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martes, 14 de enero de 2025

Pérdidas irreparables en el incendio de Los Ángeles




Dos personas contemplan los restos de su vivienda en el bario de Pacific Palisades en Los Ángeles, este sábado.DAVID RYDER (REUTERS)

Pérdidas irreparables en el incendio de Los Ángeles

La vida que he llevado me ha impedido desarrollar demasiado apego a mis cosas, sé lo que significa perder el lugar que guardaba mis recuerdos, mi vida y la de mis hijos



Gioconda Belli
GIOCONDA BELLI
12 ENE 2025 - 23:00 

Cuando empezó el incendio en Pacific Palisades en Los Ángeles llamé a un antiguo y muy querido amigo para saber como estaba: “En este momento estoy yéndome. Hay órdenes de evacuar la zona”, me dijo. Cuando hablamos al día siguiente, no sabía aún si su casa seguía en pie, pero dos viviendas en su calle estaban ardiendo y él imaginaba lo peor. Al poco tiempo recibí por WhatsApp su mensaje: Confirmado. No queda nada. Se quemó.

lunes, 13 de enero de 2025

Sergio Ramírez / La dictadura de Maduro

 



La dictadura de Maduro

Todas las autocracias en Venezuela, de distinta duración, tienen rasgos comunes: vienen respaldadas por una casta militar corrupta y una oligarquía de viejos y nuevos ricos


Sergio Ramírez

11 de enero de 2025

Con la toma de posesión de Nicolás Maduro como presidente fraudulento se remachan los clavos de otra dictadura en Venezuela, como las tantas que ese país ha sufrido en su historia moderna, de Juan Vicente Gómez a Marcos Pérez Jiménez a Hugo Chávez, todos respaldados en su hora por una casta militar corrupta, una oligarquía complaciente de viejos o nuevos ricos y validos de los instrumentos clásicos de las autocracias latinoamericanas, el fraude electoral, la represión violenta, el desprecio a la institucionalidad, y el Estado tomado como botín para afianzar lealtades y complicidades políticas.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Vargas Llosa / El don de la ubicuidad

Mario Vargas Llosa


Mario Vargas Llosa

El don de la ubicuidad

Universos. El escritor nicaragüense, Premio Cervantes 2017, ofrece una lectura de cómo el nobel peruano, en su narrativa, desde escenarios locales, se extiende y se apropia de ambientes extranjeros para sus ficciones.


Sergio Ramírez
6 de diciembre de 2020

De los muchos rasgos diversos del arte de novelar de Mario Vargas Llosa, a quien celebramos al cumplirse el décimo aniversario de su Premio Nobel, hay uno que me ha admirado siempre, y es la apropiación de los escenarios.

Esa virtud excepcional de naturalizar los ambientes extranjeros, la he hallado antes en Graham Greene; y solo para referirme a sus novelas de ambiente latinoamericano, cito El poder y la gloria, en Tabasco, en los años de la revolución mexicana; Nuestro hombre en La Habana, en los años anteriores a la revolución; Los Comediantes, Haití bajo la dictadura de Papa Duvalier; y El cónsul honorario, años setenta, en el nordeste de Argentina.

