

A pocos días de la segunda vuelta presidencial, una de las preguntas más importantes no está en los electores de Abelardo de la Espriella ni en los de Iván Cepeda, sino en quienes votaron por otros candidatos en la primera vuelta y ahora deberán decidir qué hacer el próximo domingo.
Pocas fechas han sido tan decisivas en la historia de Colombia. Cerca de 25 millones de votantes efectivos definimos hoy si el país cae en la trampa de pobreza y represión del socialismo del siglo XXI, al elegir al candidato comunista Iván Cepeda. O si, por el contrario, apuesta por el liderazgo de Abelardo de la Espriella, para recuperar mucho de la seguridad perdida, salvar al Estado de la quiebra por el gasto público desbordado y la corrupción y, sobre todo, para preservar nuestra democracia —imperfecta, pero democracia al fin—, y el sistema de pesos y contrapesos gracias al cual, por muy autoritario que quiera ser un gobernante, encuentra talanqueras en los demás poderes públicos.

El ultraderechista Abelardo de la Espriella llega como favorito a unas elecciones presidenciales en las que pesa especialmente el voto anti
Los colombianos van a las urnas este domingo con dos emociones recorriéndoles el cuerpo: el miedo y la rabia. La carrera entre dos candidatos antagónicos ha dividido y polarizado al país y, más allá de las propuestas, los dos bandos se temen o se odian entre sí.
Vandalismo casa de campaña Abelardo de la Espriella en Bucaramanga Foto: tomada del video de redes

Cepeda va a perder la segunda vuelta. La última encuesta de Atlas confirma la ventaja de Abelardo, pero eso no es lo más grave para él. Las segundas vueltas existen precisamente porque una elección puede cambiar. El problema es que después del golpe de la primera vuelta, Cepeda no solo no corrigió, sino que profundizó en sus errores.
PROCESO 8.000 PROTAGONISTA EN CIERRE DE CAMPAÑA CEPEDA
POLÉMICA POR PRESENCIA DE ERNESTO SAMPER REVIVIÓ FANTASMA DE FINANCIACIÓN NARCO
BOGOTÁ. El cierre de campaña presidencial de Iván Cepeda en Bogotá quedó envuelto en una fuerte controversia política tras la aparición del expresidente Ernesto Samper como uno de los protagonistas del evento.
Las últimas encuestas antes de la primera vuelta dejaron en claro que, tras semanas de disputas, Abelardo de la Espriella le ganó el pulso a Paloma Valencia como favorito para pasar a la segunda vuelta y disputar la presidencia con el comunista Iván Cepeda. Algunas, como Atlas Intel y Guarumo, muestran que el abogado, a quien pocos colombianos conocían hace diez meses, cuenta con ventaja para ganar en segunda vuelta, lo que derriba el principal argumento esgrimido en su contra por los palomistas.
A usted pueden no gustarle las formas de Abelardo. Su manera de hablar, su deseo evidente de impresionar, su arrogancia desbordada, sus excesos. Es legítimo. A mi tampoco me gustan.
La campaña presidencial del candidato Iván Cepeda estaba en el ojo del huracán luego de que se conociera una denuncia dirigida a la Fiscalía General de la Nación y a la DIAN en la que se informaba de supuestos aportes económicos de Javier Antonio Pérez Páez, un empresario barranquillero, los cuales habrían superado los $700 millones.
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| Paloma Valencia |
Después de meses de divergencias sobre la intención de voto por los tres candidatos líderes, hablé esta semana con los principales encuestadores y veo asomar un acuerdo entre ellos: a pesar del impulso tras la consulta de marzo, gracias, en especial, al golpe de titulares de prensa cuando Juan Daniel Oviedo aceptó ser su fórmula vicepresidencial, la senadora Paloma Valencia no ha logrado superar a Abelardo de la Espriella y sus posibilidades de pasar a la segunda vuelta se alejan.
ABELARDO DE LA ESPRIELLA PICA EN PUNTA
11 de mayo de 2026
El tablero político se sacude y las apuestas internacionales ya tienen un favorito. Según los últimos datos de la plataforma de predicción Polymarket, el abogado Abelardo de la Espriella lidera las probabilidades de llegar a la Casa de Nariño con un 43%, desplazando al senador Iván Cepeda, quien aparece con un 41%. Una pelea "voto a voto" en el mundo digital que refleja la polarización que se avecina.
MARGARITA ROSA REITERA SU APOYO A IVÁN CEPEDA
La actriz y escritora lanzó un mensaje contundente contra el estigma que reduce la izquierda a países como Cuba, Rusia o Venezuela. Para ella, esa idea es un “coco con el que asustan niños”, una estrategia de miedo que busca deslegitimar cualquier propuesta progresista en Colombia y cerrar el debate sobre justicia social.
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| Iván Cepeda |
“La democracia no es para nosotros, olvídenla”, declaró el jueves, sin sonrojarse, Ibrahim Traoré, capitán del ejército de Burkina Faso, mandatario ‘de facto’ de ese malhadado y empobrecido país del oeste de África, y cuyo régimen se proclama anticolonialista y revolucionario. Es de la misma estirpe de Vladimir Putin, Daniel Ortega, Fidel y Raúl Castro, los ayatolas de Irán y muchos otros sátrapas, pero al capitán Traoré se le abona la franqueza.
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En más de 40 años de periodismo, he cubierto diez elecciones presidenciales y, aparte de seguir la actividad de los candidatos y sus propuestas, siempre he analizado la evolución del comportamiento de los electores, desde cuando expresan sus preferencias iniciales en las encuestas antes de Navidad hasta la recta final en mayo. Y en esa labor he aprendido que la pausa de Semana Santa marca el momento de reflexión en que millones de votantes toman su decisión final.
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| Paloma Valencia |
Pasadas las consultas presidenciales del 8 de marzo, las encuestas registran el rápido ascenso de la senadora uribista Paloma Valencia, en compañía de su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo. De marcar entre 4 y 8 % en los sondeos previos a la consulta del centro-derecha que ella ganó, Valencia pasó ahora a ubicarse por encima de 20 %. En pocos pero agitados días, sumó más de una docena de puntos, mientras el otro aspirante de la derecha, el abogado Abelardo de la Espriella, cedió entre 3 y 5 puntos, aunque resiste arriba de ella con un promedio de 26 %.
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| Iván Cepeda |
El otro día me senté con un estudiante a tomar un café. Un muchacho brillante, juicioso, de esos que todavía creen en el país. Le gusta la política, la sigue, la analiza, pero no puede opinar como quisiera porque tiene un trabajo que le impone límites. Son las reglas y las respeta.