El último ídolo de las rancheras ha fallecido este domingo a los 81 años, pero sus canciones lo vuelven eterno
Elena Reina
México, 12 de diciembre de 2021
Cómo se va a morir Vicente Fernández, si no hay un rincón del país, una cantina, un taxi, una sala de fiestas, donde no se entone el estribillo de Hermoso Cariño, Bébete esta botella conmigo al estilo Jalisco, a sufrir Por tu maldito amor y a llorar con el alma hecha pedazos. Si no se ha muerto Jorge Negrete, ni José José, ni Juan Gabriel, ni Joan Sebastian, ni Pedro Infante, ni mucho menos José Alfredo. Cómo se va a morir Chente, si sobreviven sus canciones. Si en México no hay una fiesta que acabe sin él. Si mientras se escriben estas líneas, una trompeta solitaria en mitad de la calle desafina Acá entre nos a cambio de un puñado de pesos.
El mundo de la cultura despide a Vicente Fernández: “Serás El Rey por siempre”
Desde Buenos Aires a Miami pasando por Madrid, figuras de toda la industria en español reconocen el legado del último gran ídolo de la cultura popular mexicana
David Marcial Pérez México, 12 de diciembre de 2021
El fallecimiento este domingo de Vicente Fernández a los 81 años ha provocado una ola de reacciones de parte del mundo de la cultura. El legado del último gran mariachi trasciende México y los mensajes de despedida y reconocimiento se extienden por toda la industria cultural en español, desde Buenos Aires a Miami pasando por Madrid.
Vicente Fernández me dijo que no lo dejara: Merle Uribe
CIUDAD DE MÉXICO, diciembre 12 de 2021
Tras la muerte del cantante Vicente Fernández, Merle Uribe, quien sostuvo una relación amorosa él en la década de los 80 recordó cómo fueron sus últimos encuentros con "El charro de Huentitán", a quien recordará por ser uno de sus grandes amores.
Vicente Fernández, el último rey de las rancheras, el hombre con esa voz arrolladora que permitió entender que el dolor se canta, que el despecho es verso, y que el llanto es música, murió esta mañana a sus 81 años. En tiempos de reguetón y Taylor Swift, Fernández logró demostrar hasta el final de su vida que en México, y en el resto del mundo, él se puede ir tras más de 50 años de carrera, pero la ranchera en el siglo XXI no ha muerto.
Vicente Fernández celebró sus 80 años 'extrañando los aplausos'
Aunque retirado de los escenarios, el intérprete de 'El Rey' hace algunas apariciones y canta.
EFE
18 de febrero 2020, 12:17 p.m.
El cantante mexicano Vicente Fernández cumplió este lunes 80 años de edad alejado de los escenarios pero sin olvidar sus raíces y su profundo amor por la música que lo ha arropado durante casi cinco décadas de carrera.
Vicente Fernández, 80 años del polémico y excesivo rey de las rancheras
Investigado por blanqueo de dinero del narcotráfico y famoso por sus controvertidas posturas como rechazar un trasplante de un “homosexual o drogadicto”, sigue siendo el número 1 en su género
Carlos Salinas Maldonado
México, 16 de febrero de 2020
Hubo un tiempo en que las rancheras eran las reinas de las emisoras mexicanas. Sus letras, en muchos casos melancólicas, eran un ungüento para curar los dolores causados por el desamor, cantadas a todo pulmón en cantinas, entre sorbo y sorbo de tequila, con la figura del hombre ranchero poderoso desplomado por un rechazo. Entre aquellas rancheras destacaban las canciones de Vicente Fernández, retirado ya de los escenarios, pero que llega a los 80 años con una voz inalterada y como el gran representante de un género que ahora languidece. Chente —como le llaman los mexicanos— ha mantenido viva esta herencia musical en más de 50 años de una carrera cargada de éxitos y no exenta de polémicas. “Es y seguirá siendo el número uno. En este momento no hay quien los sustituya”, dice, rotundo, Martín Urieta, compositor mexicano que ha firmado 25 canciones hechas famosas por Vicente Fernández, el rey de las rancheras.