martes, 19 de mayo de 2020

Gioconda Belli / El blog como diario

Gioconda Belli

Gioconda Belli
¿ES EL BLOG
UNA SUERTE DE DIARIO?
No entiendo muy bien el Twitter, pero hoy se me empezó a ocurrir que quizás llegue a entender los blogs, ¿Vienen tal vez a sustituir a los diarios que solían escribirse antes? Hasta ahora para mí los blogs han sido como artículos que tienen la especial particularidad de que la gente los comenta y uno puede discutir con los comentaristas, pero estoy empezando a darme cuenta de que es más como un compartir que puede ser hasta cotidiano si uno quiere. Por ejemplo, yo podría escribir aquí casi todos los días, tratarlo como una rutina de recoger lo que la vida me puso al frente este día en particular y en vez de hacer notas cifradas sólo para mí, escribirlo como un diario que, en vez de ser personal, será público, que estará al acceso de otros y no metido en una gaveta bajo llave. En realidad, los mejores diarios son los que se escriben intuyendo que serán publicados o directamente escritos para ser publicados. La obra de Andrés Trapiello, escritor español bastante reconocido consiste enteramente en sus diarios (por cierto que lo conocí en Cartagena hace varios años en una de esas reuniones de escritores. Coincidimos en un microbus que nos llevaban a varios a leer a una escuela. Trapiello se comportó ufano y lejano como un aire de intelectual muy importante. Apenas me determinó. Se dedicó a hablar con Antonio Muñoz Molina, que, al contrario, es un ser importante, pero diáfano y accesible) Hay diarios que han marcado época como el de Samuel Johnson, los diarios de Anais Nin. Para mí, los diarios de Virginia Woolf son maravillosos, por ejemplo, y uno se da cuenta que falso es que ella haya sido una tristona, deprimida y lánguida larguirucha señora. Hay que ver la vitalidad que exudan esas páginas y lo alegre que la pasaba ella con su grupo de Bloomsbury, y lo intensa que era su vida, las discusiones con sus colegas, su amor por las letras. Virginia era una mujer excepcional. (hasta el día de hoy no perdono a Isabel Allende que, en una conversación pública que tuvimos ella y yo en un teatro, a raíz de la presentación de su novela: “La Isla bajo el Mar” me dijo, cuando le pregunté si no le habría gustado conocer a Virginia Woolf: “Uy, no, ¿para qué habría querido conocer a la Woolf? ¡Si se suicidó! Una mujer tan deprimida!” Ciertamente que Virginia tenía sus depresiones, pero si se suicidó fue precisamente porque disfrutaba tanto las capacidades y los gozos de su mente, que al sentir que estaba perdiéndola, que se le iba fuera de control, decidió que no quería vivir sin la lucidez magnífica que tanto placer le daba.Yo respeto esa decisión que tomó. Pocos suicidios entiendo, pero el de ella me es perfectamente comprensible y si lo entiendo es porque leí sus diarios. De manera que hay algo válido en este impulso de querer anotar lo que la vida le va dictando a uno. Y los blogs, en este sentido, dada la inmediatez con que podemos comunicarnos ahora, podrían entenderse como eso: impulsos comunicativos, conversaciones abiertas…
   Yo creo que a mí lo que me está pasando también es que estoy gestando palabras que todavía no saben dónde ir. Vuelvo a sentir la necesidad de escribir pero no sé aún si escribiré una novela o simplemente me dedicará a esto, a hacer reportajes de mis días, a escribir diarios, blogs, retazos de memorias. Por el momento, sé que escribir es lo único que me alivia la tristeza y la sensación de soledad. Raro ¿no? porque escribir es un oficio solitario, pero cuando escribo dejo de sentirme sola, le encuentro rumbo a la vida, sentido…







sábado, 14 de marzo de 2020

Gioconda Belli / “Querían destruir a Ernesto Cardenal, el hombre símbolo”



Ernesto Cardenal y Gioconda Belli



Gioconda Belli: “Querían destruir a Ernesto Cardenal, el hombre símbolo”


Carlos F. Chamorro
11 de marzo de 2020

En una tertulia en el programa televisivo Esta Semana, conversé con los poetas y escritores Gioconda Belli y Luis Rocha, sobre la vida y la obra de Ernesto Cardenal, fallecido el primero de marzo, y la persecución que mantiene en su contra el régimen Ortega-Murillo.

Gioconda Belli

–¿Por qué lo persiguen, aún después de muerto, lo denigraron y desataron la violencia en catedral durante su misa de cuerpo presente?.
Gioconda Belli: “Ernesto es un hombre símbolo, y el símbolo es lo que querían destruir”.
Luis Rocha: “Es una obsesión. En Nicaragua (Ernesto Cardenal) no es lo conocido que se merece, pero sí es lo perseguido que no se merece”.

Gioconda Belli

Este es un fragmento de la conversación.
¿Qué huella deja a Nicaragua, a la cultura nacional, la vida y la obra de Ernesto Cardenal?
Gioconda Belli: Ernesto tuvo un impacto muy grande dentro de la cultura nacional. Para mí es, después de Rubén Darío, el poeta que ha sobresalido más en el mundo, que deja esa persistencia de la poesía nicaragüense, la gran tradición de la poesía nicaragüense, fue el representante, después de Rubén Darío, más conocido.

