| Escena báquica con Minotauro (18 de mayo de 1933), de Pablo Picasso, perteneciente a la Suite Vollard. |
jueves, 26 de marzo de 2009
Picasso / El minotauro y la doncella
martes, 24 de marzo de 2009
Kenzo rompe con todo por melancolía

Kenzo rompe con todo por melancolía
El diseñador vende su casa de París por 12 millones y se vuelca en la pintura
Durante muchos años invirtió esfuerzos e imaginación en construirla. El diseñador de moda Kenzo lo hizo para vivir con quien ha sido su pareja durante 20 años, pero ahora que ha muerto ya no la necesita. Un acaudalado productor de cine ha pagado 12 millones de euros por su lujosa casa de 1.500 metros cuadrados, que antes era un hangar cerca de la Bastilla y que convirtió en una réplica de su Japón natal, con jardines que parecen un paraíso zen.
Ayer, el artista abrió las puertas de su todavía hogar para mostrar las obras de arte que allí guarda y que sacará en una gran subasta pública que está preparando. "El nuevo dueño se quedará con algunas piezas, pero el resto lo venderé como ha hecho Pierre Bergé con la colección de arte de Yves Saint Laurent. Debo hacerlo: mi próxima casa es mucho más pequeña que ésta", ha declarado.
Kenzo ha reunido objetos procedentes de medio mundo que ha ido coleccionando durante décadas. Hay desde estatuas de Borneo a caballos chinos del siglo I, mesas lacadas y maderas exóticas, máscaras africanas, cuadros de Basquiat y dibujos de Cocteau. La venta alcanzará, según los expertos, los dos millones de euros.
En estos días, el diseñador está haciendo maletas porque deja la casa y porque se vuelca en su faceta de pintor. Kenzo inaugura exposición el 9 de abril en la galería Lordi Arte Contemporáneo de Buenos Aires en la primera exposición de su obra en Latinoamérica. Espera que sea un éxito como la recientemente organizada en Múnich, donde vendió la mitad de las obras que expuso.
En 1999, Kenzo se deshizo, a cambio de 29 millones de euros, de su marca. La compró el gran imperio del lujo LVMH. En una primera etapa siguió como director artístico, pero luego lo dejó todo, igual que ahora abandona su casa de París y se lanza a la pintura. A sus 70 años, y con un físico espléndido, vuelve a empezar.
lunes, 23 de marzo de 2009
Rumanía huye de Drácula
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| Castillo de Vlad Dracul en Rumanía |
Rumanía huye de Drácula
El país transilvano renuncia al vampírico mito para vender su imagen en el exterior
viernes, 20 de marzo de 2009
John Cheever / Islas momentáneas de felicidad
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| John Cheever |
John Cheever
Islas momentáneas de felicidad
20 de marzo de 2009
Pesadilla infantil de Bruno Schulz
Pesadilla infantil de Bruno Schulz
Ven la luz los frescos realizados para los hijos de un nazi por el pintor judío poco antes de morir - Perdidos muchos años, llegan a Israel rodeados de polémica
JUAN MIGUEL MUÑOZ
Jerusalén 20 MAR 2009

RETRATOS AJENOS
Bruno Shulz
FICCIONES
Casa de citas / Bruno Shulz / Muchachas
Casa de citas / Bruno Shulz / Camas
DE OTROS MUNDOS
Bruno Schulz / Un ajuste de cuentas entre pistoleros
La pesadilla infantil de Bruno Schulz
Andrea Aguilar / El aura de los libros perdidos
Adam Zagajewski / Bruno Schulz, el otoño al acecho
PESSOA
Bruno Schulz / Um mundo que troca de pele
Bruno Schulz / Palavras que criam mundos
DRAGON
Bruno Schulz / Murals illuminate Holocaust legacy row
Obituaries / Jerzy Ficowski
Bruno Schulz / A brief survey of the short story
From Frankenstein to Pinocchio / Top 10 artificial humans in fiction
Bruno Schulz’s The Street of Crocodiles
Tree of Codes by Jonathan Safran Foer / Review
The Age of Genius / The legend of Bruno Schulz
Bruno Shulz / August
lunes, 16 de marzo de 2009
¿Qué trama Joaquin Phoenix?
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| Joaquin Phoenix |
¿Qué trama Joaquin Phoenix?
La transformación del actor en cantante macarra hace sospechar a muchos
sábado, 14 de marzo de 2009
Liliana Cavani / El escándalo de 'El portero de noche'
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| Charlotte Rampling en Portero de noche |
El escándalo de 'El portero de noche'
Cuando se estrenó en 1974, El portero de noche levantó fuertes controversias. Esta historia de una pasión sadomasoquista ambientada en parte en un campo de concentración nazi, provocó protestas en varios frentes: unos lo hicieron por las escenas de sexo, muy explícitas para entonces; otros, criticando la ambigüedad ideológica en el tratamiento que hacía la directora Liliana Cavani del personaje de un oficial de las SS. El caso es que El portero de noche fue una de esas películas de los años setenta que no dejaron mudos a los más conservadores, siempre dispuestos a hacer que el mundo gire a su antojo. En este sentido, poco tiempo atrás, El último tango en París, de Bertolucci, se había llevado la palma del escándalo.
