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jueves, 14 de mayo de 2026

Miguel Sáenz, traductor: “Thomas Bernhard era insufrible y Kafka es el mejor escritor del siglo XX”

 

Miguel Sáenz, traductor: “Thomas Bernhard era insufrible y Kafka es el mejor escritor del siglo XX” 

El académico de la Lengua, de 93 años, que tradujo al español a muchos de los grandes autores, recoge en un libro sus cometarios sobre ellos

lunes, 13 de abril de 2026

El realismo sucio

 

Raymond Carver según David Levine



EL REALISMO SUCIO

Hubo un momento, a finales de los años 70, en que los lectores se hartaron de los laberintos de espejos y las selvas mágicas. En Estados Unidos, un grupo de escritores decidió que no había nada más fantástico —ni más aterrador— que la vida de un hombre que acaba de perder su empleo o de una mujer que espera una llamada que sabe que no llegará. Bill Buford, editor de la revista Granta, le puso nombre al fenómeno en 1983: Realismo Sucio. No era una etiqueta de prestigio; era una descripción de la mugre emocional que goteaba de aquellas páginas.

miércoles, 14 de enero de 2026

Georges Simenon / El hombre desconocido

 

El hombre desconocido

Este artículo tiene más de 22 años.


El cine negro no sería lo mismo sin las historias de misterio, escándalo y delitos sexuales de Georges Simenon. Pero ¿en qué medida sus historias se inspiraron en su propia vida?

Durante todo el verano, Lieja celebra el centenario del nacimiento de uno de sus hijos más famosos y caprichosos, Georges Simenon. Una inmensa marquesina de 2.500 m se ha erigido sobre el Espace Tivoli de la ciudad, bajo la cual se exhiben las obras y los objetos de uno de los escritores más prolíficos del mundo. Hay una obligada recreación del estudio de escritura, pero también una serie de camarotes con ojos de buey que recuerdan su obsesión por los barcos y las barcazas; un cine repone constantemente viejas películas de Maigret; cada pared está llena de sus viejos libros de bolsillo.

lunes, 15 de diciembre de 2025

Susan Sontag / Carta a Borges



Borges según David Levine

Susan Sontag
CARTA A BORGES


    13 de junio de 1996
    Nueva York
    Querido Borges:


    Dado que siempre situaron su literatura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado extraño dirigirle una carta. (Borges, ¡son diez años!). Si alguna vez un contemporáneo pareció destinado a la inmortalidad literaria, ese fue usted. Fue en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura y, sin embargo, supo cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que parece del todo milagroso. Esto tenía algo que ver con la amplitud y la generosidad de su atención. Fue el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores, así como el más ingenioso. Algo tuvo que ver asimismo con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo más bien largo, perfeccionó las prácticas de la exigencia y la indiferencia que también lo convirtieron en un experto viajero mental a otras eras. Tuvo un sentido del tiempo diferente al de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían nimias bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como «el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado». Eso, por supuesto, era parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores.

lunes, 24 de febrero de 2025

Cortázar / Rayuela y el diccionario

Cortázar según David Levine


‘Rayuela’ y el diccionario

Francisco M. Carriscondo Esquivel

21 de febrero de 2025 22:35 h

1

Hubo alguna ocasión en que la Real Academia Española dejó de ser y llamarse Real. Fue, por ejemplo, en la Segunda República, de 1931 a 1939. Durante aquellos años, la corona de su emblema pasó a ser mural, de murallas con torreones intercalados. Podemos verla en la portada del malogrado Diccionario histórico de la lengua española (1933-36) —que solo llegó a ver dos tomos, los correspondientes a las letras ce— y también si vamos a la Biblioteca de la Docta Casa y solicitamos la consulta de las signaturas d 0-83 y d 0-84, que pertenecen al Diccionario de la lengua española en su decimosexta edición, publicado en 1936 por los talleres de Espasa Calpe.


miércoles, 10 de julio de 2024

Oscar Hahn / Anotaciones en el diario de Rimbaud

 

