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domingo, 5 de agosto de 2018

Famosos consumidos por la heroína


Philip Seymour Hoffman


Famosos consumidos por la heroína


La supuesta sobredosis de Demi Lovato reabre el debate sobre la crisis de los opiáceos en Estados Unidos. Philip Seymour Hoffman, Cory Monteith o Nicole Richie han sido algunas de sus víctimas

Solo en 2016, la adicción a las drogas acabó con la vida de 60.000 estadounidenses; 35.000 de esas muertes fueron por sobredosis de heroína sola o adulterada.



ANTONIA LABORDE
Washington 3 AGO 2018 - 17:00 COT

El Club de los 27 fue ungido en heroína. Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison fueron un escuadrón que batalló contra la droga que, de una manera u otra, terminó por silenciarles. Muchos otros artistas se han unido a ese viaje prematuro que acaba con el genio y el ingenio. Pero esta epidemia mortal que acecha a Estados Unidos no sabe de edades, fama o profesiones. Se trata de una crisis que ningún Gobierno ha sabido detener. En 2016, el último año del que se tienen cifras, casi un millón de estadounidenses consumieron heroína al menos una vez, una cifra que no ha dejado de crecer desde 2007, según datos de la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud. Cada vez que el debate sobre cómo frenar el consumo del opioide se adormece, un famoso estremece los tabloides y las conciencias para revivirlo. La reciente sobredosis de la cantante, actriz y exniña prodigio de Disney Channel Demi Lovato ha sido responsable de reabrir la discusión.

domingo, 22 de julio de 2018

Robin Williams, Philip Seymour Hoffman y Lauren Bacall / Juguetes rotos e irrompibles

Robin Williams

Juguetes rotos e irrompibles

Williams, Seymour Hoffman y Bacall han demostrado que el mejor efecto especial es el talento del actor

EL PAÍS
17 AGO 2014 - 17:00 COT


Juguetes rotos e irrompibles
MARCOS BALFAGÓN
Muerto Robin Williams y con Philip Seymour Hoffman (uno de los mejores actores de su generación) todavía en la memoria, ha vuelto la fatigosa muletilla del juguete roto. Cuando no se sabe nada que decir sobre el trabajo profesional de un actor que acaba de morir se resucita el título de la película de Summers y ya está todo dicho. El caso es que ni Williams ni Seymour Hoffman respondían al cliché. Eran actores respetados, con proyectos en marcha y jugosas retribuciones. Williams explotó con notable éxito sus cualidades de hombre orquesta de la interpretación y Seymour Hoffman demostró (en Antes que el diablo sepa que has muerto o en Los idus de marzo, por ejemplo) que el mejor efecto especial es el talento del actor. La maquinaria Hollywood trabaja así: exprime el talento de sus actores (de los que tienen genio), exacerba sus depresiones y destila de ellas el instante de una interpretación insuperable. No es que sean juguetes rotos; es que tienen que ser rompibles para que el cine obtenga la plusvalía actoral en la pantalla. Buena parte de la historia de Hollywood está tejida con desiertos de drogas, océanos de alcohol y galaxias de sexo (léase Hollywood Babilonia, de Kenneth Anger); es, en fin, el humus que abona la cosecha.

domingo, 2 de octubre de 2016

Hollywood rueda dos filmes sobre la vida de Truman Capote


Philip Seymour Hoffman en el papel de Truman Capote

Hollywood rueda dos filmes sobre la vida de Truman Capote

El autor de 'A sangre fría' fascina al sector del cine de EE UU



ROCÍO AYUSO
Los Ángeles 23 MAR 2005

El nombre de Truman Capote conjura numerosas imágenes. Entre ellas, la del creador de ese género que gustaba describir como "novelas reales", o la del homosexual hedonista, habitante de las noches neoyorquinas. Como dice Sandra Bullock, "la vida de Truman Capote da para millones de películas". La actriz habla con conocimiento de causa, pues forma parte de uno de los dos filmes que Hollywood está realizando sobre este autor.

