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domingo, 23 de junio de 2019

Peter Brook / En pie y brillando






El director teatral Peter Brook, en los teatros del Canal de Madrid, en 2016.
El director teatral Peter Brook, en los teatros del Canal de Madrid, en 2016. SAMUEL SÁNCHEZ

Peter Brook, en pie y brillando

'Punta de la lengua. Reflexiones sobre el lenguaje y el significado', lo más reciente del gran director de escena, se publica en español



Marcos Ordoñez
19 de junio de 2019

La estupenda editorial Continta me tienes se ha marcado el detalle de publicar Punta de la lengua. Reflexiones sobre el lenguaje y el significado, lo más reciente del gran Peter Brook, coincidiendo con su premio Princesa de Asturias de las Artes. Diana Luque firma la traducción. El original (Tip of the Tongue. Reflections on Language and Meaning) apareció en Nick Hern Books hará un par de años. El subtítulo huele un poco a lata, pero si han leído a Brook sabrán que nunca es aburrido. De entrada, es un libro condensadísimo, de apenas 100 páginas: parece un breviario. Corro a tomar notas, porque todo se aprovecha, desde la frase que acuñó cuando era muy joven y sigue siendo uno de sus lemas —“No des nada por sentado. Ve y compruébalo tú mismo”—, con este colofón: “Hay que permanecer en lo concreto, lo práctico, lo cotidiano, para encontrar indicios de lo invisible a través de lo visible”. Tiene mucho mérito, viniendo de un hombre que ha cumplido 94 años. Insisto: así son sus libros, breves, precisos, con humor, con preguntas que disparan el pensamiento. Hay una parte central acerca de las relaciones entre el francés y el inglés. Cosas que nunca pensé: para Brook, el idioma francés es “tan rápido, tan ágil, tan ligero, porque es la expresión de una inteligencia afilada como un estoque”. Y me encanta que a la hora de citar a un gran intérprete, elija a Madeleine Renaud, “máximo exponente del francés hablado de nuestra época”, a la que conoció a poco de llegar a París en los setenta, de la mano de Micheline Rozan y Jean-Claude Carrière (en ese tiempo las relaciones eran como cerezas).
Las 30 líneas que le dedica son una delicia. Extraigo: “Podía hablar a la velocidad del rayo y, aún así, permitir que quien escuchara sintiese y entendiera la individualidad excepcional de cada palabra. Beckett escribió para ella Pas moi”. Y me encanta leer que el tempo tan veloz de la Renaud “procede del espacio que solo la relajación puede dar”. Más tarde, a propósito de la actuación, escribe que “en cada representación, un actor debe volver siempre al estado de no saber lo que viene después”. Parece una nueva paradoja, pero creo entenderla, sobre todo cuando retorna a su clásico del espacio vacío, tan malentendido. Brook habla de cuando necesitó huir de una tradición cuyas costumbres enraizadas habían llenado la escena de pesadez: “Demasiada imaginería, demasiados decorados” que (esta frase también me encanta) “atascaban la imaginación”. Poco más tarde añade: “Hay momentos poco frecuentes en teatro, en los que un sentimiento profundo, compartido por actores y público, detiene todo en un silencio vivo: ese es el espacio vacío supremo”. Antes de apagar la luz atrapo dos aforismos casi refulgentes. Uno: “El teatro existe para que lo no dicho pueda respirar y pueda sentirse una cualidad de vida que dé un motivo a la lucha interminable”. Dos: “Cuando los tiempos son negativos, solo hay una corriente que va secretamente contra la marea: lo positivo”. Olé, maestro.

EL PAÍS




Peter Brook / «No estoy orgulloso de mí, no me considero un logro»


PETER BROOK

Peter Brook «No estoy orgulloso de mí, no me considero un logro»

El británico, uno de los grandes del teatro del siglo XX, fue ayer galardonado con el premio Princesa de Asturias de las Artes

