Diane Keaton y Woody Allen, en una imagen de 'Annie Hall'.
Diane Keaton: cómica, dramática, chaplinesca
La actriz fue inquieta, graciosa, inaprensible, siempre ella de dentro hacia afuera, defendiendo el sentido auténtico de un estilo basado en vivir y vestir como quieras
ARCHIVO: la actriz Diane Keaton muestra sus manos después de colocarlas sobre cemento fresco durante una ceremonia en el teatro TCL Chinese de Los Ángeles, California, Estados Unidos, el 11 de agosto de 2022 (Reuters)
Por qué la muerte de Diane Keaton duele más
Para muchos de sus admiradores, era como un ave rara que volaba desde días pasados, cuando el progreso y las crecientes libertades para las mujeres parecían inevitables.
"Nunca pensé en casarme con Diane... Era demasiado joven, demasiado atrapado en el trabajo y en mi propia vida. Pero ella era extraordinaria, y yo la amaba. Simplemente no estaba listo para dar ese paso. ”
Algunas de las fotografías del icónico photoshoot de Diane Keaton realizado por Norman Seeff en 1975, el cual fue un trabajo de estudio que captura la personalidad de la actriz y que demostró el porque se volvió la chica del momento para toda una generación.
Lo que nunca te contaron de 'Annie Hall', la mejor comedia romántica de la historia que forjó la leyenda de Diane Keaton
Tras el fallecimiento de la actriz, recordamos la película de Woody Allen ganadora de 4 Premios Oscar, donde Keaton realizó uno de los papeles más memorables de su carrera.
Si Diane Keaton no hubiera aparecido en aquella audición para Play it Again, Sam,Woody Allen jamás habría escrito Annie Hall, ni tampoco habría sido el director de muchas de sus otras películas. Esa es la verdad. Pero allí estaba ella, Diane Hall (ese es su verdadero apellido) para deslumbrarlo. Porque eso fue lo que sucedió, aquella chica del Oeste, con aires de pueblerina, tierna y alegre, lo transformó. Y fue tal el chispazo que, para nuestra suerte, los dos se hicieron gigantes. Pero sin Keaton, ¡ay, sin Keaton nada hubiera sido lo mismo! Ella fue su «Estrella del Norte», la única que siempre le susurró la verdad. Inteligente, vibrante, divertida, natural, fresca, desgarbada, «era como si Huckleberry Finn hubiera sido una mujer muy hermosa». Así la definió él, adorable, capaz de iluminar todo un bulevar y tan excepcional que, además, ¡tenía criterio! «Si ella piensa que algunas obras de Shakespeare son aburridas no le importa lo que se venere su poesía ni lo que digan los profesores ni el público», dijo él de ella. Jamás se pelearon. Keaton apareció y Allen se agarró a esa fe porque ella siempre creyó en él y lo aupó, como sucede tantas veces en la historia que luego no se cuenta. Diane se carcajeaba y Woody hacía más chistes, ella lo alimentaba con la fuerza desproporcionada de las mujeres reales, imperfectas, soñadoras, imaginativas, listas y geniales. Ella fue todo eso y más. Construyó un mito. Diane Keaton, con su tronchante sonrisa, nos enseñó a todas el camino terco y poderoso de la libertad.
La era de las alfombras rojas llenas de firmas de moda con intereses comerciales debidamente recompensados y de las 'celebrities' que firman jugosos contratos vitalicios para representar el estilo asociado a una marca concreta ha logrado que el concepto 'fashion icon' esté distorsionado. En 2025 un icono de moda o estilo puede ser una persona que siempre acude a los front rows de los desfiles más importantes, que consigue seguir con fidelidad y talento las tendencias imperantes o que es elegida por su fama como representante de los valores de una marca. Nada de eso era Diane Keaton, quien irrumpió en las carteleras a mediados de los años setenta como una mujer que desafiaba los códigos imperantes, que creaba sus propias tendencias y que tenía una idea personal, único e intransferible de lo que debía ser un fondo de armario. Fue todas esas cosas hasta el final de su vida. En la imagen, dando un paseo por Nueva York con un chándal de Adidas azul celestre y una camiseta interior de manga larga de Ralph Lauren. TPLP (GETTY IMAGES)
Diane Keaton en 1978 en la ceremonia de los Oscar. De izquierda a derecha, Richard Dreyfuss, Charles Joffe, Keaton, Jack Nicholson y Jack Rollins. ABC PHOTO ARCHIVES (DISNEY GENERAL ENTERTAINMENT
Cinco clásicos de Diane Keaton
La actriz, fallecida este sábado a los 79 años, debutó en 1970 y ha participado en medio centenar de filmes
El PAÍS, 11 de octubre de 2026
Icono del cine, estrella que supo marcar sus propias reglas y representó a las mujeres de su generación, Diane Keaton, fallecida este sábado a los 79 años, participó en más de cincuenta películas. Su larga carrera arrancó en los setenta y se prolongó hasta 2024 e incluye títulos legendarios.
El padrino (1972). Un año después de su debut ante las cámaras con Amantes y otros extraños, de Joan Vecchio, Keaton participó en la legendaria película de Francis Ford Coppola. Interpretó el papel de Kay Adams Corleone, la novia, y más adelante esposa de Michael Corleone, el hijo de Vito interpretado por Al Pacino. La actriz estuvo en las otras dos películas de El padrino, y aseguró muchos años después que el rodaje que más disfrutó fue el de El padrino III.
