Adiós a Marianne Faithfull: su historia de amor, drogas y rock and roll junto a Mick Jagger
La cantante de 'La balada de Lucy Jordan', una leyenda de la música, siempre arrastró los titulares sobre su romance de cuatro años con el cantante de los Rolling Stone
J. Madrid
31 de enero de 2025
Una de las secuencias más icónicas de 'Thelma y Louise' es aquella en la que las dos prófugas descubren la poesía del paisaje del Monument Valley, en coche y en plena noche. Y la canción que suena de fondo, con las caras de Susan Sarandon y Geena Davis en pantalla, no es otra que 'La balada de Lucy Jordan', tema feminista que habla de una ama de casa y su 'despertar' a la vida. Un tema interpretado por la voz cavernosa y especial de Marianne Faithfull, icono de aquel 'swinging London' de los años 60 que ha fallecido este jueves a los 78 años.
Lo que muchos pensaron que no volverían a ver: Axl Rose y Slash juntos en el escenario. La imagen es de 2023.KEVIN MAZUR (GETTY IMAGES FOR POWER TRIP)
17 años de peleas, veto en China y porno duro en el estudio: historia del último gran fracaso de Guns N’ Roses
Mientras los rumores sobre un posible nuevo álbum aumentan, el último álbum de estudio de la banda sigue siendo uno de los grandes fracasos monumentales de este siglo. Un paso en falso que marcó un antes y un después en la historia de la música contemporánea
DAVID SAAVEDRA
Sevilla - 22 NOV 2024 - 23:30 COT
Uno de los acontecimientos musicales más comentados de este año ha sido la publicación de un nuevo álbum de The Cure después de 16 años sin grabar, pero hay otras bandas legendarias cuyo silencio discográfico está siendo más largo. Es el caso de Guns N’ Roses, que publicaron su último trabajo, Chinese Democracy hace 16 años también. Todo indica que puede haber un nuevo trabajo en camino, o al menos eso es lo que se desprende de unas declaraciones recientes del bajista Duff McKagan. Pero también es razonable albergar dudas sobre la posibilidad real de que el sexto álbum de la banda de Los Ángeles se publique en 2025, teniendo en cuenta los precedentes. En especial, el tortuoso camino de su último largo con canciones propias, que ya tardó 17 años en ver la luz, los mismos transcurridos desde la publicación del ambicioso doble volumen Use Your Illusion. ¿Qué fue lo que sucedió? Muchas cosas. Cuando Guns N’ Roses irrumpieron como un elefante en la cacharrería con Appetite For Destruction (1987), un debut rápidamente continuado con Lies (1988), hubo quien les aupó con el calificativo de “la banda más peligrosa del mundo”. En una época en que los conceptos de rock y peligro parecían disociarse ante la pujanza del rap y las raves, la banda entonces formada por Axl Rose (voz), Slash e Izzy Stradlin (guitarras), Duff McKagan (bajo) y Steven Adler (batería) fue recibida con júbilo por todos los que se negaban a aceptar que aquel género perdiera su relevancia. “Era un grupo que llevaba en su ADN esa rebeldía innata en el rock que antes habían representado los primeros Rolling Stones, Aerosmith, The New York Dolls o las bandas punks del 77, pero los tildaría de escandalosos más que de peligrosos. A finales de los ochenta ya era muy difícil reinventar la rebeldía en el rock”, matiza Mariano Muniesa, periodista musical en la revista La Heavy y presentador del programa Rock Star en mariskalrock.com. Axl Rose a principios de los noventa.KMAZUR (WIREIMAGE)
“Guns N’ Roses devolvieron la autenticidad al rock en un momento complicado, y se convirtió en la última gran banda del género. Pero, para algunos, dejaron de ser peligrosos con el éxito masivo en la última parte de la gira de los Illusions, cuando vinieron a España por primera vez, en 1992. En aquella época acabaron saturando. Se hablaba tanto de ellos y de sus cosas extramusicales que una parte del público los comenzó a ver de manera muy hostil”, argumenta Anchel Solana, autor de Guns N’ Roses. El crimen perfecto (2022), un libro en dos volúmenes que es el más completo que se ha escrito sobre la banda en España. Según el también crítico musical, “la creatividad de la banda murió en septiembre de 1991, cuando se fue Izzy Stradlin. Nunca consiguieron publicar una canción original desde su abandono”.
