
Santiago Vélez
Los intelectuales también se equivocan
Cada elección produce sus propios oráculos. En Colombia, como en casi todas partes, basta que un grupo de escritores, profesores, artistas o académicos se incline por un candidato para que cierta prensa lo presente como un indicio de superioridad moral. Si los “intelectuales” están con Cepeda, pareciera sugerirse, algo deben saber que el resto no entiende. Y si critican a De la Espriella, entonces la advertencia debe tomarse como una especie de dictamen filosófico nacional.
















