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viernes, 20 de septiembre de 2019

Momentos estelares / Cuando cuatro palabras en Lost lo cambiaron todo

Charlie (Dominic Monaghan) muestra el mensaje “no es el barco de Penny” en una escena del final de la tercera temporada de 'Perdidos'.

“Tenemos que volver, Kate”: Cuando cuatro palabras en ‘Lost’ lo cambiaron todo

El final de la tercera temporada de 'Perdidos' tiene dos de los momentos más icónicos y memorables de la televisión reciente

NATALIA MARCOS
27 AGO 2019 - 01:45 COT


“Tenemos que volver, Kate. ¡Tenemos que volver!”. El eco del grito de Jack Shepard con el que se cerraba la tercera temporada de Perdidos todavía resuena en la memoria, y sigue poniendo la piel de gallina. Aunque su recuerdo haya quedado manchado por su polémico final —y por decisiones de guion previas más que cuestionables—, el hecho es que Perdidos fue una serie especial. Fue el último aliento de un tipo de televisión liderado por los canales en abierto estadounidenses y, a la vez, el primer paso de otro modelo en el que la globalización permite que el evento televisivo tenga dimensiones internacionales y cuyo culmen ha sido la última entregal de Juego de tronos. Los foros de Internet echaban humo y las conversaciones en torno a la máquina de café tenían alimento semanal constante. Por su capítulo final, un canal español, Cuatro, se atrevió por primera vez con la emisión simultánea al país de origen. Lo que entonces supuso un experimento, ahora resulta habitual.
Porque Perdidos (2004-2010) fue mucho más que un final polémico. Cuando hoy se vuelve sobre ella, uno se reencuentra con una historia muy disfrutable, con momentos brillantes y escenas que no se olvidan. Y sí, capítulos de relleno, malos y peores. Se suele recordar el maravilloso y emotivo episodio La constante (el quinto de la cuarta entrega), pero si se trata de elegir escenas concretas, dos secuencias del último capítulo de la tercera temporada se llevan el premio. En A través del espejo, el episodio de doble duración firmado por Damon Lindelof y Carlton Cuse y dirigido por Jack Bender, antes de llegar al giro final y en medio de una trama llena de acción, el espectador se encontraba de repente con la heroica muerte de uno de los personajes centrales. Mientras Charlie se ahogaba, y empezaban a brotar las lágrimas de los espectadores empujadas por la banda sonora de Michael Giacchino (nada habría sido lo mismo sin Giacchino), se las apañaba para escribir en la plama de la mano "not Penny's boat". No es el barco de Penny. Y surgía así una de las imágenes más icónicas de la televisión reciente.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

‘The Leftovers’ / La serie que nos rompió el corazón



‘The Leftovers’, la serie que nos rompió el corazón

Ha sido una de las experiencias emocionales más intensas de los últimos años televisivamente hablando. Y posiblemente, la mejor serie de los últimos tiempos. Se marcha cuando más la necesitamos


Natalia Marcos
6 de junio de 2017

La emoción. Hay pocas cosas tan poderosas como la emoción. Los sentimientos. El último capítulo de Perdidos apostó por la emoción frente a la razón. Pero entonces los espectadores esperaban explicaciones, razones. Las hubo, pero no satisficieron a todos porque entraban en juego las emociones, y no contábamos con eso. En The Leftovers, Damon Lindelof se ha resarcido. Desde el principio, la serie de HBO (en España, también en Movistar Series) dejó claro que estábamos en un mundo sin respuestas, una historia sobre el dolor de la pérdida, sobre cómo se sigue adelante sin saber qué ha pasado.
The Leftovers, que esta noche ha emitido el último capítulo de su última temporada, ha sido una de las experiencias emocionales más intensas de los últimos años televisivamente hablando. Y una de las mejores series (posiblemente, la mejor) de los últimos tiempos. Lástima que muchos no hayan disfrutado de esta experiencia catártica con una banda sonora espectacular, una fotografía cuidadísima, una mitología riquísima y una historia que cortaba la respiración por culpa de unos personajes desolados y perdidos.








‘The Leftovers’, la serie que nos rompió el corazón


Con una novela de Tom Perrotta como punto de partida, no tuvo problemas desde la primera temporada en ir más allá del libro. Lo hizo en los capítulos en los que se centraba en personajes concretos, los mejores de aquella primera tanda de episodios un tanto irregular pero suficientemente intrigante como para llamar la atención. La segunda temporada trasladó a los personajes a otro universo, se liberó de toda atadura y voló hasta las alturas. La tercera entrega ha sido un regalo a los fans de una serie minoritaria pero que merecía más todavía. Y lo ha tenido. Cada capítulo ha sido una pequeña joya cargada de emoción y de significados. Ocho capítulos para decir adiós a una producción que se marcha por la puerta grande, sin estirar el chicle más de la cuenta.