lunes, 8 de junio de 2015

Eliane Brum / Nuestro mundo muere antes que nosotros


Eliana Brum

Nuestro mundo muere antes que nosotros

La vida que conocemos comienza a desaparecer lentamente, en un movimiento silencioso que se infiltra cada día, junto con aquellos que hicieron de nuestra época lo que es





La expresión más perfecta que conozco para explicar la brutalidad del azar en nuestras vidas es la de Joan Didion. Ella dijo, con una simplicidad exacta: “La vida cambia en un instante. Te sientas a cenar y la vida que conocías acaba de repente”. Joan, periodista y escritora americana, escribió esa frase en su libro El año del pensamiento mágico, en el que narra la muerte repentina de su marido y su búsqueda por comprender lo incomprensible. Durante los últimos días, Renata, la mujer de Eduardo Campos, repitió a los amigos: “No estaba en el guion”.
No podría estar en el guion. Pocos hombres planearon su carrera política de forma tan meticulosa como Eduardo Campos. Y entonces, desayuna con la familia, embarca en un avión para continuar con su primera campaña presidencial, aquella que podría llevarlo a la presidencia de Brasil no ahora, pero sí en 2018, y muere. El gesto ancho de una vida interrumpida en un instante. Antes del final de la mañana él ya no está. Y los brasileños de cualquier ideología, o sin ella, son atravesados por la tragedia. La del hombre perdido, en su momento de máxima potencia, pero también la de ser alcanzado por la fuerza de lo incontrolable. Pienso que cada uno de nosotros, o por lo menos la mayoría, sintió la corriente de viento entre las costillas, aquella que está siempre allí, pero fingimos que no existe.

El drama de quien alcanzó la promesa de una vida larga es la soledad de estar vivo en una vida que ya murió
De hecho, la muerte –repentina o penosa, como en las enfermedades prolongadas, precoz o tardía– es, como sabemos, la única certeza de nuestro guion. Un día, simplemente, ya no se está. Como en la escena del documental de João Moreira Salles en que Santiago, el mayordomo que da título a la película, cita al cineasta Ingmar Bergman: “Somos muertos insepultos, pudriéndonos bajo un cielo cruento y vacío”.

martes, 29 de julio de 2014

John Le Carré / Philip Seymour Hoffman

Philip





A partir de las visitas de Le Carré al rodaje de la adaptación cinematográfica de su novela 'El hombre más buscado’, el escritor crea un gran retrato del protagonista, fallecido en febrero



    Philip Seymour Hoffman, en un fotograma de de 'El hombre más buscado'.
    Calculo que, en total, pasé cinco horas hablando en persona con Philip Seymour Hoffman, como mucho seis. El resto del tiempo, durante el rodaje de El hombre más buscado, me dediqué a mezclarme con los demás, a observarle en el monitor y decirle después que había estado estupendo, o a no decirle nada. Y ni siquiera eso pasó muchas veces: un par de visitas al plató y un tonto papel sin diálogo que me obligó a dejarme una barba repugnante, costó todo el día rodar y produjo una imagen borrosa de alguien a quien agradecí no reconocer. En el mundo del cine, seguramente no hay nadie que resulte tan superfluo como el autor del libro original en el rodaje de la película basada en su texto, cosa que he aprendido a mi pesar. Alec Guinness me hizo el favor de pedir que me echaran del plató en el que se filmaba la adaptación de El topo para la BBC. Yo solo había querido irradiar la admiración que sentía, pero Alec dijo que mis miradas eran demasiado intensas.
    Ahora que lo pienso, Philip hizo el mismo favor a una amiga mía durante aquel rodaje de El hombre más buscado en Hamburgo, una tarde del invierno de 2012. La mujer estaba de pie a unos 30 metros de él, mirando y pasando frío, como todos los demás. Pero había en ella algo que a Philip le molestó, y pidió que la echaran de allí. Fue una reacción curiosa, curioso, casi clarividente y muy acertada, porque mi amiga es también novelista, y puede ser más intensa que nadie. Philip no lo sabía. Pero lo intuyó.

