Por qué no vino el papa Francisco
La reiterada y contundente negativa del anterior Pontífice a visitar España ahondó la crisis de la Iglesia católica nacional

La reiterada y contundente negativa del anterior Pontífice a visitar España ahondó la crisis de la Iglesia católica nacional
![]() |
| Javier Cercas y el papa Francisco |
El loco de Dios en el fin del mundo se llama el último libro de Javier Cercas, que circuló desde el 1 de abril y que la muerte del papa Francisco, ocurrida el 21 del mismo mes, ha catapultado en el mundo hispanohablante. El texto es una de las habituales novelas sin ficción, repetidas por el autor, pero su contenido es muy peculiar: resulta de acompañar al pontífice en un viaje a Mongolia, el 31 de agosto de 2023. Como los papas siempre viajan con una camarilla de periodistas, lo excepcional es que Cercas no lo es y que fue solicitado por el Vaticano para ese trabajo.
:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Ffcb%2F5d7%2Fc83%2Ffcb5d7c83bcf282af523b362a444dfa3.jpg)
Recuerdo que Pereira, el maravilloso protagonista de la novela de Antonio Tabucchi, se preguntaba siempre por el misterio de la resurrección de la carne. El loco descreído de Javier Cercas, en preparación de su viaje al fin del mundo, a Mongolia, se pregunta y pregunta obsesivamente sobre lo mismo: sobre el hecho de que lo que de verdad quieren creer los creyentes es que uno no se muere del todo, sino que al morir adviene a algún tipo de vida después de la muerte.


Francisco, el 266º Papa de la Iglesia católica y el primero procedente de América, fallecido ayer, ha dejado en estos 12 años de pontificado una huella clara. Su papado se enfocó de forma constante hacia la obligación de la Iglesia para con los pobres, los marginados y, utilizando una expresión suya, “los que se encuentran en las periferias de la sociedad”. La materialización del sentido primitivo del cristianismo. Desde que cambió Buenos Aires por Roma, Jorge Mario Bergoglio se distanció de la pompa del Vaticano. Eligió vivir en la residencia destinada a las visitas (la Casa Santa Marta) en lugar de hacerlo en el tradicional Palacio Apostólico y puso a prueba el protocolo con su inveterada tendencia a improvisar gestos y declaraciones. Sin duda, ha sido el Papa que mejor ha entendido el papel que los medios de comunicación juegan en la sociedad actual. No en vano concedió numerosas entrevistas a cabeceras de todo el planeta —incluido este periódico en 2017— independientemente de su línea editorial. Habló claro y para todos, abriendo la Iglesia al diálogo con otras religiones. Su apuesta por la periferia tuvo también una traducción interna y el colegio cardenalicio que elegirá a su sucesor tiene representantes de todo el mundo en detrimento del enorme peso histórico de Europa. Fue un Papa que trató de estar a la altura de los tiempos.



FUENTE DE LA IMAGEN, GETTY IMAGES
El papa Francisco sigue en estado crítico, según informó el Vaticano en un nuevo comunicado.


El ya habitual parte médico de la tarde del Vaticano sobre la salud del papa Francisco, ingresado desde el pasado viernes por una bronquitis que ha derivado en una neumonía bilateral, ha dado noticias positivas: “Las condiciones clínicas del Santo Padre son de una leve mejoría. Se encuentra sin fiebre y sus parámetros hemodinámicos permanecen estables”.
El comunicado, difundido hacia las siete y media de la tarde de hoy jueves, añade que el Papa, de 88 años, por la mañana recibió la comunión “y luego se ha dedicado a sus actividades laborales”, una señal más de recuperación. A primera hora de la mañana solo se había divulgado un escueto comunicado de una línea, para transmitir un mensaje de cierta tranquilidad, de rutina que no se altera: “La noche ha transcurrido serena, el Papa se ha levantado y ha desayunado en un sillón”. Un mensaje breve en el que, no obstante, había un detalle importante: Jorge Mario Bergoglio se ha puesto en pie y ha caminado después de casi una semana de hospitalización.
Se suceden por tanto señales positivas, tras el momento de mayor preocupación del martes, cuando se reveló que su infección en las vías respiratorias se había complicado con una neumonía. Quedó claro entonces que las horas siguientes serían decisivas para comprobar si la terapia funcionaba o no, dentro de “un cuadro clínico complejo”. Tras horas de aprensión, ayer llegaron las primeras señales de que los fármacos parecen estar funcionando. El parte médico de la tarde hablaba de “leve mejoría” en los análisis, “en particular, en los índices inflamatorios”. Es decir, en los que revelan si la infección avanza o remite. El nuevo parte médico de este séptimo día de hospitalización ha confirmado la tendencia de ayer. En cualquier caso, la permanencia en el hospital aún será larga.

