
La última ciudad de Claudio López Lamadrid
El editor creía que el futuro de la industria del libro y de la literatura se jugaría en los países latinoamericanos y apostaba por recomponer la relación entre estos y España
15 ENE 2019 - 10:24 COT
La última vez que vi a Claudio López fue en su reducto, esa oficina atiborrada de libros apilados en torres sobre su escritorio y comentarios escritos en una pizarra en las oficinas de Penguin Random House de la calle Travesera de Gracia, en Barcelona. Como casi siempre estaba vestido de negro y esa mañana tenía buen humor: sonreía de ese modo ladeado y silencioso, con aires de encanto y misterio, con los que seducía a sus amigos, colegas y autores. La noche anterior había caído al teatro Lliure junto a Ángeles González Sinde para ver una de las últimas funciones de El sistema solar, de Mariana de Althaus, y quedarse a ver el conversatorio que tuvo ella, mi pareja, con la directora y los actores de la obra, de manera que lo primero que hizo al verme esa mañana de abril fue hablarme con mucha emoción de la obra que había visto, de Mariana y también del Perú. Quería saber cómo iba todo en mi país o más bien quería que le confirmara todo lo bueno que él sabía que estaba pasando en el Perú. Su entusiasmo era evidente. Hablaba mucho de Jerónimo Pimentel, el joven y brillante director editorial de PRH en el Perú, y amigo mío, que había contratado hacía poco más de un año. Me contaba algunas de las sorpresas que había recibido de él y de la escena editorial en el Perú, y me preguntaba cómo observaba yo todo. Recuerdo que le dije que lo veía todo muy alentador pero que me parecía urgente darle un buen descanso a Pimentel. Estaba trabajando demasiado.

