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miércoles, 17 de julio de 2024

David Simon / “Trump no cree en nada. Y le odio por ello”

David Simon durante el rodaje de ‘La conjura contra América’ en Nueva Jersey, en verano de 2019.


David Simon: “Trump no cree en nada. Y le odio por ello”

La nueva serie del guionista, ‘La conjura contra América’, es una distopía basada en el libro de Philip Roth en la que el antisemitismo gobierna Estados Unidos


David Simon suda, como todos. Es una calurosa tarde de finales de julio en New Orange, un municipio de Nueva Jersey que parece sacado de una pintura de Edward Hopper. En medio de dos casas, agazapado, hay un combo de rodaje desde el que el creador de The Wire observa dos pantallas negras. En una mano tiene un iPhone viejo que no deja de revisar. En la otra, una servilleta marrón con la que periódicamente se seca el sudor de la frente. Es un día nublado y bochornoso, y a su alrededor el equipo de rodaje de La conjura contra América mira al cielo, temeroso de una lluvia que amenaza pero no termina de llegar.

sábado, 22 de enero de 2022

Laura Lippman / La escritora ante la que se rindió Stephen King

 



FOTO: LESLEY UNRUH

Laura Lippman, la escritora ante la que se rindió Stephen King

Después de media vida como periodista, Lippman lo dejó todo para iniciar su carrera literaria. A tenor de las buenas críticas que atesora su obra, el cambio ha merecido la pena.

 | 27 JUL 2019 23:59

La última crítica literaria que Stephen King ha escrito para The New York Times trata sobre la nueva novela de Laura Lippman, titulada Lady in the Lake, en la que King destaca que lo magnífico de esta escritora de novela negra –casi desconocida en España, pero que arrasa en países anglosajones– es lo poco que importa en el fondo el quién mató a quién. «Lo que hace esta novela especial, incluso extraordinaria, es que el puzzle de la historia es secundario. Lippman, que es la escritora estadounidense que más cerca está de Ruth Rendell, va detrás de algo más importante. El arco de personaje de la protagonista –su ‘viaje’ en medio de los años 60, si quieres verlo así– refleja el abismo que entonces existía entre lo que las mujeres se esperaba que fueran y lo que ellas aspiraban a ser«.

sábado, 31 de agosto de 2019

David Simon / Crónicas con alma de blues


David Simon
Foto de Joshua Roberts


David Simon

Crónicas con alma de blues

Daniel Reigosa
6 de noviembre de 2017


«Creo que el experimento americano ha descarrilado. De algún modo, aunque acepto la inevitabilidad y la certeza del capitalismo como motor de la economía, no considero que el capitalismo puro y duro pueda ser nunca el sustituto de un orden social (…) Cuando se le da rienda suelta al capitalismo desaparecen los derechos de los trabajadores porque los trabajadores se convierten en sólo una herramienta del capitalismo, dejan de ser seres humanos (…) Por eso Estados Unidos es un país más brutal e indiferente que otros, sin interés alguno por compartir los beneficios entre toda la comunidad”. 

David Simon


The Wire
Una pausa en el rodaje

David Simon nunca ha necesitado de metáforas ni de imágenes de sustitución para hablar de la decadencia de la sociedad actual y del fracaso del modelo de vida americano. Su posicionamiento político, un paso más a la izquierda que la mayoría de sus colegas de profesión, así como el haber ejercido de consumado periodista durante 15 años en las duras calles de Baltimore, hacen que sus obras destilen un realismo pocas veces visto en televisión. Ese es el gran mérito de la obra de Simon, el no necesitar más que las imágenes de la propia calle, de las propias personas que habitan en los vecindarios marginales de sus series, para difuminar la línea que separa la ficción de sus guiones de la realidad en la que se basan.