‘The Leftovers’, la serie que nos rompió el corazón


Y el final. Tal como había transcurrido la temporada, se podía esperar cualquier cosa del final. La solución por la que han optado sus autores ha sido, al mismo tiempo, fiel a lo que se había visto hasta entonces y diferente a todo lo anterior. Un final sencillo y bello que ha sumado un nuevo significado a lo anteriormente visto. Un cierre sobresaliente en el que las emociones han primado y que ha contado al espectador lo que necesitaba saber —o quizá incluso más de lo que necesitaba, o más de lo que esperaba—. Y que, de paso, ha elevado más todavía a la enorme Carrie Coon. Ella es una de las grandes cosas que ha ganado la televisión gracias a esta serie. El personaje de Nora ha terminado siendo tan protagonista como Kevin, incluso más en algunas ocasiones. Otro de los regalos de The Leftovers ha sido la banda sonora de Max Richter. Otro, el cuerpo de Justin Theroux. Y otro, la redención de Damon Lindelof.
The Leftovers se marcha cuando más la necesitamos. Porque aquel mundo sin respuestas que planteaba es más real que nunca ahora. Nos deja con el corazón roto en mil pedazos. Llorando y sonriendo al mismo tiempo. Sintiendo. Porque de eso ha ido siempre, y por eso es tan complicado ponerlo en palabras.
Gracias por el viaje. Nos vemos en el otro lado. O, mejor, en este.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Showrunners / ¿Quiénes mandan en las series?


 ¿Quiénes mandan en las series?

El documental 'Showrunners' muestra el trabajo de los máximos responsables de las series

NATALIA MARCOS
Madrid 10 AGO 2015 - 12:51 COT


Son los directores de orquesta, los entrenadores del equipo en el mundo de las series. A los interesados en el mundo de la televisión el término “showrunner” no les resulta desconocido. Es la palabra inglesa que se emplea para referirse al máximo responsable de todo lo que tiene que ver con una serie. Son las verdaderas estrellas de la televisión actual, llegando a eclipsar en algunas ocasiones a los propios actores. En su trabajo y su función se adentra el documental Showrunners, que Canal + estrena este miércoles (22.00) en España.
Dirigido por Des Doyle, Showrunners lleva ya un largo recorrido a sus espaldas. Financiado en parte con las aportaciones de internautas por crowdfunding, el documental se planteó como uno de los primeros trabajos audiovisuales que pretendía adentrarse en la labor de los máximos responsables de las ficciones televisivas. No se estrenó hasta el año pasado en algunas salas de cine de Estados Unidos y Reino Unido, estaba disponible en varias plataformas de vídeo bajo demanda; en España se podrá ver ahora por vez primera.




A través de entrevistas a profesionales como J. J. Abrams y Damon Lindelof (Perdidos), Joss Whedon (Buffy cazavampiros), Robert y Michelle King (The Good Wife), Terence Winter (Boardwalk Empire) o Ronald D. Moore (Battlestar Galactica), entre otros muchos, el documental ahonda en la labor diaria de estos creadores, con menos glamour del que pueda parecer.
Sus testimonios no solo recuerdan éxitos como algunas de las series citadas, sino que también muestran la cruz de la moneda: los fracasos (mucho más frecuentes que los éxitos), horas de reuniones a veces inservibles, enfrentamientos con ejecutivos, las anotaciones que las cadenas escriben sobre sus guiones... O la necesidad de tener que ajustarse a un presupuesto y entregar los capítulos a tiempo. O las complicaciones que encuentran las mujeres o los negros en un mundo dominado por hombres blancos —el documental no menciona en este punto, quizá por el tiempo que ha tardado en ver la luz, a Shonda Rhimes, mujer, negra y una de las showrunners más poderosas e influyentes del momento en Estados Unidos gracias a títulos como Anatomía de Grey o Scandal—.






Hart Hanson, uno de los responsables de 'Bones', en una reunión de trabajo.
Hart Hanson, uno de los responsables de 'Bones', en una reunión de trabajo.


El trabajo va mostrando a lo largo de sus 90 minutos reuniones de guionistas en torno a grandes mesas llenas de papeles y comida, su labor de coordinación del trabajo de directores, actores y el resto del equipo durante la grabación de los capítulos...
Se echan de menos entrevistas a algún artífice de los últimos grandes éxitos televisivos, algo explicable por la demora que el proyecto ha tardado en ver la luz. Pero, al mismo tiempo, se agradece que dé voz a nombres que no suelen figurar en las listas de siempre. Por ejemplo, las cámaras siguen a Hart Hanson, uno de los responsables de Bones. Matthew Carnahan, al frente de la comedia House ofLies, también muestra el rodaje de un capítulo y habla con mucha sinceridad de otra de sus series, Dirt, ya desaparecida de la parrilla. Es una sinceridad que se transmite en la gran mayoría de los testimonios que recoge Showrunners.





