hasta que al fin me desperté en el sillón de casa, atento a la hora para sacar la basura.

Pablo Castro
Psicoanalista y escritor argentino. Coordina talleres literarios. Autor de Carne de Aleph (Peces de ciudad ediciones, 2017) y El flaco que quería ser Perón (Editorial Invisible, 2018)


lunes, 10 de agosto de 2026

Pablo Castro / El paquete






Pablo Castro

El paquete

La aeromoto surcaba el piso. Me gustaba que levantara polvo tras mí. En realidad nunca veía el polvo, pero yo estaba seguro que mi aeromoto dejaba una estela flotando en el aire del desierto. Era una forma de romper la quietud y el aburrimiento de un paisaje desolador, de enormes kilómetros de tierra reseca, montículos de arena sin una sola planta ni un animal,  tan sólo imágenes que se repetían una y otra vez como dos espejos enfrentados. Siempre quise trascender, dejar una estela en la historia de la humanidad. Por eso entré en el instituto militar. Y quizá esté ante un pequeño escalón.

1933 BMW 3/20 PS AM 4 Sedan

 



1933 BMW 3/20 PS AM 4 Sedan

Marking a critical transition for the Bavarian manufacturer, this sedan represented BMW's first completely independent automotive design after moving beyond its earlier collaboration with the Austin Motor Company.

Mariana Enriquez / Buenos Muchachos

Robert De Niro y su padre


 

BUENOS MUCHACHOS

Un documental estrenado por HBO en los Estados Unidos muestra algo tan notable como extraño de ver: Robert De Niro llorando por su padre, por la vida, la enfermedad y la muerte de su padre, un pintor reconocido y luego olvidado, el gran artista detrás de un hijo más que célebre y un hombre gay que vivió su sexualidad en la relativa libertad de los cánones de su tiempo. Remembering The Artist: Robert De Niro Sr. es una historia de desolada ternura entre padre e hijo.

Mariana Enriquez
5 de octubre de 2014

domingo, 9 de agosto de 2026

Andy Wharhol / Polaroids

  

Andy Warhol

All photos are courtesy of “Andy Warhol Family Album,” from April 30 – October 19, 2026 at the Whitney Museum. © 2026 The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, Inc.

Andy Warhol’s Life in 732 Polaroids

By Emily Sandstrom

sábado, 8 de agosto de 2026

El atroz estallido atómico de Hiroshima contado a través de cinco de sus protagonistas

 

Hiroshima tras la explosión de la bomba atómica en agosto de 1945.UNIVERSAL IMAGES GROUP/GETTY IMAGES

El atroz estallido atómico de Hiroshima contado a través de cinco de sus protagonistas: “Ni siquiera puedo describir del todo cómo era esa luz”

Con las historias de un científico, un general, el piloto, un periodista y el alcalde de la ciudad, el estudioso escocés Iain MacGregor revive en un libro escalofriante la historia del primer ataque nuclear cuando se cumplen 81 años de aquel apocalipsis


Jacinto Antón
5 de agosto de 2026

Mientras esperamos ilusionados y expectantes el eclipse del 12 de agosto, nos sale al paso hoy día 6 el aniversario de otro momento en el que el sol quedó ocultado, aunque no por la luna sino por un destello terrible desatado por la propia humanidad. El fulgor del estallido de la bomba atómica de uranio Little Boy sobre Hiroshima fue, parafraseando al padre del artefacto, J. Robert Oppenheimer, que a su vez citaba el Bhagavad-gita, como “el brillo de mil soles” e hizo desaparecer del cielo la luz del astro rey engullida por otra deslumbrante, cegadora que se vino encima de los habitantes de la ciudad japonesa (murieron en un instante 80.000 personas, y luego otras docenas de miles por envenenamiento radioactivo). A ese eclipse de luz, en el que la temperatura en el epicentro de la explosión alcanzó varios miles de grados centígrados, casi tanto como la de la superficie del sol, siguió otro de sombra al tapar a nuestra estrella la columna en forma de hongo de la explosión y elevarse al cielo nubes de polvo y detritos creando sobre la ciudad sacrificada una noche artificial en la que empezó a caer la famosa lluvia negra de gotas radioactivas. El eclipse de Hiroshima en el alba de la era atómica.