David Simon / Las mujeres de The Deuce


Maggie Gyllenhaal



LAS MUJERES DE THE DEUCE

En femenino plural


Javier Rueda Ramírez


Ya conocimos a Fran, la madre drogadicta de The Corner (2000), a Kima, la policía lesbiana de The Wire (2002-2008), a Jeanette, la genial chef de Treme (2010-2013) y a la superlativa y superviviente LaDonna, también en esta última obra. Que David Simon sabe trazar personajes femeninos es algo que prueban estos importantes cuatro roles mencionados. Pero The Deuce nos ha ofrecido algo aún más novedoso dentro de su gran obra; la serie es la narrativa que de forma más evidente ha conjugado el relato en femenino plural. La masculinidad que ha protagonizado sus anteriores producciones empezó también dominando la narración de The Deuce, hasta que ELLAS fueron visibilizando sus rostros, cuerpos y motivaciones en esta temporada, erigiéndose al final en auténticas protagonistas. Recordamos a cuatro de ellas, no necesariamente las más presentes en escena, y a través de sus tramas recorremos esta sobresaliente primera temporada.


Maggie Gyllenhaal

Eileen (Maggie Gyllenhaal)

El suyo es un personaje que se define ya en su primera secuencia en pantalla. Eileen es una prostituta llamada “Candy” que podríamos definir como una “free lance”. Ella va por libre, no tiene un chulo que gestione sus clientes, ni que la proteja de su exposición a las calles. En un encuentro con un jovenzuelo que celebra su cumpleaños y que pretende regatearle por sus “servicios”, la prostituta le explica en un minuto en qué consiste el capitalismo aplicado al mundo del placer. Remarcando su independencia laboral, Simon desarrolla este personaje desde su amistad con otras prostitutas más jóvenes y menos experimentadas, en su soledad como madre soltera y en su frustrada búsqueda de una pareja. Ella será la primera que hablará a las otras trabajadoras sexuales de derechos, y la que les concienciará del éxito de las películas para adultos. Eileen representa a todas aquellas pioneras que desde su posición de oprimidas (sensacional y nada efectista tratamiento del episodio en el que es apalizada y robada) se atreven a romper las normas establecidas. Que en el capítulo 8 la veamos convertida en directora de películas y tomando el control de ese equipo, no hace sino certificar el magnífico proceso de este gran personaje. Es necesario mencionar el descomunal trabajo interpretativo de Maggie Gyllenhaal, para quien esto escribe, el mejor papel y la mejor interpretación femenina de 2017 en la teleficción estadounidense.

David Simon / The Deuce / El juego de la vida






El juego de la mala vida

El mundo está cambiando. Papá lo odiaría.

Alberto Hernando
6 de noviembre de 2017


El mundo está cambiando: Times Square (1972-1973)
Maggie Gyllenhaal
En las malas calles del Deuce algo está cambiando. Las cosas ya no son iguales para los habituales de la calle 42, en los aledaños de Times Square, Nueva York. Estados Unidos ya no censura algo por ser considerado obsceno y en las calles crecen los “salones de masaje”, los establecimientos para adultos, los cines X y las cabinas para pajas. Las producciones pornográficas caseras saltan a la industria del ocio y el espectáculo, se habla de una superproducción sobre una chica con el clítoris en la garganta, las parejas viven el amor libre, los jóvenes escuchan Velvet Underground y triunfa Hair en los teatros. Las putas ya no tienen que hacer la calle, los gays podrán salir del armario y es el fin de los chulos y sus abusos. Es la liberación sexual. ¿Por qué entonces el final de The Deuce (George Pelecanos y David Simon, T1) se siente casi tan triste como el final de cualquier temporada de The Wire? Allí nada cambiaba ni por las buenas ni con trampas. Se destapaban unos cadáveres y se enterraban otros nuevos. Aquí cambia todo y todo el mundo gana, ¿por qué entonces llega el final de la temporada, suena The Careless, de Ray Charles, y nos sentimos tan tristes? ¿Por qué no lo celebramos?

