lunes, 13 de julio de 2026
Sabia decisión/ La prohibición de la pólvora en Países bajos
ADIÓS A LA PIROTECNIA EN PAÍSES BAJOSPaíses Bajos aprobó una prohibición nacional del uso y la venta de fuegos artificiales de uso doméstico. Esta medida entrará en vigor el 1 de agosto de 2026 y se aplicará plenamente durante las próximas celebraciones de Año Nuevo.
Recorrido visual sobre Chernóbil: arde sobre quemado

Recorrido visual sobre Chernóbil: arde sobre quemado
El fotógrafo Pierpaolo Mittica lleva viajando con asiduidad a Chernóbil desde 2002. Ahora publica su segundo libro sobre la vida tras el accidente que tuvo lugar en aquella central nuclear ucrania en 1986 y lamenta que la guerra haya frenado la recuperación del pueblo y el territorio.
domingo, 12 de julio de 2026
Gustavo Adolfo Garcés / Armario de dos cuerpos
Gustavo Adolfo Garcés
Armario de dos cuerposCon tu traje negro
Satanás pone a prueba
mi virtud
echa leña
al fuego de mi vicio
entonces
a voz en cuello
Dios me revela
la verdadera ley
que te deseo con ansia
Eduardo Mendoza / “No hay épica; estamos en casa esperando a que pase el chaparrón”
Eduardo Mendoza
Barcelona, octubre de 2019.
Foto de ALEJANDRO GARCIA
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Eduardo Mendoza “No hay épica; estamos en casa esperando a que pase el chaparrón”
El escritor analiza desde su casa de Barcelona la crisis actual: “Claro que he tenido miedo, otra cosa es exteriorizarlo y hacer con eso literatura”
Eduardo Mendoza / “Hay una industria del franquismo y del victimismo poco ética”

Eduardo Mendoza: “Hay una industria del franquismo y del victimismo poco ética”
El escritor escribe contra los estereotipos nacionalistas en un libro sobre la crisis catalana
sábado, 11 de julio de 2026
Los aplausos, la verdadera droga que mató a Charles Dickens

Los aplausos, la verdadera droga que mató a Charles Dickens
En su nuevo ensayo, el escritor francés Philippe Delerm indaga en los diez últimos años de vida del autor de 'Grandes esperanzas'
Dickens y un caso laberíntico
Ilustración de 1890 del capítulo de ‘Casa desolada’ que trata del caso Jarndyce
Dickens y un caso laberíntico
Charles Dickens / “Quiero más”
Charles Dickens
“Quiero más”
Caminaba el señor Bumble muy deprisa, y el pobre Oliver trotaba a su lado asido con fuerza a su bocamanga galoneada. Cada cuarto de milla que recorrían le preguntaba si llegarían pronto. El señor Bumble contestaba siempre con sequedad y dureza, pues la influencia bienhechora que en su carácter operara el refresco se había evaporado, y volvía a ser el estirado bedel.
Charles Dickens / Londres
LONDRES
Una vez se hubo despedido de su amigo, Oliver al camino real. Serían las ocho de la mañana, y aun cuando se había alejado ya una distancia de cinco millas de la ciudad, prosiguió la marcha, ora corriendo, ora escondiéndose detrás de los setos, hasta el mediodía, siempre temiendo ser perseguido y alcanzado. A la hora indicada se sentó junto a un poste para descansar, y comenzó a pensar por primera vez adonde debería dirigirse para ganarse el sustento.
viernes, 10 de julio de 2026
Antonio Muñoz Molina / Cuando el tiempo no es ficción

Cuando no es tiempo de ficción
La realidad de la guerra en Ucrania es tan cruel y tan anormal que es imposible inventar nada, mientras que la poesía ha regresado a sus orígenes: el llanto por los muertos, la execración de la crueldad del enemigo
Antonio Muñiz Molina
19 de julio de 2024
Oleksandr Mykhed no ha dejado de escribir desde que el ejército ruso invadió su país hace ya más de dos años, pero no ha vuelto a leer novelas. El 22 de febrero de 2022 lo despertaron las explosiones de los misiles y el tableteo cercano de las palas de los helicópteros que asaltaban el aeropuerto cercano. Él y su mujer no abrían los ojos a un nuevo día sino a un nuevo mundo infernal que no ha cesado desde entonces. Mykhed llamó a sus padres, que vivían cerca, y les dijo que tenían que salir huyendo. Quizás paralizados por el miedo, o por una súbita realidad trastornada que no les era posible asimilar, los padres se quedaron, y Oleksandr Mykhed, junto a su mujer y su perro aterrorizado, huyó en coche hacia el oeste de Ucrania. Sus padres vivieron durante tres semanas escondidos en un sótano, notando sobre sus cabezas el temblor profundo de las explosiones, y a veces también los disparos y los gritos salvajes de los invasores, que se confundían con los gritos de las víctimas, hombres asesinados a quemarropa, mujeres violadas, en la antigua tradición de la soldadesca soviética. Cuando Mykhed volvió al cabo de unos meses a su ciudad liberada por el ejército ucranio, su casa ya no existía, destruida por un misil horas después de que ellos se marcharan. Entre los montones de libros mezclados con cascotes y metralla de lo que había sido su amada biblioteca, unos pájaros habían armado un nido.
Antonio Muñoz Molina / El que dice no

