Mostrando entradas con la etiqueta Albert Finney. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Albert Finney. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de febrero de 2019

Albert Finney / El gran pez


Albert Finney

Mi viejo, el gran pez


Esta semana se terminó de escribir la última página de la vida de mi viejo. El último capitulo duró un mes y fue terriblemente duro. Terminó con épica, librando una última batalla que todos sabíamos que no podría ganar. Nosotros lo sabíamos, los médicos también, evidentemente él pensaba diferente y no estaba dispuesto a bajar los brazos.
Este último capitulo fue muy emotivo. Uno de esos en los que aunque ya se sepa como va a terminar la historia, no se pueden dejar de leer. Fiel a su estilo de vida, mi viejo se negó a hacerle caso a los médicos y decidió apagarse cuando él estuvo listo para hacerlo y no cuando ellos decían que le correspondía.


EL GRAN PEZ
BIG FISH
de Tim Burton
El último capitulo ya está escrito y con él ha concluido la historia oficial. Todo lo que se cuente ahora serán ediciones revisadas por otros, puntos de vista de protagonistas que contaremos nuestra reducida versión de la misma historia aumentando aún más su leyenda.

Albert Finney / Cinco nominaciones

Albert Finney y Jessica Lange


Albert Finney
 Cinco nominaciones

Ha muerto, a los 82 años, uno de los grandes actores británicos. Estuvo nominado al Oscar en cinco ocasiones. Nunca obtuvo el premio.

Tom Jones (Tony Richardson, 1963)

Tras algunos de los títulos más famosos de su carrera, como Un sabor a miel o La soledad de un corredor de fondo, Tony Richardson se disponía a adaptar la novela picaresca de Henry Fielding publicada en pleno siglo XVIII. Para ello rescataba a Finney, que no atravesaba su mejor momento personal tras salir de Lawrence de Arabia y que sería nominado a Mejor Actor en esa ceremonia de los Oscars, premios para los que la cinta obtuvo 10 candidaturas.

Asesinato en el Orient Express(Sidney Lumet, 1974)

Puede que Finney fuera más británico un verano en Mallorca, pero no quiso perderse la oportunidad de dar vida al detective más famoso de la historia deBélgica, Hercule Poirot. Una década después de Tom Jones, el actor volvía a pisar la ceremonia de premios tras interpretar la famosa versión que Lumet hizo de la historia de Agatha Christie.

La sombra del actor (Peter Yates, 1983)

Nueva década, nueva oportunidad fallida para Finney, que tras aparecer en Los Duelistas o Annie, se enrolaba en una (injustamente) olvidada película de Peter Yates basada en una obra de Ronald Harwood en la que un actor se enfrentaba a una representación de El Rey Lear durante los bombardeos de Londres.

Bajo el volcán (John Huston, 1984)

Un año después, Finney se lanzaba a la fábula alcohólica que John Huston rodaría sobre la obra maestra de la literatura firmada por Malcolm Lowry. A pesar de ser uno de los grandes candidatos de aquella edición, el actor inglés perdería el premio frente a F. Murray Abraham, que ese año estrenaba Amadeus.

Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000)

En el 2000, Finney estaría en las dos películas que Soderbergh rodaría en apenas 12 meses, Traffic y esta Erin Brockovich, en la que daba vida al abogado que representa al personaje de Julia Roberts y en cuyo despacho termina trabajando.

Muere el actor británico Albert Finney a los 82 años





Albert Finney, en una imagen de 1968. FOTO: CORDON PRESS | VÍDEO: EL PAÍS

Muere el actor británico Albert Finney a los 82 años

El intérprete, protagonista de películas como 'Erin Brockovich’ y ‘Dos en la carretera’, fue nominado a cinco Oscar


Tommaso Koch
Madrid, 8 de febrero de 20'19

Cuando le nominaron por primera vez a los Oscar, en 1964, Albert Finney se lanzó al mar. Competía por el premio al mejor actor, por Tom Jones, pero no pudo importarle menos: en lugar de asistir a la gala zarpó en un barco hacia los mares del Sur. Cuatro veces más obtuvo una candidatura (Asesinato en el Orient Express, La sombra del actor, Bajo el volcán y Erin Brockovich) y en otras tantas ocasiones dejó plantada la ceremonia. Nunca ganó el Oscar, pero quedó claro que la rebeldía estaba en su sangre. Actor tan carismático como versátil, siempre se negó a tener agente, y rechazó los títulos honoríficos de caballero y comandante de la orden del imperio británico. Renegaba de quien le llamaba “sir”, porque “solo perpetúa una de las mayores enfermedades inglesas, el esnobismo”. Pudo armarle una revuelta incluso al cáncer, que pareció superar en 2011. Desde hoy viernes, sus películas y su espíritu indómito son un legado para miles de fans: Albert Finney falleció, a los 82 años, en el hospital Royal Marsden, en las afueras de Londres, por una infección en el pecho.

viernes, 5 de marzo de 2004

Ewan McGregor / "El cine europeo se aferra al juego de Hollywood"