Sueños de un seductor (1972). Fue su primer trabajo con Woody Allen, que había escrito la obra en la que se inspiró la película y que interpretaron juntos, dirigidos por Herbert Ross, tras haber triunfado también juntos en Broadway. Una inolvidable comedia romántica que convirtió a la pareja Keaton-Allen en un referente de los setenta. Los consejos que Linda, el personaje a quien da vida Keaton, ofrece al crítico de cine Allan (Woody Allen) para ligar son tan tiernos como desternillantes.
Annie Hall (1977). Su memorable interpretación en este filme de Woody Allenle valió el premio Oscar y la convirtió en un icono. Escrita por el cineasta e inspirada en la relación sentimental que mantuvo con Keaton, ella declaró que su personaje era una “versión idealizada”. Brillante, natural, conmovedora y divertida, Keaton marcó época con este papel y su estiloso vestuario. Allen dijo que Keaton “como si Buñuel fuera su personal shopper”.
Rojos (1982). Keaton ya había rechazado trabajar con Warren Beatty previamente. Sin embargo, Rojos fue imposible de regatear, por su calidad. Keaton dio vida a la escritora y periodista Louise Bryant, una mujer casada que en la inauguración de su propia exposición de fotos en 1915 conoce a un reportero, John Reed (Beatty). Juntos viajarán a la Unión Soviética, donde acabarán decepcionados con los bolcheviques.
Cuando menos te lo esperas... (2003). Esta comedia romántica reunió a Keaton con Jack Nicholson y Keanu Reeves, y le valió su cuarta nominación a la estatuilla de Hollywood. Dirigida por Nancy Meyers, interpreta a una dramaturga cuya hija tiene por novio a Nicholson.
Un genio de la comedia etéreamente consciente de sí mismo: la pérdida de Diane Keaton es devastadora
El favorito de América fue mucho más que eso: un actor de sorprendente singularidad y frescura que protagonizó las mejores películas del siglo pasado.
Peter Bradshaw Sábado 11 de octubre de 2025
TLa calma serena de su rostro, su belleza, su dulzura, su franqueza y su naturalidad se volvían aún más conmovedoras cuando reía o lloraba, y generaciones de cinéfilos sintieron que su propio enamoramiento por Diane Keaton se convertía en algo más. Era más que la novia de Estados Unidos: Keaton era la mujer sofisticada, dulce y sensualmente sincera de la que Estados Unidos estaba enamorado sin ser correspondido. Diane Keaton estaba fuera del alcance de Estados Unidos.
Al Pacino y Vito Corleone, en la secuencia de instrucciones para el futuro de 'El padrino'.
FRANCIS FORD COPPOLA
Medio siglo de ‘El padrino’: diccionario para recorrer la obra maestra de Coppola sobre la mafia
Una versión remasterizada en 4K celebra el estreno del filme protagonizado por Marlon Brando y Al Pacino que arranca la saga de los Corleone
Gregorio Belinchón25 de febrero de 2022 Han pasado 50 años del estreno de El padrino, de Francis Ford Coppola, obra maestra del cine, un drama tan shakespeariano y familiar como mafioso y criminal. En EE UU se lanzó a mediados de marzo de 1972 y a España no llegaría hasta meses después, en octubre. El reestreno mundial en salas de una versión remasterizada en 4K, a la que los especialistas en restauración fílmica han dedicado 4.000 horas de trabajo, vuelve a apasionar a los cinéfilos amantes de una película inconmensurable, en la que resucitan las sombras, los contrastes y la oscuridad creados por el director de fotografía Gordon Willis. En The New York Times, Coppola confiesa por el aniversario: “Como cineasta, yo no sabía cómo hacer El padrino. Aprendí sobre la marcha... haciéndola”. Para recordar aquel viaje, qué mejor que un diccionario de El padrino.
LA FAMILIA FARROW-ALLEN. DYLAN EN BRAZOS DE WOODY. | FOTO:CEDOC.
¿Qué revela
la autobiografía
de Woody Allen?
Con el título "A propósito de nada" y en medio del escándalo, se publicaron en inglés las memorias del genial director. Racconto benévolo y alegato de inocencia.
La dedicatoria de la autobiografía de Woody Allen es sorprendente. No porque le dedica el libro a Soon-Yi, su esposa, sino por las palabras que utiliza. “Para Soon-Yi, la mejor. La tenía comiendo de mi mano y entonces noté que mi brazo había desaparecido”. Por supuesto intenta que sean frases humorísticas, pero igual sorprende que desde el principio evoque una imagen similar a la de un amo dándole de comer a un animal doméstico.
"Woody se acostumbró a mí. No pudo evitarlo: le encantaban las neuróticas." Diane Keaton
A menudo la mitología cinematográfica tiende a relacionar el amor con el desgarro excesivo y las turbulencias cardíacas. Pareciera que solo las pasiones pantagruélicas fueran dignas de figurar entre las grades historias de amor auténtico. Sin embargo, al síndrome de Bovary del cinéfilo, se opone una realidad no por grisácea menos afable y cómoda. De hecho, el natural curso de los sentimientos demuestra que, en las cosas del querer, también cuenta la inteligencia y no siempre una ruptura tiene que ser una destrucción obligada. Es así como los virtuosos amantes abatidos por la imposibilidad de mantener su relación salvan de la quema aquello que les puede seguir uniendo el resto de la vida. Y ese asidero feliz es en la mayoría de casos la amistad. Sirva el ejemplo de Diane Keaton y Woody Allen.