    Philip Seymour Hoffman
    El hombre más buscado


    Muchos actores fingen ser inteligentes, pero Philip lo era de verdad: culto, polifacético, artístico y brillante, con una inteligencia que te avasallaba
    En retrospectiva, no debería haberme sorprendido ese tipo de cosas en Philip porque, nada más conocerle, su intuición destacaba de manera luminosa, igual que su inteligencia. Muchos actores fingen ser inteligentes, pero Philip lo era de verdad: culto, polifacético, artístico y brillante, con una inteligencia que te avasallaba y te envolvía desde el instante en el que te cogía la mano, te rodeaba el cuello con su enorme brazo y plantaba su mejilla contra la tuya; o, si le daba por ahí, te abrazaba como un niño grande y regordete, y luego se apartaba y sonreía encantado mientras estudiaba el efecto que te había causado.
    A Most Wanted Man trailer
    Philip Seymour Hoffman con Rachel McAdams en “El hombre más buscado”, 
    película basada en la novela de John Le Carré. 
    CreditKerry Brown/Roadside Attractions

    Philip lo estudiaba todo, todo el tiempo. Era un esfuerzo doloroso y agotador, que probablemente acabó siendo su ruina. El mundo era demasiado reluciente para él. Tenía que entrecerrar los ojos o morir deslumbrado. Como Chatterton, cuando tu ibas, él ya estaba de vuelta, y, cada vez que él desaparecía, no estabas seguro de que fuera a regresar, lo mismo que decían, creo, del poeta alemán Hölderlin: que, cuando salía de una habitación, los que se quedaban tenían miedo de no volver a verle. Y si parece que es fácil decirlo a posteriori, no es así. Philip estaba quemándose vivo delante de nuestros ojos. Era imposible vivir a aquel ritmo y aguantar mucho tiempo, y de vez en cuando tenía unos destellos sorprendentes de intimidad en los que necesitaba que lo supiéramos.
    Ningún actor me había impresionado tanto como me impresionó Philip en nuestro primer encuentro: ni Richard Burton, ni Burt Lancaster, ni siquiera Alec Guinness. Philip me saludó como si llevara toda la vida deseando conocerme, y sospecho que saludaba así a todo el mundo. Pero yo sí que quería conocerle a él desde hacía tiempo. Su Capote me parecía la mejor interpretación que había visto jamás en la pantalla. Sin embargo, no me atreví a decírselo, porque con los actores, cuando se les dice qué bien estaban en un papel de hace nueve años, siempre existe el peligro de que pregunten qué han tenido de malo sus interpretaciones posteriores.

    Philip Seymour Hoffman (derecha) con Willen Dafoe (centro) y Anton Corbijn (izquierda). 
    Lo que sí le dije fue que era el único actor estadounidense al que sabía capaz de interpretar a mi personaje George Smiley, un papel que encarnó por primera vez Alec Guinness en la versión de la BBC de El topo y hace unos años Gary Oldman para la gran pantalla; claro que, como buen británico, considero que Gary Oldman es uno de los nuestros.

    Philip lo estudiaba todo, todo el tiempo. Era un esfuerzo doloroso y agotador, que probablemente acabó siendo su ruina
    Quizá recordé también que Philip, como Guinness, no era un gran amante en la pantalla, pero, por suerte, no necesitábamos preocuparnos por eso en nuestra película. Si Philip tenía que coger a una chica en sus brazos, no sentíamos el impulso de sonrojarnos y apartar la mirada como ocurría con Guinness, pero era inevitable la sensación de que estaba haciéndolo por el espectador, más que por sí mismo.
    Los responsables de nuestra película debatieron mucho si podían hacer que Philip se acostase con alguien, y resulta interesante pensar que, cuando por fin propusieron una posibilidad, tanto él como su pareja salieron corriendo. Solo cuando vieron a la magnífica actriz Nina Hoss a su lado comprendieron que estaban ante un pequeño milagro de fracaso romántico. En su papel, al que enseguida se dio más importancia, Nina es una colega enamorada de Philip, su discípula y mano derecha, y él le rompe el corazón.

    Philip Seymour Hoffman, izquierda, and John le Carré, durante el rodaje de “El hombre más buscado” .


