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jueves, 12 de mayo de 2016

Manuel Lopera / Las horas grises de Pablo Montoya

Pablo Montoya
Medellín, 2015
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Las horas grises

de Pablo Montoya


Pasajes de la vida del hombre que llegó a la consagración literaria sin que nadie lo notara. Montoya acaba de reunir tres libros en Terceto y sigue esperando el monto del premio Rómulo Gallegos.

POR MANUELA LOPERA

MEDELLÍN, 17 DE ABRIL DE 2017


Pablo está en una habitación del San Marco, un hotel de tres estrellas en La Plata, Argentina. Viajó para dictar un seminario de literatura colombiana. Son las 11:00 de la mañana del 4 de junio de 2015 y acaba de enviar un informe de tesis. Recibe un correo de Gabriel Iriarte, su editor.
—Maestro, te ganaste el Rómulo Gallegos, todavía no es oficial, acaban de notificarme.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Esteban Carlos Mejía / Pablo Montoya, un ejemplo a seguir

Pablo Montoya
Medellín, 2015
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Esteban Carlos Mejía

Pablo Montoya, ejemplo a seguir

Esteban Carlos Mejía
LA FERIA DEL LIBRO DE BOGOTÁ ES un portento, a veces sin cabeza. La Fiesta del Libro en Medellín es desenfadada.


El Espectador
28 de agosto de 2015

Ulibro, la feria del libro de Bucaramanga, busca ser la menos provinciana de todas. En 2015 llegó a su decimotercera versión, siempe organizada por la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB.
¿Por qué digo que es la menos provinciana? Por su apertura mental y democrática. En los últimos años ha traído a tres Nobel (Rigoberta Menchú, Óscar Arias y J. M. Coetzee) y a un Nobel alternativo (Manfred Max-Neef). Y a Savater, Monsiváis, Bastenier, entre otros. Este año invitaron a Ángela Patricia Janiot, la exreina de belleza que prefirió volverse periodista y no muñequita de farándula, y a Miguel Litín, director de cine chileno, cuya mítica película El chacal de Nahueltoro, de 1969, aún estremece mis neuronas con la brutalidad de la historia, la transparencia del relato y la contundencia de las imágenes en blanco y negro, desabrochadas y antihollywoodescas.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Pablo Montoya / Escritorazo

Pablo Montoya
Medellín, 2015
Fotografía de Triunfo Arciniegas
Pablo Montoya, escritorazo


Esteban Carlos Mejía
Si escribir es un arte, ¿cuál vendría siendo su ecuación? Habrá una por cada escritor, supongo. La mía es fácil de enunciar y difícil de practicar. E = t + o. Escribir = talento + oficio.
Por: Esteban Carlos Mejía

¿Talento? Unos más, otros menos, casi todos somos capaces de narrar las cosas de la vida. ¿Oficio? Oficio es escribir y tachar, reescribir y borrar, escribir y reescribir, leer y releer, percibir y no juzgar y sintetizar, y volver a escribir sin prisa y sin pausa hasta que la vaina quede como debe quedar. A Pablo Montoya (Barrancabermeja, 1963), ganador del Premio Rómulo Gallegos 2015, la ecuación le queda chiquita pues le sobran talento y oficio.

jueves, 11 de junio de 2015

Pablo Montoya / El despertar de la novela histórica


Pablo Montoya
El despertar de la novela histórica

El Premio Rómulo Gallegos otorgado al escritor colombiano Pablo Montoya confirma el buen momento por el que atraviesa el género histórico.


Pablo Montoya, de 52 años, obtuvo el premio Rómulo Gallegos por ‘Tríptico de la infamia’, un historia sobre tres pintores que son testigos de los horrores del siglo XVI por culpa de la religión y la ambición. El próximo 2 de agosto recibirá la distinción en Caracas, Venezuela.



Tríptico de la infamia, la novela que le mereció esta semana el Premio Rómulo Gallegos al escritor Pablo Montoya, iba a llamarse en un principio Los pintores. Bajo ese nombre Montoya presentó este proyecto de novela histórica a concursar en la beca de creación artística de la Alcaldía de Medellín y se llevó el premio. Corría 2007.