Gioconda Belli / Ernesto Cardenal, poeta del universo

Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal, poeta del universo

El sacerdote nicaragüense, que ha fallecido este domingo, concentraba dos rasgos esenciales de la identidad de su país: el espíritu de lucha por la patria amada y la pasión por la poesía


Gioconda Belli
2 de marzo de 2020




Ernesto Cardenal
Ernesto Cardenal en León (Nicaragua) en 1979. PEDRO VALTIERRA / CUARTOSCURO

“No sé por qué me felicitan porque cumplí 90 años. Es horrible”. Así me dijo Ernesto Cardenal hace cinco años. Me reí. Así era él. Rajatabla. Rotundo. Se había ganado ese lado cascarrabias que no se plegaba a lo que los demás esperaban de él. No le interesaba el encaje de las relaciones sociales, pero quería a sus amigos, callada pero inequívocamente. Uno se lo veía en los ojos que podían ser inmensamente dulces. Y bastaba que uno le hablara del espacio, de la ciencia, de la poesía, para que su mutismo desapareciera y conversara entusiasmado sobre lo último que había leído en la revista Scientific American o en alguna de las otras revistas científicas a las que estaba suscrito, y que incluían el New Yorker, porque igual que el universo, le interesaba el mundo. Era místico, pero tenía sus raíces bien plantadas en la tierra. Le gustaba la comida, las salchichas alemanas, el vino, pero vivía como un monje en su casa de Managua, una habitación con una cama, una mesa de noche y una hamaca.

lunes, 2 de marzo de 2020

Ernesto Cardenal / Despedida a mi vecino

El escritor Sergio Ramírez junto al poeta Ernesto Cardenal.
Sergio Ramírez con su vecino, el poeta Ernesto Cardenal. 

Despedida a mi vecino

El papa Juan Pablo II le recriminó su adhesión a la Teología de la Liberación y lo suspendió del sacerdocio





Ernesto Cardenal fue mi vecino calle de por medio durante cuarenta años en Managua. Se cruzaba a la hora del desayuno a dejarme lo que había escrito, aún quizás esa misma mañana, y cuando yo terminaba una novela iba a dejársela también, recién salida de la impresora. Fue mi maestro de la prosa, porque en su poesía aprendí mucho del arte narrativo y de la cadencia de las palabras.

sábado, 11 de enero de 2020

Sergio Ramírez / La fracasada obsesión del todo total


Un grupo de estudiantes agitan banderas nicaragüenses durante las protestas congra el Gobierno de Daniel Ortega.
Un grupo de estudiantes agitan banderas nicaragüenses durante las protestas congra el Gobierno de Daniel Ortega.  EFE

La fracasada obsesión del todo total

Al controlar el todo, lo que se ha pretendido es crear un vacío lleno de silencio y de miedo. Y el silencio y el miedo se han roto


