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martes, 4 de enero de 2022

Tom Sharpe / Mi mujer y yo nos llevamos bien porque no nos vemos

Tom Sharpe


TOM SHARPE
Mi mujer y yo nos llevamos bien porque no nos vemos

Tomás García Yebra
El Semanal, 2 de junio de 1986

En cuanto llega el crudo invierno y la bruma se despereza por las calles de Cambridge, Tom Sharpe hace las maletas, se agarra al brazo de su mujer y viaja a España. Hace cinco años le comentó a Carmen Balcells -agente literario de grandes figuras de las letras- que deseaba un lugar tranquilo y con buen clima donde pasar el invierno. Carmen Balcells le aconsejó la Costa Brava. Sharpe aceptó la sugerencia y Balcells le buscó un hotelito en la localidad de Llafranc, provincia de Girona, rodeado de pinos, calas y preciosos rincones para pasear. Sharpe no necesita más. Ha ganado mucho dinero, pero el dinero -según él- sólo le sirve para "estar despistado todo el día".

Tom Sharpe / Un inglés burlón

 

Tom Sharpe

TOM SHARPE: UN INGLÉS BURLÓN


IGNACIO CARRIÓN
EL PAÍS, 2 DE JUNIO DE 1996

Su estudio está lleno de ordenadores de la última generación, pero Tom Sharpe sigue escribiendo en una vieja Adler, modelo extinto del que tiene tres más, de repuesto y sin estrenar, porque es un autor prolífico cuyo humor no se agota. Vive a caballo entre dos pueblos: Great Shelford, en el condado inglés de Cambridge, y Llafranc en la Costa Brava española. Le encanta el buen vino, el tabaco cubano y dormir la siesta en el suelo. Su mente es tan joven que a nadie le importa adivinar su edad.

Tom Sharpe / Un diablo tras la oreja

Tom Sharpe
Fotografía de Jamina Sharpe

Tom Sharpe

Un diablo tras la oreja

Con el humor como bandera, sus novelas han ocupado los primeros puestos de las listas de venta de todo el mundo. Él confiesa que se divierte escribiendo. Convertido en un clásico de la literatura británica, amo y señor de las carcajadas escritas, Sharpe domina la tecnica de reírse de todo bicho viviente. Y, por supuesto, también de sí mismo

Soledad Alameda, 14 JUL 1991 - 12:34 CET

LUIS MAGÁN
Wilt me gusta porque es alguien que hace ya algunos años que renunció a la visión romántica de la vida, que ha aprendido que hay que sobrevivir haciendo cosas que a menudo no nos gustan”. Tom Sharpe, que habla así de su personaje literario preferido, suscribiría estas palabras para sí mismo. "Wilt soy yo”, ha dicho en otro momento. Es un hombre muy alto, muy blanco, muy sonriente. Está contento de su trabajo, “con el que me gano el pan”, porque para él la literatura es eso: un trabajo que hay que realizar con sensatez, con horario y tratando de escribir aquello que el lector pide. Porque de otro modo nadie va a comprarse un libro, y si eso no se logra el escritor ha fracasado.
Es un escritor de éxito mundial, ha vendido 11 millones de dólares en libros, y ya se le considera un clásico del humor negro británico. Sharpe es un tipo que se burla en sus libros de todo bicho viviente y que se divierte mientras escribe. En sus ratos libres cultiva un jardín y fabrica su propio abono, todo muy británico. Reunión tumultuosa, Exhibición impúdica, Una dama en apuros y Wilt son algunos de los títulos de este maestro del humor salvaje que tiene 63 años.

viernes, 7 de junio de 2013

Tom Sharpe / Un tipo decente

Tom Sharpe (izquierda) y Jorge Herralde.

TOM SHARPE

Un tipo decente... con el hacha cerca

El editor Jorge Herralde, quien publicó sus 15 novelas, rinde homenaje a Tom Sharpe




Por Jorge Herralde
Madrid, 7 de junio de 2013

Tom Sharpe, uno de los grandes maestros del humor inglés, ha fallecido en Llafranc, donde vivía feliz desde hace años, cada vez más a gusto en el Ampurdán y con menos ganas de volver a Inglaterra.
Tuvimos la fortuna de publicar toda su obra, quince novelas, empezando por Wilt, inspirado por sus propias experiencias como profesor en Cambridge, una de las novelas más divertidas que he leído en mi vida y que supuso su consagración inmediata en España, en 1983, y con la que obtuvo una gran popularidad y numerosísimos lectores. El profesor Wilt fue también el memorable protagonista de otras cuatro novelas, entre ellas la última, La herencia de Wilt, que se publicó el año 2011 para deleite de sus fans. Tom era un gran tipo, tan trabajador como bon vivant y a lo largo de estas últimas décadas nos vimos en numerosas ocasiones. Así, últimamente, en el festival La Risa de Bilbao y hace unas semanas en la Galería Taché donde tuvo lugar una exposición de fotografías, una de sus pasiones. Tom Sharpe se exilió a Sudáfrica, donde se ganó la vida como fotógrafo hasta que fue encarcelado y luego deportado a su país. De su estancia en Sudáfrica encontró material para dos de sus mejores novelas: Reunión tumultuosa y Exhibición impúdica, dos sátiras violentas y eficaces del apartheid, dos apoteosis de humor negro.
Pese a su gran popularidad y sus millones de lectores en todo el mundo, era muy modesto, se consideraba “un payaso” y sostenía que sus libros eran “farsas” (aunque añadía: “a veces contienen mucha muerte y mucho dolor. Pienso que he visto muchos muertos de verdad”). Pero en sus novelas late una profunda preocupación por las injusticias sociales, desde la barbarie del apartheid hasta el deterioro de la enseñanza universitaria (fue profesor en Cambridge durante muchos años, y de ahí se inspiró para Wilt), o la evolución de la industria editorial con la aparición de los grandes grupos a quienes les importan un comino los libros, y por elevación el imperialismo norteamericano. Digamos que tenía la instintiva rebeldía de “un indignado”.
Sus grandes maestros fueron P.G. Wodehouse y Evelyn Waugh, sobre quien escribió: “Waugh escribe con la misma precisión y finesse con la que los cirujanos manejan un bisturí mientras que yo escribo con un hacha”.
El amigo Tom aspiraba por encima de todo a ser un buen ciudadano, “un tipo decente”. Y lo consiguió. Con el hacha cerca, claro.
Jorge Herralde es el editor de Anagrama.