
En el centenario de la muerte de Giacomo Puccini: mujeriego o feminista, fascista o apolítico, sentimental o modernista
La editorial Acantilado conmemora la efeméride del genial compositor con la publicación del estudio de Alexandra Wilson sobre su controvertida recepción en la prensa italiana entre las décadas de 1890 y 1920
Hace cien años amaneció gris y lluvioso en Bruselas. El 29 de noviembre de 1924, Giacomo Puccini fallecía inesperadamente a las once y media de la mañana en la clínica privada del doctor Leroux, ubicada en la confluencia de la avenida de la Couronne con la plaza Raymond Blyckaerts (hoy convertida en un bloque de apartamentos que lo recuerda con una placa). Un ataque al corazón terminó con su vida a los 65 años y después de someterse a un tratamiento experimental de radioterapia contra el cáncer de garganta que padecía. Un suplemento de una revista relató entonces todos los detalles de su infausto viaje a la capital belga en compañía de su hijo Antonio, mientras trataba de concluir su ópera Turandot, e incluso se conserva una filmación de su multitudinario funeral, que congregó a unas ochenta mil personas.