
Juan Carlos Galindo
Dejen sitio a la señora Christie…
En 2026, el calendario está lleno de efemérides sobre la gran pionera. Hace 100 años de la publicación de El Asesinato de Roger Ackroyd (la novela que lo cambió casi todo) y cincuenta de su muerte, entre otras cosas. No hacen falta excusas, pero ahí tenemos dos muy buenas. Los libros que traigo son un poco diferentes a los del canon de Christie (Muerte en el Nilo, Asesinato en el Orient Express y demás), los más conocidos y adaptados, pero son historias que explican mucho de la autora más vendida de todos los tiempos.
Telón
(Espasa, traducción de Alberto Coscarelli).
Última aventura de Poirot pero no la última que escribió Christie. En realidad, la remató durante la Segunda Guerra Mundial y la guardó en una caja fuerte para que se publicara de manera póstuma. Al final salió en 1975, un año antes de su muerte, pero lo importante aquí es el control que muestra de su obra: después de escribirla todavía publicó 12 novelas con el irritante belga como protagonista y tres conjuntos de relatos. Y todo cuadra sin fallo alguno. El libro en sí es genial. Regresamos a Styles, donde se desarrollaba la primera novela de Poirot, y vuelve el capitán Hastings, escudero del detective que aquí asume un papel más protagónico. Poirot está cansado, mayor, en silla de ruedas, pero sigue siendo brillante y puñetero, bien entendu, que diría él. La trama resulta sencilla en su planteamiento y endiablada en su desarrollo: Poirot sabe que entre los reunidos en la casa se encuentra un asesino y así se lo plantea a Hastings, que deberá descubrir quién. De nuevo, el retrato de esa sociedad de clase alta en decadencia es maravilloso (que no falte una gran señora de la casa, alguien de quien sospechar entre el servicio, un militar retirado, un guaperas con artes de sinvergüenza, algún chantajista… etc.). Aquí se añade un personaje muy potente: Judith, la hija de Hastings, un personaje femenino adelantado a su tiempo. Espasa está haciendo una excelente labor de publicación de la ingente obra de la autora inglesa. Este forma parte de esa colección con portadas de textura suave y cantos redondeados. Placer sensorial que se suma al literario. Pero también han sacado libros en bolsillo como el siguiente que nos ocupa. Dice Hastings en un momento dado: “Acabé de bajar la escalera, sin dejar de reflexionar en lo triste que sería la vida sin Poirot”. Nosotros, queridos lectores, no tenemos ese problema.
El misterioso señor Brown
(Espasa, traducción de C. Peraire del Molino).
Novela publicada muy al inicio de la carrera de la autora inglesa (1922) y que va a descolocar a muchos lectores. Gracias a su disciplina e imaginación, Christie completó 80 novelas de misterio, decenas de relatos y una treintena de obras de teatro, de manera que no siempre resulta sencillo navegar por la bibliografía. Aquí nos encontramos con una novela de aventuras y espionaje protagonizada por una pareja muy peculiar, los jóvenes Tommy y Tuppence, cuya relación siempre me ha descolocado. Tienen que recuperar unos documentos secretos de la Primera Guerra Mundial perdidos tras el naufragio del Lusitania y evitar que se hagan con ellos un grupo de criminales manejado en la sombra por los bolcheviques. Las claves de política internacional están medidas al milímetro y bien documentadas, pero aquí lo importante es la diversión. Tommy y Tuppence viven todo tipo de aventuras y la novela camina siempre por el filo de lo inverosímil. Sin embargo, es fácil dejarse atrapar y seguir el consejo de la autora en la dedicatoria inicial: “A todos aquellos que llevan una vida monótona, con la esperanza de que puedan disfrutar de los peligros y delicias de la aventura”. Amén.




