“Cuando uno es jurado tiene que ser lanzado y decir ‘esta es mi carta ganadora’. Eso hice con los otros dos jurados, les dije ‘yo tengo la novela ganadora, se llama ‘Los pintores’, y ellos coincidieron en que les había encantado –cuenta el escritor Esteban Carlos Mejía, conocedor y admirador de la obra de Montoya–. La premiamos sin saber de quién era”.

lunes, 8 de junio de 2015

El Rómulo Gallegos consagra al colombiano Pablo Montoya


El Rómulo Gallegos consagra 

al colombiano Pablo Montoya

El escritor recibe el galardón de la 19ª edición por su novela ‘Tríptico de la infamia’


Pablo Montoya, ganador del premio de novela Rómulo Gallegos 2015. / A. AGUDELO
No hay obras de Pablo Montoya Campuzano en las librerías de Madrid. El escritor colombiano (Barrancabermeja, 1963), que ha ganado este jueves el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, ha publicado casi veinte libros entre novela, cuento, poesía y ensayo. Pero hay que escarbar pacientemente en las estanterías de la capital española para conseguir por lo menos uno de sus relatos, publicado en una antología que ofrece la librería Juan Rulfo.Tríptico de la infamia (2014), la novela premiada, solo aparece en el catálogo de la Casa del Libro, pero en versión electrónica. Es un autor poco conocido porque no está inscrito en la tradición literaria vinculada al problema de la violencia, muy cultivada por los escritores de su país.

“Yo soy un escritor secreto, oculto, silencioso. También he sido muy crítico con la figuración pública del artista. Este premio me ha caído como un aguacero, pero intentaré capotearlo”, afirma Montoya en una llamada por Skype desde Argentina. El diario El Tiempo, el de mayor circulación en Colombia, tituló la noticia sobre el galardón como “El Rómulo Gallegos fue para un autor casi secreto”. El escritor peruano Iván Thays publicó en su blog (14.400 seguidores en Twitter) que “al parecer, el Rómulo Gallegos de estos últimos años está decidido a descubrirnos autores que no están en el radar de la literatura en castellano”.

sábado, 6 de junio de 2015

Pablo Montoya / Un autor casi secreto y silencioso

Pablo Montoya
Pablo Montoya 
UN AUTOR CASI SECRETO Y SILENCIOSO

El Rómulo Gallegos fue para un autor casi secreto y silencioso.


Pablo Montoya ganador del prestigioso galardón con su obra Tríptico de la infamia. Cuentista, novelista, ensayista y poeta, Pablo Montoya tiene formación musical.

Hablar con Pablo Montoya es fascinante. Es sencillo, cálido, dueño de un gran sentido del humor. Te cuenta anécdotas de su tiempo de estudiante de música, en Tunja, y cuando menos lo piensas te está adelantando el tema del libro que está escribiendo o de su siguiente obra.
Este es el comentario del escritor Esteban Carlos Mejía, quien más que un amigo muy cercano, cree que lo ha llegado a conocer por la lectura de sus obras.
Ahora, cuando Pablo Montoya recibe el Rómulo Gallegos por su Tríptico de la infamia, los escritores colombianos se regocijan de saber que la literatura colombiana gana, puesto que sigue siendo destacada en el panorama de las letras hispanas.

viernes, 5 de junio de 2015

Pablo Montoya / Soy un escritor poco visible

Pablo Montoya
 Pablo Montoya
Premio Rómulo Gallegos 2015

"Soy un escritor muy poco visible en la literatura latinoamericana"

El escritor colombiano expresó su asombro tras ganar el premio Rómulo Gallegos.