Arthur Rimbaud
David Levine


Oscar hahn

ANOTACIONES 

EN EL DIARIO DE RIMBAUD

 

I. África, 1880 – 1891

 

He llegado hasta aquí navegando por el Mar Rojo

después de darle muerte al indeseable

 

Tenía 20 años y era una de las vírgenes locas

 

Adén es el cráter de un volcán apagado

sin una brizna de pasto sin una gota de agua

No hay nada que ver o tocar excepto lava y ceniza

 

Monté en mi caballo y atravesé las arenas de Somalia

Ahora me encuentro en Harar la ciudad prohibida

Le llevé rifles y municiones al rey de Soa

pero no me pagó lo convenido el muy cabrón

 

Me han brotado várices en la pierna

Me duelen mucho y no me dejan dormir

 

Mientras me afeitaba frente al espejo

vi que el indeseable estaba detrás de mí

con el pelo teñido y las cejas depiladas

 

Me di vuelta de golpe pero no había nadie

 

En el desierto los espejismos se burlan de nosotros

Yo me burlo de los espejismos

 

Me dicen que la pierna se ha gangrenado

que tengo mucha fiebre que debo salir de aquí

 

Los nativos hicieron una litera de lona

y me cargaron los 300 kilómetros

que separan las montañas de Harar y el puerto de Zeila

 

 

II. Hospital de Marsella 1891

 

Vuelvo a mi país después de 16 años de ausencia

Parezco un esqueleto y la gente se asusta de mí

 

Las mujeres cuidan a los feroces inválidos

que retornan de lugares tórridos

 

Hoy me amputaron la pierna derecha


La vida es un horror interminable

 

No sé para qué nos empeñamos en seguir viviendo

 

El Esposo Infernal se me apareció en un sueño

Tenía un rosario entre los dedos

 

Tres horas más tarde Dios fue negado

y sus 98 heridas empezaron a sangrar

 

He tratado de caminar con muletas

pero no he podido avanzar ni un centímetro

 

Yo que atravesé montañas y desiertos

ríos y mares ciudades y reinos

y a quien llamaban el suelas de viento

 

Los curas no quieren darme la comunión

Temen que me atragante con la carne de Cristo

 

Desde mi cama vi la silueta del indeseable

 

Venía caminando con la pierna que me cortaron

y traía un barco de papel en la mano

 

Tú estás muerto le dije furioso

Y él dijo: “Yo estoy vivo el muerto eres tú

 

Pondrás el barco de papel en ese charco de agua

y llegarás a donde nunca has llegado”




lunes, 14 de agosto de 2023

Brenan y Rimbaud, nexo de literatura y vida

 


Brenan y Rimbaud, nexo de literatura y vida

La Universidad de Almería publica ‘Yo soy otro: Brenan y Rimbaud’, de Carlos G. Pranger, un volumen que incluye un ensayo inédito en español del hispanista británico


Juan Cedillo

16 de marzo de 2022

Gerarld Brenan nació solo tres años después del fallecimiento de Arthur Rimbaud por cáncer de huesos, pero sus trayectorias permanecen unidas por la literatura y algunas contingencias biográficas. Ambos fueron hijos de padres militares y durante algún momento de su vida escaparon de su lugar de origen para explorar nuevos mundos.

jueves, 17 de noviembre de 2022

Martin Amis / Manantial Updike


John Updike
David Levine


Manantial Updike

He oído insinuaciones de que tanta prodigiosa actividad se debe a una envidiable patología denominada "presión sobre el córtex". Se asemeja a tener en el interior un manantial subterráneo que no para de brotar. El conjunto de su obra es enorme. Y le convierte en uno de los grandes novelistas del siglo XX.

David Levine / Joyce


David Levine
JAMES JOYCE

David Levine / Beckett




David Levine
SAMUEL BECKETT

David Levine / Chejov


David Levine
ANTON CHEJOV

martes, 4 de octubre de 2022

David Levine / "Trabajo con ruinas, con los restos de un desastre"


David Levine

BIOGRAFÍA

"Trabajo con ruinas, con los restos de un desastre"


El escritor irlandés, Premio Principe de Asturias de las Letras 2014, publica La guitarra azul, un libro en el que encontramos todos los elementos que han hecho reconocible su prosa (belleza, melodía y ritmo) al servicio de la historia de Oliver Orme, un pintor adúltero y ladrón que ya no puede pintar.