En términos similares se manifiesta César Martín, director de la revista Popular 1. “Su etapa más excitante termina cuando Izzy Stradlin les dejó y se publicó Use Your Illusion. Su gira de 1991, antes de que se editase el disco, fue explosiva, algo loquísimo y maravilloso, un tour de estadios basado en unos discos que nadie había escuchado todavía. Nadie sabía qué sucedería al minuto siguiente. A partir de 1992, sin embargo, todo cambió. Seguí disfrutándolos, pero lo de llevar coristas sexis y sección de viento en los conciertos me pareció un despropósito. Cuando la mastodóntica gira de Use Your Illusion terminó, fue el fin de una era”.
Elton John y Axl Rose en un concierto homenaje a Freddie Mercury en 1992.MICHAEL PUTLAND (GETTY IMAGES)Axl Rose y Mick Jagger en 1989.KMAZUR (WIREIMAGE)
“Se comercializó su sonido y sus apariciones eran cada vez más frecuentes en medios menos especializados musicalmente”, añade Alicia Rodríguez, promotora musical y colaboradora en Ruta 66, Rockdelux yMondosonoro. “Interesaba más la figura de Axl Rose, sus trifulcas, sus riñas con Slash, sus devaneos amorosos… incluso dieron un giro a sus videoclips, que se convirtieron en algo rozando lo ñoño, como el caso de November Rain”.
Izzy Stradlin, Axl Rose, Duff McKagan, Steven Adler y Slash, la formación original de 'Guns n' Roses', en Long Beach en 1986.MARC S CANTER (GETTY IMAGES)
Cómo convertir tu grupo en una dictadura
Los dos volúmenes de Use Your Illusion vendieron 35 millones de discos, y su gira duró 28 meses: fueron 192 conciertos en 27 países y aún se considera la gira más larga en la historia del rock. Cuando finalizó, en 1993, era la banda más grande del planeta, y aún le quedaban más récords por batir. Pero no necesariamente positivos.
En 1994, entraron en el estudio para trabajar en más canciones nuevas, pero empezaron a pelearse entre ellos. Se dice que la culpa la tuvo la decisión de Axl Rose de sustituir a su guitarrista de entonces, Gilby Clarke (el que había reemplazado a Stradlin), por su amigo Paul Tobias sin consultarlo con los demás. Slash acusó a Axl de dirigir la banda “como un dictador” y se marchó. Paulatinamente hicieron lo propio el batería Matt Sorum (quien calificó a Tobias como “la Yoko Ono de Guns N’ Roses”) y, finalmente, Duff McKagan, en 1997, quejándose de que la banda había alquilado un estudio durante tres años y no habían finalizado ni una sola canción. Para más inri, lo habitual era que los músicos se quedasen esperando a que llegase el líder al local y este apareciese a las horas más intempestivas.
Poster de un concierto de Guns n' Roses" en el Roxy de Los Ángeles en 1986.MARC S CANTER (GETTY IMAGES)
De la formación del Illusion, ya solo quedaba el vocalista, que empezó a volverse loco probando a diversos músicos. Entre los nuevos guns figuraban el guitarrista Robin Finck (Nine Inch Nails), el bajista Tommy Stinson (The Replacements) e incluso Brian May, de Queen, que llegó a tocar la guitarra en algún ensayo. En una entrevista a MTV en 1999, el “dictador” del grupo llegó a afirmar que, en medio de las sesiones, había regrabado el Appetite For Destruction al completo con la nueva banda.