Fernández nació en Huentitán El Alto, localizado en el Estado de Jalisco (oeste de México), famoso por la música de mariachis y la producción de tequila. Desde los ocho años, cuando recibió de regalo una guitarra, aquel chico soñaba con convertirse en intérprete de un género que ha dado nombres como los de Pedro Infante, José Alfredo Jiménez, Javier Solís y Jorge Negrete, la mayoría muertos jóvenes y en la cumbre de sus carreras. De adolescente siguió el sueño cantando en eventos familiares y en restaurantes, con una voz que apabullaba, un canto hondo que en las próximas décadas se convertiría en acompañante de todo jolgorio, fiesta de pueblo, desfile de caballos, encierros taurinos o velada de despecho de México y más allá de sus fronteras. En Centroamérica, por ejemplo, Fernández es idolatrado, visto como el mayor exponente de la cultura ranchera, asociada a las haciendas ganaderas, dominada por hombres fuertes, vestidos de sombreros de ala ancha, vaqueros ajustados y botas puntiagudas y que a la vez aman los palenques, con esas peleas de gallo también cantadas por Fernández. Pura testosterona.
Vicente Fernández, durante una actuación.GETTY
No fue un inicio fácil. El joven Fernández se unió a grupos locales y tocó las puertas de disqueras y emisores importantes del México de finales de los años cincuenta y principios de los sesenta del pasado siglo, una época de oro para la música y el cine, que marcaba el paso en Latinoamérica. Fue en 1965 cuando la emisora CBS (hoy Sony Music) le abrió las puertas y con ello el camino al éxito. En 1976 se empotró irremediablemente en el corazón de los mexicanos, con una canción de desamor: aquel “Volver, volver a tus brazos otra vez” fue el golpe que necesitaba para ocupar su lugar en el Olimpo de la música folclórica mexicana. Hasta la fecha ha grabado más de 80 discos de los que ha vendido más de 70 millones de copias. Su palmarés recoge dos premios Grammy, cuatro Grammy Latino y seis Billboard. Cuenta con su nombre grabado en el Paseo de la Fama de Hollywood, al lado de figuras como Louis Armstrong o Frank Sinatra. De hecho, el diario estadounidense The Houston Chronicle lo bautizaba en 1991 como “el Sinatra de la música ranchera.” El periódico lo definió como “el cantante supremo, el hombre que hizo las cosas a su manera”.
Y debido a esa forma de vivir la vida, a su manera, también ha protagonizado polémicas. En España las autoridades iniciaron en 2013 una investigación sobre blanqueo de dinero del narcotráfico colombiano a través de distintos eventos: determinaron que los narcos colombianos pudieron blanquear hasta cinco millones de euros en la gira de despedida del charro mexicano, aunque no se determinó la implicación de Fernández en este caso. Él también ha hecho comentarios polémicos, como cuando en su concierto de despedida en México en 2016, ante más de 100.000 personas, dijo lo siguiente en caso de encontrarse un día cara a cara con Donald Trump: “Le voy a escupir la cara y le voy a mentar la madre”. Fernández ya en 2016 había publicado un corrido con el que mostraba su apoyo a la entonces candidata demócrata Hillary Clinton. “Señora Clinton, estoy aquí para pedirle que cuando llegue a la presidencia no se olvide de todos mis hermanos mexicanos y latinoamericanos”. Tampoco escondía, para decepción de muchos de sus seguidores en Venezuela, su admiración por el fallecido Hugo Chávez, a quien visitó en Miraflores en 2012 y con quien cantó Lástima que seas ajena, uno de sus grandes éxitos. El año pasado protagonizó su más reciente polémica, al afirmar que rechazaba recibir un trasplante de hígado por si el donante era “homosexual o drogadicto”.