JAVIER YUSTE
13 de enero de 2016




John Banville (Wexford, Irlanda; 1945) nos atiende en la sede de la editorial que publica sus novelas en España, en una fría y blanca habitación en la que el escritor sin embargo se muestra cercano y solícito, detrás de una copa de vino blanco que degusta con mesura. Son casi las dos de la tarde y parece buena idea rendir tributo a Baco antes de disfrutar de los placeres gastronómicos de la capital, como seguramente hará el escritor irlandés. El último obstáculo para ello son las preguntas de El Cultural, último medio en entrevistar al autor de El maresta fría y luminosa mañana de invierno. Banville sin embargo no muestra síntomas de cansancio. Al contrario. Elige con cuidado las palabras, no se precipita.

Con su alter-ego, el escritor de novela negra Benjamin Black (creador del forense Quirke y responsable de la vuelta del detective Marlowe) disfrutando de un merecido descanso, Banville aprovecha para presentar en España su última novela, La guitarra azul (Alfaguara) en la que encontramos todos los elementos que le han hecho merecedor de reconocimientos como el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014, el Franz Kafka en 2011 o el Premio Booker en 2005: un meticuloso uso del lenguaje, una certera elección de las palabras y un sentido del ritmo propio de un director de orquesta. La historia del libro gira en torno a la decadencia personal de Oliver Orme, un pintor maduro que ya no puede pintar pero que si mantiene su otra afición, el robo. Aunque es un ladrón peculiar, de los que pecan por el placer erótico que proporciona el acto. Quizá por eso seduce a Polly, la mujer de su amigo Marcus. Cuando esta relación sale a la luz Oliver se refugia en su hogar de infancia para ajustar cuentas consigo mismo.


P.- En el libro se introducen de manera orgánica versos de Emily Brontë, Keats, Lord Byron, Rilke... ¿De qué manera llegaron esos versos al texto?

R.- Espero no sonar demasiado pretencioso con la respuesta que voy a dar pero siento que estoy trabajando en los estertores de una civilización que tenía sus orígenes en los antiguos griegos y que comenzó a destruirse en el siglo XIX. Me da la sensación de que trabajo con ruinas, con los restos de un desastre. Voy andando por un campo de batalla y los pequeños restos que quedan del destrozo general, pequeñas maravillas, las rescato como puedo. ¿Ha visto la película Wall-E de Pixar?

P.- ¿La del robot que recoge chatarra en un planeta Tierra no apto ya para la vida?

R.- Exacto. Para mí es una obra maestra y cuando trabajo me siento como Wall-E recogiendo tesoros en una tierra marchita. Creo que Pixar ha hecho fantásticas películas en los últimos 15 años.

P.- ¿Escribe poesía?

R.- Un amigo mío diferenciaba entre verso, prosa y poesía. Yo intento destilar la poesía que podemos encontrar en la prosa. Si pudiésemos concentrar muchísimo la mesa de un escritor, el lenguaje que utiliza, su método de trabajo… creo que obtendríamos una minúscula gotita de poesía. En eso paso todos mis días, en intentar conseguir esa gotita de poesía.

Pregunta.- Oliver Orme, el pintor protagonista de La guitarra azul, ya no puede pintar. ¿Teme que le suceda algo parecido algún día con la escritura?

Respuesta.- No, no creo que a mí me pase salvo que los dioses de arriba me quieran hacer una trastada para que me quede en blanco. Escribir es la manera que tengo de estar en este mundo y si dejase de escribir sería porque estoy muerto.

P.- ¿Qué hay de John Banville en Oliver Orme?

R.- Todo y nada. Podemos encontrar a John Banville en el personaje, porque es el material que tengo para crearlo. Lo que pasa es que yo estoy hecho de carne, de sentimientos, de culpabilidad, de todas esas cosas que nos hacen humanos. Orme es solo palabras.