Entre el elenco de productores, comenzó a trabajar con Youth (U2, The Verve) en una primera fase. Después lo hizo con Moby, Mike Clink, Eric Caudieux y, el definitivo, Sean Beavan. A mediados del año 2000 parecía que, por fin, había un disco terminado y que se iba a titular, jocosamente, 2000 Intentions. Pero ahí ya se produjo la debacle. Rose contrató a Roy Thomas Baker, productor de Queen, quien convenció al vocalista para grabarlo todo de nuevo. El batería Frank Ferrer fue sustituido por otro llamado Brain, y le obligaron a que reprodujese las mismas notas tal cual las había registrado el batería anterior (¡transcritas en un teleprompter como el que usan los presentadores de televisión!). Además, se produjo otro cambio importante en el seno de la banda: Finck se volvió con Nine Inch Nails y lo reemplazó Buckethead (Cabezacubo), un excéntrico guitarrista así denominado porque llevaba siempre una máscara y un sombrero con un cubo de Kentucky Fried Chicken.
No solo surgieron algunas leyendas delirantes, como la de que Buckethead era Slash disfrazado, sino también anécdotas como la siguiente: en un momento en que estaba especialmente harto del caótico proceso de grabación, el guitarrista amenazó con dejar la banda. Tom Zutaut, el hombre que descubrió a los Guns N’ Roses, acababa de ser contratado por la compañía para que les ayudara a finalizar el álbum. Y se le ocurrió convencer a Buckethead instalando un gallinero gigante en el estudio, con paja, alambre y pollos de goma. Ahí solo podían entrar él y los ingenieros asistentes cuando necesitasen ajustar los micrófonos. Sin embargo, el músico no solo utilizó el gallinero para tocar la guitarra, sino también para ver películas de porno duro. Según Zutaut, en una ocasión, uno de los perros de Axl defecó en su interior, pero Buckethead insistió en que no lo limpiasen porque le gustaba su olor. A los tres días, les resultó tan espantoso al personal de estudio que lo quitaron todo de allí, ante el enfado del guitarra.
Habemus título
En 2001, el nombre tentativo del álbum ya era Chinese Democracy, y así se bautizó la gira que comenzó entonces la banda. Un tour desastroso con conciertos retrasados por encima de lo admisible o directamente cancelados. Dos años después, la discográfica que estaba pagando todo aquello, Geffen, se plantó ante el gasto excesivo que le estaba suponiendo la grabación del disco. En aquel momento, ya se hablaba de Chinese Democracy como el álbum más caro de la historia: 13 millones de euros de 2004.
Mural de Guns N'Roses en Las Vegas en 2015.GEORGE ROSE (GETTY IMAGES)
Acabó viendo la luz el 22 de noviembre de 2008. La banda grabó 50 canciones, de las que se incluyeron 14 en la versión definitiva. En los créditos aparecieron 17 músicos, 10 productores e ingenieros de sonido y 29 asistentes. Vendió un millón de discos en Europa y otro millón en EE UU, lo que se consideró un fiasco comercial, muy por debajo de las expectativas. El Chinese Democracy Tour duró diez años, de 2001 a 2011 y, según declaraciones de un agente de seguridad, tenía órdenes de no dejar entrar en los conciertos a quien llevase camisetas de Slash. Como gran broma final, el disco se prohibió en China por considerar que el título era una crítica a su régimen político.
En cuanto a su contenido, fue recibido con disparidad de opiniones, aunque predominaron las negativas. César Martín, en cambio, lo defiende a su manera: “Axl se convirtió básicamente en la Norma Desmond del rock. Si ves a Gloria Swanson en la película El crepúsculo de los dioses, ¡ese era Axl a finales de los noventa, lo cual me pareció maravilloso, no lo voy a negar! Me gusta mucho esa etapa suya. Fue un despropósito absoluto, porque el disco terminó publicándose cuando ya casi nadie compraba música… Si lo hubiese lanzado unos años antes, habría vendido mucho más. Pero a mí me encanta Chinese Democracy. Es amorfo, extraño, ¡y maravilloso! Aunque lo considero una obra en solitario de Axl, no un disco de Guns N’Roses”.
“Conozco personalmente a Tommy Stinson, y me dijo que, entre Jimmy Lovine, presidente de la discográfica, y el productor Roy Thomas Baker se cargaron el disco”, apunta Anchel Solana. “Cuando el sello les cerró el grifo, en 2004, lanzó el álbum Greatest Hits, que intentaron parar por todos los medios Axl, Slash y Duff por separado. La recopilación fue un enorme éxito, es uno de los discos más vendidos de este siglo, pero, en ese mismo momento, Chinese Democracy ya estaba muerto. Es un disco que debió salir como tarde en 2001, en 2008 ya no tenía ningún sentido. Aún así, es un buen trabajo de Axl”.
