Germán Alcarazu, el joven bilbaino con el que Maribel Verdú ha vuelto a las escenas de sexo
Para uno de Bilbao, no puede haber nada mejor que protagonizar una película, ‘El doble más quince’, que básicamente consiste en pasear por su ciudad junto a la actriz madrileña
Germán Alcarazu posa con el sol en los ojos y camisa de manga corta DSQUARED2.Elisa Sánchez
Asegura que “una de las etapas más bonitas” de su vida fue antes de que todo el mundo tuviera teléfono móvil, antes de que Internet nos acercase a los que están en la otra punta del mundo y nos alejase de los que están sentados enfrente. Pero Germán Alcarazu nació en 1997, así que es posible que esa etapa tan bonita sea un recuerdo, distorsionado e idealizado, de su infancia en Zorroza, un barrio del extrarradio de Bilbao. El pasado y el futuro no se perciben igual con 22 años que con cualquier otra edad (en un momento dado, recuerda una crisis personal cuando pasó “muchos años sin trabajar”, después aclara que fueron dos años) y sobre eso trata, entre otras cosas, El doble más quince.
Maribel Verdú: «Si trabajara para el espectador, estaría todo el día haciendo películas de Disney»
Regresa este viernes a la gran pantalla con 'El doble más quince', un largometraje que narra la peculiar relación entre un adolescente y una mujer que se acerca a los cincuenta
Iker Cortés
25 de febrero de 2020
Esa certeza de que las mujeres de más de cuarenta años son invisibles para la industria cinematográfica no se cumple en el caso de Maribel Verdú (Madrid, 1970). «Soy una privilegiada, porque somos cuatro las que seguimos teniendo papeles protagonistas. No hay visibilidad para este tipo de personajes», reconoce una actriz que atesora ya dos Goyas. Verdú regresa este viernes a la gran pantalla con 'El doble más quince' (Mikel Rueda), una película que narra la peculiar relación entre Eric (Germán Alcarazu), un adolescente, y Ana, una mujer a punto de cumplir los cincuenta, que está pasando por un bache en su matrimonio. Cercana y divertida, la actriz se disculpa por dar un bocado durante la entrevista: «Perdona, es que no podía más».
El fetiche de Maribel Verdú, la actriz que no ve la tele
Mariló García Martín
13 de enero de 2020
Maribel Verdú no puede pasar sin su tableta, que usa para leer guiones y ver series en ‘streaming’
No tengo ordenador”, confiesa Maribel Verdú (Madrid, 1970), “pero si pierdo el móvil me da algo: es mi contacto con el mundo”. La actriz, que estrena El doble más quince, de Mikel Rueda —en la que los protagonistas se conocen por un chat de sexo—, reconoce no tener tiempo ni para los grupos de WhatsApp (“los borro, me ponen nerviosa”) ni para el feedback de Facebook: “Me salí porque me vi superada, incapaz de responder a todos los mensajes”. Solo se la encontrará en Instagram porque “me divierte, los fans pueden ver lo que haces y las fotos son bonitas”.
Mikel Rueda estrenó en el pasado Festival de Málaga su tercer largo, 'El doble más quince', la historia de una madre de familia que contacta con un menor en un chat de sexo
Oscar Belategui
20 de marzo de 2019
Chatear tiene esos peligros. La química con un interlocutor se puede venir abajo cuando del mundo virtual se pasa al real. Es lo que le sucede al personaje que encarna Maribel Verdú en 'El doble más quince', una médica y madre de familia bilbaína con dos hijos, hastiada de su rutina matrimonial y con ganas de marcha. Primero las pilas de los juguetes acaban en el vibrador. Después, se asoma curiosa a un chat de sexo y entabla conversación con un desconocido... que en persona resulta ser un chaval de dieciséis años (Germán Alcarazu).