domingo, 25 de agosto de 2019

La biblia de 'The Wire'


La biblia de 'The Wire'

María González
20 de febrero de 2011


“Como ocurre con las mejores series de la HBO, ‘The Wire’ será algo más que una serie de policías, hasta tal punto que abrirá nuevos caminos porque tratará temáticas más grandes y universales que tendrán mucho que ver con la condición humana, la naturaleza de la ciudad americana y, por supuesto, la cultura nacional.” (David Simon)
Hace ya algún tiempo os hablamos aquí en nuestra sección de Diccionario Teléfilo de lo que era una biblia de una serie o programa. Aunque por aquél entonces lo explicamos en detalle, en esencia puede decirse que una biblia es, televisivamente hablando, un resumen de varias páginas que se hace a modo de presentación y que explica, de forma breve, dónde se ubica una serie, cómo serían sus personajes y cómo evolucionaría la historia en caso de que la serie viera luz verde. Habitualmente estos documentos no suelen ver la luz, ya que quedan entre guionistas, cadenas y productoras, pero hay una biblia que sí se puede encontrar en internet: nada más y nada menos que la de ‘The Wire’, y atención porque incluye varias sorpresas.

sábado, 24 de agosto de 2019

Curiosidades que quizá no sabías sobre 'The Wire'




Curiosidades que quizá no sabías sobre 'The Wire'

NATALIA MARCOS
5 de julio de 2012




Curiosidades que quizá no sabías sobre 'The Wire'
"Que se joda el espectador medio" (David Simon, creador de 'The Wire')
Acaban de cumplirse diez años de la emisión del primer capítulo de una de esas obras que marcan época, una de las ficciones que identifican la edad de oro de las series. Hablamos, claro, de The Wire. El 2 de junio de 2002, HBO empezaba a mostrar en la pequeña pantalla ese mundo turbio y oscuro que se esconde tras las esquinas de Baltimore. Traficantes, policías, políticos, periodistas... The Wire es un mosaico de personas con un concepto peculiar y flexible de la moral y de situaciones al límite que dejó momentos imborrables narrados unas veces a un ritmo pausado y otras a cámara rápida, con un estilo propio que desechaba sin contemplaciones al gran público. Se ha escrito y debatido mucho sobre The Wire y todo lo que la rodea. Quizá mucho de lo que vamos a contar a continuación ya lo sabías. Pero quizá, no.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Hombres fuera de serie / Y la pequeña pantalla se hizo grande



Dioses y monstruos

Y la pequeña pantalla se hizo grande

'Hombres fuera de serie' reconstruye la historia de los creadores que revolucionaron la televisión




CARLOS BOYERO
23 JUL 2014 - 10:51 COT

El título original de un libro de lectura obligatoria, para todos los cinéfilos que en los últimos 15 años han comprobado que el cine más poderoso, inteligente y adictivo se podía disfrutar sin necesidad de salir de casa, en pantallas con un tamaño al gusto de cada espectador, contenido en el formato de las ancestralmente despreciadas (por razones frecuentemente incontestables) series de televisión, es Hombres complejos. Y habla de los cerebros, personalidades y espíritus de la gente que ha creado el duradero esplendor en la hierba, de algo con aroma y sabor a gran cine transmitido por series de televisión. Pero aquí ha sido traducido como Hombres fuera de serie. A ver si la cortedad de mi entendimiento pilla la gracia. Después de un rato dándole vueltas, lo capto. Se refiere a que van a hablarnos de las cualidades excepcionales de los hombres que acaudillaron la gloriosa revolución de las series. Vale, enterado.