    Era perfecto para Philip. Su papel de Günther Bachmann, un espía alemán de mediana edad a la deriva, no permitía amores duraderos ni de ningún otro tipo. Philip había tomado esa decisión desde el primer día y, para dejarlo claro, llevaba a todas partes un ejemplar manoseado de mi novela —¿qué más puede querer un autor?— para enarbolarla ante cualquiera que quería que hubiera más sexo.
    La película El hombre más buscado cuenta también con Rachel McAdams y Willem Dafoe, y se estrena estos días, con suerte, en algún cine de su ciudad [salió el viernes en EE UU], así que empiecen a ahorrar para ir a verla. Se rodó casi por completo en Hamburgo y Berlín, y en su reparto figuran varios de los mejores actores de Alemania en papeles relativamente humildes, no solo la sublime Nina Hoss (Wir Sind Die Nacht, Barbara, etcétera), sino también Daniel Brühl (Rush, Goodbye Lenin y otras).

    Resulta difícil escribir con objetividad sobre la interpretación que hace Philip de ese hombre de mediana edad que va perdiendo el control o sobre cómo perfila el rumbo de autodestrucción de su personaje
    En la novela, Bachman es un agente secreto hasta arriba de drogas. Philip sabía algo de eso. Le han trasladado a su país desde Beirut después de perder su valiosa red de espionaje debido a la torpeza o algo peor de la CIA. Vive retirado en Hamburgo, la ciudad que albergó a los conspiradores del 11-S. La sección regional de los servicios de inteligencia y muchos de sus ciudadanos viven aún avergonzados por aquello.

    William Dafoe y Philip Seymour Hoffman
    El hombre más buscado 

    La misión que se propone Bachmann es dar la vuelta a la situación: no con equipos de secuestradores, torturas con agua y ejecuciones extrajudiciales, sino mediante la hábil penetración e integración de los espías, utilizando el propio peso del enemigo para derribarlo y acabar desarmando el yihadismo desde dentro.
    Durante una elegante cena con los responsables de la película y los principales miembros del reparto, no recuerdo que Philip ni yo habláramos mucho sobre el personaje concreto de Bachmann; hablamos más en general, sobre cosas como la atención y el cuidado que requieren los agentes secretos y el papel de guías y consejeros que asumen sus jefes directos. Olvídate de los chantajes, dije. Olvídate de las bravuconerías. Olvídate de la falta de sueño, la gente encerrada en cajas, las ejecuciones simuladas y otras técnicas reforzadas. Los mejores agentes, espías, soplones, informadores o como se quieran llamar —pontifiqué— necesitan paciencia, comprensión y afecto. Me gustaría creer que le convencí con mi homilía, pero lo más probable es que estuviera pensando si podía usar alguna vez esa expresión espesa que adopto cuando estoy tratando de impresionar a alguien.
    Resulta difícil escribir con objetividad sobre la interpretación que hace Philip de ese hombre de mediana edad que va perdiendo el control o sobre cómo perfila el rumbo de autodestrucción de su personaje. Tenía un director, por supuesto. Y el director Anton Corbijn, un hombre tan culto y polifacético como Philip, es maravilloso en muchos aspectos: fotógrafo de prestigio mundial, pilar de la escena musical contemporánea y objeto, él mismo, de un documental. Su primera película, Control, en blanco y negro, es emblemática. En la actualidad está rodando una película sobre James Dean. Sin embargo, cuando le he visto trabajar, su talento creativo me ha parecido siempre introvertido y soberano. Creo que él sería el primero en reconocer que no es un dramaturgo teórico ni sabe transmitir con elocuencia lo que piensa de la vida interior de un personaje. Philip tenía que mantener ese diálogo consigo mismo, y debía de ser un diálogo macabro, lleno de preguntas como: ¿en qué momento exacto pierdo todo sentido de la moderación? O ¿por qué insisto en seguir adelante con todo esto cuando, en el fondo, sé que no puede acabar más que en tragedia? Pero la tragedia atraía a Bachmann, y a Philip, como las luces falsas a los barcos naufragados.
    Hubo un problema con los acentos. Teníamos a unos actores alemanes muy buenos que hablaban inglés con acento alemán. La opinión general era, de forma un poco arriesgada, que Philip debía hacer lo mismo. La primera vez que le oí me chirrió. No conocía a ningún alemán que hablara inglés así. Hacía algo raro con la boca, una especie de puchero. Parecía besar sus frases, más que decirlas. Pero entonces, poco a poco, empezó a hacer lo que solo saben hacer los mejores actores. Consiguió que su voz fuera la única auténtica, la solitaria, la peculiar, la que te obligaba a depender de ella en medio de todas las demás. Y cada vez que salía de la escena, como cada vez que salía su dueño, nos dejaba esperando su regreso con impaciencia y cada vez con más inquietud.
    Tardaremos mucho tiempo en conocer a otro Philip.
    © David Cornwell, 2014
    El hombre más buscado se estrena en España el 12 de septiembre.
    Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
    PESSOA





