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sábado, 28 de octubre de 2017

James Atlas / La sombra en el jardín / Reseña de Antonio Muñoz Molina


James Atlas

LA SOMBRA EN EL JARDÍN

Vida de biógrafo

James Atlas emprendió la biografía de Bellow impulsado por la admiración. El entusiasmo se enfrió con el paso de los años y de su conocimiento de las mezquindades del personaje


ANTONIO MUÑOZ MOLINA
27 OCT 2017 - 09:07 COT


Cada vida humana es improbable y única. Cada una es un misterio. Henry James escribe: “Nunca pienses que puedes decir la última palabra sobre alguien”. James Atlas corrige: “Tampoco la primera”. James Atlas sabe de qué habla. Ha dedicado una gran parte de su vida a averiguar las vidas de otros. Cuando era todavía muy joven se puso a escribir la biografía del poeta Delmore Schwartz, que había aparecido como un cometa en la literatura americana de los últimos años treinta, y que en poco más de una década se hundió en el alcoholismo y la enfermedad mental y murió de un ataque al corazón en un hotel para desahuciados de Nueva York, en la periferia sórdida de Times Square. Atlas era un universitario joven enamorado de la literatura y de esa gran escuela anglosajona de la biografía. En Oxford había estudiado con Richard Ellmann, probablemente el mejor biógrafo literario del siglo, el que contó con tanta erudición como sensibilidad estética y pulso narrativo la vida de James Joyce.

jueves, 29 de junio de 2017

Lecturas para el verano / Literatura traducida


Ilustración de Mauruce Sendak

Lecturas para el verano

Literatura traducida



PATRICIO PRON
28 JUN 2017 - 04:19 CDT


Homo Poeticus. Danilo Kis.


Homo poeticus

Autor: Danilo Kiš. Traducción de Luis Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek

Edita: Acantilado

Acerca de los puntos cardinales suele decirse que son tres (Norte y Sur), pero una afirmación similar y no menos acertada sería que son nueve: la literatura, los sueños, el humor, los espíritus, la amistad, el pasado, el presente y el futuro. Del primero de ellos se ocupa magistralmente Danilo Kiš en esta selección por la que desfilan Jorge Luis Borges, Roland Barthes, Charles Baudelaire y Lautréamont, pero también las ideas y las prácticas de uno de los narradores europeos más importantes del siglo XX.

Noches sin noche y algunos días sin día. Michel Leirirs.


Noches sin noche y algunos días sin día

Autor: Michel Leiris. Traducción de David M. Copé

Edita: Sexto Piso

Michel Leiris adquirió el hábito de tomar nota de sus vivencias oníricas en 1923; sin embargo, pronto descubrió que éstas no servían para la “novela de aventuras” que tenía pensado escribir con ellas: a cambio, lo que publicó bajo el título de Noches sin noche y algunos días sin día es algo bastante más interesante, una invitación a vivir con los ojos cerrados.

Santos y eruditos. Terry Eagleton.


Santos y eruditos.

Autor:Terry Eagleton. Traducción de Teresa Arijón

Edita: El Cuenco de Plata

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento”, el revolucionario irlandés James Connolly recuerda la época en que frecuentó a Ludwig Wittgenstein y a Nikolai, el hermano de Mijaíl Bajtín; si el sentido de la ficción es detener el tiempo (como sucede aquí), también lo es contribuir a la discusión de ideas, y hay muchas en este libro; también mucho humor, algo nada sorprendente si se considera detenidamente la obra del gran (y muy serio) ensayista que Eagleton es.

Lo que dicen las mesas parlantes. Víctor Hugo.


Lo que dicen las mesas parlantes

Autor: Victor Hugo. Traducción de Cloe Masotta Lijtmaer

Edita: Wunderkammer

El autor de Los miserables y de Nuestra señora de París fue introducido al espiritismo por Delphine de Girardin en septiembre de 1853. Lo que dicen las mesas parlantes lo muestra “comunicándose” con William Shakespeare, “El Océano”, Jesucristo, “La Muerte” y Platón, casi siempre con resultados calamitosos para todas las partes, incluida la de ultratumba.




Diario de Sintra. Stephen Spender, Christopher Isherwood y W. H. Auden.


Diario de Sintra

Autor: Stephen Spender, Christopher Isherwood y W. H. Auden. Traducción de David Paradela

Edita: Gallo Nero

Stephen Spender, Christopher Isherwood y W. H. Auden fueron tres de los escritores ingleses más importantes del siglo XX y fueron amigos. En 1935 se instalaron en una casa en Sintra, donde escribieron este diario colectivo; en él hay un anhelo de libertad compartido, pero también varios dramas y la constatación de que ni siquiera las mejores amistades sobreviven a las pruebas de la política y del tiempo, mucho menos las amistades entre escritores.

Una visita a Voltaire y Rousseau. James Boswell.


Una visita a Voltaire y Rousseau

Autor: James Boswell. Traducción de José Manuel de Prada-Samper

Edita: Mondadori

A falta de otros talentos (que tuvo), el más importante del que dispuso Boswell fue el de saber rodearse: conoció a muchas personas y, casualmente, casi todas ellas eran famosas. A su amistad con el Dr. Johnson le debemos una de las obras más importantes de la literatura, su Vida de Samuel Johnson; pero sus visitas a Voltaire y a Rousseau son igualmente extraordinarias.

George Orwell fue amigo mío. Adam Johnson.


George Orwell fue amigo mío

Autor: Adam Johnson. Traducción de Carles Andreu

Edita: Seix Barral

Los personajes de George Orwell fue amigo mío son nuestros contemporáneos (también) en su incapacidad de comprender qué sucede a su alrededor; son los relatos de ficción más lúcidos sobre el presente que se hayan podido leer en unos meses en los que se han publicado otros muy buenos libros de cuentos, como los de Edith Pearlman y (un rescate) En el corazón del corazón del país, de William H. Gass.

viernes, 17 de julio de 2015

Antonio Muñoz Molina / Disparando a la brisa

Disparando a la brisa

Dos libros muy distintos que acabo de leer tienen el hilo común de las amistades caminadas y conversadas


Antonio Muñoz Molina
17 de julio de 2015

Los mejores pensamientos son los pensamientos caminados, dice Nietzsche. Pero son mejores todavía los pensamientos caminados y conversados; los que brotan no de la solitaria divagación, sino del intercambio entre dos inteligencias caldeadas por la amistad, aguzadas por el hábito de la disputa cordial y exigente. Admiramos las Ensoñaciones del paseante solitario, de Rousseau, pero también nos damos cuenta de cómo la soledad puede aproximarse a la obsesión y al delirio. En La vida de Samuel Johnson, de James Boswell, hay tanta inteligencia y tanta capacidad de observación y escrutinio como en las mejores páginas de Rousseau, pero hay también agitación, alegría, burla, picaresca, disfrute de la vida y sobre todo, junto al impulso caminante, el caudal continuo de las conversaciones, la comedia de las voces humanas mezclada a los ruidos que intuimos aunque no los oigamos, el de los vasos y las carcajadas de los bebedores en una taberna, el de la cena en un reservado, el de la ciudad, Londres, por la que andan siempre de un lado a otro el doctor Johnson y su discípulo Boswell, y en torno a ellos los amigos con los que se encuentran y los desconocidos con los que traban alegremente una conversación.