Sergio Ramírez
15 de mayo de 2018

Managua es una ciudad extraña, llena de imposturas oficiales que bien podemos llamar mesiánicas. Pongamos por caso, en primer lugar, los árboles de la vida, arbolatas como han sido bautizados por el ingenio popular, artefactos de fierro de gran altura y peso sembrados en calles, rotondas y avenidas por docenas.
Precisamente, abro mi novela Ya nadie llora por mí, con la visión de ese bosque hechizo. Mientras el inspector Dolores Morales recorre en su viejo Lada la carretera a Masaya, llegando a la rotonda Jean Paul Genie, él, y el lector, se enfrentan a esos adefesios coloridos y retorcidos:
“Las estructuras metálicas de los árboles de la vida poblaban el camellón central y los espaldones de la carretera formando un bosque inmenso y extraño, los arabescos de sus follajes amarillo huevo, azul cobalto, rojo fucsia, verde esmeralda, violeta genciana, rosa mexicano y rosado persa, alzándose entre la maraña de rótulos comerciales…”
Durante las demostraciones populares del mes de abril, encabezadas por jóvenes estudiantes, de los cuales cerca de 50 perdieron la vida bajo las balas, muchos fueron derribados entre clamores triunfales. En los vídeos, los muchachos siembran plantitas de árboles verdaderos en lugar de las monstruosas estructuras.
Pero aún quedan bastantes en pie, aunque siguen cayendo. Mucho se ha especulado sobre el significado esotérico de estos árboles sin vida, que provienen aparentemente de una tradición muy antigua, y según lo que puede leerse, siempre tuvieron una sacerdotisa encargada de su culto. Un antídoto eficaz, se lee en alguna otra parte, contra el mal de ojo.
La pretensión de controlar la estética urbana, arruinándola, es parte de la obsesión desmesurada de controlar el todo, o controlarlo todo, algo que parece sacado del mundo orwelliano pero más asfixiante aún. De esa agresión contra el paisaje son parte también las gigantografías de la pareja presidencial que se multiplican vigilantes, e ineludibles a la mirada.
Es la misma voluntad que controla los colores que debes ver, una gama caprichosa y arbitraria que empieza con el rosado chicha, colores que se muestran, agresivos, en banderolas, paredes de los edificios públicos, muros y bordillos de aceras. Y hasta la tipografía. Hay un tipo único de letra que debe usarse para los encabezados de los membretes de gobierno en circulares, comunicados de prensa, cartas y sobres, que se alterna con la caligrafía de la primera dama, su letra inscrita también hasta en los billetes de lotería. Y la @ para marcar de una vez el masculino y el femenino en esos mismos documentos.
Y, por supuesto, las consignas, creaciones poéticas de notable extravagancia unas veces, y otras fruto del saqueo de las oraciones, letanías y lemas católicos, sin que queden por fuera las celebraciones religiosas mismas, empezando por las de la Virgen María del mes de diciembre. Costosos altares, erigidos por decenas a lo largo de la avenida “De Chávez a Bolívar”, a cuenta de las instituciones públicas, entraron a competir con los que cada familia levanta por tradición en sus casas. Recién pasadas las últimas elecciones presidenciales se leía en cada uno de esos lujosos altares una consigna sacada de un novenario a la Virgen: “¡Victoria, victoria, María triunfó!”. La que había triunfado era la Virgen, convertida en valedora del partido oficial.
Como los obispos han condenado las masacres contra los estudiantes y exigen un nuevo orden democrático, los empleados públicos son convocados ahora a cultos de oración y alabanza neopentecostales en las rotondas de la ciudad. Los policías antimotines, antes de su jornada diaria, deben rezar estas alabanzas de rodillas en los cuarteles, según puede verse en los vídeos que circulan en las redes sociales.
Al controlar el todo, lo que se ha pretendido es crear un vacío lleno de silencio y de miedo. Y el silencio y el miedo se han roto. Se ha resquebrajado el todo total, que enseña fracturas irreversibles.
Y como en ese guion del todo total nunca cupieron los colores de la bandera de Nicaragua, ahora se han vuelto subversivos. Corren a borrarlos donde la gente los pinta sólo para que vuelvan a aparecer de nuevo. En las marchas, lo que se ve es una oleada de banderas azul y blanco.
En las redes cuenta un ciudadano que en un alto, mientras conducía, tomó la bandera que un niño le ofrecía, pero como el semáforo cambió a verde tuvo que avanzar. Luego de regreso, lo buscó y quiso pagársela.
―No señor –fue la respuesta del niño―. La bandera no se vende.
Sergio Ramírez es escritor y premio Cervantes 2017

viernes, 25 de octubre de 2019

Sergio Ramírez / Puño y letra







ergio Ramírez, junto a su esposa la socióloga Gertrudis Guerrero, tras depositar su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
Sergio Ramírez, junto a su esposa la socióloga Gertrudis Guerrero, tras depositar su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.  EFE


Puño y letra

Somos hijos de la dignidad y de la palabra de Rubén Darío y Augusto César Sandino

SERGIO RAMÍREZ
20 de abril de 2018


Como parte de los actos del Premio Cervantes, se celebra el ritual del depósito de un legado en el Instituto Cervantes de Madrid.