Una de las carísimas estrategias de promoción de 'Chinese Democracy': ciclistas vestidos de rojos llevando los discos a las tiendas de Londres.YUI MOK - PA IMAGES (PA IMAGES VIA GETTY IMAGES)
Para Mariano Muniesa, sin embargo, era “un álbum de retales deslavazado, pretendidamente moderno sin conseguirlo y flojo, muy flojo en todos los aspectos”. Alicia Rodríguez también lo considera una obra menor: “No soy fan de las texturas electrónicas e industriales que incorpora. Creo que la larga espera le perjudicó, porque, si tardas tanto y no sacas la obra maestra que los fans esperan, va a decepcionar irremediablemente. Además, tiene un sonido tan diferente a los discos anteriores que a quienes amamos la espontaneidad de sus inicios nos dejó tibios”, argumenta la periodista.
Una de las carísimas estrategias de promoción de 'Chinese Democracy': ciclistas vestidos de rojos llevando los discos a las tiendas de Londres.YUI MOK - PA IMAGES (PA IMAGES VIA GETTY IMAGES)
Nunca digas nunca jamás
Las diferencias entre Axl y Slash parecían tan irreconciliables como las de, pongamos, Morrissey y Johnny Marr, de The Smiths. En 2009, en una entrevista en la revista especializada Billboard, el vocalista declaró: “Lo que está claro es que uno de los dos morirá antes de que se produzca una reunión”. Tres años después, preguntado por lo mismo, dijo: “No sucederá en esta vida”. En 2016, se tragó sus palabras y se anunció una gira de reunión bautizada como Not In This Lifetime… Tour (o sea, “Nunca en la vida” en inglés), con Slash y Duff McKagan de nuevo en la formación, y un repertorio de grandes éxitos... sin prácticamente ninguna canción de Chinese Democracy. La gira fue un éxito, se convirtió en la segunda que más dinero recaudó de la historia (solo les superó el 360º Tour de U2) y siguió hasta el año pasado. Ese ha sido el largo germen de la posible vuelta al estudio de los tres carismáticos miembros originales.
Pero, ¿ha recuperado Guns N’ Roses algo de aquella grandeza inicial o se parece ahora más bien a una banda tributo a sí misma? “¿Qué grupo no es eso en la actualidad?”, concede Anchel Solana. “¡Si hasta gente mucho más joven como The Strokes, enormes fans de Guns N’ Roses, por cierto, ya son un absoluto acto de nostalgia!”. “Axl es un tipo muy hábil y sabe que necesita a Slash, que para mí es el 50% del grupo”, apunta Alicia Rodríguez. “Yo conozco pocas bandas con la capacidad de entrega en directo de los Guns y se me ocurren muchísimas otras que sí que se han convertido en tributos de sí mismas y a las que, sin embargo, se les mete menos cera que a ellos. Se les pueden criticar cosas, pero siempre cumplen lo que prometen: conciertos de rock en estado salvaje, sin ningún trasfondo social o filosófico en sus canciones, ni falta que les hace”.
Para César Martín, “hoy en día, Guns N’Roses ofrecen conciertos muy profesionales y muy disfrutables, pero esto ya no tienen nada que ver con la banda que nos volvió locos en otra época. En su día fueron una banda peligrosa, salvaje, y ahora son simplemente entertainers. Es como ir a ver a los Eagles o a Fleetwood Mac, ese tipo de experiencia: grupos legendarios que tocan sus clásicos en estadios. La gente paga fortunas por entradas para zonas especiales de cada estadio y toda esa mierda que, en mi opinión, nada tiene que ver con el rock. Pero siempre me gustará ver a Axl en escena con Duff y Slash. Eso no va a cambiar”.
“Ellos recuperaron para el rock una actitud y un sentimiento de rebeldía, inconformismo y macarrismo en un primer momento sincero, genuino y crudo que se plasmó a la perfección en su primer álbum. Demostraron que el rock tenía que seguir molestando a las mentalidades conservadoras, tenía que ser rebelde, no acomodaticio, no convencional. Ese es el mejor legado que dejaron, y entiendo que sigue vivo, aunque no se note”, concluye Mariano Muniesa.
