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lunes, 18 de julio de 2016

Les Murray / Espacio Trampa Alta Velocidad


Les Murray
Espacio Trampa Alta Velocidad
Traducción de Charles Olsen y Miguel Ángel Arcas

A casa desde el pueblo a toda velocidad
en la lluviosa oscuridad. Nos precipitábamos
por las estrechas carreteras de entonces.
Un camión pisándonos los talones, salta, enciende los espejos,
fresas gemelas mantuvieron tenues nuestras luces

y nuestro carril amurallado
por árboles de corteza espumosa. Sin poder evitarlo
de repente salió de entre los troncos un cuadrúpedo
de cuello ancho, hocico y astas, contemplando con calma
el juego de velocidad y contra-velocidad.

Sus pezuñas se clavaron en el asfalto
y nuestra pequeña estancia se precipitó hacia una descabezamiento
o a ser tragada por la alta proa del camión.
Ningún salto en picado desde mi asiento me lanzaría
lo suficientemente abajo para evitar el giro de grúa de aquella cabeza

y su inminente carnicería y vidrio.
Pero desapareció.
Esa quijada monstruosa debería haber reculado
de un solo trago para concederme la supervivencia.
Mi cerebro aún estaba lleno de labio grasiento,

del baboso rumiante. En todo excepto en la realidad
había ocurrido el hachazo explosivo.
El cristal fantasmagórico y los escupitajos de lluvia seguían saliendo
desde mi rostro hasta el hombre
que con la fuerza de sus manos había tenido que

evitar un volantazo.





Les Murray / Poesía y religión


Les Murray

Poesía y religión

Traducción de Abraham Gragera

Las religiones son poemas. Hacen confluir
nuestra vigilia y nuestros sueños, nuestras emociones,
instintos, nuestros gestos innatos, nuestro aliento
en el único todo concebible: la poesía.
Nada de lo dicho fue soñado más allá de las palabras
y nada es verdadero hasta que no figura en ellas.
Un poema, al lado de una religión organizada,
es como la breve noche de bodas de un soldado,
por la que ha de vivir y de morir. Pero esta es una pobre religión.
La plena religión es el poema largo que amorosamente se repite:
como cualquier poema, ha de ser completo, inagotable,
con giros que nos hagan preguntarnos ¿por qué hizo esto el poeta?
No se puede rezar una mentira, dijo Huckleberry Finn:
no se puede poetizar con otra. Es el mismo espejo:
mudable, oblicuo, que llamamos poesía,
y que una vez centrado, llamamos religión,
y dios es la poesía atrapada en cualquier religión,
atrapada, no presa: atrapada como en un espejo
que él atrae, siendo en el mundo lo que la poesía
es al poema, una ley contra su clausura.
Siempre habrá religión en torno mientras haya poesía
o mientras falte. Ambas son un don, e intermitentes,
como el vuelo de esos pájaros –palomas moñudas, rosellas multicolor−
que cierran las alas, las baten, y las cierran de nuevo.