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sábado, 29 de junio de 2024

David Remnick: “Estados Unidos ha sido una democracia imperfecta desde que se fundó”

 

David Remnick, director de la revista 'The New Yorker' desde 1998.
David Remnick, director de la revista 'The New Yorker' desde 1998.HINDUSTAN TIMES

David Remnick: “Estados Unidos ha sido una democracia imperfecta desde que se fundó”

El director de la revista ‘The New Yorker’ charla con EL PAÍS sobre los desafíos que encara su país en estas elecciones


CAMILA OSORIO
México, 4 de octubre de 2020

La noche en la que Donald Trump ganó la presidencia en 2016, el director de la prestigiosa revista The New Yorker redactó una columna impulsiva que se volvió viral en segundos. "La elección de Donald Trump a la presidencia es una tragedia para la república americana'', escribió. “Es un triunfo para las fuerzas, internas y externas, del nativismo, el autoritarismo, la misoginia, y el racismo… El fascismo no es nuestro futuro –no puede serlo, no podemos dejarlo ser– pero esta es la forma en la que el fascismo puede comenzar.” Cuatro años después, David Remnick no cambiaría ni una coma de ese texto.

jueves, 27 de junio de 2024

David Remnick, director de ‘The New Yorker’ / “¿La montaña de basura de internet puede ser la alternativa a los medios tradicionales?

 


David Remnick entrevista
David Remnick, visto por Sciammarella.

David Remnick, director de ‘The New Yorker’: “¿La montaña de basura de internet puede ser la alternativa a los medios tradicionales? No lo creo”

Al frente desde hace un cuarto de siglo de la revista, el periodista publica ‘Sostener la nota’, una reunión de retratos de leyendas de la música, de Bruce Springsteen a Aretha Franklin o Leonard Cohen


IKER SEISDEDOS

miércoles, 26 de junio de 2024

Remnick reportero




David Remnick, en Barcelona en 2012.CARLES RIBAS

Remnick reportero

El periodista encontró en 'The New Yorker' tiempo para investigar, tiempo para escribir y espacio para publicar. Un libro reúne sus artículos y perfiles de los líderes mundiales


VÍCTOR NÚÑEZ JAIME

La primera vez que David Remnick (Nueva Jersey, 1958) vio a Bruce Springsteen fue en junio de 1973. El futuro periodista tenía 14 años y, junto a un par de amigos, había pagado cuatro dólares por ver el concierto del grupo Chicago en el Madison Square Garden de Nueva York. Aquella noche, cuando el escenario se iluminó, una banda comenzó a tocar ante la indiferencia del público. Esos teloneros contaban con un vocalista que, a pesar de ser frenético en exceso ("como Mick Jagger o James Brown"), en ese momento no daba la impresión de que le esperaba un futuro musical exitoso. Casi 30 años después, David Remnick, ya convertido en director de la mítica revista The New Yorker, asistió a varios de los ensayos y conciertos de la gira 2012 de Bruce Springsteen para realizar un extenso perfil del cantante que, a sus 62 años, era "más parecido a un atleta que a un drogadicto". El meticuloso texto está incluido en Reportero, la antología de sus mejores artículos, publicada ahora en español por la editorial Debate, y constituye uno de los mejores ejemplos por los que se distinguen los grandes profesionales del periodismo.

David Remnick / Al Gore, el hombre que fue el próximo presidente de Estados Unidos





Al Gore, 

el hombre 

que fue 

el próximo presidente 

de Estados Unidos



El perfil a fondo del candidato que ganó en votos a George Bush,
escrito tras su renuncia a enfrentarse a él por segunda vez,
uno de los artículos del libro 'Reportero' de David Remnick
DAVID REMNICK
27 MAR 2015 - 07:27 COT



Al Gore, durante una conferencia en 2007.BLOOMBERG

El siguiente texto es un extracto de 'La campaña de la naturaleza: Al Gore', el primer capítulo de 'Reportero. Los mejores artículos del director del New Yorker', que publica Debate. Fue escrito por David Remnick en 2004, cuatro años después de que el político demócrata perdiera la presidencia, aunque ganara en votos, ante George Bush, y cuando renunciaba a competir por volver a enfrentarse a él; y con el trasfondo de la guerra de Irak.