A mediodía, un comentario del presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Matteo Zuppi, también ha dado alas al optimismo, porque nadie había sido tan claro hasta ahora: “Todos estamos preocupados, pero también estamos convencidos de que todo lo que se dice es exactamente lo que sucede. El hecho de que el Papa haya desayunado, leído los periódicos y recibido personas significa que estamos en la dirección correcta hacia una plena recuperación, que esperamos que se produzca pronto”.
Leyendo entre líneas el comunicado de hoy, arte que en el Vaticano es de similar importancia al conocimiento del código canónico, había ese matiz nuevo: no es que solamente se haya despertado, como se decía hasta ahora, es que se ha puesto en pie. Es decir, se confirma, como habían avanzado ayer miércoles algunos medios italianos, que no está postrado en la cama permanentemente, sino que a veces ya camina por la habitación. Es una señal positiva más que el Vaticano suministra con cuentagotas, con prudencia, pero también para reducir el alarmismo. También porque proliferan los rumores y las noticias falsas más funestas.
Otro matiz relevante es el hecho de que el Papa esté sentado. Estos días varios especialistas médicos han señalado que esa es la postura más idónea para poder respirar mejor, y ayuda a la recuperación. Que desayune normalmente también indica que se alimenta de forma autónoma, así como que respira sin ayuda mecánica. Todo son pequeñas pistas de una mínima normalidad, de un Papa consciente y activo. Es lo que también quiso apuntar la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que lo visitó el miércoles por la tarde. Dijo que lo había visto “alerta y despierto”, con su habitual sentido del humor: “Hemos bromeado como siempre”.
También es importante el mensaje cotidiano de que el Pontífice mantiene algún tipo de actividad, que sigue despachando asuntos. Es decir, que sigue gobernando. Firma decretos, publica nombramientos, hace llamadas. Hoy mismo ha nombrado un obispo en Francia. Después de que Benedicto XVI dimitiera en 2013, por no sentirse con fuerzas para seguir, el escenario actual ya no se interpreta como era tradicional ―que el Papa lo es hasta el final―, sino que ya hay abierta una posibilidad a la renuncia. El propio Bergoglio ha dicho claramente en varias ocasiones que no tendría problema en abandonar el cargo si viera que realmente no está en condiciones de desempeñar sus funciones. Por eso son determinantes las continuas menciones a que, pese a todo, sigue ejerciendo su autoridad y trabaja con sus colaboradores. Francisco está diciendo, internamente, que sigue al mando y la Iglesia no se halla en esa situación


La situación del papa Francisco no ha mejorado y, es más, se ha agravado con una nueva patología, una neumonía bilateral, que se añade a la bronquitis que ya padecía. Esa es la principal novedad del parte médico de la tarde de este martes, comunicado por el Vaticano pasadas las 19.30. “La infección polimicrobiana, que se presenta en un contexto de bronquiectasia y bronquitis asmática, y que ha requerido el uso de terapia antibiótica con cortisona, hace más complejo el tratamiento terapéutico. El TAC [tomografía axial computerizada] de tórax a la que se ha sometido esta tarde el Santo Padre (...) ha demostrado la aparición de una neumonía bilateral que ha requerido terapia farmacológica adicional”, explica el comunicado, el más detallado de los difundidos hasta ahora. “Los exámenes de laboratorio, las radiografías de tórax y las condiciones clínicas del Santo Padre continúan presentando un cuadro complejo”, concluye. En todo caso, añade la nota al final, “el papa Francisco está de buen humor”.
Después de que este lunes el Vaticano anunciara que Francisco sufría “un cuadro complejo” y la hospitalización se alargaba de forma indefinida, esta mañana quedó anulada su agenda hasta el domingo. Se han suspendido la audiencia jubilar del sábado, día 22, y la celebración de la misa del domingo en la basílica de San Pedro, donde sustituirá al Papa el cardenal italiano Rino Fisichella.
A las 12.30 de este martes, el portavoz vaticano dijo simplemente, en línea con los días anteriores, que el Papa había pasado una noche “tranquila”, había descansado, desayunado y luego se dedicó a la lectura de algunos periódicos. El último parte médico del lunes por la tarde confirmaba que las condiciones de Jorge Mario Bergoglio, de 88 años, eran “estacionarias”, no tenía fiebre y seguía con la terapia. Esta tarde no se ha aclarado si padece fiebre o no.