Showrunners / Los cerebros de las series


Los cerebros de las series

Los 'showrunners' serán hombres complicados, pero no queda más remedio que rendirse ante ellos


NATALIA MARCOS
22 AGO 2015 - 18:04 COT

Recuerda Brett Martin en el libro Hombres fuera de serie (Difficult Men en versión original), editado en España por Ariel, que cuando la cadena AMC empezó a promocionar Mad Men, el lema que utilizaron fue “Del productor ejecutivo de Los Soprano”. Matthew Weiner había formado parte del equipo de guionistas de la quinta y sexta temporadas de la serie sobre mafiosos creada por David Chase, su mentor y del que aprendió el oficio (y las maneras) de showrunner.

domingo, 26 de noviembre de 2017

The Deuce / Las crónicas del Nueva York apache

"The Deuce"


‘The Deuce’, 

Las crónicas del Nueva York apache

Un paseo por el lado oscuro de la ciudad recreada en la serie de HBO a través de 9 películas


Marc Muñoz
23 de noviembre de 2017

The Deuce captura con realismo las jornadas de vicio y decadencia que precipitaron la eclosión de la industria del porno en las inmediaciones de Times Square a principios de los 70, cuando en Nueva York regía la ley del salvaje oeste. Repasamos los referentes cinematográficos que han ayudado a perfilar ese fidedigno retrato.

‘The Deuce’ / El sexo y el Nueva York más sórdidos


Maggie Gyllenhaal

‘The Deuce’, el sexo y el Nueva York más sórdidos

La serie de HBO tiene lo mejor y lo peor de las series de David Simon. Es David Simon 100%






Maggie Gyllenhaal
NATALIA MARCOS
14 NOV 2017 - 14:30 COT

David Simon no hace series fáciles ni para todos. The Deuce, su última creación junto a George Pelecanos, tampoco lo es. La recién terminada primera temporada, que se puede ver al completo en HBO España, traslada al espectador al Nueva York de los años setenta en una producción donde se nota el poderío económico que la cadena ha puesto al servicio de uno de sus creadores estrella, de esos que le dan caché para poder seguir presumiendo de no ser televisión, sino HBO, como rezaba aquel famoso eslogan.

Show Me a Hero / David Simon vuelve a las calles de HBO



David Simon vuelve a las calles de HBO

El creador disecciona en ‘Show Me a Hero’ las miserias de la política


PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL
Los Ángeles 14 AGO 2015 - 12:49 COT




El actor Oscar Isaac, en una imagen de la miniserie 'Show Me a Hero'.
Una nueva serie de David Simon ve la luz con todos los elementos de su marca personal. El creador de The Wire y Treme presenta en el canal HBO la miniserie Show Me a Hero, que en España se podrá ver en Canal + Series de forma simultánea a Estados Unidos en la madrugada del 16 al 17 de agosto a las 2.00 y se volverá a emitir el lunes a las 22.30 en versión original subtitulada. De nuevo, Simon se sirve de un microcosmos de personajes alrededor de la política local para crear una alegoría sobre problemas de fondo. En este caso, Simon utiliza un episodio de política local en los años ochenta para hacer “una alegoría de los problemas raciales de Estados Unidos”, en palabras del propio creador.