David Remnick "Saldrá caro no tener periodismo"





David Remnick periodista estadounidense, escritor y editor en Barcelona.CARLES RIBAS

David Remnick

"Saldrá caro no tener periodismo"

Él director de The New Yorker, David Remnick, defiende el pago por los contenidos en Internet para mantener una prensa de calidad independiente que presione al poder


J. M. MARTÍ FONT

David Remnick (New Jersey, 1958), es un privilegiado en un oficio que atraviesa una tormenta perfecta. Entre 1988 y 1992 fue corresponsal del Washington Post en Moscú. Vivió la perestroika y el derrumbe de la Unión Soviética y escribió un libro imprescindible, La tumba de Lenin (Debate), que le valió el Premio Pulitzer. Ahora es director de The New Yorker, una de las publicaciones más exquisitas, brillantes y profesionales jamás concebidas para deleite del lector y que parece capear muy bien la crisis. Remnick no teme que desaparezcan los grandes periódicos globales como el New York Times, sino el efecto devastador en la textura de las sociedades que puede suponer que dejen de existir los periódicos locales. “Me crié en New Jersey, cerca de una ciudad llamada Newark”, explica. “Desde que tengo memoria, todos los alcaldes de Newark han acabado en la cárcel. Hasta ahora, porque el actual es un buen tío. En parte porque había un periódico agresivo que ponía el foco en cualquier actividad sospechosa que pasaba en Newark. Hoy en día este periódico, como muchos otros, está bajo una gran presión. Y esperemos que no cierre”.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Alan Rusbridger / “Los políticos que tienen éxito son los que apelan a las emociones. Trump es un fenómeno en ese aspecto”

trump twitter
Alan Rusbridger, en su despacho de Oxford. 


ALAN RUSBRIDGER
EXDIRECTOR DE ‘THE GUARDIAN’

“Los políticos que tienen éxito son los que apelan a las emociones. Trump es un fenómeno en ese aspecto”



Como director del diario The Guardian, tuvo que informar sobre asuntos trepidantes: el escándalo de Wikileaks, la muerte de Bin Laden, el colapso de las finanzas europeas… Ahora revisa aquellos episodios desde la serenidad de un college de Oxford

Juan Cruz
17 de agosto de 2019

RODEADO de la atmósfera apacible de su amplio despacho en el College de Oxford que dirige, Alan Rusbridger está ya lejos de los terremotos que vivió como director de The Guardian cuando ese periódico libraba batallas que hicieron historia de la información en su país y en el mundo. Rusbridger lideró (con Javier Moreno, en EL PAÍS) la revuelta de Wikileaks, que denunció el espionaje múltiple ejercido por Estados Unidos en el mundo, y tuvo ahí como aliado difícil a Julian Assange. Cubrió las diversas primaveras árabes, la muerte de Bin Laden, el colapso de las finanzas europeas. Puso también en jaque el imperio de Murdoch, el magnate de la comunicación en inglés, al que acusó con pruebas de usar a sus periodistas de News of the World para vigilar a colegas y oponentes. Fue, en Inglaterra, apóstol de los beneficios que Internet podía aportar al periodismo. Esa fe lo llevó a hacer una de las webs más potentes del mundo en un diario tradicional al que le cambió formato y métodos para hacerlo referencia global en la época de las redes. La tormenta de Internet pudo con él… después de su retirada. Pues mientras estuvo al frente de The Guardian no había emergido el déficit que registró el periódico durante su mandato.

Alan Rusbridger / “Todos los que usamos tecnología, estamos rodeados”


Alan Rusbridger durante la entrevista.
Alan Rusbridger
Foto de Manuel Vásquez








“Todos los que usamos tecnología, estamos rodeados”

Alan Rusbridger es el director de 'The Guardian'

Las revelaciones sobre el ‘caso Snowden’ le han valido el Ortega y Gasset y el Pulitzer

Nos recibe en Londres para hablar de compromiso y periodismo de excelencia


Jesús Ruiz Mantilla
4 MAY 2014 - 17:00 COT


No se lo advirtió cualquiera. Fue el gran pianista Alfred Brendel en persona quien le dijo que la Balada número uno, opus 23, de Chopin, era una de las piezas más difíciles del repertorio. Aun así, Alan Rusbridger (Zambia, 1953) se fijó una meta: dedicar 20 minutos al día a sacarla adelante en un año. Lo logró, aunque el resultado quizás hubiese sido distinto si en medio de ese espacio de tiempo, el director de The Guardian, además de la partitura, no hubiese tenido que lidiar con el ‘caso Wikileaks’, las escuchas de ‘News of the World’ que pusieron en jaque al todopoderoso Rupert Murdoch, la ‘primavera árabe’, el tsunami en Asia, la crisis financiera en Europa o la muerte de Bin Laden. Todo eso más, en 2013, las revelaciones sobre el caso de espionaje masivo revelado por Edward Snowden, han convertido a The Guardian en el gran medio de referencia mundial para el periodismo de alta calidad con los premios Ortega y Gasset y el Pulitzer como grandes reconocimientos universales.

