Sunny Miles
![]() |
| Ilustración de Rockwell |
Herman Melville
MOBY DICK
Capítulo 1
Llamadme Ismael. Hace unos años —no importa cuánto hace exactamente—, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un noviembre húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondría me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustitutivo de la pistola y la bala. Con floreo filosófico, Catón se arroja sobre su espada; yo, calladamente, me meto en el barco. No hay nada sorprendente en esto. Aunque no lo sepan, casi todos los hombres, en una o en otra ocasión, abrigan sentimientos muy parecidos a los míos respecto al océano.
Otro 18 de octubre, el de 1851, hace hoy 172 años, el destino alumbra una de sus ironías. En efecto, la novela que habrá de ser uno de los pilares sobre los que pivotará esa edad de oro de la literatura estadounidense: la que se escribió entre el romanticismo y el trascendentalismo durante una buena parte del siglo XIX —desde Nathaniel Hawthorne hasta Walt Whitman, por situarla entre dos de sus autores—, tiene su edición príncipe en una editorial inglesa. Sí señor, Moby Dick, la obra maestra de Herman Melville, la ficción en cuestión, llegó a las librerías londinenses tal día como hoy con la marca de Richard Bentley. La edición estadounidense —de un solo volumen dado a la estampación por Harper & Brothers, frente a los tres de la británica, pese a que en la norteamericana se incluían todos los pasajes censurados por Bentley— no se pondrá a la venta en Nueva York hasta el 14 de noviembre.

Vivimos tan sobreactuados por la tragedia de la actualidad que hemos devaluado el concepto de acontecimiento. Cuando cada noticia es decisiva, cada declaración política, atronadora y cada Madrid-Barcelona, el partido del siglo, el grano no asoma entre la paja. Cuesta reconocer los acontecimientos cuando se presentan. Esta semana, por ejemplo, ha sucedido algo importante de lo que casi nadie va a enterarse: la editorial riojana Pepitas de Calabaza publica Los grandes cementerios bajo la luna, de Georges Bernanos.
![]() |
| La periodista y escritora argentina, Leila Guerriero.Magdalena Siedlecki |

Mariana Enríquez tiene pesadillas. Siempre las tuvo. Algunas son recurrentes y otras, como la que tuvo hace días, novedosas.
Una vez más, miles y miles de veces que se acumulan, estoy en el teléfono llamando a Edesur, número de cliente a mano. Han evolucionado debo decir: el primer número de emergencias “no figura como un abonado en servicio”. El otro, el de “comercial” sirve como entrada subrepticia al sistema aunque esto, lo sé, es pasajero: puede cambiar, volver a los números correctos y de todas maneras será inútil porque ya no es sólo que atiende la máquina, es que cuando atiende alguien, esa persona suena agobiada, enojada, o la comunicación no sirve más que para dejar “asentado el reclamo” con un número largo estilo CBU.

Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) es una escritora y periodista argentina. Es autora de las novelas Bajar es lo peor, Cómo desaparecer completamente, Este es el mar o Nuestra parte de noche y de numerosos cuentos cortos recopilados en los volúmenes Los peligros de fumar en la cama y Las cosas que perdimos en el fuego. Su bibliografía también acumula varios libros de no ficción, entre los que se encuentra un libro de viajes tan exótico como Alguien camina sobre tu tumba, centrado en las visitas de la escritora a varios cementerios del globo.
Voces que te han cantado
Kamasutra
Leonardo Padura / Agua por todas partes
Alberto Montt / Solo necesito un gato
Canizalez / Qué miedo la noche, Jaguar
Akimo Yoshida / Banana Fish
David Toscana / El ejército ciego
Pedro Mairal / La uruguaya
Nona Fernández / Marciano
Eudora Welty / Cuentos completos
Taiye Selasi / Lejos de Ghana
Florence Knapp / Los nombres
Hiromi Kawakami / Bajo el ojo del gran pájaro
***
Jon Klassen / Tu bosque
Jon Klassen / Tu isla
Jon Klassen / La calavera
DÍAS DE CAZA 2
Bogotá, 27 de abril de 2026
George Saunders / Cuentos escogidos
David Uclés / La ciudad de las luces muertas
José Zuleta Ortiz / Sol bajo la lluvia
Juan Fernando Merino / Los mares de la Luna
Camila Sosa Villada / El viaje inútil
Mario Mendoza / Jeco Okano / Satanás
Kate Kirkpatrick / Convertirse en Beauvoir / Una biografïa
Fernando Aramburu / Patria
Tintin / La Estrella misteriosa
Tintin / Stock de Coque
Tintin / El cangrejo de las pinzas de oro
Tintin / El lago de los tiburones
Tintin / La oreja rota
Tintin / Objetivo: La luna
Tintin en América
Tintín en el Congo
***
Gay Talese / Bartley y yo
Philippe Ollé-Kaorube / Los Escritores vagabundos
Lilian Anolik / Didion y Babitz
Mavis Gallant / Los Cuentos
Patti Smith / Pan de Ángeles
Ariana Harwicz / Matate, amor
***
Davide Cali / Mr Tigre
José Zuleta Ortiz / Mulatos
Luci Gutiérrez/ Manual de auto defensa
Luci Gutiérrez / English is no easy

FUENTE DE LA IMAGEN, GETTY IMAGES
El artista callejero Banksy confirmó que una gran estatua que apareció en el centro de Londres es parte de su obra.