Vicente Fernández, en el centro, acompañado de su nieto Alex Fernández y su hijo Alejandro Fernández, durante la gala de los Grammy Latino del pasado noviembre, en Las Vegas (Nevada, EE UU).CHRIS PIZZELLO (GTRESONLINE)
La relación con su familia también ha tenido altibajos. Muy documentados han sido los desencuentros con su hijo, Alejandro, apodado El potrillo, con quien ha tenido varias discusiones y a quien ha regañado públicamente por no hacer las cosas como el padre esperaba. A Vicente no le gusta, entre otras cosas, que su vástago se haya pasado a la música pop. La desavenencia parece haber terminado el año pasado, cuando ambos compartieron escenario, junto al hijo de Alejandro, en la ceremonia de los premios Grammy. El potrillo, a su vez, vive una vida de excesos marcada por el alcohol: en 2018 fue desalojado de un vuelo por negarse a ponerse el cinturón y apagar su móvil, ha cantado borracho en los conciertos y protagonizado peleas en bares de la capital mexicana.
En febrero otro de los hijos de Vicente Fernández, de mismo nombre, fue señalado de haber agredido a su exesposa, Karina Ortegón, aunque él negó esas acusaciones en una entrevista con la televisión mexicana. Pero el momento más angustioso que ha vivido la familia Fernández ocurrió en 1998, cuando Vicente hijo fue secuestrado durante 121 días, le mutilaron tres dedos y lo liberaron después del pago de una suma millonaria.
Aunque en México Vicente Fernández es un artista idolatrado, también cuenta con sus detractores. Gustavo Alvite, locutor y promotor musical, muestra su repudio al hombre con el que, dice, trabajó durante 40 años. Al ser consultado por este diario, Alvite respondió: “no tengo el menor interés de hablar de esa persona. Ya le hice el caldo gordo hablando mejor que bien y trabajando para él más de 40 años, para que ahora se revele como el ser ingrato y egoísta que siempre fue. He decidido ya no ser el apologista de quien no lo merece”.
Quien sí sigue alabándolo es Martín Urieta. El autor de 25 canciones hechas famosas por Fernández considera que él es el último gran representante de la música ranchera mexicana. “Ni Solís, Infante o Negrete tuvieron la fortuna de enfrentarse a las leyes del tiempo. Vicente los superó y no hay alguien que lo sustituya. Su voz está intacta a los 80 años y no podemos saber si Infante, por ejemplo, continuaría igual a la misma edad. Este es un mérito grande de Vicente: permanecerá como el número uno.” Urieta visitó hace unos meses a Fernández en su rancho y dice que a pesar de haber sufrido cáncer y a las intervenciones médicas a las que ha sido sometido, el músico está en buen estado. Hasta cantó para él y otros amigos. “Está prácticamente descansado, cantando como nunca. Está desperdiciando ese vozarrón que tiene al haberse retirado”. El rey, dice Urieta, debería, como lo afirma su gran éxito, volver, volver, volver.
Carlos Salinas Maldonado
Redactor de la edición América del diario EL PAÍS. Durante once años se encargó de la cobertura de Nicaragua, desde Managua. Ahora, en la redacción de Ciudad de México, cubre la actualidad de Centroamérica y temas de educación y medio ambiente.
Vicente Fernández en un concierto en 2009.CLAUDIO CRUZ (AP)
Vicente Fernández
La voz ranchera del amor que duele
A sus 76 años, el máximo exponente de la canción vernácula en México se despide a lo grande de medio siglo de carrera
Priscila Navarrete
México, 16 de abril de 2016
Unas grandes patillas blancas a juego con la cabellera bajo un sombrero de charro contrastan con unas cejas y un bigote negro azabache. De la boca de Vicente Fernández salen las letras más dolorosas de un mal amor, mientras el mariachi desgarra las cuerdas y se acaba el aire en las trompetas.
Y entonces empieza a cantar: Acá entre nos quiero que sepas la verdad, no te he dejado de adorar... Esta escena no tiene un tiempo definido. Chente puede presumir de ser uno de los cantantes de ranchera que ha permanecido en el imaginario colectivo de varias generaciones desde que lanzó su carrera en 1966, cuando consiguió un contrato musical con CBS México, hoy Sony Music.
A Fernández se le considera entre los cuatro grandes reyes de la ranchera en México, al lado de Jorge Negrete, Pedro Infante y Javier Solís. A los tres, la muerte les arrebató su carrera de golpe, antes de los 45 años. El Charro de Huentitán fue el heredero natural de la silla que dejaba vacía la partida de Javier Solís. “Es duro que se tuviera que morir un ídolo para que se me abrieran las puertas”, recordó Chente en una entrevista con la revista Quién.
