Mostrando entradas con la etiqueta Kate Moss. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kate Moss. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de enero de 2024

El poder de Kate Moss

 

El poder de Kate Moss

Kate Moss ha celebrado su 50 cumpleaños. El 16 de enero, la modelo británica alcanzó el medio siglo de edad y lo festejó en París. Parece que fue ayer cuando Calvin Klein convirtió en superestrella a aquella chavala inglesa demasiado bajita, demasiado plana y demasiado ordinaria para la moda. En cosa de meses, Moss era una de las modelos más famosas del mundo. Se convirtió en el puente entre las glamazonas de los 90 (con las que congenió de maravilla) y las lánguidas waifs ("debiluchas", en su traducción más políticamente correcta) que tomaron las pasarelas con su androginia y su palidez. Heroin chic, lo llamaron algunos. Una expresión que resurge de vez en cuando porque nos encanta todo lo que sea comentar el cuerpo de una mujer. El de Moss ha sido tema de conversación desde hace más de tres décadas. Es lo que tiene ser supermodelo y símbolo de muchas cosas.

sábado, 9 de diciembre de 2023

Calvin Klein y Kate Moss / La obsesión que lo cambió todo

 



La obsesión que lo cambió todo

Calvin Klein rescata la mítica sesión fotográfica que unió a Mario Sorrenti y Kate Moss en los noventa para presentar OBSESSED, su nueva fragancia


25 de septiembre de 2017

La nueva colección de fragancias de Calvin Klein, OBSESSED, es completamente  actual. Si la versión femenina de OBSESSED toma una nota típicamente masculina (la lavanda) y la convierte en un eau de parfum seductor y provocativo, el eau de toilette masculino, OBSESSED FOR MEN, respira espíritu contemporáneo mediante una presencia insospechada: la infusión de vainilla negra. Unida a notas amaderadas y orientales, configura un recorrido olfativo rompedor y adictivo, perfecto para una generación, la actual, que ha sabido reinventar la masculinidad sin miedo a transgredir los límites de lo convencional. Al fin y al cabo, para crear algo nuevo siempre hay que romper ciertas normas. Calvin Klein, Mario Sorrenti y Kate Moss se atrevieron a hacerlo en 1993.

lunes, 17 de julio de 2023

Birkin de Hermes




© Getty Images



La historia del bolso que nació en un avión con Jane Birkin y que ha seducido a mujeres icónicas
Durante un vuelo París-Londres se fraguó la idea de crear el 'Birkin' de Hermès

17 DE JULIO DE 2023 - 13:03 CESTPOR LUIS JAVIER MERINO


Actriz, cantante… y, sin duda, un icono. Así era Jane Birkin, una estrella que fallecía ayer, 16 de julio, en París. La británica, nos decía ‘adiós’ en su casa parisina a los 76 años. Se marcha así una mujer que no solo impactó en el mundo del arte, sino también en el de moda. Inolvidable es su estilo único, así como su influencia en la moda. De hecho, ella es la inspiración que dio la vida a uno de los bolsos de lujo más demandados del mundo, el Birkin de Hermès. Solo tienes que fichar esta galería para ver a icónicas mujeres con este modelo.

martes, 19 de octubre de 2021

Casa Malaparte / La casa que todas las marcas de moda quieren

 

Casa Malaparte
Capri, Italia

CASA MALAPARTE. 

LA CASA QUE TODAS 

LAS MARCAS DE MODA QUIEREN


Nicolas Loir
Capri, Italia
23 de noviembre de 2019
Desde, Saint Laurent utilizando como protagonista del vídeo a la conocida supermodelo británica Kate Moss, pasando por Ermenegildo Zegna y la presentación de su fragancia UOMO, o el más reciente, esta semana, HEARTBEAT de Louis Vuitton, (realizado por Nicolas Loir) todos quieren utilizar la conocida casa de la isla de Capri, construida en 1938 con los planos del arquitecto italiano Adalberto Libera.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Supergrupo de escritores británicos contra el Brexit

Desde la izquierda, Kate Mosse, Ken Follet, Lee Child y Jojo Moyes, en Milán.


