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domingo, 30 de marzo de 2025

Elena Garro / César Vallejo

 



Elena Garro

CÉSAR VALLEJO


A mí me gustaba César Vallejo. Nunca entendí la manía que le tenía Pablo Neruda ni la persecución que ejercía contra él. En España Pepe Bergamín me dijo: "Envidia de La Chirimoya". (Así llamaba a Pablo. Ambos llevaban una riña encarnizada, a tal punto que después de que Pablo recibió el Premio Lenin, el Comité Ejecutivo del Partido Soviético tuvo que intervenir, llamar a los dos y obligarlos a terminar la querella.) Esto lo contaba Pepe Bergamín, riéndose con gran malicia. Pero a pesar de las "paces" impuestas, Bergamín continuaba llamándole "La Chirimoya". "¿No recuerdas que era muy envidioso? Y como los dos eran poetas de América, pues no se lo perdonaba, sobre todo que Vallejo era mucho mejor poeta que él, ¡"La Chirimoya" no era tonta y lo sabía...!".

lunes, 17 de diciembre de 2018

César Vallejo / Pienso en tu sexo


César Vallejo
PIENSO EN TU SEXO

Pienso en tu sexo. 
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo, 
ante el hijar maduro del día. 
Palpo el botón de dicha, está en sazón. 
Y muere un sentimiento antiguo 
degenerado en seso. 

Pienso en tu sexo, surco más prolífico 
y armonioso que el vientre de la sombra, 
aunque la muerte concibe y pare 
de Dios mismo. 
Oh Conciencia, 
pienso, si, en el bruto libre 
que goza donde quiere, donde puede. 

Oh escándalo de miel de los crepúsculos. 
Oh estruendo mudo. 

¡Odumodneurtse!










sábado, 24 de febrero de 2018

César Vallejo / Ágape


Árboles y niebla
Pamplona, 2008
Foto de Triunfo Arciniegas

César Vallejo
ÁGAPE


Hoy no ha venido nadie a preguntar; 

ni me han pedido en esta tarde nada. 

No he visto ni una flor de cementerio 
en tan alegre procesión de luces. 
Perdóname, Señor: qué poco he muerto! 

En esta tarde todos, todos pasan 
sin preguntarme ni pedirme nada. 

Y no sé qué se olvidan y se queda 
mal en mis manos, como cosa ajena. 

He salido a la puerta, 
y me da ganas de gritar a todos: 
Si echan de menos algo, aquí se queda! 

Porque en todas las tardes de esta vida, 
yo no sé con qué puertas dan a un rostro, 
y algo ajeno se toma el alma mía. 

Hoy no ha venido nadie; 




miércoles, 21 de febrero de 2018

César Vallejo / Heces


César Vallejo
HECES

Esta tarde llueve, como nunca; y no 
tengo ganas de vivir, corazón. 

Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser? 
Viste de gracia y pena; viste de mujer. 

Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo 
las cavernas crueles de mi ingratitud; 
mi bloque de hielo sobre su amapola, 
más fuerte que su "No seas así!" 

Mis violentas flores negras; y la bárbara 
y enorme pedrada; y el trecho glacial. 
Y pondrá el silencio de su dignidad 
con óleos quemantes el punto final. 

Por eso esta tarde, como nunca, voy 
con este búho, con este corazón. 

Y otras pasan; y viéndome tan triste, 
toman un poquito de ti 
en la abrupta arruga de mi hondo dolor. 

Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no 
tengo ganas de vivir, corazón!


César Vallejo / Los heraldos negros
César Vallejo / París, octubre 1936
César Vallejo / Piedra negra sobre piedra blanca




domingo, 3 de diciembre de 2017

César Vallejo / A mi hermano Miguel




César Vallejo

A mi hermano Miguel

In memoriam






Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,
donde nos haces una falta sin fondo!
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: “Pero, hijos…”
Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores,
después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.
Miguel, tú te escondiste
una noche de agosto, al alborear;
pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
cae sombra en el alma.
Oye, hermano, no tardes
en salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.


César Vallejo / Los heraldos negros
César Vallejo / París, octubre 1936
César Vallejo / Piedra negra sobre piedra blanca
César Vallejo / A mi hermano Miguel


miércoles, 30 de agosto de 2017

César Vallejo / Piedra negra sobre una piedra blanca

Torre y faroles
París, 2017
Foto de Triunfo Arciniegas

César Vallejo


Piedra negra sobre una piedra blanca




Me moriré en París con aguacero, 
un día del cual tengo ya el recuerdo. 
Me moriré en París, 
y no me corro, 
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño. 

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso 
estos versos, los húmeros me he puesto 
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, 
con todo mi camino, a verme solo. 

César Vallejo ha muerto, le pegaban 
todos sin que él les haga nada; 
le daban duro con un palo y duro 

también con una soga; son testigos 
los días jueves y los huesos húmeros, 
la soledad, la lluvia, los caminos...


César Vallejo / Los heraldos negros
César Vallejo / París, octubre 1936
César Vallejo / Piedra negra sobre piedra blanca



martes, 29 de agosto de 2017

César Vallejo / París, octubre 1936


Tulipanes
Jardines de Luxemburgo, París, 2017
Foto de Triunfo Arciniegas

César Vallejo

PARÍS, OCTUBRE 1936



De todo esto yo soy el único que parte. 
De este banco me voy, de mis calzones, 
de mi gran situación, de mis acciones, 
de mi número hendido parte a parte, 
de todo esto yo soy el único que parte. 

De los Campos Elíseos o al dar vuelta 
la extraña callejuela de la Luna, 
mi defunción se va, parte mi cuna, 
y, rodeada de gente, sola, suelta, 
mi semejanza humana dase vuelta 
y despacha sus sombras una a una. 

Y me alejo de todo, porque todo 
se queda para hacer la coartada: 
mi zapato, su ojal, también su lodo 
y hasta el doblez del codo 
de mi propia camisa abotonada.




César Vallejo / Los heraldos negros


César Vallejo


Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! 
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, 
la resaca de todo lo sufrido 
se empozara en el alma... ¡Yo no sé! 

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras 
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. 
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; 
o los heraldos negros que nos manda la Muerte. 

Son las caídas hondas de los Cristos del alma 
de alguna fe adorable que el Destino blasfema. 
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones 
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. 

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como 
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; 
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido 
se empoza, como charco de culpa, en la mirada. 

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!






viernes, 23 de noviembre de 2012

Philip Roth / Imre Kertesz / No tengo nada más que decir






No tengo nada más que decir

Philip Roth e Imre Kertesz se retiran de la literatura casi al unísono y por razones similares

¿Cuánto hay de fatiga? ¿Y de impostura?

 23 NOV 2012 - 19:33 CET



César Vallejo, el poeta peruano, escribió: “Quiero escribir, pero me sale espuma, /quiero decir muchísimo y me atollo”. Era una impostura, en realidad, una manera de empezar el poema, una forma de posponer lo que quería decir. Luego continúa, en efecto, y no precisamente diciendo espuma: “No hay cifra hablada que no sea suma, / no hay pirámide escrita, sin cogollo. / Quiero escribir, pero me siento puma…”.