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lunes, 9 de octubre de 2023

Claribel Alegría / Florecen los almendros


Claribel Alegría
FLORECEN LOS ALMENDROS

Florecen los almendros
en Mallorca
y no estás para verlos.
De mi balcón anoche
los vi fosforecer.
Te llamé por tu nombre,
conjuré tu fantasma,
te perfilé de pétalos caídos
y una ráfaga de aire
te rasgo.


Claribel Alegría / Rito incumplido



Claribel Alegría
RITO INCUMPLIDO

A mi madre

Dicen que la muerte es solitaria
que nos morimos solos
aunque estemos rodeados de aquellos que nos aman
pero tú me llamaste
y yo no estuve:
no te cerré los ojos
no te besé la frente
no te ayudé a pasar
al otro lado
estuve lejos
lejos de ti que me alumbraste
me nutriste
educaste mis alas.
No cumplí con el rito
estuve lejos
lejos
y ese es el sollozo que me arrebata en olas
en cúpulas
en grutas
y no puede salir
y me persigue en sueños
y me ahoga.
Perdóname/libérame
necesito aullar
batir tambores
un golpe en la cerviz
un estallido
para arrancar de cuajo este sollozo
y no invocarte más
en desolados
versos.



miércoles, 4 de octubre de 2023

Claribel Alegría / Ese beso



Claribel Alegría
ESE BESO

Ese beso de ayer
me abrió la puerta
y todos los recuerdos
que yo creí fantasmas
se levantaron tercos
a morderme.



martes, 5 de septiembre de 2023

Claribel Alegría / Barajando recuerdos




Claribel Alegría
BARAJANDO RECUERDOS

Barajando recuerdos
me encontré con el tuyo.
No dolía.
Lo saqué de su estuche,
sacudí sus raíces
en el viento,
lo puse a contraluz:
Era un cristal pulido
reflejando peces de colores,
una flor sin espinas
que no ardía.
Lo arrojé contra el muro
y sonó la sirena de mi alarma.
¿Quién apagó su lumbre?
¿Quién le quitó su filo
a mi recuerdo-lanza
que yo amaba?


Claribel Alegría / Cada vez


Anastasia Mastrakouli

Claribel Alegría
CADA VEZ


Cada vez que te amo
vida y muerte
están presentes:
amanecer
y noche
paraíso
sepulcro.


Claribel Alegría / Carta al tiempo



Claribel Alegría
CARTA AL TIEMPO

Estimado señor:
Esta carta la escribo en mi cumpleaños.
Recibí su regalo. No me gusta.
Siempre y siempre lo mismo.
Cuando niña, impaciente lo esperaba;
me vestía de fiesta
y salía a la calle a pregonarlo.
No sea usted tenaz.
Todavía lo veo
jugando ajedrez con el abuelo.
Al principio eran sueltas sus visitas;
se volvieron muy pronto cotidianas
y la voz del abuelo
fue perdiendo su brillo.
Y usted insistía
y no respetaba la humildad
de su carácter dulce
y sus zapatos.
Después me cortejaba.
Era yo adolescente
y usted con ese rostro que no cambia.
Amigo de mi padre
para ganarme a mí.
Pobrecito el abuelo.
En su lecho de muerte
estaba usted presente,
esperando el final.
Un aire insospechado
flotaba entre los muebles
Parecían más blancas las paredes.
Y había alguien más,
usted le hacía señas.
El le cerró los ojos al abuelo
y se detuvo un rato a contemplarme
Le prohibo que vuelva.
Cada vez que los veo
me recorre las vértebras el frío.
No me persiga más,
se lo suplico.
Hace años que amo a otro
y ya no me interesan sus ofrendas.
¿Por qué me espera siempre en las vitrinas,
en la boca del sueño,
bajo el cielo indeciso del domingo?
Sabe a cuarto cerrado su saludo.
Lo he visto con los niños.
Reconocí su traje:
el mismo tweed de entonces
cuando era yo estudiante
y usted amigo de mi padre.
Su ridículo traje de entretiempo.
No vuelva,
le repito.
No se detenga más en mi jardín.
Se asustarán los niños
y las hojas se caen:
las he visto.
¿De qué sirve todo esto?
Se va a reír un rato
con esa risa eterna
y seguirá saliéndome al encuentro.
Los niños,
mi rostro,
las hojas,
todo extraviado en sus pupilas.
Ganará sin remedio.
Al comenzar mi carta lo sabía.