martes, 18 de agosto de 2020

García Márquez y Josep Pla / Noticias y novelas: caso abierto




Noticias y novelas: caso abierto

Dos libros de Josep Pla y Gabriel García Márquez demuestran que el periodismo escrito es, fue y será un género de la literatura


JUAN LUIS CEBRIÁN
18 OCT 2018 - 03:15 COT

Fue Nélida Piñón quien durante un debate en Buenos Aires sobre la confusión entre ficción y realidad me confesara su interés por averiguar las implicaciones literarias de la posverdad. Las fronteras entre la novela y el reporterismo parecen muchas veces difusas, y al menos desde Dickens a nuestros días han sido dinamitadas en numerosas ocasiones. Desde ese punto de vista podría admitirse incluso que las posverdades que inundan ahora el medio ambiente contribuyen a la calidad de la literatura tanto o más que a la destrucción de la opinión pública en una democracia. Y haré enseguida la aclaración de que a mi ver no estamos hablando solo de noticias falsas, sino sobre todo de verdades subjetivas; es decir, mentiras en las que cree tanto el que las invoca como quienes las escuchan.

sábado, 8 de agosto de 2020

García Márquez / La pasión por el detalle del cronista Gabo

Gabriel García Márquez
Poster de T.A.
La pasión por el detalle 

del cronista Gabo


Luzangela Arteaga, la periodista que colaboró con el Nobel en la reportería de ‘Noticia de un secuestro’, recuerda el proceso del libro a los 20 años de su publicación


JAVIER LAFUENTE
Bogotá 23 SEP 2016 - 17:02 COT

Darío Arizmendi, por aquel entonces y todavía hoy director de 6AM, de Caracol Radio, cogió a una ni siquiera treintañera Luzangela Arteaga, la retiró de la cabina del programa y le soltó sin más miramientos: “Yo soy muy amigo de Gabo, está preparando algo especial, no sé qué, pero me pidió a una persona detallista, reservada, alguien especial. He pensado en ti. Te vas mañana para Cartagena”.

“Si García Márquez fundara hoy un periódico, sería una página web”


Gabriel García Márquez

“Si García Márquez fundara hoy un periódico, sería una página web”

Amigos y familiares de García Márquez recuerdan su faceta de periodista en la apertura de su archivo personal en Texas

BIOGRAFÍA DE GARCÍA MÁRQUEZ 


PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL
Austin 31 OCT 2015 - 15:57 COT






De izquierda a derecha, Alberto Salcedo Ramos, Jaime Abello, Darío Arizmendi y Rosental Alves, en la charla sobre García Márquez en Austin.

El 29 de diciembre de 1982, EL PAÍS publicaba una noticia contando que Gabriel García Márquez, premio Nobel de literatura ese año, había visitado la redacción en Madrid y había contado que quería hacer un periódico que se llamaría El Otro. Según la nota, el escritor ya estaba entonces fascinado con las posibilidades de la nueva tecnología Atex frente a la máquina de escribir. Quería hacer un periódico corto, con un equipo de 20 personas, ninguna mayor de 30 años. Y no perseguiría primicias porque ya las daba la radio, decía. Recordando aquel proyecto, el presentador de Radio Caracol Darío Arizmendi, amigo de García Márquez, asegura que “si fundara hoy un periódico, sería una web”.
“García Márquez me dijo: ‘No quisiera que se me recordara por Cien años de soledad ni por el Nobel, sino como reportero”, dijo Arizmendi. Como reportero se le recordó en la charla en la que participaba junto a Jaime Abello, director de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano que fundó García Márquez y el periodista Alberto Salcedo Ramos. Los tres recordaron la faceta de periodista del Nobel este viernes dentro de la celebración de tres días organizada por la Universidad de Texas en Austin, cuyo centro de humanidades Harry Ransom Center acaba de abrir al público el archivo personal del escritor, fallecido en abril de 2014.
Abello recordó que “su aspiración era ser el mejor diario de América Latina, el más veraz y exacto”. Al mismo tiempo, “propuso que no tuviera editoriales ni opinión, solo noticias, reportajes y crónicas, puros hechos”. El Gabo periodista emergió de la charla como un personaje pragmático, obsesionado con la veracidad de los datos, perfeccionista y meticuloso. “Hoy ya no habría creado El Otro, habría creado la más moderna web. No me cabe duda de que habría intentado trasladar esos contenidos a una web”, dijo Arizmendi. “Una web bien hecha es lo mismo que un periódico. Periodismo con sentido ético, imaginación y contextualización”.