Ewan McGregor


Ewan McGregor

"El cine europeo se aferra al juego de Hollywood"

Ewan McGregor se zambulle con Albert Finney en el mundo fantástico de Tim Burton en 'Big fish'



LOURDES GÓMEZ
Londres 5 MAR 2004

Ewan McGregor ha sentado la cabeza. Con 33 años y padre de dos niñas, el actor escocés ha aprendido a moderar sus impulsos juveniles. Ya no siente presión por afianzar su fama y una posición privilegiada entre la élite del cine. La familia y el trabajo encabezan ahora su tabla de valores. En el proceso de maduración también ha perdido cierto idealismo. Según él, la industria europea funciona bajo los mismos cánones que Hollywood. Ocurrió con Young Adam, su última película de bajo presupuesto, que a punto estuvo de caer por la borda por falta de financiación. "Tuve que aceptar que el cine es un negocio. Que las dificultades y los aspectos erróneos no son exclusiva de Hollywood. Es fácil despotricar contra Hollywood, quedas muy bien criticando su industria. Pero mi visión idealista se enturbió al comprobar que mi propia industria se aferra al mismo juego", dice en Londres durante una entrevista con periodistas europeos.
McGregor se ha resignado, pero no ha perdido la ilusión por la interpretación. En su nuevo filme, Big fish, que se estrena hoy en España, entra de lleno en el mundo fantástico y particular de Tim Burton. Interpreta a un padre de familia propenso a las fantasías, Edward Bloom, en un papel que comparte con el veterano Albert Finney.



Pregunta. ¿Es Edward Bloom el prototipo de padre ideal?
Respuesta. Es un tipo genial, pero no es el mejor padre que un hijo puede desear. No pasa tiempo suficiente en casa. Su esposa lo acepta con la actitud propia de la gente enamorada, pero su forma de ser hace daño a dos personas en la película y una de ellas es su hijo. Lo interesante es que no retratamos a Edward como un hombre perfecto. Por un lado, es un gran tipo, particularmente en los recuerdos que él mismo tiene de cuando era joven. Pero en la realidad esos recuerdos acarrean muchos conflictos en la relación con su hijo.
P. ¿Le llevó la película a meditar sobre su relación con su padre?
R. Sí, por supuesto. Es una historia sobre un padre y un hijo que fuerza a todo el mundo a replantearse aspectos de sus relaciones familiares. Yo he pasado por situaciones similares a las del hijo que interpreta Billy Crudup. No llegué a enemistarme con mi padre, ni a retirarle nunca la palabra. Pero a los 16 y 17 años de edad es natural cuestionar la actitud de los padres y cortar los lazos. Si no no fuera así seguiríamos todos en casa con nuestros padres. Rebelarse es ley humana. Y, con fortuna, la reconciliación se produce más tarde. Yo he tenido suerte. Mi relación con mi padre es fantástica, mucho mejor que en cualquier otra fase de mi vida.
Ewan McGregor y Albert Finney

P. ¿Desarrolló con Albert Finney el personaje para asegurar la conexión entre la juventud y la vejez?
R. Trabajamos con la misma asesora de voz hasta dar con un tono y acento similares. Descubrir la voz común nos ayudó muchísimo, aunque realmente ambos nos desenvolvemos en esferas muy distintas. Albert interpreta a Bloom en su fase terminal, mientras que yo doy vida a los recuerdos de su juventud. En mi caso contaba con cierta licencia poética, puesto que interpreto un pasado recordado.
P. Dicen que usted se parece muchísimo a Finney de joven.
R. Hay fotos de Albert con unos 30 años que es exactamente igual que yo. Da miedo. Cuando conocí a Tim, vi una foto mía en su escritorio. No pude recordar dónde la habían sacado y al darle la vuelta descubrí que el retratado era Finney. Está riéndose en la foto y la sonrisa es igualita a la mía. Aún pienso que podría ser yo, pero estaba datada en los años sesenta. Aluciné.
P. Ya no se le ve con tanta frecuencia en eventos públicos. ¿Es una decisión consciente?
R. Sí. Me harté hace unos años. Me sentí quemado. Consumido como una vela que pasa mucho tiempo encendida por ambos lados. Me había creado yo mismo un torrente de presiones, siempre preocupado por la fama, las fiestas, los estrenos como vehículos para dar sentido a mi carrera. Todo eso ya no me importa en absoluto. Me he quitado un peso de encima y todo resulta ahora más sencillo. He aprendido a concentrarme en el trabajo, en lo que es realmente importante. Aprovecho mejor mi energía y me siento muy bien.
P. ¿Cómo fue su experiencia con Tim Burton?
R. Es un gran cineasta. Su lenguaje visual es único. No se le escapa ningún detalle y sabe exactamente cuándo ha rodado la toma perfecta. Es rápido, siempre en movimiento. Te deja explorar tu trabajo como actor sin entrometerse en el proceso. Te anima a ofrecer el máximo de tus posibilidades y no pierde nunca el tiempo. Es un realizador muy preciso, competente y seguro de sí mismo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de marzo de 2004