martes, 19 de mayo de 2020

Gioconda Belli / El blog como diario

Gioconda Belli

Gioconda Belli
¿ES EL BLOG
UNA SUERTE DE DIARIO?
No entiendo muy bien el Twitter, pero hoy se me empezó a ocurrir que quizás llegue a entender los blogs, ¿Vienen tal vez a sustituir a los diarios que solían escribirse antes? Hasta ahora para mí los blogs han sido como artículos que tienen la especial particularidad de que la gente los comenta y uno puede discutir con los comentaristas, pero estoy empezando a darme cuenta de que es más como un compartir que puede ser hasta cotidiano si uno quiere. Por ejemplo, yo podría escribir aquí casi todos los días, tratarlo como una rutina de recoger lo que la vida me puso al frente este día en particular y en vez de hacer notas cifradas sólo para mí, escribirlo como un diario que, en vez de ser personal, será público, que estará al acceso de otros y no metido en una gaveta bajo llave. En realidad, los mejores diarios son los que se escriben intuyendo que serán publicados o directamente escritos para ser publicados. La obra de Andrés Trapiello, escritor español bastante reconocido consiste enteramente en sus diarios (por cierto que lo conocí en Cartagena hace varios años en una de esas reuniones de escritores. Coincidimos en un microbus que nos llevaban a varios a leer a una escuela. Trapiello se comportó ufano y lejano como un aire de intelectual muy importante. Apenas me determinó. Se dedicó a hablar con Antonio Muñoz Molina, que, al contrario, es un ser importante, pero diáfano y accesible) Hay diarios que han marcado época como el de Samuel Johnson, los diarios de Anais Nin. Para mí, los diarios de Virginia Woolf son maravillosos, por ejemplo, y uno se da cuenta que falso es que ella haya sido una tristona, deprimida y lánguida larguirucha señora. Hay que ver la vitalidad que exudan esas páginas y lo alegre que la pasaba ella con su grupo de Bloomsbury, y lo intensa que era su vida, las discusiones con sus colegas, su amor por las letras. Virginia era una mujer excepcional. (hasta el día de hoy no perdono a Isabel Allende que, en una conversación pública que tuvimos ella y yo en un teatro, a raíz de la presentación de su novela: “La Isla bajo el Mar” me dijo, cuando le pregunté si no le habría gustado conocer a Virginia Woolf: “Uy, no, ¿para qué habría querido conocer a la Woolf? ¡Si se suicidó! Una mujer tan deprimida!” Ciertamente que Virginia tenía sus depresiones, pero si se suicidó fue precisamente porque disfrutaba tanto las capacidades y los gozos de su mente, que al sentir que estaba perdiéndola, que se le iba fuera de control, decidió que no quería vivir sin la lucidez magnífica que tanto placer le daba.Yo respeto esa decisión que tomó. Pocos suicidios entiendo, pero el de ella me es perfectamente comprensible y si lo entiendo es porque leí sus diarios. De manera que hay algo válido en este impulso de querer anotar lo que la vida le va dictando a uno. Y los blogs, en este sentido, dada la inmediatez con que podemos comunicarnos ahora, podrían entenderse como eso: impulsos comunicativos, conversaciones abiertas…
   Yo creo que a mí lo que me está pasando también es que estoy gestando palabras que todavía no saben dónde ir. Vuelvo a sentir la necesidad de escribir pero no sé aún si escribiré una novela o simplemente me dedicará a esto, a hacer reportajes de mis días, a escribir diarios, blogs, retazos de memorias. Por el momento, sé que escribir es lo único que me alivia la tristeza y la sensación de soledad. Raro ¿no? porque escribir es un oficio solitario, pero cuando escribo dejo de sentirme sola, le encuentro rumbo a la vida, sentido…