Supergrupo de escritores británicos contra el Brexit

Ken Follett, Jojo Moyes, Kate Mosse y Lee Child abren en Milán una gira en la que recorrerán varios países para protestar por la salida del Reino Unido de la UE


Alex Vicente

Milán, 17 de noviembre de 2019


Cuatro pesos pesados de la literatura británica más comercial se movilizan desde ayer contra esa fatalidad llamada Brexit. Los escritores Ken Follett, Jojo Moyes, Kate Mosse y Lee Child, autores de conocidos superventas vendidos por millones en todo el mundo, dieron el pistoletazo de salida a The Friendship Tour, una gira europea pensada para declarar su amor incondicional por Europa a través de distintos encuentros con sus lectores en las principales capitales del continente. Quedó abierto ayer con un acto multitudinario en el festival Bookcity de Milán, delante de unas 1.500 personas. Mañana repetirán la función en la Fundación Telefónica de Madrid, antes de recalar en Berlín, el próximo sábado, y en París, el lunes que viene.

La idea surgió de la mente inquieta de Follett. El autor de Los pilares de la Tierra, que ha vendido 160 millones de volúmenes en todo el mundo, logró que sus tres camaradas se sumaran a esta excursión continental, pensada para protestar contra la salida del Reino Unido de la Unión Europea. A unas semanas de las elecciones británicas del 12 de diciembre y a pocos meses de la nueva fecha límite para el Brexit, fijada en el 31 de enero de 2020, estas cuatro estrellas literarias recordaron que el 48% de sus conciudadanos, como mínimo, se opone a esa perspectiva. Si la ruptura política les parece irreversible, salvo victoria improbable de los laboristas, los cuatro opinan que la fractura cultural aún puede ser esquivada.


“Algo terrible ha sucedido en mi país”, arrancaba Follett al salir al escenario del Teatro Carcano de Milán, una de las salas históricas de la ciudad, donde en otro tiempo triunfaron todo tipo de genios, de Paganini a Dario Fo. “Digan lo que digan nuestros políticos, nosotros nos seguimos sintiendo europeos. Este vínculo de amistad debe seguir existiendo”, le secundaba Moyes, reina indiscutible de la novela romántica, coronada con títulos como Yo antes de ti. Lee Child, británico exiliado en Nueva York, tomó entonces la palabra. “Cuando nací, el primer ministro se llamaba Churchill, un hombre que pasó gran parte de su vida defendiendo la supremacía británica”, declamó. “Pero incluso él creía que necesitábamos unos Estados Unidos de Europa. Ahora, ese proyecto ha descarrilado y ni Jack Reacher es lo suficientemente poderoso para resolverlo”. Se refería así al protagonista de la saga del mismo nombre, con la que Child ha vendido más de 100 millones de ejemplares. Por su parte, Mosse aportó el contexto histórico, como acostumbra a hacer en sus novelas. “En todos los lugares y momentos históricos, cuando la situación política se complica, los líderes siempre han buscado enemigos externos”, expresó la autora de El laberinto, traducida a 38 idiomas.


Singularidad británica

Preguntados sobre la singularidad de la literatura británica de hoy, los autores dieron respuestas distintas. “Nos distingue nuestro interés en el sistema de clases desde hace 300 años. Es divertido escribir sobre él, aunque lo es menos vivirlo en tus carnes…”, bromeó Moyes. Child analizó la disparidad en la recepción de sus novelas, más conocidas en el mundo anglosajón que en otras latitudes. “Mi estilo es difícil de reproducir en las lenguas románicas. ¿No podrían ponerse a aprender inglés?”, ironizó con esa legendaria flema. Mosse admitió que existen diferencias ligadas al origen geográfico. “Pero son menores que las que nos separan de quienes no leen”, sostuvo.

¿Influye el actual clima político a la hora de ponerse a escribir? Ninguno de los cuatro se ha sumado, por ahora, al llamado Brexlit, el reflejo de este traumático abandono en la ficción británica más reciente, de la que dan fe las últimas obras de Jonathan Coe (El corazón de Inglaterra, que ha publicado Anagrama) o Ian McEwan (The Cockroach, donde un insecto se convierte en primer ministro, que llegará a España en febrero de 2020). “Sea como sea, el ambiente te influye de forma inconsciente”, rebatía Moyes, que acaba de lanzar Te regalaré las estrellas (Suma). “Es mi libro más político, aunque no lo parezca”, dijo sobre esta historia protagonizada por bibliotecarias en el Kentucky de la Gran Depresión. “En realidad, habla de la importancia del conocimiento, de la necesidad de luchar contra la ignorancia y de aceptar al forastero. Aunque no trate directamente del Brexit, los escritores somos seres porosos y absorbemos por ósmosis todo lo que nos rodea”.