El instituto funciona en un imponente edificio adornado de cariátides en la calle de Alcalá, donde estuvo el Banco Central, y por eso tiene bóvedas blindadas, a las cuales se da ahora uso literario, pues los legados se depositan en las cajas de seguridad que antes servían para que los clientes resguardaran allí sus valores.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Gioconda Belli / “Nunca pensé que viviría otra dictadura”



Gioconda Belli



Gioconda Belli: “Nunca pensé que viviría otra dictadura”

La escritora nicaragüense recibe el premio del festival Eñe a su trayectoria en vísperas de presentar su nueva novela







La ilustradora Lola Vendetta y las escritoras Clara Usón y Gioconda Belli, en la mesa redonda sobre feminismo en el Festival Eñe.
La ilustradora Lola Vendetta y las escritoras Clara Usón y Gioconda Belli, en la mesa redonda sobre feminismo en el Festival Eñe. ÁLVARO GARCÍA






Si se pudiese fisgonear en la agenda de la escritora nicaragüense Gioconda Belli (Managua, 1948), se vería que estos días rebosa de actos. El pasado jueves, participó en una mesa redonda sobre la violencia en Latinoamérica en el Instituto Cervantes, en Madrid, dentro del festival literario Eñe, que hasta el 27 de octubre despliega actos con la participación de 120 autores. Este sábado, ha asistido a un encuentro sobre sexo y feminismo en el Círculo de Bellas Artes, dentro del mismo festival, donde, además, ha recogido el Premio Eñe a su trayectoria y valores humanistas. Mientras, está de promoción de su nueva novela, Las fiebres de la memoria (Seix Barral), basada en las aventuras y amoríos del abuelo de su abuela, que huyó de París en 1847 y recaló en la Nicaragua que era tierra de paso en la fiebre del oro de California. "Cuento el pasado turbulento de este hombre y la construcción de una nueva identidad. Es un libro escrito en primera persona masculina, he tenido que sentir un hombre dentro de mí", dice a EL PAÍS.
Agasajada, entre saludos, autógrafos y selfies, subraya que "es importante recibir el premio de este festival porque es un momento en que se necesita alegría por lo que pasa en Nicaragua", en alusión a las revueltas contra el Gobierno de Daniel Ortega, reprimidas con una violencia que ha causado casi 400 muertos desde mediados de abril "y 30.000 huidos". "Jamás pensé que me tocaría vivir otra dictadura, no es la primera vez que un revolucionario deviene en tirano", lamentó en su discurso de agradecimiento. "El premio lo dedico a los que están prisioneros en mi país por el único delito de ir contracorriente".
Después, en conversación con el periodista de EL PAÍS Jesús Ruiz Mantilla, consideró "inconcebible que Ortega no vea que está cometiendo un crimen atroz. Ha destruido la legalidad, abusó del poder y la gente se está rebelando. Ha creado un Estado policial y orwelliano". Por ello, aboga por la "presión internacional, es fundamental, necesitamos apoyo". De ahí abrió el foco al continente: "La izquierda fracasó en América Latina por una tendencia totalitaria. Es una gran desilusión para los que somos de izquierdas, pero perdió la imaginación y ha querido que el costo de la justicia social sea la libertad".
Ella, exmilitante del Frente Sandinista, residente en Nicaragua, aprecia el afectuoso contacto con la gente en Madrid. "Sobre todo mujeres, esa comunión es el sueño de todo escritor porque pasamos mucho tiempo solos". Precisamente, en una de las mesas redondas de la tarde habló de sexo y feminismo con la escritora Clara Usón y la dibujante Lola Vendetta, en un debate que atacó cuestiones como el hecho de que la historia y literatura sobre mujeres la han escrito fundamentalmente hombres. Usón receló de las etiquetas "mirada femenina" o "literatura femenina" para su trabajo. Belli apuntó que las mujeres apenas han empezado a hablar de sí mismas, "pero es el mundo privado" y, enlazando con los movimientos feministas actuales, reclamó "incorporar a los hombres. No quiero ver solo mujeres en las marchas contra la violencia", añadió la autora de la icónica La mujer habitada.