El Charro de Huentitán conoció el verdadero éxito 10 años después de lanzar sus primeras canciones y conciertos enfundado siempre en un apretado traje de mariachi y un sombrero con gran solapa. Volver, volver, una canción que habla sobre el deseo de reconciliación con un viejo amor, catapultó internacionalmente a Chente.
Como era natural en la época, Vicente Fernández también protagonizó varias películas como parte de su formación como estrella. Haciendo siempre de papeles de hombre humilde, del campo y trabajador, el cantante llegó a filmar más de 30, entre las más conocidas: La Ley del Monte, Tacos al carbón o El albañil.
Con más de 80 discos grabados, Chente ha sido reconocido no sólo por el público que no se cansa de cantarle al amor adolorido, también por la industria musical. Con 50 años de carrera y más de 70 millones de discos vendidos, ha conseguido dos Grammy (2010 y 2015), cuatro Grammy Latino (2002, 2010, 2011 y 2013) y seis Billboard (2000, dos en 2010 y tres en 2012). Además, el charro de Huentitán tiene reservado un espacio en el Paseo de la fama de Hollywood con una estrella que desveló en 1998. El nombre de Vicente Fernández está grabado en la pasarela al lado del grandes figuras de la música como David Bowie, Louis Armstrong o Frank Sinatra.
Vicente Fernández en un concierto en Zacatecas.NOTIMEX
Vicente Fernández ha sabido ganarse al público también porque comparte su vida personal. Desde 1963 está casado con María del Refugio Abarca, Cuquita, y tiene cuatro hijos: Vicente, Gerardo, Alejandra y Alejandro, este último, el más famoso de los cuatro. La periodista de espectáculos Paty Chapoy cuenta que cuando le preguntan a Chente la razón por la que su matrimonio ha durado tanto tiempo, el charro no duda en responder que todo ha sido la paciencia de su esposa.
Uno de los episodios más dolorosos que Fernández ha tenido que compartir con sus seguidores fue el secuestro en 1998 de su hijo mayor, Vicente, quien estuvo privado de la libertad por 121 días y al que liberaron después del pago de un rescate millonario, aunque le mutilaron dos dedos. “Tenía ganas de matar a los secuestradores, y soy católico, eh”, admitió el charro en una entrevista para Televisa.
Chente ha compartido el micrófono con diversos artistas y políticos. El presidente venezolano Hugo Chávez se consideraba un gran fan del mexicano y en 2012 lo recibió en Miraflores y entonó junto con él Lástima que seas ajena. También ha hecho duetos con Tonny Bennett, Julio Iglesias o Rapahael.
Tras toda una vida de éxitos, Vicente Fernández ha decidido decir adiós definitivamente a los escenarios. Chapoy comenta que el charro tuvo tan bien pensada su carrera que dejó de filmar películas a cierta edad para que el público le recuerde siempre joven y que incluso tiene grabados varios temas inéditos para seguir tirando de su fama aún cuando ya no esté activo. La periodista de espectáculos lamenta un poco la decisión de Chente de dejar su carrera, aunque lo comprende. “Resulta triste, pero tenemos que entender que es una persona que ya dio más de lo que quiso”.
Chapoy considera que actualmente no hay alguien que pueda llenar el lugar de Fernández y piensa primero en Alejandro Fernández, aunque no está muy convencida pues el vástago del charro se desvía a cantar pop también. En una entrevista con Televisa, Vicente Fernández reconoce que no estuvo contento con la decisión de su hijo de pasarse al pop, pues, le dijo, ellos eran los representantes de la mexicanidad en todo el mundo.
Aunque no es la primera vez que se despide -ya había anunciado su retiro en 2012-, esta, si es la definitiva, será la más grande. El sábado, Vicente Fernández cantará ante más de 100.000 personas en el Estadio Azteca, un escenario que ha visto no solo la mano de Dios de Maradona o a Pelé celebrar la tercera Copa del Mundo para Brasil, también ha recibido a artistas como U2 o Michael Jackson. Y si es verdad que Chente no deja de cantar mientras el público no deje de aplaudir, la noche del 16 de abril podría prolongarse hasta el alba del domingo.