Para cerrar el encuentro, Follett instó a sus compañeros a escoger un objeto que representase la esencia de la UE. El propio autor eligió una botella del dominio de Pingus, el cotizado vino de Ribera del Duero que elabora el viticultor Peter Sisseck, implantado en España desde 1993. “Pertenece a un danés que aprendió a hacer vino en Francia y que elabora el mejor tinto de toda España”, resumió. “Este vino cuesta un millar de euros. Al final de este tour de la amistad bridaremos con él”, prometió el escritor. A ratos, esta gira naciente parecía una excusa más para comer y beber entre amigos. O bien una operación encubierta para no alienar a los cientos de miles de lectores que les siguen en el mercado común. Aunque las dos cosas constituyan, al fin y al cabo, una parte fundamental del proyecto europeo.

“Si España gira a la derecha, tal vez Cataluña se vaya”

Los cuatro escritores también criticaron el nivel intelectual de los líderes de hoy. "El mundo sería mejor si los políticos leyeran más. Una novela te enseña lo que es la empatía, porque te obliga a meterte en la piel de otra persona. Los nuevos líderes se enorgullecen de no leer. No estoy segura de que Trump haya leído sus propios libros", dijo Jojo Moyes minutos antes del encuentro. Lee Child prefirió distinguir a esa minoría de políticos con conocidos hábitos lectores, como Barack Obama o Bill Clinton. "El primero solía distribuir listas de recomendaciones literarias con mucho nivel. Y el segundo, que es muy aficionado al thriller, presentó mi última novela en Nueva York", recordó.

Ken Follett advirtió de que el Brexit puede ser el primero de una serie de procesos políticos que terminen desmembrando Europa. “El Reino Unido podría dividirse, porque Escocia e Irlanda se querrán marchar. Si España gira más a la derecha, tal vez Cataluña también se vaya. Y en Italia me hablan de una división entre el norte y el sur…”, enumeró el escritor. “En Europa podría emerger un núcleo de países liberales y ricos, rodeados por una periferia formada por otros de corte populista”, pronosticó Follett.


 

FE DE ERRORES

En una primera edición se calificaba al grupo de ingleses, cuando en realidad son británicos: Ken Follett nació en Cardiff (Gales).


Álex Vicente

Es periodista cultural. Forma parte del equipo de Babelia desde 2020.


EL PAÍS




sábado, 1 de junio de 2019

Albert Watson / La historia detrás de la imagen de Kate Moss

KATE MOSS
Foto de Albert Watson


ALBERT WATSON

La historia detrás de la imagen de Kate Moss

Biografía de Kate Moss


Albert Watson tiene una filosofía: cuanto más grande es una personalidad, más sencilla es la foto. La imagen de Kate Moss con la mirada fija en la distancia refleja esa creencia. Gracias a la multitud de retratos de celebridades, a las valoraciones de las portadas de las revistas y a las docenas de carteles de películas que tiene a sus espaldas, ha tenido oportunidades de sobra para llevar este principio a la práctica. Y la forma en la que utiliza la iluminación es parte de este planteamiento, ya sea luz natural o luz modelada por su equipo habitual.

martes, 13 de marzo de 2018

Peter Lindbergh / Kate Moss sin maquillaje




Kate Moss sin maquillaje Fotografías 

de Peter Lindbergh


Las bellas fotografías en blanco y negro que Peter Lindberg le tomó a Kate Moss fueron el manjar de dioses de la edición italiana de Vogue de enero de 2015.

La revista impuso una sola condición: las fotos deberían ser al natural. Es decir, nada de maquillaje y nada de Photoshop. Para Lindberg no fue problema: acostumbra fotografiar a las mujeres sin artificio alguno. Y tampoco para Kate Moss. Su belleza es el más poderoso argumento.

