
Allen, en 2019 en Bilbao junto a la Eddy Davis New Orleans Jazz Band
WOODY ALLEN, LA NEUROSIS QUE TOCA EL CLARINETE
Hay cineastas que poseen un universo. Él tiene casi un barrio privado dentro de ese universo
Miguel Ángel Herrera
19 de septiembre de 2026
Más bien parece Woody Allen un señor al que hemos llamado para arreglar una avería en la cocina y ha terminado explicándonos en el salón que la verdadera avería somos nosotros. Ha logrado de la debilidad una musculatura única. Ahora viene a rodar a Madrid, que algo de novia última va a tener en su cine neurótico y urbano. No está en su época mejor, pero es Woody Allen. Mientras Hollywood fabricaba hombres que paraban un tren con los bíceps, Allen se nos apareció con la sabiduría de no atinar al abrir el frasco de las aspirinas. Tenía miedo de las mujeres, del cáncer, de Dios, de los restaurantes malos, de los restaurantes buenos, del sexo, de la soledad y, sobre todo, mucho miedo de morirse mañana mismo.