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domingo, 26 de septiembre de 2021

Catorce expresiones españolas



A ver quién traduce esto: 14 expresiones que solo entendemos los españoles

Encontramos algunas de las razones por las que los alemanes usan nuestro idioma para decir “me suena a chino"

ELENA HORRILLO
17 MAY 2016 - 12:27 COT

Berlanga ya avisó en 'Bienvenido Mr. Marshall' (1953) que los españoles con el lenguaje somos muy nuestros.

Digan lo que digan las matemáticas, a veces en una suma de componentes el resultado final no tiene nada que ver con los elementos iniciales. Como muestra, varios ejemplos: "Hay ropa tendida", "estar a dos velas" o "ponerse las botas". Son expresiones en español que tienen en común que su significado no es la suma de los significados de las palabras que la componen. Eso y ser un caos para traductores, estudiantes de Erasmus y extranjeros en general.

miércoles, 29 de enero de 2020

Lecciones de semántica / Duelos y quebrantos


Don Quijote y Sancho Panza
Ilustración de Rezvan Kani


Duelos y quebrantos


El habla, del ‘Quijote’ a ‘Roma’, que esta semana ha protagonizado una polémica por sus subtítulos en español, es una experiencia universal. Por muy local que suene

JUAN VILLORO
13 ENE 2019 - 03:23 COT

México fue durante años un bastión del doblaje. Varias generaciones de españoles crecieron viendo dibujos animados donde las ardillas y los gatos podrían ser “chamacas” y “chamacos”. Nadie pareció molestarse por el asunto y esas versiones adquirieron encanto de época.
Cuando me instalé en Barcelona en 2001 el técnico que llegó a conectar el Internet se sorprendió de mi acento. Al terminar, rompió la factura y dijo: “No puedo cobrarle a un dibujo animado”.

Roma

Muy distinta fue la actitud de quienes subtitularon Roma para que se entendiera en España, como si hubiera sido filmada en copto. Vi la película de Cuarón en el caracol zapatista de Oventik. A mi lado, los espectadores metían las manos bajo sus pasamontañas para secarse las lágrimas. Desde ese rincón rebelde de Chiapas hasta los acaudalados desfiles de la alfombra roja, Roma ha conectado con muy diversos públicos. La decisión de “traducirla” resultó absurda (si un personaje gritaba “vengan”, en la pantalla aparecía “venid”, como si los espectadores fueran subnormales), pero abrió un debate público que propició la oportuna protesta de Cuarón y de articulistas españoles.

Semántica / Colombianismos




¿Cuál es tu colombianismo preferido?

El equipo de EL PAÍS en Colombia elige sus palabras y expresiones favoritas

EL PAÍS
8 de abril de 2016

El omipresente trancón o taco, el atasco diario de muchas ciudades colombianas; charro, una persona o situación aburrida o de mal gusto; embolador, aquel que tiene por oficio limpiar y lustrar el calzado, o arruncharse, algo así como acurrucarse, proveniente de los runchos, mamíferos que se encogen cuando se les va a atrapar, son algunas de las palabras que se figurarán en el diccionario de colombianismos que prepara el Instituto Caro y Cuervo.

miércoles, 16 de enero de 2019

Lecciones de semántica / Escritores latinoamericanos eligen las palabras favoritas de sus países


Escritores latinoamericanos eligen las palabras favoritas de sus países

Versión original en un español de todos

Una docena de escritores latinoamericanos comparten palabras propias de sus países tras el revuelo causado por la ‘traducción’ al español peninsular de la película ‘Roma’


 MANRIQUE SABOGAL

Madrid 14 ENE 2019 - 03:35 COT 
Cuarón está arrecho con el pinche subtitulado de Roma. Todos se han puesto a chamuyar de este tema tan chinchi que muestra una especie de rascuache cuando el idioma español es tan macanudo. Para muchos cuates es una huachafería digna de pajpakos que trata a la gente como zonzos en España y sonsos en América. Ante esa vaina, escritores latinoamericanos muestran que su idioma es la raja en su diversidad y no un chunche cualquiera porque el vocabulario o expresiones de allá no pueden ser llevadas al zafacón por no entenderse. Al fin y al cabo, casi el 85% de los vocablos de nuestra lengua son entendidos por todos, escuincles y adultos, y el resto, aunque parezca que los inventa un yuma, se sacan por el contexto". Y sino, elay pues.
Estas son las palabras y expresiones que los escritores consideran más propias de sus países o con acepciones particulares que les gustan y que comparten en una breve historia entre el origen del vocablo, su de definición y su uso:

