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viernes, 5 de agosto de 2022

El regreso de Octavio Paz y ‘Mariyó’ al antiguo Colegio San Ildefonso

El memorial donde se encuentran las cenizas de Octavio Paz y Marie José Tramini, en el antiguo Colegio de San Ildefonso, este jueves.RODRIGO OROPEZA



El regreso de Octavio Paz y ‘Mariyó’ al antiguo Colegio San Ildefonso

La cenizas del poeta y de su última esposa son depositados en un memorial diseñado por el artista plástico Vicente Rojo



Constanza Lambertucci
21 de marzo de 2002


 El poeta Octavio Paz no quería ser enterrado con héroes nacionales en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón de Dolores, en Ciudad de México. Tras su muerte, en 1998, y la de Marie José Tramini, su última esposa, en 2018, amigos del intelectual convencieron al Gobierno de su voluntad. El mejor argumento fue el poema Nocturno de San Ildefonso, sobre los años que pasó el escritor como estudiante en ese edificio levantado por los jesuitas: “El muchacho que camina por este poema, / entre San Ildefonso y el Zócalo, / es el hombre que lo escribe: / esta página / también es una caminata nocturna”. Las cenizas del poeta y las de Tramini finalmente han sido depositadas en el antiguo Colegio San Ildefonso este jueves, en un memorial diseñado por el artista Vicente Rojo.

martes, 2 de octubre de 2018

Enrique Krauze / El amor de Marie-José





EL AMOR DE MARIE-JOSÉ

En memoria de Marie José Paz, fallecida recientemente.


ENRIQUE KRAUZE
30 de julio de 2018



"Fue lo mejor que me ocurrió en la vida, después de nacer", le escuché decir a Octavio Paz sobre Marie Jo, su compañera, su esposa, su inspiración. Antes de conocerla a principio de los sesenta, la vida amorosa de Paz había sido intensa y apasionada, pero rara vez dichosa y plena. Era y no era querido. Paz podría haber sido el sujeto de aquel poema de Auden: "If equal affection cannot be, then let the more loving one be me". Con la genial e inasible Elena Garro, con la misteriosa y volátil Bona, con otras mujeres que pasaron por su vida, Paz fue siempre "the more loving one" hasta que en la India, a punto de perder la esperanza de encontrar ya no digamos ese amor equitativo sino el amor sin más, perdido en su laberinto, encontró a Marie José Tramini.

Octavio Paz / Seguimos, Marie Jo



Octavio Paz y Marie-José Tramini

Seguimos, Marie Jo



Unas palabras de despedida para la artista visual y poeta, fallecida el día de ayer.

Malva Flores
27 de julio de 2018


Sa lettre est arrivée portée par le fleuve. Elle disait: “je
 t’attends; tu entreras par l’allée des roseaux. Mon 
gouffre est tendu de mousses, Pour toi, j’ouvrirai 
le Jardin des Métamorphoses; tu y verras jusqu’aux 
nervures des statues, près du saule, là où les bulles 
s’interrogent. La cascade, tout à son solfège, ne 
prêtera pas attentions à nos allées et venues.

J’ai soif de tes pontes d’airelles, de ton aine ombellifère, de
tes hanches à la dérive. Je t’attends: prends le premier courant.

Yesé Amory

 “No hubo un solo día, desde que nos casamos bajo el árbol de Nim, que no estuviera con Octavio. Un solo día”. Quien hablaba era la artista visual Marie José Tramini Poli (1932-2018), corsa de nacimiento, mexicana por adopción y corazón. Marie Jo la llamaban quienes sentían por ella un cariño especial. “Sin guión: Marie Jo, sin guión”, repetía, con su voz cantarina, tan francesa y enfática, cuando veía ese apelativo escrito en la prensa o por amigos poco atentos a las formas de la ceremonia y que, sin embargo, conocían su otro nombre: Yesé Amory, anagrama con el que publicó poemas y prosas poéticas en algunas revistas francesas y luego, traducidos por quien fuera su esposo, Octavio Paz, para la edición de Versiones y diversiones.

