| Juan Carlos Onetti al atardecer, sentado en su terraza de Avenida de América, 31, Madrid, 1985. DOLLY ONETTI (CASA DE AMÉRICA) |
El mundo íntimo de Onetti
Casa de América de Madrid ofrece una muestra del autor que recrea su ámbito más íntimo
Dorothea Muhr, viuda de Oneti, en la exposición de Casa de América. / S. SÁNCHEZ
En la cabecera de su cama, Juan Carlos Onetti (1909-1994) tenía pegado un cartel plastificado con los estatutos del Club de los que Nacieron Cansados: “Se nace cansado y se vive para descansar. Ama a tu cama como a ti mismo. Descansa de día para dormir de noche.” No era sólo la pereza, sin embargo, la que mantuvo al escritor de los ojos desolados en la comodidad de su cama los últimos años de su vida. “Tenía disminuida la movilidad de una pierna porque le habían puesto una serie de inyecciones en el mismo lado. Eso influyó. Bueno, eso y también que le encantaba leer en la cama y estar ahí todo el tiempo, es verdad”, dice con media sonrisa Dorothea Muhr, Dolly, viuda del autor de El Astillero. Esa cama y numerosos objetos personales y fotografías de Juan Carlos Onetti pueden verse, a partir de hoy y hasta el próximo 15 de noviembre, en la Casa de América de Madrid.
