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| La señora Griselda Barradas sostiene una foto de su hijo. SAÚL RUIZ |
¿Narcocementerio? No, los policías también lo usaban
El hallazgo del cráneo de un fiscal desaparecido en México prueba que delincuentes y policías compartían fosas clandestinas en Veracruz
Pablo Ferri
México, 26 de enero de 2017
El martes 17 de enero, la señora Griselda Barradas recibió una llamada de la fiscalía. Le dijeron que tenía que ir al puerto lo antes posible, tenían novedades en el caso de su hijo. Pedro Huesca Barradas había desaparecido hacía casi cuatro años. Se lo llevaron en unas camionetas y su madre no habían vuelto a saber de él. Huesca Barradas era entonces el enlace entre la fiscalía del estado de Veracruz y la Secretaría de Marina. Investigaba a los grupos criminales que operaban en la región y eso, al parecer, molestó a alguien. O simplemente, alguien pensó que podría resultar molesto. La señora Griselda siempre apuntó a la policía estatal. Agentes del cuerpo se lo habían llevado, repetía. Luego las pruebas le darían la razón.
