Foto de portada: Marta Calvo
La llamada de… John Banville
Álvaro Colomer sigue indagando en el mito fundacional oculto en la biografía de los escritores, es decir, desvelando el origen de sus vocaciones, el germen de su despertar al mundo de las letras, el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo acaso más difuso: la literatura.
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John Banville se hizo escritor el día en que su hermana le regaló un ejemplar de Dublineses. El adolescente que todavía había en él se adentró en el clásico sin saber realmente dónde se metía, pero no necesitó leer demasiados relatos para extraer una enseñanza: que no todos los libros contaban historias ambientadas en la corte del rey Arturo, en los establos de Tombstone o en los camarotes del Nautilus, habiéndolos también que transcurrían en lugares tan cotidianos como las calles de Dublín. Aquello fue una revelación: cualquiera podía ser escritor, no hacía falta recorrer mundo, bastaba con mirar alrededor con ojos distintos.































