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sábado, 22 de agosto de 2026

La Llamada de… Enrique Vila-Matas

 


La Llamada de… Enrique Vila-Matas

La Llamada de… Enrique Vila-Matas

Álvaro Colomer se ha propuesto desvelar el mito fundacional oculto en la biografía de los escritores contemporáneos, es decir, indagar en los orígenes de su vocación, en el germen de su despertar al mundo de las letras, en el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo acaso más abstracto: de la literatura.

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Enrique Vila-Matas tenía cinco años cuando Josep Maria Gironella ganó el Premio Nacional de Literatura con Los cipreses creen en Dios, pero se encontraba a las puertas de la adolescencia cuando se entusiasmó con la dramatización que RTVE hizo de esa misma novela. De hecho, aquella adaptación le gustó tanto que enseguida se puso a escribir el que sería su primer intento (fallido) de novela, a la que precisamente tituló La llamada de Dios.

viernes, 7 de agosto de 2026

La llamada de Alicia Kopf

 



La llamada de… Alicia Kopf


Álvaro COLOMER
13 de mayo de 2026

El primer seudónimo de Imma Ávalosno fue Alicia Kopf, sino otro que adoptó durante un concurso interescolar de redacción celebrado en su ciudad natal: Girona. El profesorado había convocado a los estudiantes mejor dotados en el arte narrativo, adolescentes de todos los centros educativos abarrotaron el salón de actos, había tantas hormonas en el ambiente que parecía que se iba a celebrar antes una justa medieval que un certamen literario. Los aspirantes habían presentado sus trabajos bajo lema y plica, y ahora tocaba levantarse y desvelar su identidad. Los alumnos de los colegios privados habían elegido sobrenombres tipo “Son Goku”, “Luke Skywalker” o “El Príncipe Valiente”, mientras que los de los institutos públicos habían sido más mundanos, como de hecho se demostró cuando Imma Ávalos —la alumna de quien todos decían que acabaría siendo pintora o escritora— desveló a voz en grito su alias: “Pastanaga negra” (“Zanahoria negra”). Años después, aquella misma chica, ya convertida en universitaria, se puso un seudónimo algo más serio, Alicia Kopf, y se lanzó al asalto de galerías de arte y librerías.