El pudor de Millás

En el final de la jornada de este festival, organizado por La Fábrica y el Círculo, destacó el encuentro entre los escritores Gabriela Ybarra y Juan José Millás. Una principiante y un consagrado, moderados por la subdirectora de EL PAÍS Montserrat Domínguez para disertar sobre el escritor en primera persona en la literatura. El comensal fue la novela debut y, hasta ahora, único libro de Ybarra, que Millás calificó de "obra maestra". En ella cuenta la muerte de su madre y el asesinato de su abuelo por los terroristas de ETA.








Montserrat Domínguez (izquierda), en el debate con Gabriela Ybarra y Juan José Millás.ampliar foto
Montserrat Domínguez (izquierda), en el debate con Gabriela Ybarra y Juan José Millás. ÁLVARO GARCÍA


El columnista de este diario admitió, entre las risas del público, "que no lleva la cuenta de los libros escritos" y que no tiene "mucha estima por su obra". El autor de títulos como El desorden de tu nombre recordó sus primeras publicaciones, cuando pensaba "uy, esto lo va a leer mi padre". Por lo que, subrayó, lo primero que debe asumir un escritor es "quitarse el pudor". De ahí que Domínguez les plantease, "¿pero quién demonios es la primera persona cuando escribimos? ¿es real?". "En mi caso, soy yo, pero tampoco soy yo del todo, y eso que el personaje de El comensal se llama Gabriela", respondió Ybarra, que agregó "en lo autobiográfico siempre hay ficción". Un hilo que Millás continuó: "Es un recurso narrativo. Hay primeras personas muy distantes, no son siempre cercanas. Yo creo que cuando uno empieza a escribir, usa más la primera persona porque la sinceridad tapa la falta de oficio. Cuando ya tienes oficio puedes elegir entre la primera o la tercera persona".








NUEVOS VALORES EN ESPAÑOL


Junto al galardón que recibió la nicaragüense Gioconda Belli a su carrera, el Festival Eñe otorgó el sábado otros dos a "nuevos y jóvenes valores del español como idioma", señaló el director literario de este certamen, el escritor Luisgé Martín. Carlos Manuel Álvarez fue distinguido con el Premio Segib-Eñe-Casa de Velázquez, que supone una residencia de cuatro meses en Madrid para que un escritor iberoamericano desarrolle un proyecto de novela. Álvarez, cubano que vive en México, ya ha publicado la obra Los huidos y ahora es premiado para que construya un libro que ha titulado Viejas noticias de uso. Este relato está ambientado en La Habana y de ella el jurado ha valorado su capacidad para "reflexionar sobre las contradicciones de nuestra época con un gran humor sarcástico". Álvarez, en su agradecimiento del premio, citó a William Faulkner, "quien decía que un escritor solo necesita papel, lápiz y tiempo". De esa forma quiso transmitir que "aprovechará al máximo el tiempo de residencia en Madrid". Mientras que el Premio Cosecha Eñe a un relato, que ha cumplido con esta edición 13 años, recayó en la burgalesa Ana Santamaría Núñez, de la que Luisgé Martín destacó que fue "seleccionada entre autores de nueve países".



EL PAÍS


Gioconda Belli / Como gata boca arriba
Gioconda Belli / García Márquez no sólo revolucionó la lengua
Gioconda Belli / Cómo pesa el amor
Gioconda Belli / Reglas de juego
Gioconda Belli / Recorriéndote
Gioconda Belli / En Nicaragua rebosó la copa de la iniquidad
Gioconda Belli / Nunca pensé que viviría otra dictadura

viernes, 17 de agosto de 2018

Sergio Ramírez / Nunca cerrar los ojos






Marcha contra el gobierno de Daniel Ortega en Managua
Marcha contra el gobierno de Daniel Ortega en Managua EFE

Nunca cerrar los ojos

Los estudiantes que protestan en Nicaragua están devolviendo al país la moral perdida



Sergio Ramírez
28 de abril de 2018

Jamás antes la doble condición que siempre he defendido en mí mismo, la del escritor y el ciudadano, se hizo tan patente como el mediodía del 23 de abril cuando subí a la cátedra del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para pronunciar mi discurso ritual tras recibir de manos del rey de España el Premio Cervantes.