Por Agencia EFE
4 de junio de 2015


El escritor colombiano Pablo Montoya, flamante ganador de premio de literatura Rómulo Gallegos, expresó su "perplejidad y asombro" tras resultar galardonado en Venezuela por su obra "Tríptico de la infamia".
"Soy un escritor muy poco visible en el ámbito de la literatura latinoamericana, un poco más visible en la literatura colombiana. Mis libros no se consiguen en ningún otro país fuera de Colombia, entonces no pensé que me iban a dar ese premio", admitió.
"De alguna manera, uno siempre piensa qué pasaría si se ganara ese premio. Me siento muy contento y muy honrado de haber ganado este premio tan importante", aseguró Montoya desde la ciudad argentina de La Plata, donde se encuentra para dar clases como profesor invitado en la universidad local.
El escritor colombiano cree que el jurado vio "la originalidad del tema" en "Tríptico de la infamia", su última novela que trata sobre la vida de tres pintores que se enfrentan a las grandes turbulencias provocadas por las guerras de religión y la conquista de América.
"Es una novela muy visual, afianzada profundamente en el poder de las imágenes. Creo que eso convenció al jurado", reflexionó.
Precisamente, es ese diálogo entre la imagen y la pintura uno de los puntos fuertes de "Tríptico de la infamia", en la que según su autor,"prevalece la capacidad de asombrarse y de dialogar desde la poesía con la imagen".
Para Montoya, el jurado también valoró la extensa investigación que sustenta la historia de la novela y "la actualidad del tema", que reflexiona sobre "la persistencia de los extremismos religiosos".
"Esta novela dialoga mucho con este momento actual que vive occidente enfrentado con esos extremismos", consideró Montoya.
El escritor nacido en Barrancabermeja (centro de Colombia) ahora se esperanza con que este reconocimiento influya para sumar nuevos lectores en la región.
"Todo depende de la editorial. Vamos a ver qué sucede, pero inicialmente pienso que la edición se hará en otras partes de América Latina porque es un premio con resonancia internacional", concluyó.




jueves, 4 de junio de 2015

Pablo Montoya / Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos

Pablo Montoya

Pablo  Montoya

Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos

“Mi novela no salió del bolsillo, 

trabajé duro en ella.” 


El escritor colombiano Pablo Montoya, flamante ganador del Premio Rómulo Gallegos,destacó el duro trabajo de investigación que esconde su novela “Tríptico de la infamia” y consideró que el jurado reconoció la originalidad de su tema.
En esta novela trabajé fuertemente, no es que me la sacara del bolsillo”, dijo Montoya,profesor de literatura en la universidad de Antioquia, en una entrevista minutos después de saberse ganador del reconocimiento, concedido este jueves en Caracas. “Hasta donde yo sé, nadie hasta ahora había abordado la conquista de América a través de sus pintores”.
La novela narra la historia de tres pintores protestantes que se convierten en testigos e intérpretes de los horrores cometidos en la Europa del siglo XVI en nombre de la religión,que se extendieron a la América recién descubierta. Cada parte está dedicada a uno de estos pintores: Jacques Lemoine, Francois Dubois y Théodore de Bry.
“Son tres pintores relacionados muy directamente con la conquista de América y quise contar los avatares que ellos viven en medio de un contexto de fuerte convulsión social”, explicó Montoya desde Mar del Plata, Argentina, donde se encontraba para asistir a un evento literario cuando recibió la noticia.
Nacido en 1963 en el conflictivo puerto petrolero de Barrancabermeja, el autor se mostró genuinamente sorprendido.
Estoy estupefacto y anonadado”, dijo mientras recibía en su hotel llamadas de todo el mundo para felicitarle. “Jamás pasó por mi cabeza llegar a ganar un premio como este de tal envergadura”.
Sobre los méritos que habría destacado el jurado, Montoya cree que hubo un reconocimiento a la documentación histórica incluida en la novela pero también a la propuesta estilística.
“Además de la investigación, en el libro hay una preocupación por el ensayo, pero siempre con un tono poético”, explicó. En el “Tríptico de la infamia” ‘’hay una relación entre imagen y texto que creo que interesó al jurado”.
Montoya confirmó que acudirá a Caracas el 2 de agosto a recibir el galardón, dotado con 100.000 dólares.
Casado con la editora y profesora de literatura Alejandra Tora, y padre de dos hijas, Montoya se define como “un colombiano híbrido” debido a que nació en Barrancabermeja, se crio en Medellín y estudio en Bogotá y París.
En otras de sus novelas ha tratado también la guerra que desangra a Colombia desde hace más de medio siglo. “En mis libros me pregunto continuamente sobre el conflicto en Colombia y cómo se debe asumir esta realidad tan conflictiva y la historia tan traumática que tenemos”, detalló.
Sobre qué lo inspira a escribir, resumió que “la vida misma” y la relación “con el pasado que es tan enorme, con el presente que es tan precario y con el futuro que es tan incierto”.
El Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos es uno de los más prestigiosos de las letras hispanas y reconocen las novelas ya publicadas. Lo han ganado escritores tan reconocidos como los laureados con el Nobel de Literatura Gabriel Garcia Márquez (1972) y Mario Vargas Llosa (1967), el mexicano Carlos Fuentes (1977) o el colombiano Fernando Vallejo (2003).
Entre los finalistas este año figuraban también la chilena Diamela Eltit, el mexicano Dante Medina, el costarricense Carlos Cortés y los colombianos Héctor Abad Faciolince y el recién fallecido Oscar Collazos.
Yo era el menos visible”, dijo con humildad el ganador.