Tampoco hay paisaje. Una pared, una cortina, unos muebles rústicos. Tampoco hay vestidos elegantes ni tacones. No se precisan.

Kate Mate, misteriosa y absorta, a veces con un cigarro, a veces con un café, es el universo.

T.A.
2018



martes, 2 de septiembre de 2014

Kate Moss / La mujer que venció al escándalo

Kate Moss
Foto de Francesco Scavullo

Kate Moss

La mujer que venció al escándalo

Tras haber cumplido los 40 y dejar por el camino la polémica, la modelo pone a prueba sus nuevas posibilidades de negocio



Kate Moss, a su llegada a una cena convocada por el príncipe Guillermo en el palacio de Windsor, en mayo. /CHRIS JACKSON (REUTERS)
Hace ahora nueve años, la carrera de Kate Moss estaba acabada. De un día para otro, pasó de ser la mujer más solicitada del planeta a una apestada. Tras una de sus habituales juergas junto a su entonces novio, el rockero Pete Doherty, se vio esnifando rayas de cocaína como una posesa en un vídeo grabado con un móvil y filtrado al Daily Mirror. Burberry, Chanel y H&M cancelaron sus contratos millonarios con ella y el mundo de la moda se dividió en un hipócrita debate que oscilaba entre salvarla de sí misma o lapidarla públicamente. Pero, cual ave fénix, tras una rehabilitación exprés de un mes, se plantó resplandeciente en bañador en Ibiza para una campaña de Cavalli.
Esa Kate hoy ha muerto. Y los nostálgicos de la fiera desenjaulada parecen buscar su sombra allá por donde pasa. Lo vimos este verano en una escapada de la modelo a Turquía, donde se sometió a un tratamiento con nitrógeno a menos 180 grados para eliminar celulitis y a una dieta detox en un centro de bienestar en el que solo se beben jugos vegetales. Paradójicamente, Moss se plantó borracha en el aeropuerto para regresar a Londres. Su achispada presencia en un vuelo low cost se convirtió en la comidilla del pasaje, amplificada por el patio de porteras global que es Twitter.
Precisamente ha sido la isla que la vio renacer, Ibiza, a la que permanece incondicional, la que le ha servido en estos días de estío para escenificar ese tránsito hacia una madurez serena y cabal. Los paparazi la cazaron —sempiterno cigarrillo en mano, tripilla confiada a las bondades del Photoshop— junto a la incombustible Naomi Campbell en Cala Bassa y compartiendo yate con Liv Tyler por las calladas aguas de Formentera. Pero ni rastro de grandes jolgorios aparte de una cena con amigos en Cipriani. Si acaso algún baño junto a su hija Lila Grace o pacíficos paseos de la mano de su marido, el rockero Jamie Hince, para muchos el hombre que ha logrado aplacar a la bestia.
La modelo más longeva de la historia —25 años en la cumbre— parece haberse instalado en un verano eterno. Establece sus propios tiempos por encima de los requisitos de una industria voraz que no espera a nadie. A Kate Moss, sí. Se la sigue esperando. Se la espera en las listas de las modelos mejor pagadas (Forbes la acaba de situar como la cuarta que más ingresa), en las campañas (permanece como la cara inamovible de Rimmel London y de Matchless), en las portadas (donde ha sumado el rol de musa erótica madura con provocativas poses desnuda para el renacimiento de la revista francesa Lui o el 60 aniversario de Playboy).
Kate Moss cumplió 40 años en enero pero no piensa marcharse de nuestras vidas. Ni de las páginas de crónica social. Y mucho menos del negocio. Sigue representando la antítesis de la que fuera su reverso positivo en los noventa: la más alta, más rubia, más sana y, uh, más previsible Claudia Schiffer, estandarte de la supermodelo que Moss desafió, y que celebraba radiante hace unos días su 44 cumpleaños. Como señaló en cierta ocasión el periodista británico Piers Morgan: “Entre las supermodelos, Cindy Crawford es el Aston Martin y Kate Moss, el Porsche”. Por mucha gasolina que haya quemado, aún le queda carretera. Lo decía recientemente en The Guardian la prominente analista de moda Caryn Franklin: “Aparte de haberse convertido en un reflejo del éxito por encima del paso del tiempo, también se ha situado como un perfecto reflejo de ese creciente mercado de mujeres de más de 40, que son las que tienen más dinero para gastar en moda y belleza”.