Baltimore / El final del sueño americano



Baltimore: el final del sueño americano


Carlos Mármol 
16 de abril de 2012 a las 6:03
El célebre autor de The Wire fue periodista antes que guionista. En Homicidio nos explica cómo funciona la vida real en las urbes de los Estados Unidos.
Lo primero que hay que hacer, si se quiere sobrevir, es aprender a pisar el suelo que está bajo tus pies. Patear las calles. Mirar correctamente hacia determinadas esquinas oscuras. Todo lo demás viene solo: consiste en saber ver, escuchar, ser capaz de reproducir con cierto grado de verosimilitud la vida real –cazar al vuelo algunos diálogos, revivir ciertas puestas en escena, experimentar algunos desengaños– y esperar. Sobre todo esperar. Todo el rato. El tiempo y los detalles secundarios son los que dan solidez a los buenos relatos.
Si el periodismo, este oficio tan noble y tan en cuestión en estos momentos difíciles, tiene algún futuro no está ya –quizás– en los diarios impresos, ni siquiera en las tabletas tecnológicas que nos vende la empresa de Steve Jobs. Está en los libros. Un formato secular –los hijos de Gutenberg– que todavía es perfecto. Imbatible. El periódico se hace liviano, se llena de políticos y de compromisos. La televisión y la radio nos reproducen sin descanso el parte oficial con todas sus manipulaciones incluidas. Nadie, sin embargo, nos cuenta la vida más inmediata: esa inmensa espiral que nos pasa por encima casi sin darnos cuenta. Nos quejamos de que la gente ya no quiere pagar por leer las noticias. ¿Pagaríamos nosotros por lo que le damos? Lo dudo.
David Simon, lanzado a la fama por su trabajo como guionista en algunas míticas series de televisión –The WireTreme–, fue fraile antes que cura. Esto es: periodista de calle antes de convertirse en el nuevo Homero de las películas por cable. Y se nota: en los trece años que pasó en la redacción de The Baltimore Sun, el diario del que le despidieron en una de las habituales reducciones de plantilla que los ejecutivos norteamericanos perpetran cuando no saben ya cómo reducir los gastos ajenos, ignorando que el problema de los medios escritos no es financiero, sino que se trata de una profunda crisis identidad, aprendió algunas de las nociones básicas para desenvolverse en la tarea –apasionante– de contar historias de gente ordinaria que trascienden lo anécdótico para plantar ante nuestros ojos, atónitos, el cáncer en que se ha convertido la sociedad. Un género que los periódicos, extrañamente, han abandonado por completo para contar la endogamia de un mundo oficial que no le importa a (casi) nadie.
Parte de ese fondo de comercio periodístico lo volcó en Homicidio, un libro primerizo que escribió en el año 1991 y que no ha visto la luz en español hasta 2010, cuando la editorial Principal de Los Libros lo publicó. Un buen ejemplo de periodismo puro. Sin retoques. Sin carpintería. Directo y al cuello. Le duela a quien le duela. Algo que ya casi no se encuentra. Fue un éxito (en Estados Unidos, claro) y tuvo hasta su secuela: La Esquina, también publicado en español por la misma casa y firmado por Simon junto a Ed Burns, un viejo policía. Juntos relataban al detalle lo que ocurría en la esquina de las calles Fayette y Monroe, en Baltimore (Maryland). Dicho en pocas palabras: las transacciones tóxicas y vitales de un supermercado de la droga abierto las 24 horas del día que aporta los únicos ingresos reales a un barrio que se muere. Dólares ensangrentados; puro capitalismo a escala básica. La rueda del beneficio perpetuo, que no deja de girar sin importar las consecuencias y los daños colaterales. Una realidad pertinaz contra la que los discursos de los políticos y las buenas intenciones se derrumban. Siempre.
La novela Homicidio trasciende la historia concreta de La Esquina. En lugar de ceñirse a un barrio, nos cuenta cómo es la vida en una ciudad –Baltimore– que, además de ser cuna de Edgard Allen Poe, poeta asombroso, primer escritor de novela negra del mundo, es la urbe de Estados Unidos con mayor índice de criminalidad y violencia por metro cuadrado. Pura estadística. El reverso de un sueño que se tornó hace tiempo en pesadilla. Es una ciudad portuaria, claro. Una ciudad donde la mayoría de la población es de raza negra y donde los crímenes se suceden como la lluvia en los días de invierno.