El que dice no
De Raimon algunos aprendimos cuando éramos muy jóvenes a decir no con gallardía y alegría
Antonio Muñoz Molina / Harry Callahan & Edward Weston
| Desnudo / Nude, 1936, de Edward Weston. / COLLECTION CENTER FOR CREATIVE PHOTOGRAPHY © CENTER FOR CREATIVE PHOTOGRAPHY, 1981 ARIZONA BOARD OF REGENTS |
Callahan & Weston
Hay que ver las fotos de Edward Weston y de Harry Callahan en el Círculo de Bellas Artes de Madrid
jueves, 9 de julio de 2026
Virna Lisi: "Yo era prisionera de los estudios".
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| Virna Lisi |
Virna Lisi: "Yo era prisionera de los estudios".
Por sus interpretaciones, Lisi triunfó en Cannes, cosechó premios David di Donatello y Nastri d'Argento, y experimentó el brillo dorado de Hollywood. A lo largo de su carrera, trabajó con numerosos directores y actores: «Manfredi era bueno, pero en persona le faltaba carisma. Tognazzi era divertido. Dino Risi era ingenioso, guapo e inteligente. Totò, en cambio, parecía sumamente confundido».
miércoles, 8 de julio de 2026
Erica Jong / Alcestis en el circuito poético

ALCESTIS EN EL CIRCUITO POÉTICO
no necesita que le peguen.
Se pega a sí misma.
Y no con un látigo de cuero,
ni con un palo o con ramas,
ni con un mazo
o una porra, sino con el delicado látigo
de su propia lengua
y los sutiles golpes
de su mente.
¿Quién puede odiar su mitad tanto
como ella se odia a si misma?
¿Y quién puede igualar la finura
de su propio maltrato?
Para esto se requieren
años de entrenamiento.
Veinte años
de sutil autoindulgencia,
de perdonarse a una misma;
hasta la sometida
se considera una reina
y sin embargo mendiga,
las dos cosas al tiempo.
Debe dudar de sí misma
en todo excepto el amor.
Debe elegir apasionada
y malamente.
Debe sentirse como un perro perdido
sin su amo.
Debe referir todas las cuestiones morales
a su espejo.
Debe enamorarse de un cosaco
o un poeta.
Nunca debe salir de casa
a menos que lleve una capa de pintura.
Debe llevar zapatos estrechos
para que recuerde su esclavitud.
Nunca debe olvidar
que está enraizada al suelo.
Aunque aprenda deprisa
y sea supuestamente lista,
su duda natural con respecto a sí misma
la hace tan débil
que cuenta brillantemente
con una docena de talentos
y así embellece
pero no cambia
nuestra vida.
Si es artista
y se acerca a lo genial,
el propio hecho de su don
le produciría tal dolor
que se llevaría su propia vida
antes que lo mejor de nosotras.
Y después de que muera, lloraremos
y la haremos santa.
Cómo perder a tu madre, de Molly Jong: la hija de Erica Jong habla sobre el peor año de su vida

| Erica Jong (left) with her daughter Molly Jong-Fast at a book signing of Jong-Fast’s novel Normal Girl, in New York, 2000. Photograph: Barbara Alper/Getty Images |
Erica Jong / "Sigue siendo difícil lograr la libertad para ser quienes queremos ser"

Erica Jong: "Sigue siendo difícil lograr la libertad para ser quienes queremos ser"
La sociedad biempensante y cierto sector del feminismo rechazaron 'Miedo a volar', libro que vendió millones de ejemplares en la década de los 70. Ahora la escritora regresa con el mismo personaje, Isadora Wing, en la novela 'No más miedo' (Alfaguara), en la que se enfrenta a un tabú: el sexo en la tercera edad.
- La autora de 'Miedo a volar' regresa con el mismo personaje, Isadora Wing, en 'No más miedo' (Alfaguara), sobre el tabú del sexo en la tercera edad.
martes, 7 de julio de 2026
Erica Jong / Parábola de cuatro columnas
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| El corazón Edvard Munch |
Erica Jong
Parábola de cuatro columnas
Porque ella quiere tocarlo
ella se separa.
Porque ella quiere hablarle
ella se calla.
Porque ella quiere besarlo
ella se aleja
y besa a un hombre que ella no quiere besar.
Él observa
pensando que ella no lo quiere.
Él escucha
escuchando su silencio.
Él se aleja
pensando que ella es distante
y besa a una mujer que él no quiere besar.
Ellos se casaron:
un error de cuatro formas.
Él va a la cama con su esposa
pensando en ella.
Ella va a la cama con su esposo
pensando en él.
Y todo esto sucede en una vieja cama de cuatro columnas.
¿Ellos vivieron su final triste?
Por supuesto.
¿Ellos resolvieron sus errores?
Nunca.
¿Quién es la victima aquí?
El amor es la víctima.
¿Quién es el villano?
El amor que nunca muere.
Hebe Uhart / Del cielo a casa