FICCIONES BASADAS EN LA REALIDAD DE LA TELE

¿Quiénes mandan en las series?

Algunas series muestran la cara b de la industria televisiva. Aaron Sorkin lo hizo en dos de sus creaciones: The Newsroom y Studio 60. El canal estadounidense Lifetime terminó hace unos días de emitir la primera temporada de UnREAL, que muestra el trabajo (y manipulaciones) tras las cámaras de un reality show ficticio.
En tono de comedia, Episodes, que Canal + Series emitió en España, ahonda en los entresijos de la industria televisiva estadounidense. La excusa en este caso es la producción de una inexistente serie protagonizada por Matt LeBlanc, el famoso Joey de Friends.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Damon Lindelof / “Éramos la sombra de nuestro ordenador”



Damon Lindelof

“Éramos la sombra de nuestro ordenador”

A Damon Lindelof, creador de ‘Perdidos’, y ‘The Leftlovers’, le gustan los personajes complejos





Damon Lindelof.
Damon Lindelof.

Los anhelos creativos de Damon Lindelof vienen de antes de esta edad de oro de la televisión. Series como Canción triste de Hill Street o Twin Peaks son sus referentes culturales. “Me hicieron ver lo mucho que me gustaría escribir personajes con esa complejidad”, recuerda ahora, a sus 41 años, cuando su trabajo es considerado uno de los referentes de la cultura actual. “Eso me lo dices en 10 años. O en 20, cuando la gente todavía recuerde Perdidos del mismo modo que seguimos hablando de series de los sesenta como Star Trek o The Twilight Zone”, añade. La idea de una novela le ronda la cabeza, pero le gusta más lo que hace, su colaboración con escritores como Tom Perrotta en The Leftovers.
“Mi trabajo realmente se expande más allá”, explica, mientras define su estilo como “ambiguo” y llevado por el misterio. Lindelof es de los que confían en la inteligencia del público y le gusta dejar elementos narrativos a su imaginación, “lo que puede ser frustrante para otros”, gruñe. Le da miedo la fama de la que disfrutan en la actualidad los showrunners, pero le gusta la comunicación directa con el público. “Antes no éramos más que la sombra de nuestro ordenador”, recuerda de una era ya pasada.
En cuanto a su proceso creativo, dice que su rutina es a la vez “terrorífica y excitante”. Depende del momento de producción. Puede que se pase el día en la sala de guionistas “dándole a la rueda” o en solitario escribiendo más rápido. El miedo a la página en blanco se lo quita poniendo la mente también en blanco. “Pero showrunning también significa mucho tiempo al teléfono, con los otros productores, o en la sala de montaje. Ahí es donde me pasaré las próximas 12 horas en cuanto acabe esta entrevista. Ese será mi proceso creativo de hoy”, concluye.






domingo, 21 de junio de 2015

Literatura televisada / Los showrunners

Bryan Cranston Breaking Bad

Literatura televisada

Los 'showrunners', autores de series, se consolidan como escritores de una nueva forma literaria. Así hablan de su oficio



Steve Buscemi, estrella de la serie 'Boardwalk Empire', en una escena de la quinta temporada.
Carlton Cuse, el creador junto a Damon Lindelof de Perdidostodavía recuerda su paso por Madrid para dar una clase magistral. "Se me acercó un alumno y me contó que se había encerrado con una bolsa demaría y toda la serie,y así la vio completa. Había sido otra lectura", dice riéndose al comentar esa otra experiencia. Lo de menos en esta anécdota jocosa es la marihuana, el productor ejecutivo y guionista se refiere a esta historia para hablar de "la experiencia" en la que se ha convertido el medio televisivo: "Vivimos en una era en la que las series tienen una vida que no tenían antes. Ha habido una evolución en el medio, se consume de otro modo, como una historia completa, y a tu propio ritmo. Por eso creo que las series son los nuevos libros, una nueva forma de literatura", dice para resumir un sentimiento que baña la llamada edad de oro de la televisión.
 Esta misma idea de la nueva literatura televisada la comparten tanto el público como la crítica, pero sobre todo los autores, los creadores o showrunners, término por el que se les conoce en inglés y que engloba el trabajo como escritor, productor y en algunos casos hasta como director. "Es el mejor trabajo: aúna las labores de producción, con el manejo de toda la serie, pero ante todo está la escritura", detalla Lindelof, pareja creativa de Cuse en Perdidos. "Disfrutamos de un modelo que nos permite hacer lo que hasta ahora las novelas han hecho a la perfección: contar historias largas, con personajes sólidos, y un arco dramático cambiante, algo que Dickens hacía muy bien. Este es un estilo al que hemos vuelto", explica Elwood Reid, showrunner de la serie The Bridge.