jueves, 9 de agosto de 2018

El Estado mexicano hereda el legado de Octavio Paz



Octavio Paz y Marie-José Tramini

El Estado mexicano hereda el legado de Octavio Paz

El reciente fallecimiento de Marie-José Tramini, su viuda y única heredera, había alimentado las especulaciones sobre el destino del acervo del Nobel


DAVID MARCIAL PÉREZ
México 7 AGO 2018 - 17:44 COT







Redacción de  Plural,  en marzo de 1975. De pie, de izquierda a derecha: Tomás Segovia, Gabriel Zaid, Marie-José Paz, Alejandro Rossi, José de la Colina y Salvador Elizondo. Sentados: Octavio Paz, Juan García Ponce, Michelle Albán y Kazuya Sakai.
Redacción de Plural, en marzo de 1975. De pie, de izquierda a derecha: Tomás Segovia, Gabriel Zaid, Marie-José Paz, Alejandro Rossi, José de la Colina y Salvador Elizondo. Sentados: Octavio Paz, Juan García Ponce, Michelle Albán y Kazuya Sakai. ROGELIO CUÉLLAR

El fallecimiento hace dos semanas de Marie-José Tramini, viuda, heredera y albacea de Octavio Paz, abrió un laberinto de incertidumbre sobre el destino de acervo del Nobel mexicano: los derechos de su obra, su archivo y su biblioteca personal. Sin herederos naturales por ninguna de las dos ramas de la pareja, ni certeza sobre un posible testamento de Tramini, una oleada de escritores e intelectuales cercanos a la familia salieron a la palestra denunciando riesgo de rapiña y exigiendo al Estado mexicano que se hiciera cargo de la seguridad y conservación de la herencia. El misterio ha terminado este martes con las declaraciones de la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda: “quiero ser enfática: el legado de Octavio Paz y de Marie Jo no está en riesgo y permanecerá en el país”.

Marie-José Tramini / Un collage en una caja

Marie-José Tramini


Marie-José Tramini

Un collage en una caja

Es el tiempo de celebrar los poemas que firmaba con seudónimo, la sombra que levitaba detrás del hombre al que se entregó en cuerpo y alma

JORGE F. HERNÁNDEZ
26 JUL 2018 - 19:59 COT


Habrá testimonios diferentes o divergentes, pero tengo ya grabado en piel que Marie José Tramini, diré mejor: MarieJo Paz siempre me habló con sonrisa. En la primavera de 1989, en una semana de homenaje al poeta Luis Cernuda, me hice amigo de MarieJo y Octavio Paz y a no pocos consta que fue la dama francesa, mexicanizada en no pocos gestos y palabras, la que fomentó, fertilizó y fortaleció mi amistad con ambos, hasta el Sol de hoy. Gracias a ella, se abrían espacios en la agenda del inmenso poeta –antes y después del Nobel, con o sin relación a los temas de la revista que dirigía— y gracias a ella, pude ser comensal de confianza en sobremesas donde los manteles olían a pólvora o a flores. Era una pareja ejemplar, pero es el tiempo de celebrar las cajas que hacía Marie Jo y los poemas que firmaba con seudónimo, la sombra que levitaba detrás del hombre al que se entregó en cuerpo y alma, la Musa con mayúscula del grandísimo Poeta y Ensayista que, cabellera rubia al vuelo, tenía una sensibilidad genuina y propia, una inspiración particular y un pequeño universo de símbolos y lentejuelas, hojas secas y postales diminutas que acomodaba en cajas como quien amueblaba los paisajes de la memoria, los recuerdos de toda una vida y el paisaje de la India.

Muere Marie-José Tramini, la última compañera de Octavio Paz


Marie-José Tramini y Octavio Paz

Muere Marie-José Tramini, la última compañera de Octavio Paz

La pareja se conoció en los años 60 en la India y permaneció unida hasta el fallecimiento del Nobel mexicano en 1998


D. M. P.
México 26 JUL 2018 - 18:53 COT

Marie-José Tramini, última compañera de Octavio Paz, murió este jueves a medio día en su casa de Ciudad de México. La pareja se conoció en los años 60 en la India, durante la estancia Paz como embajador, y permaneció unida hasta el fallecimiento del Nobel en 1998. Personalidades de la política y la cultura mexicana han despedido a Tramini, de nacionalidad francesa, pero que tras más de cuatro décadas en el país de su marido acabó convertida en una figura más de la escena cultural mexicana.

