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| Kevin Spacey |
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| Kevin Spacey |


Marion Cotillard ha encontrado quién retrate su lado más frío y hierático. Ese que en alguna interpretación de femme fatale había enseñado a hurtadillas. Lucile Hadžihalilović le ha regalado en La torre de hielo un personaje acerado, en el que concentra sus pulsiones a través de sus ojos azules: Cristina, una estrella de cine solitaria y enigmática que en un rodaje en los Alpes, en los años setenta, está interpretando a la villana del clásico de Hans Christian Andersen La reina de las nieves. Allí aparece una adolescente huérfana que huye de su hogar de acogida, y que acabará hipnotizada y atrapada en la telaraña sentimental y emocional que teje Cristina.
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Cuando en 2017 David Lynch se embarcó en su biografía, lo hizo lynchianamente: la periodista Kristine McKenna afrontó, hablando con más de 100 personas, la escritura del relato biográfico al uso, y tras cada episodio, Lynch se zambullía en el suyo, erigiendo sus memorias desde sus emociones: “Utilizando los recuerdos de los demás para desenterrar los míos, redactaba mi propio capítulo”. Y explicaba: “La conciencia humana es demasiado vasta para confinarla entre las cubiertas de un libro, y cada experiencia tiene demasiados elementos a tener en cuenta. En resumen, aspirábamos a que esta biografía fuera la definitiva, pero sigue siendo un mero esbozo”.


David Lynch explicado por David Lynch. Imposible. David Lynch explicando sus sensaciones tras leer una biografía de David Lynch. Plausible. Y acabada la lectura de Espacio para soñar (Reservoir Books), hasta fascinante. Porque un artista como el cineasta estadounidense no merecía un esfuerzo al uso. Y lo que ha realizado junto a la periodista Kristine McKenna está a la altura de su obra. El mismo Lynch (Missoula, Montana, 1946) lo explica en la introducción: "Ella escribía primero un capítulo utilizando las herramientas habituales de una biografía [ha entrevistado a más de 100 personas relacionadas en algún momento con su objeto de estudio]. A continuación, yo revisaba el capítulo, y utilizando los recuerdos de los demás para desenterrar los míos, redactaba mi propio capítulo". Y remata avisando: "La conciencia humana es demasiado vasta para confinarla entre las cubiertas de un libro, y cada experiencia tiene demasiados elementos a tener en cuenta. En resumen, aspirábamos a que esta biografía fuera la definitiva, pero sigue siendo un mero esbozo".

Gregorio Belinchón
19 de diciembre de 2024
Un grupo de hombres decidiendo quién heredará el poder. Y mujeres sirviendo alrededor. Una reunión habitual desde que el ser humano pisa la Tierra. En algunas corporaciones no ha habido grandes cambios. Y menos aún, en el poder espiritual. O en la gran organización que aúna con más fiereza política y espiritualidad, poder y religión, es decir, la Iglesia Católica, a su vez la asociación que más crudamente refleja el patriarcado. Sentado ante un café, el cineasta alemán Edward Berger sonríe y responde: “La Iglesia representa el patriarcado más antiguo del mundo. Desde luego, si quiere tener futuro, deberá cambiarlo”. Berger reflexiona sobre ello porque estrena Cónclave, adaptación de uno de los best sellers de Robert Harris, que, como su nombre deja claro, retrata la reunión de cardenales que decidirán el nuevo papa.

Gregorio Belinchón
12 de julio de 2024
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| Shelley Duvall |
La actriz Shelley Duvall, la esposa atormentada de El resplandor, la Olivia del Popeye de Robin Williams —considerado uno de los grandes fracasos de la historia del cine―, comedia que dirigió Robert Altman, mentor de la intérprete, ha muerto este jueves a los 75 años en su casa de Blanco (Texas). Duvall ha fallecido mientras dormía por complicaciones de la diabetes, según ha anunciado su marido, el actor Dan Gilroy, su compañero de vida desde 1989 (tuvieron una breve relación sentimental y después él cuidó de ella): “Mi querida, dulce y maravillosa compañera de vida y amiga nos dejó. Demasiado sufrimiento últimamente, ahora está libre. Vuela, hermosa Shelley”, ha escrito Gilroy en The Hollywood Reporter.