A pesar del halo de eternidad que la envuelve y de su creciente fortuna (The Sunday Times la acaba de cifrar en casi 70 millones de euros), Moss es consciente de que hasta ella tiene fecha de caducidad. Por eso este último año ha ido tomando posiciones para amplificar su radio de acción. Ha firmado como editora de moda invitada para la edición británica de Vogue. Su primer trabajo fue acudir al rescate de John Galliano, posando junto a él. El exdiseñador de Dior fue el primero que la respaldó incondicionalmente en la pasarela en sus inicios y ella encabezó el movimiento para devolverle al terreno de juego tras su caída en desgracia encargándole su vestido de novia. También ha retomado su contrato como diseñadora para TopShop. Y continúa cimentando su condición de objeto de arte.
En septiembre se convirtió en la primera musa viva protagonista de una subasta en Christie’s. Las obras, en su mayoría fotografías en gran formato, recaudaron dos millones de euros. Gert Elfering, el coleccionista que sacó a puja su colección sobre Kate, contaba a este diario: “Ha logrado redefinir a la mujer para este siglo. Es más que un arquetipo, es un referente histórico. Veremos su imagen colgada en paredes al lado de un picasso o un matisse”.
Ya probó su fuerza como icono artístico antes. En 2005 se subastó por 5,9 millones de euros el retrato que le hizo Lucian Freud embarazada. Moss ha entrado en una nueva fase de venta de su propia figura prestando su pecho izquierdo a Jane McAdam Freud (la hija Lucian Freud), para moldear una copa de champán a su imagen y semejanza. Es lo más cerca que el común de los mortales estará de posar los labios sobre su cuerpo. Se podrá beber de ella a partir de octubre en el restaurante 34, donde celebró su 40 cumpleaños junto a Stella McCartney o Galliano.
A pesar de ese magnetismo imperturbable, la histeria mediática ya sitúa como su heredera natural a su hermana Lottie, que se estrenó en julio con una campaña para Calvin Klein muy similar a la que convirtió a Kate en 1992 en estandarte del heroin chic.
Con inteligencia, ha redoblado su condición de icono intergeneracional. Del mismo modo que ha hecho migas con las nuevas it-girls que le comen el terreno (léase Rita Ora y Cara Delevingne), ha aprendido a cultivar amistades más maduras. Acudió del brazo de Tom Jones a los British Fashion Awards —donde recibió un galardón a “la modelo del milenio” y Marc Jacobs la presentó como “la chica más perfectamente imperfecta”— y posó para Vanity Fair junto a otra diva eterna, Catherine Deneuve.
A estas alturas, parece inmune al escándalo. Ni el descubrimiento el pasado verano de que utilizaba para algunos trabajos una doble de cuerpo (la desconocida Natalie Morris) logró eclipsar el impacto —y las ventas— del autobronceador St. Tropez, para el que posó desnuda. ¿Para qué romper la ilusión si tienes una cara famosa y el bisturí digital?






DRAGON
BIOGRAPHIES II


Kate Moss / Los pájaros de Lucian Freud



Kate Moss, con tatuajes de Lucian Freud

La modelo lleva sendos pájaros tatuados 

en su zona lumbar



Kate Moss (Londres, 1974) lleva sendos pájaros tatuados en la zona lumbar de su cuerpo, obra del cotizadísimo pintor Lucien Freud (1922-2011), según ha desvelado la modelo a la revista Vanity Fair. La relación entre ambos surgió a partir de unas declaraciones de Moss el 2002, en las que dijo que el pintor era la persona a la que más le gustaría conocer. Leídas por la hija del artista, ésta concertó una cita entre ambos. El nieto del creador del psicoanálisis le reveló a la modelo que en su juventud había hecho tatuajes a marineros. También el 2002 Freud pintó desnuda a Moss en un óleo.

Kate Moss, con tatuajes de Lucian Freud




Lea, además
BIOGRAFÍA DE LUCIAN FREUD
Biografía de Kate Moss



DRAGON

BIOGRAPHIES
Kate Moss