El Gobierno es responsable de la muerte del niño Kevin Acosta
El Estado tenía la obligación de garantizarle su tratamiento y falló. Aquí hay una responsabilidad política directa que tiene nombres propios.
Sofy Casas
22 de febrero de 2026
Kevin no murió por una bicicleta. Kevin murió porque el sistema de salud que debía protegerlo fue desmantelado, intervenido, asfixiado y convertido en un laboratorio político. Un niño con hemofilia, con tratamiento definido y controles estrictos, terminó sin el medicamento que lo mantenía con vida. Llevaba dos meses sin recibir las dosis esenciales que necesitaba para mantenerse estable. Dos meses sin su tratamiento. Dos meses en un país donde la salud es un derecho fundamental consagrado en la Constitución.
Aquí no estamos hablando de un error puntual de semanas, sino de meses de negligencia. La Nueva EPS lleva un año y diez meses intervenida por el Gobierno bajo la excusa de que el sistema no funcionaba, y se inventaron un decreto para avanzar en la llamada “reforma al sistema de salud” sin que el Congreso la haya aprobado, mientras el sistema se desfinancia, los hospitales colapsan y los pacientes deambulan buscando medicamentos que no aparecen.





