Simon se empotró durante más de un año en la unidad de homicidios de la ciudad. Técnicamente, era como un policía más. Aunque en realidad su papel era funcionar como una grabadora humana: registrar todo, jerarquizarlo, darle forma y plasmarlo después en un libro (en América estos trabajos todavía se becan) que cuenta el lado más oscuro del Imperio. Un mundo donde la vida no vale nada si de lo que se trata es de obtener algún tipo de beneficio de la necesidad de los demás.
El libro es pura literatura negra. Mejor dicho, periodismo negro. Aunque en realidad el adjetivo es innecesario: el periodismo blanco sencillamente no es periodismo, son efemérides. Está contado como una gran novela coral, pero el relato del Baltimore portuario, donde los huesos de Poe se pudren en un hermoso cementerio parroquial, es absolutamente fiel a la agria realidad. Los policías son héroes involuntarios e imperfectos –los únicos héroes posibles– y los delincuentes son víctimas que matan a otras víctimas. A esto se reduce todo. Una perfecta tragedia griega pero en los tiempos modernos.
Por supuesto, la trama está estructurada para cazar al lector: entre el sinfín de fiambres que pueblan las páginas de la novela destaca, como principal hilo conductor, el extraño asesinato de una niña de once años que, frente a otras desgracias violentas, parece despertar cierto grado de humanidad, si es que la compasión es realmente un sentimiento noble, tanto en los duros agentes de homicidios –acostumbrados a librar con la muerte a diario– como en muchos de los propios traficantes que te dispararían sin dudarlo por cualquier incidente del negocio de las drogas. Nobleza involuntaria, tácita. Lo dijo hace tiempo Dylan con otras palabras: “Para vivir fuera de la ley, hay que ser honesto”.
Todos los personajes siguen sus particulares recetas para sobrevivir en mitad del caos. Todos tienen su propio decálogo para salvar el pellejo en un mundo en el que cada uno va a lo suyo. Los policías, los primeros. Su mayor sabiduría –saber leer lo que dice la calle– se resume en un fantástico catecismo cuyos mandamientos dan una idea de la titánica tarea a la que se enfrentan.
Dice así:
“1) Todo el mundo miente. Los asesinos mienten porque es lo que tienen que hacer; los testigos mienten porque es lo que creen que tienen que hacer, y los demás mienten por el mero gusto de hacerlo y para no desobedecer la norma general de que no hay que dar información a un policía.
2) La víctima es asesinada una vez; la escena del crimen puede ser asesinada miles de veces.
3) Las primeras 10 ó 12 horas después de un asesinato son vitales para el éxito de la investigación.
4) Si dejas a un hombre inocente en una sala de interrogatorios se quedará despierto, frotándose los ojos; si dejas a un hombre culpable en el mismo sitio, se dormirá.
5) Ser bueno es bueno; tener suerte es mejor”.
Y así hasta la décima regla. Afortunadamente, está llena de esperanza.
“10) No existe el crimen perfecto”.
Todo un consuelo.

http://blogs.grupojoly.com/disidencias/2012/04/16/baltimore-el-final-del-sueno-americano/






sábado, 25 de noviembre de 2017

David Simon / “Soy un espectador de televisión terrible”

David Simon


David Simon: “Soy un espectador de televisión terrible”

El creador de 'The Wire' cuenta con un presupuesto de 12 millones para el piloto de su nueva serie



 "Los guionistas en el cine no tienen el control. Y yo quiero tener el control, dar el visto bueno final. En el cine, una vez que les das el guion de la película, ya no te necesitan, ya tienen el guion. En la televisión, te necesitan porque no saben cómo acaba la historia"

NATALIA MARCOS
Barcelona 9 ABR 2016 - 17:50 COT



David Simon, el viernes en Barcelona.
David Simon, el viernes en Barcelona. XAVIER TORRES-BACCHETTA


¿Qué más puede desear hacer en televisión el hombre que hizo historia con The Wire? "Yo no lo siento de esa forma, lo veo como que tuve una racha muy buena pero siempre hay más historias que contar. Es increíble la velocidad a la que pasa el tiempo y los proyectos necesitan tiempo para hacerse. No puedes llegar a todo. Y si quieres contar buenas historias necesitas tiempo. Para mí, The Wire es... me impresiona la cola que ha traído, lo lejos que ha llegado".


