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| Samanta Schweblin |
Apuestas y elogios: ponderan en Estados Unidos y Reino Unido a Samanta Schweblin, cuyo nombre “suena” para el Nobel de Literatura
23 de septiembre de 2025
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| Samanta Schweblin |

Entre el lanzamiento en 2012 de Matate, amor, su primera novela, que pudo publicar en una editorial independiente con el apoyo financiero de su padre, y el lanzamiento en el Festival de Cine de Cannes de la película Die, MyLove, con producción de Martin Scorsese y protagonizada por Jennifer Lawrence y Robert Pattinson, pasaron poco más de diez años. En ese lapso, la escritora argentina residente en Francia Ariana Harwicz(Buenos Aires, 1977) fue finalista del Premio Booker Internacional con la traducción al inglés de la misma novela, completó una “involuntaria” trilogía novelesca sobre la maternidad con La débil mental y Precoz, publicó otras dos nouvelles (Degenerado y Perder el juicio); Desertar, un libro de conversaciones sobre traducción y huida de la lengua materna, en colaboración con Mikaël Gómez Guthart, y un ensayo de estilo aforístico y fragmentario, El ruido de una época, sobre el “mal” literario y las formas que adopta en la cultura contemporánea. Varios de sus libros fueron adaptados al teatro en la Argentina (Matate, amor, protagonizada por Érica Rivas y con dirección de Marilú Marini, dio el puntapié inicial), en América Latina y Europa. El actor, director y productor Adrián Suar ya compró los derechos para llevar a un teatro de la avenida Corrientes la versión teatral de Perder el juicio, que también tiene en el centro de la historia a una madre más allá del borde del ataque de nervios. Por su parte, la británica Vanessa Saal, en alianza con el productor Pablo Bossi, adaptará al cine la historia ambientada en la campiña francesa. Y en el otoño de 2026, en el Teatro Colón se estrenará la ópera Dementia, con música de Oscar Strasnoy, puesta en escena de Mariano Pensotti y libreto de Harwicz.
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| Virginia Woolf |
Daniel Gigena
3 de enero de 2021
La escritora que supo captar la poesía de la impermanencia y las transformaciones, que combatió cuerpo a cuerpo, hasta el final, con su “eterna antagonista” (la vida), la que renovó la novela en lengua inglesa y enriqueció la tradición feminista con ensayos notables como Un cuarto propio, se ha vuelto un patrimonio cultural universal. Incluso para los que no la leyeron, Virginia Woolf (1882-1941) es una figura en la que convergen la búsqueda de la belleza, la reivindicación de la inteligencia y la defensa de la independencia de las mujeres en una cultura de privilegios masculinos. En marzo de 2021 se cumplirán ochenta años de la muerte de la autora de Las olas, que se arrojó al río Ouse con su abrigo cargado de piedras. A la reedición de Tres guineas (Godot), y a los lanzamientos de Leer & reseñar (Barba de Abejas) y Victoria Ocampo-Virginia Woolf. Correspondencia (Rara Avis) en las últimas semanas de 2020, en marzo se podrá agregar al carrito de compras Horas en una biblioteca (Austral), que reúne sus ensayos sobre el estatus de la ficción, el arte de la biografía y la obra de algunos de sus autores favoritos: Jane Austen, Joseph Conrad y Fiodor Dostoievski (los tres novelistas como ella).