Octavio Paz / La musa del poeta

Marie José Tramini y Octavio Paz

OCTAVIO PAZ

La musa del poeta

Rubio Rosel
6 de agosto de 2018
El pasado jueves 26 de julio se apagó la llama que durante 34 años encendió la vida y la poesía de Octavio Paz: Marie José Tramini, Mari-Jo, la mujer que hacía collages y pequeñas cajas-objeto donde metía el universo con un arte sutil y exquisito. Paz decía que ella navegaba por su frente en una hoja de higuera, que la lluvia no la mojaba porque era “llama de agua” derramada sobre sus párpados, “gota diáfana de fuego”. De lo mucho que ahora se ha dicho de ella en México tras su muerte, una muerte en soledad en medio de un gran entramado de “amigos”, se citan sus poemas, publicados bajo seudónimo; se recuerda que conoció a Octavio Paz discutiendo sobre Balzac en Nueva Delhi, cuando el poeta se enamoró perdidamente de su franqueza, de sus labios y de su melena rubia y se vio impelido a cumplir con el destino separándose de la que entonces era su esposa, la escritora mexicana Elena Garro; se han recordado sus exposiciones en París y Madrid y la tenacidad para continuar promoviendo la publicación de la obra completa del poeta tras su muerte. Pero lo que más ha llamado la atención es la cita de Elena Poniatowska, quien contó cierta vez la emoción que le causó leer lo que Richard Berengarten escribió sobre la artista francesa: “En alguno de sus múltiples viajes con Paz, al llenar el formulario que reparten las azafatas antes del aterrizaje, Marie Jo preguntó a Octavio: “¿Qué pongo?”, en el renglón que se refiere al trabajo: “Pon musa”, le dijo Octavio. Tenía razón. Marie Jo sigue siendo la más leal, la más solitaria, la más atribulada de las musas”. Descanse en paz la musa del poeta.

ZENDA




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jueves, 1 de octubre de 2015

Octavio Paz / Marie-José Tramini recuerda al escritor nómada y errante



Octavio Paz

Marie-José Tramini recuerda al escritor nómada y errante

JESÚS RUIZ MANTILLA
Madrid 1 OCT 2005

Fue un día cálido, preñado de la luz que le gustaba a Octavio Paz en Madrid, una de las ciudades que más le fascinaban del mundo y a la que viajó más de una vez junto a su mujer, Marie-José. Ella regresó ayer, pero esta vez sola, con una emoción mezclada de alegría y nostalgia. Firme, sonriente, amable, alegre, simpática, con esa claridad en el rostro que sólo es capaz de marcar la huella de una vida plena, Marie-José se reencontró ayer con sus amigos españoles y recordó a su marido generosamente ante quien la preguntaba por él.
"Si tengo que hablar para la televisión, me levanto, que yo soy como las cantantes de ópera", aseguraba antes de que la enchufaran una cámara. Luego se retocaba un poco la melena rubia y rizada y encendía los ojos con una solemnidad alegre que es la que le prende dentro siempre por el recuerdo de Octavio Paz. "Él vivió una vida errante, éramos nómadas", decía ayer cuando se le formó un corrillo de curiosos alrededor después de escuchar a Juan Goytisolo, Pere Gimferrer, Alberto Sánchez Robayna y Nicanor Vélez.

"Era de una libertad sin límites", seguía. Y es testigo hoy por todo el mundo de que su obra sigue vigente en todas partes: "Es emocionante cuando se me acerca gente desconocida y me dicen que lo han leído por primera vez en un viaje, juntos y que para ellos ha sido una experiencia extraordinaria. Hacen de la lectura de Octavio algo pasional, porque su obra reflejaba pasión, se lo digo yo, que recuerdo cómo vivía el amor", aseguró.

