Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos de Osamu Dazai. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos de Osamu Dazai. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de agosto de 2025

Osamu Dazai / Esperando

 


Osamu Dazai

ESPERANDO

Todos los días voy a la pequeña estación de tren a buscar a alguien. Quién es ese alguien, no lo sé.

Osamu Dazai / Colegiala

 



Osamu Dazai
COLEGIALA


    Es curioso lo que siento al despertarme cada mañana. Es una sensación similar a cuando juego al escondite, a cuando estoy quieta y me acurruco en la profunda oscuridad del armario y Deko abre la puerta de repente, la luz del sol entra súbitamente deslumbrándome y ella grita en voz alta: «¡Aquí estás!». Es un momento incómodo. Luego, con el corazón latiéndome desbocado, me arreglo el kimono por delante y salgo del armario. Siento repugnancia. No, eso no. No se parece a eso, es algo… es algo mucho más insoportable. Como abrir una caja y encontrarse dentro otra más pequeña, y que dentro de esta haya otra todavía más pequeña. Y la abres y te ocurre otra vez lo mismo, y luego otra vez, y otra y otra, y así vas abriendo una tras otra siete u ocho cajas cada vez más pequeñas, y al final del todo encuentras una cajita minúscula, del tamaño de un dado, y la abres y no hay nada dentro, está vacía. Así es como me siento. No me creo eso de que haya gente que se despierte al instante. Es algo turbio, muy turbio, como cuando el almidón se hunde en el agua, cada vez más al fondo, y poco a poco se va haciendo más nítida la parte superior; hasta que al final me despierto a causa del propio cansancio que me supone dormir. Las mañanas, son como… como una mentira transparente. Se me ocurren muchas, muchas cosas tristes por las mañanas y no las soporto. No me gustan, no. Por la mañana estoy más fea. Tengo las piernas agotadas y no quiero hacer nada. ¿Será porque no duermo profundamente? También debe de ser mentira eso que dicen de que por las mañanas te sientes más saludable. Las mañanas son grises. Siempre son lo mismo. Es lo más vacío que existe en el mundo. Siempre soy pesimista cuando me acabo de despertar y estoy en la cama. Me cansa estar en la cama. Me abruman pensamientos desagradables de los que me arrepiento, noto como me hacen presión en el pecho y me retuerzo.

Osamu Dazai / Una señora encantadora

 

Osamu Daza

UNA SEÑORA ENCANTADORA

    La señora es una persona muy solícita a la que siempre le ha gustado tener invitados en casa. Bueno, no exactamente. Más que gustarle, es como si se sintiese obligada a ello. Siempre que algún visitante llama al timbre, salgo para recibirle. Cuando llego a la habitación de la señora para comunicarle quién ha venido, su cara está alerta, como si fuese un pequeño pájaro a punto de alzar el vuelo tras haber oído el aleteo de un águila. Se arregla el pelo rápidamente con una mano, se coloca el cuello del kimono y, sin dejarme terminar la frase, sale al pasillo y acude corriendo a la entrada para recibir a los invitados entre exclamaciones, empleando un extraño tono de voz similar a un silbato que me hacía dudar de si era llanto o risa. Entonces, va y viene del salón a la cocina, y de la cocina al salón, corriendo como una loca y con la mirada totalmente abstraída. Incluso a mí, que soy su criada, me pide disculpas cada vez que vuelca la olla o se le cae un plato. Cuando ya todos se han marchado, se tumba a solas en la sala de estar, exhausta, e incluso a veces se pone a llorar.