Kurt Cobain: cómo un cárdigan sucio de segunda mano se convirtió en el objeto de deseo de los noventa
La chaqueta de punto que llevó Kurt Cobain para grabar el Unplugged de MTV ha tenido varias vidas, de prenda de caballero para el fin de semana a objeto de inversión capitalista
Los noventa, o lo que entendemos por los noventa, han vuelto tantas veces que cualquier adolescente con una cuenta en Vinted o Depop y acceso a Instagram puede hacer una lista de prendas icónicas de la cultura pop en esa década. Estaría ahí la sudadera de Virgin Airlines que se puso Diana Spencer un día para salir del gimnasio, el minitraje de cuadros de Alicia Silverstone en Fuera de onda, el combo falda metálica + jersey de angora tamaño bebé que llevaron todas las supermodelos en la época gloriosa de Versace, el vestido de novia de Jennifer Aniston en el piloto de Friends, la ropa interior Tommy Hilfiger que llevaba Aaliyah y las rebequitas modosas en colores bebé que se ponían las actrices hasta en los estrenos encima de sus tirantes espagueti.
Hoy, 26 de julio, el cantante de los Rolling Stones llega a las ocho décadas. Rescatamos una de las actuaciones donde forjó su leyenda como gran dominador del escenario. El grupo publica este otoño disco, el primero con canciones nuevas en 18 años
Carlos Marcos
25 de julio de 2023
Eran las cuatro y media de la madrugada de un día de diciembre de 1968. Los Rolling Stones habían empezado la jornada a las 8 de la mañana. A esas horas se podía definir la grabación del programa televisivo Rock and Roll Circus como un suplicio. Estaban derrengados. Pero había que repetir una canción. Se valoró grabarla al día siguiente. Se descartó: el presupuesto no daba. Mick Jagger cogió el timón y convocó una reunión con la banda. Les pidió un último esfuerzo. Keith Richards, Brian Jones, Charlie Watts y Bill Wyman se colocaron en sus instrumentos con muecas de desagrado dibujadas en sus rostros. Comenzaron a sonar las tribales congas del inicio de Sympathy for the Devil. Y, de repente, el milagro. Así lo cuenta Philip Norman en la biografía más completa sobre el cantante (Mick Jagger, Anagrama, 2012): “A pesar de su cansancio, Mick nos legó la más extraordinaria interpretación que jamás ofreciera antes o después. Estaba medio dormido, pero galvanizó al público. Fue como retar a las cámaras para que no perdieran ni un milisegundo. Hacia el final, se transformó en víctima sacrificial y, arrodillado ante las cámaras como preparándose para el hacha del verdugo, se desprendió de su camiseta roja y desveló su delgado pero musculoso torso tatuado con caras y motivos negros y mágicos”.
Mick Jagger cumple 80 años: una anécdota que acabó marcándole por cada década de su vida
El cantante de los Rolling Stones lleva en activo desde 1962. Las drogas, sus amoríos (con 4.000 mujeres, se ha llegado a decir), sus ocho hijos y su salud han caracterizado una vida llena de curiosos episodios.
En los sesenta, tras una redada en casa de Keith Richards en West Sussex, acabó viéndoselas con la guardia civil en Málaga.
En los noventa, protagonizó un mediático no-divorcio con Jerry Hall. Se habían casado por el rito balinés, y de la legalidad de su unión dependía el reparto de muchos millones.
Fito Páez, que dio a fines de 2018 un concierto consagratorio en el Carnegie Hall, de Nueva York, es una de las grandes estrellas de la música en español y el autor de algunos de los discos más exitosos de su país, entre ellos El amor después del amor, el más vendido en la historia del rock argentino. Con una experiencia vital por momentos tormentosa —quedó huérfano de madre a los ocho meses y parte de su familia fue asesinada cuando él apenas comenzaba su carrera—, es un artista multifacético y curioso, siempre dispuesto a tomar riesgos como lo hizo cuando comenzó a dirigir cine o a escribir novelas.