David Simon (Washington D.C., 1960) recibe a EL PAÍS en un bar de Barcelona, ciudad a la que ha acudido como estrella invitada del Serielizados Fest. En la televisión estadounidense, los guionistas son las estrellas, y él, como responsable de la que muchos consideran la mejor serie de la historia, lleva a sus espaldas dos días llenos de actos, charlas y entrevistas. No oculta su cansancio, pero sigue atendiendo a las diferentes peticiones con plena disposición. No parece que le guste pontificar sobre la televisión y se muestra modesto cuando se alaba una carrera en la que ha firmado historias como la mencionada The Wire, TremeThe Corner o Show Me a Hero, avales suficientes para que su próximo proyecto, The Deuce, centrado en el surgimiento del mercado del porno en la Nueva York de los años setenta y ochenta y que se grabará entre mayo y octubre de este año, vaya a contar con un presupuesto de 12 millones de dólares solo para su capítulo piloto.

Simon defiende una forma de hacer televisión que no se preocupa por gustar a todo el mundo. Ya es mítica su frase "que se joda el espectador medio". "En realidad es 'que se joda el espectador casual", puntualiza. "No creo que sea un buen consejo para un canal en abierto; ahí probablemente sería contraproducente decirlo y hacerlo. Pero me da igual. Si puedes estar haciendo la colada, ir al baño y seguir viendo la serie como si nada, no me interesa. Ya me entiendes, yo no leería un libro en el que los capítulos son intercambiables. Estamos pidiendo a la gente que invierta mucho tiempo en nuestra serie. Así que nos lo tenemos que tomar en serio".

Simon se describe a sí mismo como un contador de historias ("eso es lo que soy, puedo contar una historia muy bien"). Y también como un terrible espectador de televisión. "No veo suficiente televisión, y normalmente veo las series después de que mis amigos me las recomienden. Necesito que la historia tenga un principio, un desarrollo y un final, un tema, una buena evolución de los personajes y del guion... Por eso vi Los Soprano, Deadwood o Breaking Bad después de que se emitieran. Prefiero esperar. Soy un mal espectador de televisión. HBO necesita gente que la vea y aquí estoy diciendo yo a la gente que se conviertan en unos espectadores terribles...", reflexiona tras incidir en las bajas audiencias que The Wire tuvo en su momento. "Para ser justos, y aunque mucha gente dice que le gustaría que toda la televisión fuera así, demostramos también que hay cosas que no funcionarían en la televisión tradicional. La gente vio la serie porque existen los DVD y había funcionado el boca a boca", recuerda.








El guionista David Simon.
El guionista David Simon. XAVIER TORRES-BACCHETTA


Exreportero de The Baltimore Sun, Simon reconoce que a veces echa de menos ejercer como periodista. "Lo pasé muy bien, y echo de menos eso de estar en la calle y ser reportero. Es una buena forma de gastar el tiempo". De trabajar en el periodismo local y de sucesos durante 13 años pasó a la televisión para adaptar sus libros Homicide: A Year on the Killing Streets y The Corner, coescrito con Ed Burns. De ahí a The Wire y de The Wire, al Olimpo de la televisión. Ahora, HBO sigue confiando en su talento a pesar de que sus historias no incluyen lo que, según él, la gente busca en la televisión: zombis, sexo, romance... "Si te quieres alejar de eso, tienes que hacerlo con mucho cuidado".
Parecería lógico que alguien como David Simon tratara de dar el salto al cine. Sin embargo, no le llama lo más mínimo. "Los guionistas en el cine no tienen el control. Y yo quiero tener el control, dar el visto bueno final. En el cine, una vez que les das el guion de la película, ya no te necesitan, ya tienen el guion. En la televisión, te necesitan porque no saben cómo acaba la historia", concluye.

El tiempo para la entrevista se acaba y David Simon está cansado. Antes de poder retirarse a descansar posa para alguna foto más y atiende a algún fan. Al fin y al cabo, es historia de la televisión.





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