Responsabilidad y consuelo

El legado de su obra es para Marie-José, "una responsabilidad y un consuelo", aseguró ayer. "Estoy satisfecha de comprobar su universalidad, que era algo que él perseguía porque eso refleja que se ha visto recompensada su curiosidad por todo, su interés por cualquier cosa, el arte, la política y, sobre todo, en las personas que conocía", recordaba ayer. La prueba era su actitud cuando le hacían entrevistas. "Usted pensará que iba a ser el único que podía preguntarle, pero al final, era él quien acababa sabiendo más sobre las personas que le entrevistaban que los entrevistadores sobre él", dice.
También fue generoso con los jóvenes escritores: "No tenía secretaria, él cogía el teléfono directamente y si algún joven le quería mandar un libro le animaba a hacerlo y si le gustaba, luego le llamaba personalmente, con lo que ellos se quedaban asombrados", recordó su viuda. "Siempre fue generoso y humilde con quienes empezaban".
Y entre tanto jaleo, tanto movimiento, tanta curiosidad, ¿cuándo escribía? "Ah, eso era increíble, en cualquier sitio, a cualquier hora, sin rutinas, tenía una capacidad de concentración enorme".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de octubre de 2005



miércoles, 12 de noviembre de 2014

Octavio Paz / De principio a fin


Octavio Paz según David Levine

Octavio Paz: de principio a fin

Cristopher Domínguez presenta la primera biografía integral del Nobel mexicano


MARINA GÓMEZ-ROBLEDO
Madrid 12 NOV 2014 - 03:46 COT





Octavio Paz con su esposa, Marie José Tramini.
Octavio Paz con su esposa, Marie José Tramini. REUTERS

Octavio Paz se sumergió en su México natal. Lloró sus tragedias, gozó de sus bailes y luchó por su cambio. Calcó en su prosa la esencia, historia y pluralidad de su país. Los poemas del premio Nobel de literatura (1990), cien años después de su nacimiento, siguen descubriendo las máscaras de los mexicanos. Numerosos libros se han escrito sobre él y sus obras, pero del Octavio Paz más íntimo solo corrían, hasta ahora, rumores. El historiador y ensayista Christopher Domínguez Michael (Ciudad de México, 1962) presentó ayer, en el Instituto de México en Madrid, la que él defiende como la primera biografía completa del poeta mexicano: Octavio Paz en su siglo.
Una de las razones de esta tardanza, según explica el propio autor del libro, es que el archivo de la vida de Paz está disperso y sin organizar. Para completar su obra Domínguez entrevistó, entre otras investigaciones, a una veintena de amigos y compañeros del escritor, intelectuales mexicanos y a su viuda, María José Tramini.“Fue una charla muy concisa, pero muy rica”, confiesa el escritor. Con quien no llegó a reunirse fue con la única hija del poeta, Elena Paz Garro, quien murió a los 74 años, el pasado 30 de marzo, un día antes de que se cumpliera el centenario del nacimiento de su padre: “Por fortuna ella dejó sus memorias las cuales, con las debidas precauciones, son muy útiles”.
Domínguez presenta en su libro la tormentosa relación de Paz con su primera esposa, Elena Garro; el distanciamiento con su hija, su pasión por la pintura que se contrapone a su indiferencia por la música, su trayectoria política, su inalcanzable lucha por dialogar con la izquierda mexicana, su segundo matrimonio, sus pensamientos marxistas y liberales, y su gran capacidad para entender el presente. Todo regado de anécdotas, críticas y la propia obra literaria del Nobel mexicano. “En sus grandes poemas hay dos polos: la historia como la pesadilla de la que no se puede despertar y el erotismo como la única salvación al infierno de la historia. Lo que está en medio es la poesía como una tentativa para atrapar al presente”, subraya el autor, que trabajó en la revista Vuelta fundada por Octavio Paz en 1976.
Durante casi diez años, Domínguez estuvo presente en las reuniones que dirigía el autor de El laberinto de la soledad: “Yo hacía ejercicio de oración mental para retener fragmentos completos de lo que decía y escribirlo en mi diario en cuanto llegaba a casa”. Esta relación laboral es una de las razones que han llevado al ensayista a indagar y relatar la vida de su exjefe. “Escribir la biografía ha sido como pagar una deuda. Tuve la fortuna a los 26 años de entrar en el consejo de redacción de la revista, y el privilegio de reunirme con él por lo menos una vez al mes”, afirma Domínguez, que define a Paz como un hombre “agradable y generoso”.
El libro saldrá a la venta el 29 de noviembre en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México). Ya está traducido al francés y el autor espera que también se edite en inglés. Asegura, sin ninguna clase de complejo, que llegarán biografías mejores y con una mayor documentación, pero el suyo es el primer intento de narrar la vida completa del Nobel mexicano de literatura: “No es definitiva, ni autorizada, pero es la primera biografía integral del poeta”.
EL PAÍS