P.- Orme, además de pintor, es un consumado ladrón de objetos pequeños e insignificantes, pero también se atreve a “robar” a Polly, la mujer de su amigo Marcus...

R.- Realmente Orme no roba a Polly pero él se hace la ilusión egoísta de que sí. A una persona como tal no se la puede robar y al final del libro nos damos cuenta de que es una mujer que tiene más control del que pensábamos al principio, que es mucho más fuerte de lo que parece e incluso un poco ladrona también. Este libro va realmente sobre la estrechez de miras que tenemos. Muchas veces no queremos ver lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, la realidad. Y en el caso de un pintor esa estrechez de miras es un fracaso importante.

P.- Debido a su profesión, la luz es un elemento muy presente en el relato de Orme. ¿Se puede capturar con palabras?

R.- Si, claro que se puede. Una vez me hicieron un halago que me viene ahora a la cabeza. Un amigo me dijo que con mi manera de escribir sería incluso capaz de describir el aire. Con las palabras creas ilusiones, más o menos exactas, pero siempre bellas.

P.- El pasado se introduce a lo largo del relato de manera casi abrupta en muchas ocasiones. En un momento Orme exclama: “Maldita sea, otra nueva digresión”…

R.- Cuando mi hijo tenía tres años, un día me dijo: “¿te acuerdas hace un año?”... Desde que nacemos tenemos desarrollado el sentido de la nostalgia. Lo que hemos hecho y sentido en el pasado nos explica lo que somos hoy, o esa es la ilusión que queremos creer. Quizá para mí, que tengo 70 años, el pasado sea más real que el presente. Pero nunca he comprendido del todo la obsesión que tengo por el pasado en mis obras. Una vez que el presente se convierte en pasado, coge esa aura de algo importante, casi sagrado. E incluso puedes llegar a sentir el pasado de una manera mucho más intensa que cuando era presente.

P.- ¿El amor es ante todo narcisista?

R.- Por supuesto y esto es igual para todos. Cuando nos enamoramos queremos vernos reflejados en los ojos de nuestra amada, que nos mira como a un dios. Pero hay que ser realista, lo que en realidad ocurre es que ella crea un dios para entrar al mismo tiempo en esa categoría divina. Si yo soy un dios ella automáticamente se convertirá en una diosa a través de mi mirada. No obstante, estar enamorado es una experiencia muy intensa, no quiero parecer cínico.

P.- Oliver llega a la conclusión de que no existe tal cosa llamada mujer, que es como un fantasma que sobrevuela el mundo. ¿Cuál es la esencia de lo femenino?

R.- Los hombres tenemos una perspectiva muy particular. Desde que nacemos, tanto hombres como mujeres, somos conscientes de que no nos merecemos el amor incondicional que nos profesa nuestra madre. Este amor nos deja totalmente heridos e indefensos porque llega un momento en el que lo perdemos, ya sea gradualmente o para siempre. Mi opinión es que este sentimiento es incluso más fuerte en los hombres. Cuando crecemos llega la pasión y descubrimos lo trascendental que puede llegar a ser el sexo, la trascendencia de lo más, el orgasmo. Más adelante nos enamoramos y después volvemos a ver a la mujer de manera distinta porque nos damos cuenta de que van a ser madres, igual que las que tuvimos nosotros. Por eso estamos siempre confundidos. Pero claro esta es la visión de un hombre.

P.- ¿Cómo sería la visión de una mujer?

R.- No lo sé. Me gustaría saber en qué piensan las mujeres, cómo viven, cómo sienten… Me encantaría poder ser una mujer durante tres horas y sentir todas esas cosas que los hombres no podemos sentir. 

P.- ¿Qué opina Benjamin Black de los libros de John Banville?

R.- Para él serían libros imposibles de leer, muy farragosos y complicados. Ni siquiera se molestaría en intentarlo. Black diría “ponte a escribir y acaba de una vez”.



EL CULTURAL