Presentamos a una fotógrafa aficionada que deambuló durante cuatro décadas con su cámara y hoy está en los museos más importantes del mundo.
Por Óscar Colorado Nates*
Cuando Viviam Maier falleció en una casa de retiro seguramente se le vio solamente como una mujer mayor, sola, ex-niñera, sin mayor importancia. Nadie imaginó que era una fotógrafa consumada que había recorrido las calles de Chicago cada fin de semana durante cuatro décadas y que había llegado con su cámara a Francia, India o Egipto. Tampoco nadie, ni en los sueños más desquiciados, hubiera anticipado que sus fotografías acabarían exhibiéndose en los museos más importantes del mundo en decenas de países. Y nadie lo sabía porque Vivian Maier era una mujer reservada, apenas si se sabe algo de ella, pues era una persona que guardaba celosamente su privacidad. [1] Pero dejó su trabajo que fue rescatado y puesto en la mira de la comunidad fotográfica mundial.