Inés Martín Rodrigo
29 de abril de 2019

La vida es puro teatro, y de eso sabe bastante Peter Brook (Chiswick, Londres, 1925). El británico, uno de los grandes de la dramaturgia del siglo XX, fue ayer reconocido con el premio Princesa de Asturias de las Artes 2019. Sucede en el palmarés del galardón al cineasta Martin Scorsese. El jurado, presidido por Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, y del que formaban parte, entre otros, Catalina Luca de Tena, presidenta-editora de ABC, el actor y dramaturgo José María Pou o el compositor y músico José María Cano, considera a Brook un «maestro de generaciones» y «el mejor director teatral del siglo XX».
En el acta del fallo, hecho público ayer en Oviedo, se destaca, también, que el británico abrió «nuevos horizontes a la dramaturgia contemporánea, al contribuir de manera decisiva al intercambio de conocimientos entre culturas tan distintas como las de Europa, África y Asia», así como la pureza de sus puestas en escena, «fiel a su concepto de espacio vacío». Brook, que recibió la noticia en Suiza, donde a sus 94 años está terminando su último proyecto teatral, titulado «Why», confesó poco después a ABC estar «muy contento» con el galardón, que considera «un gran placer».

Peter Brook / El último gigante



Peter Brook, el último gigante

Imposible tratar de resumir en pocas palabras una trayectoria como la de este patriarca de 94 años


Marcos Ordoñez
24 de abril de 2019

Imposible tratar de resumir en pocas palabras una trayectoria como la de Peter Brook, un patriarca de 94 años, cada vez más sabio, esencial y transparente. Se trata, pues, de atrapar “algunos momentos de gracia” de los tantísimos que nos ha regalado. Muchos no le descubrimos en el teatro sino en el cine, en aquel Marat-Sade con casi el mismo reparto de la Royal Shakespeare y del que vuelven ahora la perturbada melancolía de Glenda Jackson y los helados fuegos de Ian Richardson y Patrick Magee. Regresan libros como El espacio vacío, que Península publicó en 1969, a un año de la edición británica: un ensayo que sigue siendo vivísimo y capital. De repente, en 1983, se inaugura el Mercat de les Flors, que se convertirá en la sede barcelonesa de Brook, con aquella Tragedia de Carmen presentada en Bouffes du Nord y que parecía acabada de componer. ¿Y cómo pretender abrazar de nuevo las nueve horas del Mahabharata, que parecía narrarse por primera vez ante nosotros en Aviñón a lo largo de nueve horas, del mismo modo que salió el sol en la cantera Callet como la perfecta clausura de un relato? La vimos de nuevo en el Mercat, y volvimos a Aviñón para aplaudir, en 1991, en Les Taillades, aquella Tempêteen la que Calibán (David Bennent) era un niño furioso y el Próspero de Soutigue Kouyaté recordaba una estatuilla de Giacometti que hubiera cobrado vida.

Peter Brook / Premio Princesa de Asturias de las Artes

Peter Brook


El director teatral británico Peter Brook, premio Princesa de Asturias de las Artes

Leyenda de la escena mundial, sus míticos montajes 'Marat-Sade' y 'Mahabharata' marcaron un antes y un después en la historia del teatro

RAQUEL VIDALES
24 de abril de 2019

El creador teatral Peter Brook (Londres, 1925), gran renovador de la escena mundial, ha sido distinguido hoy con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2019 por su condición de “maestro de generaciones”. “Considerado el mejor director del siglo XX”, según el fallo del jurado, “abrió nuevos horizontes a la dramaturgia contemporánea, al contribuir de manera decisiva al intercambio de conocimientos entre culturas tan distintas como las de Europa, África y Asia”. Es la cuarta persona ligada a las artes escénicas que recibe este galardón, después de Fernando Fernán Gómez (1995), Vittorio Gasmann (1997) y Núria Espert (2016). En declaraciones a la agencia Efe, Brook ha calificado el premio de "regalo caído del cielo".

Entrevista a Peter Brook


PETER BROOK


Peter Stephen Paul Brook (Londres 1925), director, cineasta, escritor, pintor, pianista y hombre de teatro hasta la médula, es un gigante de la cultura mundial. Pero lo suyo, es puro teatro. Un teatro que el pope de la escena ha ido sublimando con el tiempo. Director artístico de la Royal Opera House de su ciudad natal con 22 años, poco después se enfrentaba en las tablas de la Royal Shakespeare Company con nombres míticos como los de Laurence Olivier, John Gielgud o Vivien Leight. Cineasta, en el recuerdo quedan “Moderato Cantabile”, “El señor de las moscas” o títulos filmados de sus propios montajes teatrales, con “Marat-Sade” a la cabeza.