El comunicado vespertino ha señalado, por lo demás, que el Papa recibió esta mañana la comunión, lo que quiere decir que no celebró él la misa, y el resto del día “ha alternado el descanso con la oración y la lectura de textos”. El Vaticano ha añadido que Francisco “agradece la cercanía que siente en este momento y pide, con corazón agradecido, que se siga rezando por él”.
Los detalles que ha dado a conocer hasta ahora el Vaticano indican que el Pontífice ha cambiado dos veces de terapia, señal de que los médicos han ido probando antibióticos hasta dar con el adecuado, y la ausencia de fiebre, según los expertos, era síntoma de que el tratamiento está funcionado. El diagnóstico hasta ahora, una infección polimicrobiana de las vías respiratorias, quiere decir, según los expertos, que la patología se debe tanto a virus como bacterias.
El propio Papa se ha referido estos días a su enfermedad solo como una “bronquitis”, lo que descartaba una neumonía, más grave, pero ese escenario ha cambiado esta tarde. Ya al día siguiente de su ingreso en el hospital Gemelli, el Vaticano indicó que la terapia había sido “ligeramente modificada”, y el lunes se confirmó un nuevo cambio. La aparición de la neumonía ha añadido más fármacos al tratamiento por tercera vez.
Hasta el día del ingreso fue tratado con cortisona, razón por la que presentaba el rostro hinchado, pero quedó en evidencia que no era suficiente. Además, Bergoglio, con fama de no ser muy buen paciente y reacio a los médicos, insistía en continuar con su ritmo de trabajo. Ya el 5 de febrero, en una audiencia con fieles, demostró dificultad para respirar y hablar. Él mismo comentó que tenía una bronquitis y delegó la lectura del discurso.

Los pulmones son uno de los puntos débiles del Papa y desde 2023 sufre fuertes resfriados y bronquitis en cuanto empieza el frío. A pesar de ello, quiso presidir la misa dominical en San Pedro al aire libre. Luego los médicos le forzaron a no moverse de su residencia, donde continuó recibiendo las visitas habituales. El mismo viernes, antes de ser ingresado, mantuvo cinco audiencias. Como continuaba sin curarse, finalmente aceptó ir al hospital. Un parón que además le obligaba a descansar.
A la hora de seguir el estado del Papa, suele haber dos breves comunicados del Vaticano. Uno, por la mañana, para dar una primera información, no médica, de su estado, como ya ha sucedido hoy. Si ha dormido bien, ha desayunado, qué hizo la tarde anterior. El segundo, por la tarde, ya contiene detalles médicos y es el más relevante.
Pese a la convalecencia, Francisco incluso ha trabajado un poco. Estos días, por ejemplo, se han hecho públicos algunos nombramientos y hoy ha aceptado la renuncia de un obispo canadiense, Jean-Pierre Blais, de la diócesis de Baie-Comeau, acusado de abusos sexuales. También hace llamadas telefónicas, algo confirmado porque ha mantenido su costumbre de los últimos meses de llamar a diario a la parroquia católica de la Sagrada Familia, en Gaza, para mostrarles su cercanía. El párroco, Gabriel Romanelli, aseguró el lunes que el Papa “estaba cansado, pero su voz era clara”.
![]() |
| La reina Isabel II y el papa Francisco |
El pésame del Vaticano: "Ejemplo de devoción al deber, a su testimonio de fe en Jesucristo".
![]() |
| Papa Francisco |
Pope Francis / “The danger is that in times of crisis we look for a savior”
![]() |
| Papa Francisco Poster de T.A. |