    sábado, 22 de febrero de 2014

    Carlos Boyero / No logro quitarme del corazón la desaparición de Hoffman

    Philip Seymour Hoffman

    "No logro quitarme del corazón 

    la desaparición de Hoffman"


    Carlos Boyero

    Crítico de cine

    JUEVES, 20 DE FEBRERO DE 2014

    El crítico de cine de EL PAÍS charla cada jueves con los lectores 
    de películas, libros, fútbol y todo lo imaginable.


    A qué entrenador se pareceria Woody Allen si se dedicase al futbol?
    A Guardiola, por supuesto. Pero sospecho que a Woody Allen, alguien cuya mayor ilusión hubiera sido encarnarse en las yemas de los dedos de Warren Beatty, y que adora los deportes, sobre todo el baloncesto, no debe de tener ni ligera idea de fútbol

    mu

    2. 20/02/2014 - 13:04h.
    Cuando te miras al espejo, qué ves?
    Procuro no mirarme. Por si acaso. Pero si lo hago, no me detengo demasiado tiempo en ello. Ya sabe que tengo un gran mundo interior. Para qué preocuparme de esas frivolidades.

    vaportí

    3. 20/02/2014 - 13:07h.
    ¡Hola Carlos! Ayer, me regaló un amigo, el disco "Pet Sounds" (The Beach Boys), según él, está considerado uno de los discos de pop más influyentes de todos los tiempos, una obra maestra de la música moderna. Si lo has escuchado ¿opinas lo mismo? ¿es tan fantástico como dicen? Un beso.
    No sé si influyente, pero es uno de los que me llevaría a una isla desierta. La primera vez que escuché 'Good vibrations' yo tendría 12 o 13 años. Me sigue fascinando esa canción. Es pura magia, son sonidos muy hermosos, me pongo contento cuando la escucho. Y lo hago frecuentemente.

    Carmen

    4. 20/02/2014 - 13:09h.
    Carlos, eres lo mejor del jueves. Un beso. Y sigue así.
    He tenido sueños tan agitados y me he levantado con tanta desgana, que hoy no me vienen mal los piropos. Celebro mucho alegrarle sus jueves. A ver cómo acaba el mío. Ojalá que acabe pronto.

    El Nota aguanta

    5. 20/02/2014 - 13:10h.
    Seguro que estos días se pasa horas delante del televisor disfrutando de las diferentes disciplinas de los JJ.OO de Invierno Sochi 2014: bobsleigh, curling, snowboard, skeleton...
    Es usted muy intuitivo, ya que nunca he confesado mi afición a esos deportes. Ahora en serio, páseme una botella de whisky.

    Pocho señorial

    6. 20/02/2014 - 13:13h.
    Siempre me ha extrañado que a alguien como usted, que ama la cultura más asequible, le guste el jazz, con lo intrincado que resulta a veces.
    ¿Qué es eso de la cultura más asequible? ¿Qué sabe usted de mi cultura? Me alegro de que el jazz le resulte a usted tan intrincado. Yo entiendo cristalinamente lo que me cuentan John Coltrane, Ben Western, Miles Davis, Bill Evans, Duke Ellington. No he tenido que hacer ninguna carrera para aprender a sentir el jazz. Haga usted oposiciones. Consiga una plaza fija.