Gregorio Belinchón
Madrid, 2 de julio de 2024
En 2007, Liam Neeson (Ballymena, Irlanda del Norte, 72 años) recibió una curiosa propuesta, un guion de acción coescrito por Luc Besson que había rechazado Jeff Bridges, y que tras una primera lectura le sonó a carne de “directo al DVD”. Sin embargo, el proyecto suponía aprender karate y mudarse cuatro meses a París, y a Neeson le apetecían ambas cosas. Que al año siguiente Venganza se convirtiera en un éxito mundial y que, tras la muerte de su esposa en 2009, Neeson abandonara los personajes dramáticos para centrarse en papeles adrenalíticos son dos giros del destino que nadie podía adivinar. Pero ocurrió, y en esta etapa de su carrera, el norirlandés se ha convertido en el talismán de las películas basadas en la premisa “no sabéis con quién os estáis metiendo”, como su último estreno en España, En tierra de santos y pecadores. Desde aquel aciago 2009, el intérprete ha enlazado rodaje tras rodaje (hasta 44): es el rey del action hero de la tercera edad. O, como las malas lenguas lo califican, el líder del cine de padres. “Creo que al público le gusta ver gente que parece real haciendo acción, que sufre y se cansa”, contaba el actor en la promoción de Una noche para morir.

Don Vito Corleone ha dejado la familia en manos de su hijo pequeño, Michael. Y teme un golpe que acabe con todos ellos. Así que, sentado en una silla en su jardín, le advierte a su vástago: “Alguien en quien confías te propondrá un encuentro”. Y a continuación le describe la traición que efectivamente, con el tiempo, sufrirá la familia Corleone. Esa secuencia de El Padrino, clave para entender la trama del filme y el comportamiento de la mafia, no estaba en el libro de Mario Puzo, sino que la escribió Robert Towne a petición de Francis Ford Coppola, que cuando recogió el Oscar al mejor guion adaptado le mencionó y le rindió homenaje. Porque Towne, que murió el lunes a los 89 años en su casa de Los Ángeles, era el hombre clave en la escritura del cine del Nuevo Hollywood, y el guionista al que recurrieron durante décadas los estudios para desatrancar guiones sin sentido y superproducciones necesitadas de mimbres dramáticos.