miércoles, 20 de junio de 2018

Alberto Salcedo Ramos / "En la cancha se ve la condición humana"


Alberto Salcedo Ramos

Alberto Salcedo Ramos 

"En la cancha 

se ve la condición humana"

El cronista colombiano, uno de los mejores periodistas de Latinoamérica, le dijo a Ovación que escribir sobre deportes es buena excusa para contar otras tantas cosas



Miércoles 09 de Agosto de 2017
Alberto Salcedo Ramos no habla. El periodista y cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos cuenta. Toda frase o respuesta la transforma en relato. Imágenes, climas y evocaciones con palabras "bonitas", como acostumbra decir, verdaderos cuentos donde no faltan las palabrotas ni las risas ni el canto.

domingo, 7 de enero de 2018

Los cuentos sin ficción de Martín Caparrós





El cuerpo del líder revolucionario Che Guevara, en el pueblo boliviano de La Higuera.
El cuerpo del líder revolucionario Che Guevara, en el pueblo boliviano de La Higuera. AP

Los cuentos sin ficción de Martín Caparrós


Malpaso recupera ‘Larga distancia’, las crónicas literarias que revitalizaron el género periodístico hace 25 años

CARLES GELI
Barcelona 7 ENE 2018 - 17:58 COT

Larga distancia es un libro de crónicas que el periodista argentino Martín Caparrós escribió hace 25 años y que, amén de cambiarle la vida, a su vez se la cambió al género. Y eso también tendría su crónica: el aprendiz de fotógrafo y chico de los cafés de 16 años del diario Noticias escribió su primera nota sobre el hallazgo de un alpinista en el Aconcagua titulándolo Un pie congelado 12 años atrás. Aplicaba ya en 1973 técnicas y estilo propios de la ficción a un periodismo cuya pluma, con intervalos, no retomó en serio hasta 1991, cuando desde el mensual Página 30 regresó al entonces grado más bajo del oficio: el de cronista. Al año de reunir unas cuantas, propuso recogerlas en forma de libro, lo que logró, para vencer la reticencia del editor, tras ganar el premio internacional de periodismo Rey de España. Así nació Larga distancia y ahí mutó también la consideración de la crónica, lo que explica su reedición, por vez primera fuera de Argentina, desde el sello Malpaso.
“Es el título que lo provocó todo, el que generó la nueva crónica latinoamericana y su actual boom, dando relevo generacional a los Rodolfo Walsh, Tomás Eloy Martínez o incluso Gabriel García Márquez”, fija Jorge Carrión, estudioso del tema y responsable de la colección Lo Real, donde reaparece Larga distancia. “La crónica tuvo un auge entre los 60 y principios de los 70 y cuando ya casi no se practicaba, salvo excepciones tipo Carlos Monsiváis o Elena Poniatowska, la propuesta quedaba como anticuada: ya impuesta la televisión, ir con una libretita tomando notas por el mundo y escribir largo de ese lugar parecía arcaico”, reflexiona hoy Caparrós (Buenos Aires, 1957).
El volumen está armado también caparrosianamente: los recorridos que conforman Crónicas de fin de siglo (epígrafe que llevaban en aquel suplemento del diario Página 12) están cruzados con textos más breves, alguno incluso de corte ficcional, biografías o reflexiones sobre el escribir o el viaje, “cortinas narrativas”, las define su autor, como una que recrea un día en la labor de alcahuete de Miguel de Cervantes (Don Miguel o el honor de la deshonra).