El portero de noche fue clasificada X en varios países, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos y Austria. En España estuvo prohibida durante más de dos años; cuando finalmente se estrenó a finales de 1976 se proyectó sin cortes. Para entonces, los españoles intrépidos ya la conocían por sus viajes a Biarritz o Perpiñán, donde se exhibían expresamente para este público las películas prohibidas en España. A pesar de ello, los cines españoles registraron la asistencia de más de dos millones de espectadores para ver la película.
En todos los lugares en que se estrenó la película, completa o censurada, obtuvo un extraordinario éxito de público. La censura italiana mostró un especial gracejo, por llamarlo de algún modo: no sólo la prohibieron en primera instancia por su presunta obscenidad, sino que, según confesaron textualmente los censores, porque siendo una película dirigida por una mujer, era intolerable que el personaje femenino tomara la iniciativa en alguna de las escenas eróticas, que son, por otra parte, quizá las más hermosas de todo el filme, cuando la pareja, acosada por sus perseguidores, se ve obligada a una reclusión mórbida.
Aunque Liliana Cavani ya había tratado de denunciar los totalitarismos en sus documentales para la televisión, con El portero de noche dio un paso más. "Todos somos víctimas o verdugos", replicó a quienes la atacaban por su presunta humanización del personaje del agente nazi. Los abusos sexuales de él sobre la joven judía encerrada en un campo de concentración se transforman con el tiempo en una ardiente historia de amor y dependencia de la que ninguno de los dos podrá liberarse. Los fantasmas del pasado vuelven a tomar forma en ellos, conduciéndoles a una tenebrosa vía sin salida.
Sería inconcebible esta película sin el talento de sus protagonistas. La distinción y el refinamiento de Dirk Bogarde encajan sorprendentemente con las turbulencias de su personaje y con la turbia belleza de la espléndida Charlotte Rampling. Ambos habían coincidido cuatro años atrás en La caída de los dioses,de Visconti, y ello animó a Liliana Cavani a encargarles los personajes de El portero de noche, aunque para el papel de la mujer había considerado previamente a Romy Schneider, Mia Farrow o Dominique Sanda. Acertó con su elección final.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de marzo de 2009
Haruki Murakami en España / Una cena gallega
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| Murakami, en el instituto Rosalía de Castro de Santiago de Compostela, donde recibió el premio. Foto de ANDRÉS FRAGA |
Haruki Murakami en España
Una cena gallega
Los alumnos de un instituto de Santiago logran seducir a la estrella japonesa de la literatura - El escritor, reacio a comparecer en público, visita España por primera vez
Santiago de Compostela, 14 MAR 2009
A juzgar por el saque, Haruki Murakami prefiere el pulpo, la empanada, los calamares y el vino a la leche en tetrabrick, las manzanas y los sándwiches de atún que él hace comer a sus personajes, tan preocupados por los alimentos transgénicos. El jueves por la noche, en Santiago de Compostela, el escritor japonés daba buena cuenta de todo ello en la mesa que compartió con los 10 alumnos del jurado que le otorgó el Premio San Clemente por su novela Kafka en la orilla (Tusquets). Un premio que también han ganado este año y el pasado Vicente Molina Foix, Luis Landero, Julian Barnes, María Reimóndez y Anxos Sumai.
Pero el caso del japonés ha sido especial. Es la primera vez que viene a España. Lo que no habían conseguido por activa y por pasiva sus editores, varias universidades e instituciones de postín sí lo ha logrado un puñado de jóvenes lectores entusiastas, exigentes y no mayores de 18 años.
Este fenómeno de las letras universales e ídolo en Japón ha conseguido traspasar todas las fronteras con sus libros. Pero ha decidido llevar una vida apartada. Alejada de focos que le hiciesen reconocible cuando pasea por Tokio en busca de soledades que retratar. Lejos del ruido para no alterar el silencio y la concentración necesaria para empaparse del jazz y el barroco que marcan el ritmo de sus obras. Con el camino despejado para poder correr en paz por la calle y nadar en las piscinas sin que le agobien con peticiones de autógrafos.
Pero no hay retiro ni vena cartuja que se resista a quienes cada año conceden el Premio San Clemente, surgido hace 14 años en el Instituto Rosalía de Castro, de Santiago de Compostela. No es mucho. Se trata de cumplir un sueño: "Que nuestros autores favoritos pasen un día de sus vidas con nosotros", comentaba Elena Forján, la alumna que presidía el acto de entrega. Así han pasado por allí José Saramago, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Paul Auster, Amélie Nothomb, Tariq Ali, Jostein Gaarder, Antonio Tabucchi, Alessandro Baricco, Almudena Grandes, Javier Cercas, Álvaro Pombo, Javier Marías... Y ahora, Marukami.