    Barberina

    7. 20/02/2014 - 13:16h.
    Probablemente esté equivocada. Considero que la comedia romántica murió en 1960 con "El apartamento". ¿Podría recomendarme alguna película posterior?
    Tendría que recomendarle un centenar. Yo también utilizaba la 'boutade' cuando era adolescente. Pero me hice mayor muy pronto. ¿Tengo que contar otra vez que 'El apartamento' es la película que más me gusta en la historia del cine? Pero ni harto de copas se me ocurriría afirmar que no se han hecho buenas comedias después de ella. El término comedia no es exacto. 'El apartamento' es una tragicomedia genial.

    Joxepaximur

    8. 20/02/2014 - 13:21h.
    ¿Porque nadie escribe, hoy en día, una gran novela? Me refiero a "Los miserables" Madame Bovary" "Resurrección" etc. etc.....
    Deduzco que usted solo considera grandes novelas a las que le han fascinado a usted. Hoy el chat va de maximalismos y de pasotes. Pero no me voy a enfadar, estoy demasiado cansado. Incluso me siento generoso. Lea usted a un escritor francés que se llama Emmanuel Carrère. Y después hablamos. Yo también amo 'Madame Bovary'. Pero prefiero libros de Carrère como 'El adversario', 'De vidas ajenas' y 'Limonov' a las dos obras maestras que cita usted. ¿Me lo permite, verdad?

    Julián

    9. 20/02/2014 - 13:25h.
    ¿Ha ido a ver, o piensa hacerlo, la exposición de Cézanne en el Thyssen? Saludos
    Iré el domingo. Me gusta mucho Cézanne. Y aprovecharé también para ver la exposición de Picasso en Mapfre. Mi imagen de un domingo ideal es ver una exposición que merezca la pena por la mañana, dar un paseo por el Retiro, comer en Rafa, e ir a la primera sesión de cine. Si después veo un partido de fútbol cojonudo, el día es completo. Fíjese qué persona tan convencional soy.

    Angelo

    10. 20/02/2014 - 13:28h.
    Muy buenas, he oído que Dennis Lehane es uno de los mejores escritores de novela negra de la actualidad y las películas que están basadas en sus libros están muy bien, Carlos puedes recomendarme algunas novelas suyas que hayas leído?? Gracias, Saludos desde Valencia.
    'Cualquier otro día' me parece con diferencia lo mejor que ha escrito Dennis Lehane. La serie que protagonizan los detetives Patrick Kenzie y Angela Gennaro está muy bien, tiene personalidad y aroma. También escribió guiones excelentes para la serie 'The wire'. Sin embargo, no me gusta nada su aclamada 'Sutther Island'.

    El Nota aguanta

    11. 20/02/2014 - 13:30h.
    Hola, Carlos. ¿Utilizas el método Stanislavski para las charlas digitales de los jueves? Un abrazo y larga vida al cine.
    El método Stanislavski es una de las peores cosas que le han ocurrido a la interpretación. John Wayne, Cary Grant, James Stewart, Humphrey Bogart y Robert Mitchum jamás lo practicaron. En estas charlas utilizo el método Boyero, que no sé bien en que consiste, pero que precisa de mucha paciencia.

    Olga

    12. 20/02/2014 - 13:31h.
    Carlos, si tuviera que vivir para siempre dentro de un cuadro, ¿cuál sería? Un beso
    'Nighthakws', de Edward Hopper. Durante muchos años viví en él. Ahora me llevo mejor con la soledad.

    A por ellos

    13. 20/02/2014 - 13:33h.
    Carlos, ¿crees que en España podría pasar lo mismo que en la Ucrania actual? Yo creo que motivos tenemos, ¿no?
    Sobran los motivos. Pero tenga usted la seguridad de que nos matarán a todos. Eso sí, el poder iba a sentir provisionalmente lo que significa el acojone. Y después nos machacarían, de forma legalizada, de forma impune, con absoluta frialdad.