ARGENTINA
"Me pides mi argentinismo preferido y dudo entre dos: ser y estar. A veces prefiero uno, otras el otro, según. Y a veces, incluso, me pregunto si no los entenderán en más espacios del castellano, pero después me resigno y acepto que no, que en ninguno. Porque es obvio que estar, en argentino, significa algo tan distinto de lo que puede significar en limeño, en oscense, en habanero. Para no hablar de ser, del que mejor no hablar. Así que nada, dudo —que es otro de mis argentinismos más preciados— y decido seguir chamuyando como se me cantan las tarlipes, en mi idioma".

Irene Chikiar Bauer
"Victoria Ocampo decía que 'cada lengua tiene su espíritu, su carácter particular' y que hay giros intraducibles de una lengua a otra. Cuestión evidente que adquiere particulares ribetes dentro de un mismo idioma. Victoria Ocampo dijo que la palabra macana 'ha entrado después de un largo pugilato hasta en el Diccionario de la Real Academia Española'. Lo que resulta singular es que ella agrega que 'en sentido figurado, tal como la usamos nosotros', es decir los argentinos, 'significa muchas más cosas y muchos más matices de esas cosas de lo que dice el diccionario'. Se refiere a la palabra macanudo".

BOLIVIA
"Hay tres palabras que me gustan mucho, se usan con mucha frecuencia, especialmente en la parte oriental de Bolivia, pero todos las entienden en toda su dimensión cultural. Elay: Que según dicen proviene de la expresión 'helo ahí'. Lo usamos como una interjección demostrativa que podría 'traducirse' como 'aquí tenés esto' o '¿qué has dicho?', 'mirá vos', y si le añadís la palabra pues (puej) —Elay pues—, expresa orgullo, una deliciosa arrogancia. Entonces, la persona interpelada por algo puede responder: 'elay pues', connotando 'qué me importa lo que pensés'. Chinchi: significa antipático, complicado innecesariamente. Una persona puede ser chinchi si es muy susceptible o si juega bromas pesadas sin consideración. También el clima puede estar chinchi, o el día, o una específica situación.  Estar 'muy este': Es una expresión que refleja un estado de ánimo incómodo, susceptible, indescifrable. Por ejemplo, si tu amigo hoy está un poco extraño, uno puede decir: 'Juan está muy este hoy'. Eso es muy boliviano".

Lecciones de semántica / El resbaladizo español neutro


El resbaladizo español neutro

La polémica por los subtítulos de ‘Roma’ revela la riqueza de un idioma que es unitario pero se resiste a la uniformidad


TOMMASO KOCH
PEIO H. RIAÑO
Madrid 10 ENE 2019 - 03:40 COT




El mismo momento de 'Roma' con sus dos versiones subtituladas en español latinoamericano y peninsular.
El mismo momento de 'Roma' con sus dos versiones subtituladas en español latinoamericano y peninsular.

La decisión de Netflix de subtitular (y traducir en los rótulos a la variante peninsular) el español en el que hablan los protagonistas de la exitosa Roma ha saltado a los titulares debido a las copias que se exhiben en los únicos cinco cines que proyectan la película en Madrid, Barcelona y Málaga. Porque el servicio de streaming hace tiempo que ofrece esa opción en multitud de series y películas en español. Pero lo que en un ordenador, un teléfono o un televisor es opcional algunos espectadores lo han vivido en las salas como una imposición. Otros, sin embargo, lo consideran una ventaja. Sea como sea, la película de Cuarón, que definió la decisión en EL PAÍS como “parroquial, ignorante y ofensiva”, reabre el debate sobre la existencia de un español neutro, al tiempo que revela la fuerza de un idioma que se resiste a su uniformidad.