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lunes, 17 de febrero de 2014

Marie-José Tramini / La otra memoria del Nobel


Octavio Paz

Marie-José Tramini

La otra memoria del Nobel

La vida de la viuda de Octavio Paz, que habría cumplido 100 años el 31 de marzo, sigue girando en torno al escritor. Quiere ser digna de su memoria



Víctor Núñez Jaime
17 de febrero de 2014

Mientras Octavio Paz (1914-1998) y Marie José Tramini se casaban en el jardín de la embajada mexicana en India, una manada de tigres de Bengala rugía con fuerza. “Es verdad, ¿de qué se ríe?”, ataja la viuda del poeta y ensayista mexicano, premio Nobel de Literatura 1990. “Es que era la hora en que les daban de comer a los tigres en el zoológico que estaba cerca”, aclara con un repiqueteo de sonidos guturales franceses.
Marie José Paz –Mariyó, como la llamaba su marido– era una mujer casada con un diplomático francés cuando, en “un atardecer magnético” de 1962, conoció al autor de El laberinto de la soledad en el barrio de Sunder Nagar de Nueva Delhi. “Yo era muy joven para divorciarme y pronto me fui de India, sin despedirme de Octavio”. Pero el destino (“porque fue eso: el azar del destino”) haría que se reencontraran meses después en una calle de París. Marie José se divorció, se fue a India con Octavio (quien también se había divorciado de su primera esposa, la escritora mexicana Elena Garro), donde él seguía siendo embajador de México, y se casaron en 1964 bajo un frondoso nim lleno de ardillas.
Marie-José Tramini y Octavio Paz

Entre ambos se consolidó una historia “muy literaria”, regida por la fatalidad de la atracción y la libertad de la elección. Cuando la pareja se instaló en un piso del paseo de la Reforma, en México DF, sus días transcurrían entre la escritura, decenas de viajes, el cuidado de un invernadero y de algunos gatos. A primera hora, Marie-Jo leía los periódicos y seleccionaba lo que pudiera interesarle a su marido. Desayunaban juntos y luego él se metía a su estudio para escribir “sin interrupciones”. Por la tarde iban al mercado, al tenis (“solo jugaba yo. Pero Octavio me acompañaba, el pobre”), al cine, a una cena o se quedaban en casa viendo la tele (“¿sabe que a Octavio le encantaban Los Simpson?”).
¿No les hicieron falta hijos? “Pensamos en tenerlos, pero yo necesitaba una operación que nunca quise hacerme. No obstante, ahora que veo a Salma Hayek y a tantas otras tener su primer hijo a los 40, digo: ‘Me la hubiera hecho’. Pero nuestro amor fue tanto que parecía que no necesitábamos hijos. ¡Teníamos tanto que hacer, tanto que compartir!”.
La noche del 21 de diciembre de 1996, un cortocircuito provocó un incendio en su piso. “Cuando llegaron los bomberos, subí y vi cómo se habían quemado varios libros, muchos recuerdos que teníamos de India, de Afganistán… un mueblecito donde Octavio tenía las primeras ediciones de sus libros. Estuvo bien que hubiera sido yo la que vio eso, para que él no tuviera la sensación de infierno”.
Porque el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo, se los ofreció, la pareja se mudó a una casa del colonial barrio de Coyoacán. Ahí pasó los últimos días de su vida el escritor que el próximo 31 de marzo habría cumplido 100 años. “Desde 1977, Octavio vivía con un solo riñón. A los 80 lo operaron del corazón… En fin, ya había salido de otras enfermedades. Por eso, cuando le diagnosticaron cáncer en los huesos, pensé que se iba a salvar. Pero no… Me queda la satisfacción de haberlo hecho feliz. Al final me lo dijo: ‘Soy feliz porque estoy con la mujer que amo y que me ama’. Y se fue”. Eran las 22.30 del domingo 19 de abril de 1998.
Marie José Paz recuerda y la invade la melancolía. Echa de menos compartir una exposición o un viaje “con Octavio”. Pero varias de las actividades que realiza en los últimos años giran en torno a él. Revisa, corrige, aprueba, opina, coordina… libros y eventos. “Quisiera ser digna de su memoria”.