En la editorial advirtieron a los chicos de que su sueño sería muy difícil de cumplir. "Bueno, vamos a intentarlo de todos modos", contestaron. ¿Cómo? "Pues echamos un vistazo a cosas que tenían que ver con Japón y nos fuimos al concesionario de la marca Toyota a ver qué pasaba", cuenta el director del instituto, Ubaldo Rueda. Así lograron acceder hasta él y le convencieron: contándole de qué se trataba directamente. Y con una marca de coches de mediador... A Murakami le picó la curiosidad y el miércoles se presentaba en Galicia para recoger los 3.000 euros del premio.
Paseó por el Obradoiro, comió pulpo, bebió vino, firmó libros y corrió por los parques y por las calles peatonales de la ciudad. "Quiero quedarme aquí", decía al recoger el galardón que los alumnos le otorgaron tras un análisis exhaustivo de su obra: "Así como los otros libros finalistas -entre ellos El mar, de John Banville y Perdido el paraíso, de Cees Noteboom- bordan su escritura con un estilo depurado y clásico, Murakami llega más al fondo a base de un ritmo pop que entronca también con Borges. Además, destaca la música que aparece en sus obras y que hila las palabras como si se fuera una verdadera melodía".
Parecido análisis escucharon Landero, premiado por Yo, Júpiter; Molina Foix, por El abre cartas; María Reimóndez, por El club da calceta y Anxos Sumai por Así nacen as baleas, estas dos últimas en el apartado de novela gallega. Todos lo agradecieron sinceramente y se sentaron a cenar con los chicos en unas cuantas mesas redondas del Hostal de los Reyes Católicos.
Murakami perdió la fobia a las cámaras que le agobiaron el primer día, recién llegado. Se relajó y contó cómo fue lector furibundo antes que escritor. "Leer era lo más importante en mi vida, además de mi novia", comentó. Tenía más de 30 años cuando decidió ser escritor. Cuando ya había cerrado su bar de jazz en la ciudad. Cuando se dio cuenta de que todo aquel bagaje lector le colocaba delante de folios en blanco, de muchos folios en blanco que sacaron de dentro las ganas de emular a Dostoievski y a Scott Fitzgerald.
"Los japoneses leen en el tren. Muchos tienen hasta tres horas diarias para hacerlo mientras van de su casa al trabajo y vuelven. Me piden que escriba libros cortos, manejables para llevar en el metro y poder leer de pie, agarrados a las barandillas. Pero no puedo, me salen así, largos. No puedo parar. Soy un corredor", comentó. De hecho acaba de terminar su novela más larga. "Justo antes de venir a España se la he entregado a mi editor. Estoy muy contento", afirma como quien ha concluido un maratón con buena marca.
La necesidad de contar historias cambió su vida. "Fue algo caído del cielo, una epifanía", asegura. Pura magia. "Una magia que me encanta compartir con vosotros", les dijo. Pero él también quiso preguntar. Ana Cerrada y Javier Cereijo, que se sentaron a su lado en la cena, se sorprendieron de todo lo que quiso conocer. Lo mismo que Alba Saleta y Noelia Souto, que Marta Cruces y Rubén Fernández, también sentados entorno a él. "Nos preguntó sobre las lenguas que se hablan en España, sobre la guerra civil, sobre la comida. Nos habló de su admiración por Vargas Llosa y por García Márquez. Nos pidió que le aconsejáramos a qué otros escritores gallegos e hispanos debía leer". Ellos, por su parte, quisieron acercarse a los secretos de un autor que les parece, dicen, "como Peter Pan". Le sedujeron tanto que, al final, hasta no le importó romper una leyenda y un tabú: "Se hizo hasta una foto con nosotros", comentan. Toda una hazaña la suya.
UNA VIDA APARTADA, UNA CARRERA ATÍPICA
- Nació en Kioto en 1949, hijo de un profesor de literatura japonesa.
- Estudió tragedia griega, artes teatrales y cine. Regentó un club de jazz en Japón durante ocho años antes de ir a Princeton a enseñar literatura japonesa.
- Hasta los 29 años no decide dedicarse a la escritura, aunque con anterioridad había devorado mucha literatura.
- Su amor por los libros le ha llevado también a traducir al japonés a Fitzgerald, Irving o Chandler.
- Dibuja un mundo de oscilaciones permanentes -entre lo real y lo onírico, entre gracia y negrura...- que ha seducido a Occidente. Tusquets ha traducido siete libros al español, entre ellos El pájaro que da cuerda al mundo, Tokio blues, Kafka en la orilla y After dark.