Del cielo a casa
En realidad, uno viaja para ver si son verdaderos el Coliseo, el Vesubio y el Papa en su balcón. Una vez superada la pequeña y pajuerana emoción: “¡Pensar que yo estoy acá!”, se observan algunas cosas: por ejemplo, que el Papa parece más joven desde su balcón; la televisión vuelve más viejos a todos. Viéndolo personalmente, se percibe que su bendición forma parte de una rutina matinal: hay movimiento de gente detrás de los otros balcones. El Coliseo está cerca de una estación de subte llamada Colosseo. Y es un coloso tan grande, tan pétreo y tiene tanta historia que me apabulla. Como no puedo saber toda su historia, lo que pasó en dos mil años a su alrededor, la poca historia que sé me la olvido y me dedico a mirar detalles absurdos, por ejemplo, a dos malandras disfrazados de legionarios o tribunos, que cobran para que los turistas se fotografíen con ellos; no caminan como legionarios: caminan como miserables; uno de ellos no lleva el calzado correspondiente: lleva unas sandalias actuales con medias tres cuartos. Es una zona en la que todo es vaticano; hay un local con un cartel: “Euroclero”; yo creía que era un centro financiero, pero no: era como un supermercado donde vendían sotanas, cálices, manteles y objetos sagrados para los curas de todo el mundo; uno puede ver a un tendero vaticano midiendo una tela morada para un sacerdote africano y, más allá, a otro vendedor envolviendo un cáliz para un religioso coreano. Cerca estaba la “Panadería benemérita del buen gusto”, con su decoración de ángeles sosteniendo pasteles y con pastoras del siglo XVIII entre los bombones. Eso sí, qué bien saben poner a volar a los ángeles, tanto en los cuadros de los pintores famosos como en las decoraciones de la panadería: parecen suspendidos en el aire con una ingravidez que sobrevuela todo, el bien, el mal y los pasteles. Y todas las pinturas de Beato Angélico tienen animales: palomas, unos cuervos, un león alado y, en otra, un hombre leyendo al lado de una vaca echada; apoya el libro sobre los cuernos. Sí, todo eso me gustó mucho, pero no sé distinguir un cuadro original de una reproducción: lo podría haber mirado en mi casa, todo el tiempo que quisiera.
David Hockney / Seis cuentos de los hermanos Grimm
David Hockney
"Seis cuentos de los Hermanos Grimm"
lunes, 6 de julio de 2026
Restauran el horror y la sangre originales en los cuentos de los hermanos Grimm
Restauran el horror y la sangre originales en los cuentos de los hermanos Grimm
20 de noviembre de 2014
Necrofilia, canibalismo y madres asesinas

Necrofilia, canibalismo y madres asesinas: el origen secreto de los cuentos de los hermanos Grimm
Parte indisoluble de nuestro acervo cultural, los cuentos de hadas sufrieron un azaroso viaje hasta ser como los conocemos hoy. La catedrática de Filología Alemana Isabel Hernández reúne en este volumen 17 relatos inéditos que muestran cómo los hermanos Grimm crearon durante décadas sus seminales 'Cuentos de la infancia y del hogar'
El sastre que llegó del cielo / Epílogo
Isabel Hernández
EL SASTRE QUE LLEGÓ DEL CIELO Y OTROS CUENTOS
***
Epílogo
A pesar de su importante labor como filólogos, los hermanos Grimm han pasado a la historia por ser los recopiladores de las historias contenidas en los dos volúmenes de sus Cuentos de niños y del hogar (Kinder- und Hausmärchen). El primero de ellos vio la luz en diciembre de 1812. A este le siguió un segundo en 1815, y ya el 14 de octubre de ese mismo año Wilhelm Grimm escribía a su hermano: «Los cuentos nos han hecho famosos en todo el mundo». Las numerosas ediciones de los cuentos de los hermanos Grimm (ya en vida de ambos se llevaron a cabo siete completas y diez abreviadas) y las muchas traducciones a otras lenguas dan buena cuenta de que su colección se convirtió rápidamente en lo que podríamos denominar como un verdadero «libro popular». Además, y más allá del éxito que tuvieron en su momento, los cuentos por ellos recopilados representan una auténtica joya cultural sin la cual no podríamos entender nuestra propia literatura. Tal vez porque hoy en día, al conocer un buen número de ellos desde la infancia, los cuentos de los dos hermanos alemanes son concebidos como algo que, de forma natural, pertenece a nuestra cultura, aunque, en realidad, es poco lo que el lector habitual sabe sobre el origen, la composición y la posterior evolución de la colección. En cualquier caso, al enfrentarse a los cuentos recogidos en este volumen podrá comprobar que el resultado final fue consecuencia de un arduo proceso de trabajo filológico y le ayudará a comprender el empeño y dedicación a una tarea que en ningún momento fue fácil de llevar a cabo.
