Sergio Morera, del equipo de Comunicación, Programación y Marketing de los cines Verdi, dio ayer alguna pista de lo ocurrido: “Organizamos un pase privado de Roma, donde muchas personas nos dijeron que les costaba bastante seguir la película. Decidimos que lo mejor sería tener una versión subtitulada y así se lo pedimos a Netflix”. Morera asegura que, una vez recibida, comprobaron que todo funcionara desde el punto de vista técnico, pero no analizaron el contenido de los subtítulos: “No creo que tenga que ver con el colonialismo. Desde luego, no era la intención. Si se ha percibido así, lo sentimos. Solo queríamos que la mayoría de público fuera capaz de entender la película, y por eso siempre optamos por la versión original. En absoluto pretendemos difuminarla o taparla”.

martes, 15 de enero de 2019

Lecciones de semántica / Español de aquí y de allá


Español de aquí y de allá

No deberíamos tratar de explicarnos nuestro propio idioma


JORGE MARIRRODRIGA

10 ENE 2019 - 04:28 COT

Hay cosas que extrañan y otras que se extrañan. Los subtítulos en español de la película hablada en español de Alfonso Cuarón son, sin duda, de las primeras.
Entre las segundas, quien escribe extraña más y más caminar después del laburo por las veredas de Once mientras los autos buscan estacionamiento haciendo el tránsito terrible y los colectivos se paran a levantar pasajeros cada dos cuadras.

Lecciones de Semántica / Ni siquiera Cantinflas

Cantinflas


Ni siquiera Cantinflas

Libros, películas y viñetas circulan por el espacio hispanohablante sin problemas de comprensión


ÁLEX GRIJELMO
10 ENE 2019 - 03:01 COT

Nunca El Quijote ni Cien años de soledad necesitaron traducción. Las tiras de Mafalda y el humor de Les Luthiers circulan sin peajes entre los 555 millones de hablantes del español. Los 7.000 kilómetros que separaban al chileno Pablo Neruda de un lector mexicano o los 8.000 que median entre la Colombia de Fernando Vallejo y sus seguidores españoles no impidieron jamás la comprensión de sus obras. Y quienes durante los últimos decenios disfrutaban de esos poemas y esas novelas en los aviones o en los trenes no solían llevar un diccionario en el equipaje de mano para consultarlo en caso de apuro, ni nadie lo acarreó hasta el banco del parque donde el aire suave ayudaba a pasar las páginas.


El contexto y la fuerza analógica del idioma resuelven las dudas.
Del mismo modo, cientos de películas habladas en español se han entendido sin dificultad excesiva en países hispanos muy alejados entre sí. Ni siquiera los enrevesados monólogos de Cantinflas necesitaron subtítulos.
Eso se debe al enorme caudal de léxico ajeno que se conoce aunque no se use; y a la gran capacidad del contexto para rellenar el significado vacío de un vocablo.
El investigador mexicano Raúl Ávila elaboró en 1994 un estudio sobre 430.000 palabras pronunciadas en la radio y la televisión de su país y concluyó que el 98,4% de ellas pertenecían al español general. El hecho diferencial se quedaba en un 1,6%.

Juan Cruz / Mándame al plomero


Mándeme al plomero

'Roma' está rodada en el español de allá y aquí se subtitula toda la película en el español de Burgos


Guillermo Cabrera Infante incluye un mexicanismo precioso en Tres tristes tigres: “Prohibido a los materialistas estacionarse en lo absoluto”.

JUAN CRUZ
8 ENE 2019 - 18:15 COT

Luego sería premio Cervantes, pero a José Emilio Pacheco, poeta grande que venía de Góngora y de Alfonso Reyes, no le entendían esa mañana en el Hotel Suecia de Madrid, donde había marcado el número de la centralita para reclamar ayuda.