sábado, 13 de enero de 2001

Disputa por el archivo de Octavio Paz entre la viuda y la fundación




Disputa por el archivo de Octavio Paz entre la viuda y la fundación


JUAN JESÚS AZNAREZ
México 13 ENE 2001

El archivo personal del poeta Octavio Paz, fallecido el 19 de abril de 1998, es objeto de disputa entre su viuda, Marie José Paz, y la fundación que lleva el nombre del autor mexicano ganador del Nobel. De momento, el archivo, que contiene manuscritos y correspondencia inédita con André Bretón, Julio Cortázar o Carlos Fuentes, está cerrado a los investigadores. Por otra parte, y por primera vez en el mercado nacional, será subastado un manuscrito de Paz, una transcripción autógrafa del poema Vuelta. La Galería Louis C. Mortón espera obtener por su venta en torno a los 36.000 dólares (más de siete millones de pesetas).
La viuda del intelectual fallecido no parece dispuesta a muchas concesiones respecto al archivo: 'Es mi legado y está bien establecido en su testamento que el archivo me pertenece, así que ya veré más adelante qué hago con él'. Antes de morir de cáncer, el sobresaliente pensador mexicano nombró a su esposa heredera universal y albacea de los bienes. No parece ser ajena al conflicto la enemistad de esta última con Guillermo Sheridan, director de la Fundación Octavio Paz, creada en vida del Nobel, el 17 de diciembre de 1997. 'Me inquieta que el archivo no esté a disposición de los estudiosos', lamentó Sheridan.
Una de las diferencias, según la investigación efectuada por el diario Reforma,sobrevino en diciembre, cuando los abogados de la viuda comunicaron a Sheridan que la fundación debía pagar derechos de autor por los poemas publicados en su página de Internet. Caso contrario, advirtieron, presentarían una demanda. El director de la fundación evitó pronunciarse al respecto. Cumpliendo con su misión difusora, la fundación publica mensualmente, desde hace un año, fragmentos poéticos, advirtiendo que los derechos son reservados.

Documentación

Octavio Paz era muy organizado y guardaba todo, tanto sus manuscritos como su correspondencia, muy abundante. De momento, buena parte de la documentación permanece en la mansión que habitó el poeta, en la antigua casa del conquistador español Pedro de Alvarado, situada en el colonial barrio de Coyoacán. La ocupan ahora Marie Jo Paz y una treintena de gatos. También pueden estar interesadas en hacerse con los archivos otras instituciones extranjeras, entre ellas el Departamento de Libros Raros y Colecciones Especiales de la Biblioteca de la Universidad de Princenton, que atesora obras de Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante y Reynaldo Arenas.
Sheridan, investigador del Centro de Estudios Literarios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no ceja en sus deseos de acceder al valioso almacén de Paz. Los estatutos de la fundación constatan las aspiraciones del autor de que su legado pase a la fundación, aunque no establece fecha.
El manuscrito que se subastará de ocho cuartillas es propiedad de la revista Arquitecto. No se descarta que los abogados de la viuda pueden objetar la subasta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de enero de 2001