Pablo Montoya / Barbarie, escritura y música

Pablo Montoya
Pablo Montoya
BARBARIE, ESCRITURA Y MÚSICA

Tríptico de la infamia, historias de la barbarie y de los gustos de un escritor musical


Por Pompilio Peña Montoya
Ilustración de Théodore de Bry. 



MonteríaTríptico de la infamia, la nueva novela de Pablo Montoya, es, en el buen sentido de la palabra, una macabra composición de una serie de exterminios que ocurrieron en el siglo XVI. El lector entrará, de la mano de un lenguaje fino y refulgente, a tres historias fascinantes en donde la tensión transcurre como agua tumultuosa y subterránea. 

La novela está compuesta por tres capítulos. El primero de ellos trata de Jacques Lemoine, cartógrafo y pintor de Diepa. Lemoine se embarca hacia América con el capitán Laudonniére y llegan a las costas de la Florida, donde esperan crear un asentamiento protestante en el Nuevo Mundo. Allí es pintor entra en contacto con los indígenas desde el lenguaje común del arte pero también es testigo de la persecución que deja sangre y huesos a su paso en nombre de Dios.

miércoles, 3 de junio de 2015

Finalistas del Premio de Novela Rómulo Gallegos



Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos tiene siete finalistas

Ninguna obra de un autor venezolano pasó el corte.


Caracas, miércoles 3 de junio de 2015 11:19 AM



El Premio de Novela Rómulo Gallegos ya tiene finalistas. Un grupo de siete obras fueron elegidas por el jurado de la XIX Edición del certamen, como paso previo para el veredicto sobre la obra ganadora, que se anunciará mañana en la Fundación Celarg.

Los colombianos Héctor Abad Faciolince (por su novela La oculta), Piedad Bonett. (Lo que no tiene nombre), Oscar Collazos (Tierra quemada) y Pablo Montoya (Tríptico de la infamia) están en la lista, que también incluye los nombres del costarricense Carlos Cortés (Larga noche hacia mi madre), la chilena Diamela Eltit (Fuerzas especiales) y el mexicano Dante Medina (Amor, cuídame de ti).


El jurado, conformado por Mariana Libertad Suárez (Venezuela), Javier Vásconez (Ecuador) y Eduardo Lalo (Puerto Rico), analizaron 162 obras provenientes de 17 países. Ningunas de las 22 novelas postuladas por Venezuela pasó al lote de finalistas.


La edición 2015 del premio registró la más baja participación desde el año 1995, cuando fueron presentadas 146 obras. Luego, en el 97, hubo 180. Desde entonces la cifra de candidatos superó las 200 novelas, salvo en 2011, que hubo 194 títulos participantes.


El Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos se entregó por primera vez en 1967. El narrador puertorriqueño Eduardo Lalo obtuvo el galardón en 2013 por Simone. La edición 2015 del reconocimiento literario será entregada en un acto público el próximo 2 de agosto. El  galardón tiene un premio metálico de 100 mil dólares para el autor de la novela ganadora.






miércoles, 28 de septiembre de 2011

Esteban Carlos Mejía / Adiós a los próceres


Rabo de paja
Adiós a los próceres y otros vainazos

Por Esteban Carlos Mejía
El Espectador, 24 de septiembre de 2011

Mi amiga Isabel Barragán anda de mal genio. “Es el equinoccio de primavera en el hemisferio sur”, dice, mientras saca libros del baúl de su carro y los empaca en un morral. Estamos en el parqueadero de la universidad donde dicta literatura aplicada o comparada. “Hoy desayuné fricasé de alacrán”. Los ojos le centellean en su cara casi perfecta. “Supe que estuviste en una charla con Pablo Montoya, en el pantanero ese de la feria del libro en el Jardín Botánico”, dice. “Fue la presentación en Medellín de Adiós a los próceres, edición de Grijalbo”. “¿Y qué tal?”. “Pues a mí me encantó”, digo, no sin cautela. “Es una colección de 23 semblanzas. Veintidós héroes y el que los fusiló. Historia patria vuelta ficción, una invención apócrifa, sin respeto por los acontecimientos”.
Me analiza con curiosidad. La miro a los ojos: “A Pablo Montoya, y son sus palabras, le ‘atraen más la incredulidad y la reserva que la ingenuidad y el ditirambo’. Tiene imaginación, memoria, gusto estético y erudición. Escribe con humor, sutileza e inteligencia, y cada texto es un manjar”. Las semblanzas son a lo Voltaire y en homenaje a Marcel Schwob y sus Vidas imaginarias. Le menciono las que más me gustaron. Antonio Nariño, traductor. Jorge Tadeo Lozano, zoólogo. Pedro Fermín de Vargas, farsante. Simón Bolívar, bailarín. Manuel Atanasio Girardot, abanderado. Francisco de Paula Santander, leguleyo. “¿No hay mujeres?”, me interrumpe, despectiva. “Tres, las mejores”, le contesto. “Antonia Santos, guerrillera. Policarpa Salavarrieta, espía. Manuela Sáenz, amante. Al final aparece Pablo Morillo, pacificador, el único que no se torció, cruel y desalmado desde que llegó hasta que se fue”. “Pablo Montoya escribe muy bien”, dice. “Su novela Lejos de Roma, en Alfaguara, 2008, me hizo reír y llorar, soñar y gozar”.
El baúl está lleno de libros, en cajas, en bolsas, sueltos. De repente, cambia de tema, impetuosa. “Me emputa la zalamería”, ruge. “A una matrona de la farándula cultural bogotana le dio por decir que Tomás González es dizque el secreto mejor guardado de la literatura colombiana”. “No está mal”, replico. “Menos cuando se pone a hablar de maticas y flores”, dice. “¿Cómo así?”. “Begonias, zapotes, Philodendrum andreanum, buganvilias, dalias, girasoles, cymbidium, totumos (Cresentia cujete), aguacates, lulos (Solanum quitoence), boñiga”. “¿Qué es eso?”, digo, boquiabierto. “Los caballitos del diablo, de 2003, editada por Norma, la extinta”. “Pero La luz difícil, su más reciente novela, brilla con luz propia”, digo. Se encoge de hombros: “A lo mejor. En todo caso, la literatura colombiana tiene otros secretos mejor guardados”. “¿Ah, sí?”, digo. “Al rompe le soplo seis, mijito. Miguel Torres, cuya novela El crimen del siglo es paradigmática. Roberto Rubiano Vargas, cuentista y novelista de culto. Lucía Estrada, poeta y poeta. Ramón Illán Bacca, carnavalesco. Evelio José Rosero, post-boom. Y Pablo Montoya Campuzano, semblancero mayor. ¿Cómo le quedó el ojo?”. Ay, equinoccio. Ay, primavera.