‘Roma’ / Una película en español subtitulada en español



‘Roma’, una película en español subtitulada en español

Polémica por los rótulos del filme de Cuarón que convierten "enojarse” en “enfadarse” y cambian el “ustedes” por “vosotros”


MANUEL MORALES
TOMMASO KOCH
LUIS PABLO BEAUREGARD
Madrid / México 9 ENE 2019 - 07:34 COT

Roma, de Alfonso Cuarón, arrancó este martes, como el resto de las películas que participan en las votaciones a los Oscar, una carrera que podría llevarle a su lugar en la historia. Si gana la estatuilla a mejor filme será el primer largometraje que lo logra en un idioma distinto del inglés. Porque la película-fenómeno de Alfonso Cuarón está rodada en una mezcla de español y mixteco. Y en los cines (y en Netflix, plataforma de streaming que la produce) se puede ver subtitulada en... español de España. ¿Era necesario rotular “enfadarse” cuando un personaje dice “enojarse”? ¿Saben los espectadores de Madrid, sin necesidad de subtítulos, que cuando un mexicano teme que su jefe le despida exprese su sospecha de que le “van a correr”?

martes, 19 de diciembre de 2017

Paradojas del lenguaje incluyente / Un debate necesario que agita los círculos sociales


Paradojas del lenguaje incluyente, un debate necesario que agita los círculos sociales 

Diciembre 17, 2017 - 11:30 p.m.  
Por 
Ana María Díaz / especial para El País 
Corre un debate sobre el lenguaje incluyente con respecto a un juzgado que ordenó a Enrique Peñalosa, alcalde de Bogotá, a decir “Bogotá: mejor para todos y todas” en su lema de gobierno.
La Real Academia considera que “todos y todas” es desacertado, pues el masculino en español es genérico y puede englobar al femenino. Sin embargo, para efectos jurídicos referidos a la inclusión de todos los seres humanos y evitar la discriminación, en ciertas instancias debe usarse el lenguaje incluyente. Es el caso de lo que ocurrió en Bogotá.

Todo el problema viene del latín, que tenía un género masculino terminado en “us” y un género neutro terminado en “um”. De la terminación “um” que terminó en “o” se empezó a usar en todos los casos: sujeto, objeto… al desaparecer el sistema de casos del latín.

Así pues, en castellano solo quedó “um”. Luego “um” se transformó en “u” y finalmente en “o”. Y el género neutro desapareció, dejando únicamente masculino y femenino. Los sustantivos neutros del latín pasaron a ser masculinos en castellano.

Aunque la Academia no lo quiera, la terminación “o” en “todos” es masculina, y es válida la reivindicación feminista de especificar “todos y todas”. Es indignante cuando en un grupo de 10 mujeres y un solo hombre tengamos que usar “todos” por el hombre que está ahí. Y si un censo muestra que hay más bogotanas que bogotanos (caso hipotético, no tengo el censo aquí), pues debería primar la mayoría. ¿O es que las mujeres también son hombres (del mismo modo en sentido contrario, como dijera la reina)? ¿O tal vez de su costilla, como quiere el relato creacional de la Biblia?

Si “todos” fuera genérico, podríamos decir “todos” para referirnos a un grupo exclusivo de mujeres. Si es un grupo mixto, decimos “todos” porque hay hombres, lo que demuestra que sí hay algo respecto al género. 

Yo soy partidaria de aceptar el “todos” como genérico, y hacer este sacrificio en aras de la economía del lenguaje, pero deberíamos entonces decir “todas” cuando es evidente que el grupo es mayoritariamente femenino. Entre más mujeres, se justifica menos el uso del genérico.

Fue Michelle Bachelet, presidente de Chile, de las primeras que utilizó “presidenta”, para manifestar una posición política de género. Para cargos que implican poder, como “jefe” o “juez”, el feminismo reclama la inclusión de género: “jefa” o “jueza”. No así para casos como “estudiante” o “demente”. El feminismo no reclama “dementa”, tampoco "docenta".

