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| Mario Vargas Llosa |
Alonso Cueto evoca a Vargas Llosa y explora los ejes de su creación literaria
Se trata de un ensayo brillante sobre un literato que siempre tuvo claro que «escribir es sublevarse»
Mauricio Bach
7 de enero de 2026
«No lo recuerdo, pero sé que conocí a Mario a fines de la década de 1950, en unas navidades celebradas en París», cuenta Alonso Cueto en el apéndice final de Mario Vargas Llosa. Palabras en el mundo (Alfaguara). La historia es la siguiente: cuando el autor tenía tres años, su padre trabajaba en el Departamento de Educación de la UNESCO y la madre invitó a una cena navideña a varios peruanos residentes en la capital francesa. Le recomendaron convidar a «un muchacho muy inteligente y agradable, con su esposa». Fue así como Mario y Julia llegaron a nuestra casa en el barrio de Neuilly a pasar las Navidades. No tengo ningún recuerdo consciente de ese encuentro, por supuesto. Solo sé lo que mi madre me contó. Me dijo que, en esa visita, Mario me cargó y me puso encima de una mesa. «A veces bromeo diciendo que en ese momento empezó mi vocación de escritor».


