Vender la muerte del Che

Tras aquellos cortinajes, pues, deambula Caparrós por Hong Kong durante tres semanas “como alma en pena porque no podíamos hacer los reportajes pactados en esa China que apenas se empezaba a poder ir a ver entonces”; o va de excursión a una Bolivia que es la gran fábrica mundial de la droga y en donde habla con “un líder cocalero llamado Evo Morales” (con los años, presidente del país); o toma el pulso a la isla de Haití tras la caída del dictador Duvalier, hablando entonces con el cura-presidente Aristide, “que tenía encima de su mesa Técnicas de golpe de Estado, de Curzio Malaparte”.
También hay espacio para una elogiada entrevista con el escritor Malcom Lowry, como mínimo curiosa porque el autor de Bajo el volcán llevaba ya un tiempo muerto por entonces: “La construí a partir de las cartas que se cruzó con su editor”; o para algo más íntimo en lo profesional, como su visita a Lima en pos de Sendero Luminoso, nada muy extraordinario a no ser que coincida con una epidemia de cólera y uno se crea “psicológicamente intoxicado tras comer un ceviche”. El remate podría ser una doble visita de nuevo a la Bolivia interior: una a Valle Grande, allí donde llegó el 9 de octubre de 1967 “el cuerpo del Che Guevara atado a las patas de un helicóptero”; otra, a La Higuera, donde el comandante fue cazado, rememorando un episodio que ya comercializan los campesinos que en su momento no quisieron ayudar al revolucionario.
Las historias (“quien mira mucho, ve”, resume Caparrós) son el eje de un carrusel por el que giran miríadas de recursos: desde enumeraciones caóticas bien rematadas a personajes que debutan con una frase para ser presentados en párrafos posteriores, pasando por un deslumbrante catálogo de metáforas e imágenes (“junto al chófer, un cartel dice que Jesús dice yo soy el camino, y él corre por las cornisas sinuosas como si el reino de los cielos estuviera asfaltado, con frenos que ya han demostrado su ateísmo”, describe un viaje en autobús por un alto cerro boliviano). Y, claro, aderezado con los documentos y cifras que demanda todo ejercicio periodístico, “estadísticas que entran como súbitos latigazos en las historias”, como describió en un prólogo para una edición argentina anterior Tomás Eloy Martínez, su maestro. “No he tocado ni una coma de la primera edición de un libro que me cambió la vida bajo la premisa de que el periodismo puede estar tejido de literatura muy ambiciosa”, sostiene el autor.
“A los 25 años, el referente real ya no importa; lo importante es que el relato siga siendo legible; por eso quiero pensar que esos reportajes son hoy cuentos de no ficción”, dice Caparrós, entonces paladín de algo decadente y hoy precursor de un género que quizá sea la última salida del periodismo escrito. Otra crónica.


lunes, 17 de abril de 2017

Vargas Llosa / Leer un buen periódico

Obra 3.6
Omar Abud
Tecnica: Papel periodico, grafito, carbon, acrilico sobre lino
( 30 x 30 cms )

Mario Vargas Llosa

BIOGRAFÍA

Leer un buen periódico

Nunca hemos tenido tantos medios de información a nuestro alcance, pero dudo que hayamos estado antes tan aturdidos y desorientados como lo estamos ahora

EL PAÍS
16 ABR 2017 - 00:00 CEST





Leer un buen periódico
FERNANDO VICENTE

Leer un buen periódico”, dice un verso de Vallejo, y yo creo que se podría añadir “es la mejor manera de comenzar el día”. Recuerdo que lo hacía cuando andaba todavía de pantalón corto, a mis 12 o 13 años, comprando La Crónica para leer los deportes mientras esperaba el ómnibus que me llevaba al colegio de La Salle a las siete y media de la mañana. Nunca he podido desprenderme de esa costumbre y, luego de la ducha matutina, sigo leyendo dos o tres diarios antes de encerrarme en el escritorio a trabajar. Y, desde luego, los leo de tinta y de papel, porque las versiones digitales me parecen todavía más incompletas y artificiales, menos creíbles, que las otras.

domingo, 3 de julio de 2016

Gay Talese se enreda con la veracidad de su último libro


Gay Talese se enreda con la veracidad de su último libro

El reportero y escritor lanza dudas sobre la fuente de ‘El motel del voyeur’, el propietario de un establecimiento que espiaba las relaciones sexuales de sus huéspedes, pero horas después se retracta


Cristina F. Pereda
Washington, 2 de julio de 2016

Prometía ser el reportaje y el libro del año. El escritor estadounidense Gay Talese, autor de El motel del voyeur admitió este jueves que no promocionará el título al haber perdido la confianza en la fuente principal de su relato. Un fragmento de la obrapublicado en la revista The New Yorker, causó un gran impacto la pasada primavera con la sorprendente historia del dueño de un hotel que había espiado durante décadas a sus huéspedes.