Ahí viene la contradicción. Cuando uno dice “presidente”, ¿por qué se hace la imagen mental de un hombre? Por toda la tradición patriarcal, donde ha sido costumbre que los presidentes solo sean hombres. Sería mejor empezar a hacerse la imagen mental de una mujer sin necesidad de utilizar la “a”, cambiar el pensamiento antes que la palabra.
Además, para ser consecuentes con “presidenta”, habría que marcar también todos los adjetivos: “ella es consecuenta con sus ideas”, “esa película es fascinanta”, “tu hija es geniala”. 

Recuerdo que el feminismo solía criticar “poetiza” o “sacerdotisa” como discriminatorios. Las feministas reclamaban que una mujer también podía ser “poeta” o “sacerdote”, no había que segregar a las mujeres de estas profesiones. En este orden de ideas, ¿decir “presidenta” no sería también segregar a las mujeres?

Otro sufijo que no marca el género es la terminación “ista” de “periodista”, “artista” o “deportista”, que proviene del griego “istés”. Por esa razón no hay necesidad de decir “periodisto” para ser incluyente con los hombres.

Ahora bien, el uso de signos especiales como “todxs” o “tod@s” tiene un problema: ¿cómo se pronuncian? Si yo estuviera leyendo en voz alta: “Bogotá: mejor para todxs”, ¿cómo lo leo? Tendría que leerlo “todex”, para eso más bien escribimos “todes”. Porque la “e” no marca masculino ni femenino, como ocurre también en “presidente”.

La mejor salida sería leer “todxs” como “todos y todas”, lo cual implica que una sola letra, la “x”, está representando tres palabras completas, y ahí la escritura estaría funcionando más como el chino o japonés, donde un solo signo puede significar una idea completa.

Yo soy de las primeras que pensaría en una mujer como Ángela Merkel, la presidente de Alemania, al escuchar la palabra “presidente”. No necesariamente un hombre “serio y majestuoso” como Putin o Trump. 
Ahora bien, yo sí creo que en palabras que terminan en “o” se está marcando el género masculino, de manera que habría que decir “médica”, “ingeniera”, “música”, “política”... No importa que “música” o “política” se confundan con el nombre de la profesión, el lenguaje está lleno de estas confusiones y el contexto siempre lo arregla todo.

Si la Academia aprueba o no el uso de “todos y todas”, o si organizaciones de derechos humanos lo requieren, eso no importa finalmente. Los cambios dependen de la aceptación que hagan los usuarios de la lengua. 
He escuchado el rumor de que en España ya las mujeres en grupos mixtos demandan el uso de “todos y todas”. Si un profesor dice: “levántense todos”, entonces las mujeres del grupo no se levantan. Por favor me corrigen si estoy equivocada. Pero esto sí sería una muestra de que el cambio estaría en marcha.


Lecciones de semántica / Por qué no se debe usar todos y todas




 
La columna de Héctor Abad que explica por qué no se debe usar todos y todas

2006/08/19 00:00

En esta columna de 2006, el escritor plantea que si usáramos de verdad un lenguaje incluyente, tendríamos que decir no sólo colombianos y colombianas, sino también asesinos y asesinas, borrachos y borrachas, secuestradores y secuestradoras, violadores y violadoras, feos y feas. ¿De verdad les parecería bueno usar el lenguaje así?
¿Colombianos y colombianas, ridículos y ridículas?



En estos días una amiga que aprecio mucho por su valor e independencia, Florence Thomas, escribió en El Tiempo que yo era "absolutamente alérgico al lenguaje incluyente". No la desmiento, lo soy, sobre todo si por lenguaje incluyente se entiende la costumbre de reemplazar la letra ‘a‘ y la letra ‘o‘ por el signo @ (querid@s amig@s), o si cada vez que uno dice "ciudadanos" debe añadir también "ciudadanas".
Dijo también que, a pesar de esta alergia, tendría que acostumbrarme al lenguaje incluyente (el que no excluye a las mujeres), "porque es un debate contemporáneo importante que estamos ganando poco a poco". Y concluyó con una pregunta: "¿Sí o no, Héctor?" Respondo: No, querida Florence, y voy a tratar de explicar por qué no. 