Mikel Rueda (Bilbao, 1980) compitió en el pasado Festival de Málaga con su tercer largometraje, una sensible aproximación a la soledad y el miedo de dos personas que conectan pese a separarles la edad y la condición social. «El tema puede parecer arriesgado, pero una vez que te metes en la película te das cuenta de que no va de eso», precisa el director. La mujer madura y el menor son, según Rueda, seres solos y perdidos. «A veces, en la vida te encuentras con alguien con el que conectas, aunque no sabes muy bien por qué. Ves un espejo en el otro. Me apetecía poner juntas la edad adulta y la adolescencia, cuando tienes toda la vida por delante y no sabes quién eres, y cuando te acercas a los cincuenta, has hecho todo lo que se supone que tienes que hacer, pero te vuelven las mismas preguntas que te hacías antes con más fuerza».
A Rueda le gustaría que 'El doble más quince' se publicitara así, como una película que aboga «por reconocer que todos tenemos miedo». Pero el juego de la cinta, una vez que los protagonistas se conocen y comienzan a pasear por Bilbao, se sustenta en el suspense de saber si, al final, se acostarán o no. «La tensión sexual está clara», admite su autor. «Desde los ensayos buscábamos la química y complicidad entre ambos. Tenía que ser creíble que una mujer como Maribel dijese: esta alma que tengo enfrente me atrae. Y que un chaval como Germán de repente se fijase en una mujer de la edad de Maribel. Quería que el espectador no supiese qué va a pasar».
Germán Alcarazu, un chico de Zorroza descubierto por Rueda en su anterior película, 'A escondidas', ya ha cumplido los veintiuno, pero resulta perfectamente creíble como desorientado adolescente de dieciséis o diecisiete años. Dejando de lado el morbo, 'El doble más quince' –el título alude a la edad de la protagonista– recuerda mucho a 'Antes del amanecer', aquella romántica crónica en la que Julie Delpy y Ethan Hawke se encontraban en un tren y paseaban durante un día por Viena sin saber si iban a volverse a ver. «La trilogía de Richard Linklater estuvo presente, el concepto de 'road movie' andando», admite Mikel Rueda, que hace tres años dirigió 'Caminan', un corto con los mismos actores y personajes que la película a modo de 'teaser' para conseguir financiación.
Un canto de amor a Bilbao
Licenciado en Comunicación Audiovisual y becado por la Diputación de Bizkaia para estudiar cine en Nueva York, Mikel Rueda comenzó trabajando en 'Vaya semanita' y en 2010 debutó con una cinta de encargo, 'Izarren Argia' (Estrellas que alcanzar). Cuatro años más tarde, compitió en el Festival de Málaga con 'A escondidas', una sutil y pudorosa historia de amor entre un quinceañero que se enfrenta a su cuadrilla al descubrir su orientación sexual y un inmigrante ilegal. La cinta, además de descubrir a Alcarazu en un casting entre 3.000 alumnos de institutos, obtuvo excelentes críticas y viajó a quince países.
Maribel Verdú con Germán Alcarazu, su compañero en el filme, y junto al director Mikel Rueda en el rodaje. / JORDI ALEMANY
Gracias a una amiga común, Bárbara Goenaga, Rueda contactó con Maribel Verdú y escribió el guion pensando en ella. «Aceptó un papel arriesgado con la cámara encima todo el tiempo y con un chaval que no tiene su experiencia. Me parece muy difícil lo que hacen los dos, ese tipo de interpretación naturalista que no siempre está valorada».
El tercer personaje de la cinta es, sin duda, Bilbao. La Ría está omnipresente en las andanzas de la pareja, en especial Zorrozaurre y los vestigios de un pasado industrial en trance de transformación. «Me gusta mi ciudad y las historias que fluyen por la Ría. En 'A escondidas' mostraba un Bilbao más escondido, de barrio. Aquí aparece el Bilbao que fuimos y el que vamos a ser, el pasado industrial y el urbano. Esa idea de que somos lo que hemos sido iba bien con los personajes».
Lejos de la postal turística –«el que no la conozca no sabrá qué ciudad es, prefería mostrar una urbe anónima»–, 'El doble más quince' es también un canto de amor a un Bilbao sin el que Mikel Rueda no concibe su oficio. «Cuando vine de Nueva York me decían que me fuera a Madrid, pero necesito estar bien emocionalmente para trabajar. Sigo queriendo contar historias de aquí».