Después de diez años, llega a las librerías locales un nuevo libro de la escritora irlandesa Claire Keegan (County Wicklow, 1968). En Cosas pequeñas como esas (Eterna Cadencia), su segunda novela corta después de Tres luces, de 2010, se narra una oscura fábula navideña ambientada en el pueblo de New Ross, en Irlanda, en la década de 1980. El protagonista es Bill Furlong, un padre de cinco niñas, vendedor de carbón y madera, protestante e hijo de madre soltera que ha sido criado por Mrs. Wilson, bondadosa matriarca de una familia adinerada. Está casado con Eileen, que solo piensa en el bienestar de su familia.
traductor de Claire Keegan
https://www.youtube.com/watch?v=nwFL2Cj162U
Con aires dickensianos (Bill ha leído el célebre cuento de Navidad de Charles Dickens y para las Fiestas insinúa que le gustaría recibir un ejemplar de David Copperfield), la historia plantea al personaje, y a los lectores, dilemas éticos y existenciales. “¿Cómo serían las cosas, se preguntó, si se dieran el tiempo de pensar y de hacer un alto? ¿Sus vidas serían diferentes o muy parecidas, o simplemente perderían el control sobre sí mismos?”, razona Bill mientras sus hijas escriben cartas a Papá Noel y su esposa plancha la ropa. Más adelante, deberá decidir si enfrentará o no a una poderosa institución del pueblo donde vive -nada menos que la Iglesia católica, figurada en un convento de monjas dirigido por una madre superiora de sangre fría-, que tiene como mano de obra esclava en una lavandería a niñas y adolescentes que han sido madres.
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| Hebe Uhart |
Por pedido de los herederos de Hebe Uhart, que murió en octubre de 2018 a los 81 años, dos escritores, discípulos y amigos de la autora de Guiando la hiedra, Pía Bouzas y Eduardo Muslip, quedaron a cargo de la obra póstuma, la biblioteca y los cuadernos de la escritora. Durante 2019, ambos se encontraban una vez por semana para trabajar con el archivo (libros, impresos anillados, cajas con papeles y documentos de Word) en la casa donde vivió Uhart, en Almagro. Entre ese material, hallaron ficciones inéditas de los años 1980 y 1990, cuando a la escritora, hoy reconocida como una de las voces más originales de la literatura argentina, le costaba publicar sus obras. El amor es una cosa extraña (Adriana Hidalgo) reúne tres novelas cortas escritas en años en que, por paradojas de la creación literaria y del ambiente criollo, no vieron la luz en su momento sino a inicios de 2021. En aquellos tiempos, la misma Uhart tenía que solventar las primeras ediciones de sus libros. En la Argentina el oficio de editar también es, a veces, “una cosa extraña”.
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| Hebe Ubart |
Para escribir su libro, la autora viajó a Barcelona para entrevistarse con Mario Firmenich , uno de los responsables del secuestro y asesinato de Pedro Eugenio Aramburu, que asumió la presidencia de facto entre 1955 y 1958, luego del golpe de Estado. Con ese crimen, argumenta la autora, Montoneros se situó a la vanguardia de la violencia política en la convulsionada década de 1970 en la Argentina. O'Donnell muestra el pulso de una escritora de novelas policiales en la reconstrucción del hecho y los perfiles de la víctima y los guerrilleros que intervinieron, y del contexto histórico en que un episodio como ese pudo tener lugar.
Esta investigación, ágil y entretenida como un buen partido de fútbol, se suma a la biblioteca de libros sobre Mundiales, que en la Argentina no son pocos. El autor evoca escenas del "Pájaro" Caniggia en el banco, la fractura de Nery Pumpido, el regreso con gloria de Diego Maradona, el pase agónico de la selección argentina a octavos de final, la definición por penales contra Yugoslavia, los abucheos y silbidos de la hinchada italiana y el " siamo fuori " de la despedida. La edición incluye un cuadernillo de fotos, que se puede ver mientras suenan los acordes del himno del Mundial de Italia 1990 .
A partir del asesinato de una pareja de ancianos, propietarios de una industria gráfica en el pueblo de Terra Alta, un joven policía taciturno, lector voraz (admirador de los Los miserables , de Victor Hugo), debe asumir la investigación. En principio, Melchor Marín intenta comprender por qué las víctimas han sido torturadas de un modo tan cruento; luego, avanzará en su pesquisa mediante encuentros con sospechosos, informantes y colaboradores varios. El autor, que ganó el Premio Planeta de Novela 2019 con esta obra , probó por primera vez su oficio narrativo en el terreno de la literatura policial y salió victorioso.

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| Hebe Uhart |
Hoy al mediodía, semanas antes de cumplir 82 años, murió en la ciudad de Buenos Aires la gran narradora y cronista argentina Hebe Uhart. Había nacido el 2 de diciembre de 1936 en la localidad bonaerense de Moreno, un escenario que solía aparecer en sus ficciones levemente costumbristas, disparatadas e infiltradas por el lenguaje popular, al que siempre prestó tanta atención. "Descubro visiones distintas a través del lenguaje que la gente plantea", dijo en una entrevista reciente con La Nacion. Uhart fue primero maestra, como contó en su nouvelle Señorita, de 1999, y luego estudió Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Dio clases en escuelas secundarias, en la cátedra de Filosofía de Tomás Abraham (en el Ciclo Básico Común de la UBA) y en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Fogwill, entre otros escritores y críticos argentinos, la consideraba la mejor narradora del país. Zumbonas y perspicaces, las observaciones de sus personajes en los relatos alcanzaban un sesgo socrático.
A partir de 1962 publicó varios libros de cuentos en ediciones de autor, pero fue a partir de la década de 1980, con la publicación de los cuentos de La luz de un nuevo día, y las novelas cortas Leonor y Camilo asciende, cuando su obra ganó lectores y reconocimiento público. En los años 90 siguieron títulos como la novela corta Mudanzas y los cuentos de Guiando la hiedra, que fueron adaptados al teatro por Laura Yusem. En 2010, el sello Alfaguara publicó un tomo con sus novelas cortas y cuentos, con el título Relatos reunidos, y este año la editorial Adriana Hidalgo publicó en un solo tomo sus seis novelas cortas. Uhart era una escritora consagrada y a sus talleres literarios asistían escritores jóvenes en busca de consejos y recomendaciones para aventurarse en el territorio de la literatura. La editorial Blatt&Ríos publicó uno de los primeros títulos de Uhart, El gato tuvo la culpa, donde ya asomaba la poética única de la autora, y también Las clases de Hebe Uhart, de Liliana Villanueva, que acercó a los lectores consejos singulares sobre el arte de narrar.
Fue también una cronista ejemplar. Con crónicas de viajes humorísticas, tiernas e irónicas, ayudó a dibujar un mapa del estado de las lenguas en América Latina. Viajera crónica (2011), Visto y oído (2012) y De la Patagonia a México (2015), entre otros títulos, revelaron a una lúcida cronista que, paradójicamente, siempre había estado presente en cuentos y nouvelles. Obtuvo varios reconocimientos, entre ellos el Premio del Fondo Nacional de las Artes en 2015 y el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, en 2017.