El género es una categoría gramatical que no tiene nada que ver con el sexo. Cuando yo digo, por ejemplo, que "las personas tienen estómago", aunque "personas" tenga género femenino no estoy excluyendo a los hombres. Y aunque "estómago" sea masculino de género, lo llevan por dentro los dos sexos por igual. De hecho el órgano viril por excelencia, suele tener en castellano género femenino y (excúsenme los oídos castos) puedo citar los casos de la verga, la polla, la picha y la mondá, cuatro instrumentos idénticos de género femenino, aunque evidentemente de sexo masculino. Y en España, al menos, pasa lo inverso con la parte correspondiente de la mujer y, por típicamente femenino que sea (en cuanto al sexo) el coño, el género de esta palabra es masculino. 
Cita Florence en apoyo de su tesis un titular de El Tiempo que decía así: "Piden cadena perpetua para violadores de niños". Thomas se indigna porque la mayoría de las víctimas del delito de violación son niñas y no niños, y siente que El Tiempo, al escribir niños, está dejando en la sombra a las niñas, excluyéndolas, negando su sexo, y propone que el título correcto debería haber sido: "Cadena perpetua para violadores de niñas y niños". En realidad, si el manual de estilo del periódico obligara a los periodistas a usar un "lenguaje incluyente", el título, más exacto, tendría que decir: "Cadena perpetua para violadores y violadoras de niñas y de niños". Sé muy bien que por cada mil violadores hombres, si mucho, hay una violadora mujer, pero si uno se va a poner muy preciso, y si se va a saltar la economía propia del idioma, es difícil saber dónde trazar la raya. 

Como el género, insisto, es un asunto gramatical y no sexual, hay una convención en varias lenguas occidentales (español, francés…) según la cual ante un número plural de personas, se usará, por economía verbal, el género masculino, lo cual no excluye a las integrantes de ese grupo específico que tengan sexo femenino. 
Si Florence viviera en Alemania no había podido escribir su protesta en el caso de los niños violados, puesto niño, en alemán, es neutro: das Kind. El género es una cosa arbitraria y rara. La palabra mano, en italiano, es femenina como en español, pero su plural (mani) usa la i, que es una típica terminación de género masculino. Se sabe que ‘sol‘ es femenino en alemán (die Sonne, la sol), y luna se dice der Mond (es decir, el luna), y para mayor enredo, ni siquiera la palabra ‘muchacha‘ es femenina, sino neutra: das Mädchen. Con esto quiero demostrar la arbitrariedad que tiene el género gramatical. Es más, hay lenguas no occidentales con muchísimos otros géneros: animal, neutro, dual, de cosa animada, de cosa inanimada, para vegetales, para minerales…



Florence pide "sentido común" en el uso del lenguaje incluyente. No lo pide para las novelas (menos mal) sino para "los documentos oficiales, los discursos políticos, las constituciones, leyes y decretos". El artículo 51 de la Constitución Nacional, por ejemplo, dice así: "Todos los colombianos tienen derecho a vivienda digna". La constitución de Florence diría: "Todas las colombianas y todos los colombianos tienen derecho a vivienda digna". No me convence; me parece redundante, feo e inútil y me lo seguirá pareciendo incluso si algún día, como escribe Thomas "ganan este debate". Es más, me parece mucho más importante el debate de la vivienda digna que el del lenguaje incluyente. 
Creo que en ese debate hay un exceso de susceptibilidad de parte de algunas mujeres. Sé que no todas ellas se sienten excluidas cuando se usa el género masculino para el plural, por simple economía de lenguaje, y no para discriminar. Al fin y al cabo, todas las personas que existen en el mundo pueden ser calificadas con adjetivos negativos, y también la mitad de los oficios y actividades pueden tener una connotación peyorativa. Y en todas esas acepciones negativas, el género masculino carga con la abominación, sin que los de mi sexo protestemos. Si usáramos de verdad un lenguaje incluyente, tendríamos que decir no sólo colombianos y colombianas, sino también asesinos y asesinas, borrachos y borrachas, secuestradores y secuestradoras, violadores y violadoras, feos y feas, brutos y brutas, estúpidos y estúpidas. ¿De verdad les parecería bueno usar el lenguaje así?