Ninguna de las cosas que suceden cuando una estrella de rock cruza una calle —ese chisporroteo que produce cada una de sus partículas singularísimas al entrar en contacto con el aire común, esa reverberación de las esquirlas de su fama— sucede cuando Fito Páez baja de un taxi a las cinco de la tarde del 12 de agosto de 2018 frente a la puerta de Museum, la discoteca del barrio de San Telmo, Buenos Aires, donde esa noche dará un concierto presentando su último disco, La ciudad liberada, y cruza. Llega a la hora exacta en que empezará la prueba de sonido, usando un pantalón gris de gimnasia, una campera negra y gafas de sol, aunque no hay sol y hace un frío violento. Camina con el mentón alzado, sacando pecho, como si el torso estuviera sostenido desde lo alto por un hilo invisible. El pelo corto, la barba más clara en el mentón, el rostro montado duramente sobre sus huesos, tiene el aspecto que cualquier persona podría tener un sábado en la tarde. No lleva el apresuramiento paranoico que sirve para evitar fans, ni la mirada fija en el frente como estrategia para evadir curiosos. Antes de abrazar a dos o tres personas de su equipo que están en la puerta —pegadas a sus teléfonos celulares, con el rostro que denota prisa y tensión que se utiliza a modo de uniforme de trabajo— se quita los anteojos. Después entra en Museum y no queda nada que indique que una de las mayores estrellas de rock de América Latina ha pasado por allí.
Jerry Lee Lewis y Myra Williams en 1958, el año de su polémico enlace
El primer escándalo de la era del rock: la boda-secuestro de Jerry Lee Lewis y su prima Myra, de 13 años
En el biopic de 1989 del rockero recientemente fallecido la relación, que terminó con maltrato físico y psicológico, seguía romantizándose.
Begoña Gómez Urzaiz
4 de noviembre de 2022
A Myra Williams, las cosas más monumentales de la vida le pasaron siendo adolescente: a los 13 se casó, a los 14 tuvo a su primer hijo, a los 17 perdió a ese hijo y a los 19 dio a luz al segundo.
"Extraño a Charlie porque tenía un gran sentido del humor", dijo el vocalista
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Mick Jagger hizo un homenaje en sus redes sociales a Charlie Watts, quien perdió la vida hace exactamente un año. El vocalista de The Rolling Stones publicó un video que muestra algunas fotos de Watts mientras Jagger lo recuerda con cariño.
“Ya no desayuno con heroína ni con alcohol. Eso ya terminó”
Keith Richards, que reedita su primer álbum en solitario, repasa su vida y la carrera de los Rolling Stones en una entrevista con EL PAÍS
Fernando Navarro
Madrid, 4 de marzo de 2019
Toda crisis matrimonial tiene momentos de fricción que parecen insuperables, incluso si el matrimonio responde al nombre de los Rolling Stones. Mick Jagger había decidido tomarse un tiempo que se antojó determinante: publicó dos discos en solitario (She’s the Boss en 1985 y Primitive Cool en 1987) y se negó a salir de gira un año después con la banda para promocionar el flojísimo Dirty Work. Keith Richards y el resto del grupo se molestaron, pero nada como ver a Jagger reuniendo a principios de 1988 a otra banda, que incluía al guitarrista Joe Satriani, para dar por su cuenta una serie de conciertos en Japón. Se había pasado de la raya: aquello ya eran cuernos. Así lo sintió Keith Richards, que, celoso y enfadado, sacó también en 1988 su primer disco en solitario, Talk is Cheap, un título que era una crítica velada a Jagger, quien no paraba de hacer promoción de sí mismo olvidándose del resto del grupo.
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La banda británica, que ha anunciado que está grabando nuevo material, vuelve tres meses después de ‘Living In A Ghost Town’
Baby. Ooh!BabySave me. Ooh!Save me. Ah!Yeah, here come a womanGivin' me a criss cross mindSave meSave me. Ooh!Yeah, here come a womanGiving me a criss cross mindOh I got a lotta knots in my hairI can't seem to straighten outAh, I think I need a blood transfusionYeah, here come a ladyGiving'me a criss cross mind