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domingo, 10 de agosto de 2025

Yasunari Kawabata / El anillo

 


Yasunari Kawabata
El anillo

   
    Un pobre estudiante de derecho que llevaba unos trabajos de traducción fue a una posada de aguas termales en la montaña.

Yasunari Kawabata / La frágil vasija

 



Yasunari Kawabata
LA FRÁGIL VASIJA

    
    En una esquina de la ciudad había un local de objetos de arte. Y entre la calle y el frente del local una estatua de cerámica de la deidad budista Kannon, 
con la altura de una niña de doce años. Cuando el tren pasaba, el gélido cutis de Kannon se estremecía, al igual que el vidrio de la puerta del negocio. Cada vez que yo pasaba por allí, temía que la estatua se cayera. Éste es el sueño que tuve:

Yasunari Kawabata / La langosta y el grillo


Yasunari Kawabata
LA LANGOSTA Y EL GRILLO

    
    Caminaba a lo largo del muro con techo de tejas de la universidad, cuando decidí cambiar de rumbo y marchar hacia el edificio de la facultad. Al cruzar la verja blanca que rodea el patio, desde un oscuro conjunto de arbustos, bajo unos cerezos que ya estaban negros, me llegó el canto de un insecto. Aminoré la marcha y presté atención a ese sonido, sin ganas de desprenderme de él, tanto que giré sobre mi derecha para no abandonar del todo el patio. Al volverme hacia la izquierda, vi que la verja se abría hacia un terraplén con naranjos y, al aproximarme a ese rincón, se me escapó una exclamación de sorpresa. Mis ojos, brillantes de curiosidad, descubrieron lo que se les revelaba y me apresuré con pasos ágiles.

Yasunari Kawabata / Serrucho y nacimiento

 


Yasunari Kawabata
SERRUCHO Y NACIMIENTO

     

    Por alguna razón que ignoro, lo cierto es que me encontraba en Italia. En la cima de una colina había una carpa que se veía como una sombrilla a rayas. La bandera que la coronaba se agitaba con la brisa de mayo del océano. A los pies del bosque verde, el mar azul. (Me recordaba la costa cercana a una posada de aguas termales en Izu). Dentro de la carpa había una garita que parecía una cabina telefónica. Y que también recordaba una boletería de pasajes de barco o una oficina de aduana pero, en realidad, lo que hice fue recibir en la ventanilla una gran cantidad de dinero en cambio chico. Recibí en la palma de mi mano izquierda un paquete envuelto en papel amarillo. Palpé el dinero que contenía. Una mujer con un sencillo vestido negro occidental estaba junto a mí. Ella empezó a hablar. Y aunque me di cuenta de que era japonesa, la miré pensando que yo no entendía italiano.

Yasunari Kawabata / Lugar soleado

 



Yasunari Kawabata
LUGAR SOLEADO

    
    En el otoño de mis veinticuatro años, conocí a una muchacha en una posada a orillas del mar. Fue el comienzo del amor.

sábado, 9 de agosto de 2025

Yasunari Kawabata / Mañana para uñas

 



Yasunari Kawabata
MAÑANA PARA UÑAS

    Una muchacha pobre vivía en una habitación alquilada en el segundo piso de una casa miserable. Esperaba casarse con su prometido, pero todas las noches un hombre distinto pasaba por su habitación. El sol matinal no entraba en esa casa. La joven lavaba la ropa cruzando la puerta de atrás, calzada con unos zuecos masculinos de madera ya muy gastados.

Yasunari Kawabata / Máscara mortuoria



Yasunari Kawabata
MÁSCARA MORTUORIA  

    No sabía cuántos amantes había tenido. Pero era obvio que él sería el último pues la muerte de ella era inminente.

Yasunari Kawabata / Truenos en otoño

  



Yasunari Kawabata
TRUENOS EN OTOÑO

    En el inicio del otoño, cuando las jovencitas regresan del mar y caminan por la ciudad como finos potros de pelaje castaño, tuvo lugar nuestra ceremonia de bodas, en el salón de un hotel, con el sonido antiguo de una flauta de bambú. De repente, se vio un chispazo en la ventana y estalló un trueno, como dando por acabada la ceremonia. La cara de mi novia de diecisiete años palideció. Cerró los ojos y su cuerpo se contrajo como una bandera mojada.

Yasunari Kawabata / Ciudad portuaria

 


Yasunari Kawabata
Ciudad portuaria

 
    Esta ciudad portuaria es curiosa.
    Respetables amas de casa y muchachas van a la posada, y durante todo el tiempo de permanencia de un huésped, alguna de ellas pasará toda la noche con él. Desde que se levante, en el almuerzo y las caminatas, ella estará a su lado. Parecerán una pareja en su luna de miel.
    Sin embargo, cuando él le diga que quiere llevarla a una posada de aguas termales, la mujer ladeará la cabeza pensativa. Y si le propone alquilar una casa en la ciudad, ella, si es joven, le dirá casi feliz:
    —Seré tu mujer. Pero si no es por mucho tiempo. A lo sumo por un año o seis meses.
    Esa mañana, el hombre se apresuraba a empacar sus cosas para partir en barco. La mujer, mientras lo ayudaba, dijo:
    —¿Escribirías una carta por mí?
    —¿Ahora?
    —Ya no soy tu mujer, así que no importa. Durante todo el tiempo que estuviste aquí, me mantuve a tu lado, ¿no fue así? No he hecho nada malo. Pero ahora ya no soy tu mujer.
    —¿De veras es así?
    Escribió la carta a un hombre por ella. Era, obviamente, un hombre que, como él, había pasado medio mes con la mujer en la posada.
    —¿Me enviarías una carta también a mí, una mañana en que algún otro se embarque, cuando ya no seas su mujer?


1924



Yasunari Kawabata / Maquillaje




Yasunari Kawabata
MAQUILLAJE


    Justo frente a la ventana del baño de mi casa queda la ventana del baño de la funeraria Yanaka.