“Gerald Foos no es de fiar. Es un hombre deshonesto, totalmente deshonesto”, declaró Talese al diario The Washington Post. “Hice lo que pude en este libro, pero puede que no fuera lo suficiente”. Con esas palabras el escritor estadounidense parecía dar la espalda a su fuente y a su propio trabajo. Pero en un comunicado emitido por su editorial este viernes, Talese alegó que había hablado en un momento de enfado y que probablemente dijo “cosas con las que no estaba ni estoy de acuerdo”.
Adentrarse en El motel del voyeur era avanzar por un laberinto de incómodas sorpresas, incluido el papel del autor. Talese había sido contactado por Gerald Foos, un hombre que reconocía haber remodelado su hotel para crear un falso techo en las habitaciones y poder catalogar las prácticas sexuales de sus huéspedes. Admitía haberlo hecho durante décadas. Para verificarlo, Talese le visitó en el motel en las afueras de Denver (Colorado), durante tres días. Una de esas noches espiaron juntos a una pareja.
Tanto Talese como los editores del libro y la revista The New Yorker, confiaron en una sola fuente de este relato: Foos. Pero nada más salir a la luz el reportaje, numerosos medios intentaron atar cabos desatendidos en la historia. The Washington Post, por ejemplo, intentó verificar que el hotel verdaderamente pertenecía al protagonista durante los años en los que aseguraba haber espiado a las parejas. El relato de Talese se basa en un catálogo con anotaciones durante décadas cuya veracidad acaba de ser puesta en duda por el Post.
El diario asegura en una exclusiva casi tan jugosa como el reportaje original que este miércoles mostraron al autor los registros que demuestran que vendió el hotel poco después de su visita en Colorado. Cualquier afirmación de que Foos conservaba acceso a las habitaciones a partir de ese momento ha quedado cuestionada.
“Yo no voy a promocionar mi libro. ¿Cómo voy a promocionarlo si su credibilidad acaba de quedar en la basura?”, afirmó el autor, de 84 años, al Post antes de cambiar de opinión. “Nunca debería haber creído ni una sola palabra que me dijo”. Talese explicó en el texto adelantado esta primavera que la historia salía a la luz tras llegar a un acuerdo económico por el que Foos cobró a cambio de compartir sus diarios.
La fecha de publicación del que todavía puede ser uno de los libros del año es el 12 de julio. La editorial asegura que han tomado “muy en serio” las alegaciones del Post y que trabajarán con Talese para resolver cualquier discrepancia en futuras ediciones. “Quiero dejarlo claro”, dice el escritor en el comunicado, “no he desautorizado el libro y tampoco lo va a hacer mi editorial. Si hay detalles que corregir en adelante, lo haremos”.
El impacto inicial de El motel del voyeur fue tal que Steven Spielberg compró los derechos para convertirlo en película. Estaba justificado: Talese es uno de los periodistas estadounidenses más respetados de las últimas décadas dentro y fuera de su país. A pesar de que él mismo reconocía en el reportaje que no había conseguido resolver todas las discrepancias en la versión ofrecida por Foos, la naturaleza de la historia del voyeur atrapaba a cualquier lector, obligándole a dejar las dudas sobre su moralidad hasta el momento en que hubiera cerrado la revista.

Hábitos sexuales

Cuando Talese ya había repasado el catálogo de hábitos sexuales de los huéspedes del motel, revela una de las anécdotas más espeluznantes del texto. Foos alega ser testigo de la muerte del estrangulamiento de una mujer en una de las habitaciones, pero no avisó entonces a la policía. Talese tampoco. El escritor asegura en el texto que no consiguió confirmar en los archivos públicos tal asesinato, pero lo atribuyó a una incongruencia en los datos registrados.
Talese sacó a la luz los posibles delitos cometidos, desde el espionaje hasta la omisión de un asesinato a las autoridades o su posible complicidad en elvoyeurismo de Foos, 36 años después, cuando ya habían prescrito. Las indagaciones del Post revelan ahora que Foos no solo no era dueño del motel en aquel momento sino que, en contra de lo que había afirmado anteriormente, tampoco tenía acceso a las habitaciones desde las que espiaba y el nuevo dueño, además, había reformado el falso techo desde el que supuestamente accedía.
Quienes pensaron esta primavera que el escándalo se quedaba ahí, se equivocaron. Días antes de salir a la luz el relato completo, El motel del voyeur acaba de añadir un capítulo más a la que sí puede ser la polémica del año.