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| Robert McKee |

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| Paul Newman y Joanne Woodward |
Fueron los más grandes. Si hubo un Camelot en Hollywood, ellos deberían de haber sido sus reyes. Paul Newman y Joanne Woodward se conocieron en 1952, en la oficina de un representante (no saltaron las chispas), actuaron juntos en la obra Picnic, en Broadway, un año después (ahí sí dejaron “un rastro de lujuria” confiesa Newman), y desde 1958 se convirtieron en matrimonio, en un modelo para muchos que no conocieron las sombras que encaró la pareja, que como otra cualquier cayó en profundos baches y compartió alegrías hasta la muerte de él, en 2008. Este jueves 3 se estrenó en HBO Max Las últimas estrellas de Hollywood, una serie documental de seis episodios realizada durante el confinamiento por Ethan Hawke, mientras en EE UU y España se publica el libro La extraordinaria vida de un hombre corriente (Libros Cúpula), y ambos proyectos beben de la misma fuente: las palabras de Newman y sus amigos, palabras que el actor pensó que había destruido en 1998.
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| Antonio Banderas |
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| Ray Liotta |
Hay actores marcados por un personaje. Para bien, porque su carrera encontró una joya; para mal, porque el tiempo y las malas películas derrotan las esperanzas de otro gran éxito. Ray Liotta logró su cúspide con el drogadicto y desquiciado Henry Hill de Uno de los nuestros (Goodfellas), de Martin Scorsese, y no pudo llegar más lejos. O el público no tuvo en cuenta algunos otros espléndidos trabajos, como su aparición en Time of Death, uno de los mejores episodios de la sensacional serie de televisión Urgencias, que le llevó a ganar hasta un Emmy. Liotta nunca se quejó, siguió adelante hasta morir hoy jueves durmiendo, a los 67 años, en su habitación en un hotel en República Dominicana, donde estaba rodando la película Aguas peligrosas.
Se acabaron las granjas en África, las colinas Ngong, los criados somalíes. Al marido que la engañaba, y que le contagió la sífilis, ya le había dado la patada a los seis años de su estancia en ese el continente. Pero el amante aviador se mató en accidente con su biplano Gypsy Moth. Y además llegó la ruina, cuando la plantación de café no dio más de sí. Con el quebranto económico a Karen Blixen —que vivió en Kenia de diciembre de 1913 (en aquel momento parte del África británica del Este) a agosto de 1931— no le quedó otra salida que regresar a Dinamarca. Nunca volvería a pisar el continente que tanto ansiaba. A cambio Blixen (Rungsted, 1885-1962) se convirtió en una celebridad mundial gracias a su obra literaria firmada con el seudónimo de Isak Dinesen. Tan vilipendiada en su país como idolatrada en el resto del mundo, Blixen devino en mujer solitaria, repleta de dolores, —“con la sífilis alterando su carácter”, apunta el cineasta danés Bille August (Brede, 72 años)—, dedicada a un terrible juego mefistofélico con jóvenes poetas. A su vida en aquellos años cincuenta, no tan conocida por el gran público, y a sus relaciones casi vampíricas, les ha dedicado Bille August El pacto, que se estrena en España el 28 de enero.
| Bille August |
Ganar dos Palmas de Oro, el gran trofeo del festival de Cannes, hace tres décadas parecía un reto homérico. Cuando lo logró el danés Bille August (Brede, 1948) —y encima en tan solo cinco años: en 1988 con Pelle el conquistador y en 1992 con Las mejores intenciones— solo lo habían conseguido previamente Alf Sjöberg y Francis Ford Coppola. Después, eso sí, barra libre: Emir Kusturica, Shohei Imamura, los hermanos Dardenne y Michael Haneke han repetido máximo galardón en el certamen francés desde 1997.
| Javier MaríasKLAUS HOLSTING |
Tomás Nevinson vuelve al servicio activo. Y por eso, con su nombre se titula la nueva novela de Javier Marías, en la que el escritor narra cómo uno de los protagonistas de su anterior libro, Berta Isla, retorna a los servicios secretos tras un tiempo fuera de ellos. Alfaguara ha anunciado su publicación el próximo 11 de marzo de manera simultánea en España, Latinoamérica y Estados Unidos, y Marías (Madrid, 69 años) se prepara en su casa para empezar a corregir las pruebas. “Es tiempo de revisiones, añadidos, pero poco más”, cuenta por teléfono. Sobre esa segunda oportunidad que ha dado al marido de Berta Isla, apunta: “Es un hombre destruido, que vuelve a Madrid tras un tiempo fuera en el que incluso se le dio por muerto. Así acababa Berta Isla, con él en un estado casi vegetativo, ensimismado en sus recuerdos, de los cuales se sabe poco porque él no puede contarlos ni a su mujer. Es lo que tiene firmar la Official Secrets Act, obligada para quien ha trabajado para el MI-5 o el MI-6″. “Nevinson pertenece a esa estirpe de personajes de Marías que han abdicado de su propia voz, que viven con voz prestada”, describió el escritor Juan Gabriel Vásquez, con motivo de la elección de Berta Isla como mejor libro del año en 2017, para los críticos de Babelia.