    Will

    14. 20/02/2014 - 13:35h.
    Hola, Carlos, cuando estás viendo una película eres de los que se levantan para ir al baño o la aguantas del tirón? Gracias.
    Con esta pregunta se cierra el capítulo dadaísta de hoy. Elemental, querido Watson: depende de la película.

    JimmyFloyd

    15. 20/02/2014 - 13:37h.
    Qué opinión le merece la novela "1984" de George Orwell y las diferentes adaptaciones cinematográficas realizadas hasta la fecha. Gracias
    No es mi libro preferido de Orwell. Me gustan más 'Rebelión en la granja' y 'Homenaje a Cataluña'. Solo recuerdo una adaptación cinematográfica de '1984'. La dirigía Michael Radford. Me aburrió.

    Comedor publico de Viena

    16. 20/02/2014 - 13:38h.
    ¿y si fuera usted insomne?
    Solo cuando pienso en usted.

    Sísifo

    17. 20/02/2014 - 13:39h.
    Buenos días, Sr. Boyero. Soy bastante más joven que Vd. y estoy harto de tanta mediocridad y ruido mediático sobre la situación actual. Me refugio en el cine y en el Atleti, que no es poco, pero algunos me tachan poco menos que de sociópata. ¿Me lo hago ver, o somos una inmensa minoría? Un saludo.
    No es usted un sociópata. Ha buscado refugios que merecen la pena, muy gratos. Y se lo dice un socio del Real Madrid. Búsquese también una mujer. O un hombre. Y un par de amigos de verdad. No necesita más.

    Ryan

    18. 20/02/2014 - 13:47h.
    Boyero, me he comprado "Léolo" en DVD sin verla. ¿Qué me voy a encontrar? Gracias, tio.
    Poesía hecha cine, una película desgarradora, trágica, salvaje y tierna. Algo que le conmocionará, que le dejará huella. "Y porque sueño no estoy loco". Lo entenderá cuando la vea. Hay tres o cuatro momentos en ella que siempre me hacen llorar. Y fíjese cómo utiliza la música. Escuche acompañando a esas imágenes 'Cold cold ground', de Tom Waits, o a los Rolling Stones con 'You can't always get what you want' mientras los niños violan a un gato. 'Léolo' es una de las impresiones más fuertes y perdurables que he tenido nunca en una sala de cine.

    Maza

    19. 20/02/2014 - 13:52h.
    Preciosa su necrológica sobre Seymour Hoffman. ¿Con quién nos quedamos ahora?¿Darín?¿Danniel Day Lewis?
    Ha citado usted a dos de los muy grandes. Curiosamente, los actores, que son los que más saben del tema, adoraban a Philip Seymour Hoffman, como veneran a Daniel Day Lewis, e imagino que también a Darín. Le juro que no logro quitarme de la cabeza ni del corazón la desaparición de Hoffman. Tengo la sensación de que ha muerto alguien muy cercano, aunque solo le viera a través de una pantalla. Y me produce ahogo saber que jamás va a volver aparecer en una película.

    David

    20. 20/02/2014 - 13:56h.
    ¿Qué le aprece el desprecio de algunos intelectuales de izquierdas muy bien situados hacia el deporte como el nuevo opio del pueblo? ¿Los pobres no tenemos derecho a desconectar de la cruda realidad nunca? Gracias y un saludo
    No es nuevo ese opio, lleva funcionando desde el principio. Yo estoy enganchado a él. Y detesto gran parte de las cosas que le rodean. Nunca me he considerado un intelectual de izquierdas. Cita usted ese concepto con el desprecio casposo que caracteriza el facherío de toda la vida. Aún estoy a tiempo para hacerme intelectual de izquierdas. Solo pensando en el asco que les provocan a ustedes.

    Voy

    21. 20/02/2014 - 13:58h.
    Qué opinión le merece el Papa Francisco? Sinceramente.
    ¿Y por qué voy a mentirle? Me tiene gratamente alarmado. No sé si es un cambio de ruta para salvar la empresa o es que este señor verdaderamente piensa y siente algunas cosas sensatas que ha dicho. Volvemos a hablar al final de su papado.

    Mensaje de despedida

    Hasta el jueves