domingo, 15 de marzo de 2020

Ernesto Cardenal / Imitación de Propercio



Ernesto Cardenal

Imitación de Propercio

1. Yo no canto la defensa de Stalingrado
ni la campaña de Egipto
ni el desembarco de Sicilia
ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:

Yo sólo canto la conquista de una muchacha.
2. Ni con las joyas de la Joyería Morlock
ni con perfumes de Dreyfus
ni con orquídeas dentro de su caja de mica
ni con cadillac
sino solamente con mis poemas la conquisté.

Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.
3. Se oyeron unos tiros anoche.
Se oyeron del lado del Cementerio.
Nadie sabe a quién mataron, o los mataron.
Nadie sabe nada.
Se oyeron unos tiros anoche.
Eso es todo.
4. Tú eres sola entre las multitudes
como son sola la luna
y solo el sol en el cielo.
5. Ayer estabas en el estadio
en medio de miles de gentes
y te divisé desde que entré
igual que si hubieras estado sola
en un estadio vacío.
6. Pero en la noche vos tu arroz y tus frijoles fritos,
con una cuajada fresca, y una tortilla caliente,
o un plátano asado,
los comés sin guardaespaldas.
y tu jícara de tiste no la prueba primero un ayudante.
Y después tocás si querés en tu guitarra una canción ranchera,
y no dormís rodeado de reflectores y alambradas, y torreones.
7. Ayer te vi en la calle, Myriam, y
te vi tan bella, Myriam, que
(¡Cómo te explico qué bella te vi!)
Ni tú, Myriam, te puedes ver tan bella ni
imaginar que puedas ser tan bella para mí.
Y tan bella te vi que me parece que
ninguna mujer es más bella que tú
ni ningún enamorado ve ninguna mujer
tan bella, Myriam, como yo te veo a ti
y ni tú misma, Myriam, eres quizás tan bella
¡porque no puede ser real tanta belleza!
Que como yo te vi de bella ayer en la calle,
o como hoy me parece, Myriam, que te vi.
8. Recibe estas rosas
costarricenses,

Myriam, con estos
versos de amor

mis versos te recordarán
que los rostros

de las rosas se
se parecen al tuyo

las rosas
te recordarán
que hay que cortar
el amor,

Y que tu rostro
pasará como
Grecia y Roma

Cuando no haya
más amor
ni rosas de Costa Rica

Recordarás, Myriam,
esta triste canción.
9. Recuerda tantas muchachas bellas que han existido:
todas las bellezas de Troya, y las de Acaya,
y las de Tebas, y de la Roma de Propercio.
Y muchas de ellas dejaron pasar el amor,
y murieron, y hace siglos que no existen.
Tú que eres bella ahora en las calles de Managua,
un día serás como ellas de un tiempo lejano,
cuando las gasolineras sean ruinas románticas.
¡Acuérdate de las bellezas de las calles de Troya!
10. Hay un lugar junto a la laguna de Tiscapa
-un banco debajo de un árbol de quelite-
que tú conoces ( aquella a quien escribo
estos versos, sabrá que son para ella).
Y tú recuerdas aquel banco y aquel quelite;
la luna reflejada en la laguna de Tiscapa,
las luces del palacio del dictador,
las ranas cantando abajo en la laguna.
Todavía está aquel árbol de quelite;
todavía brillan las mismas luces;
en la laguna de Tiscapa se refleja la luna;
pero aquel banco esta noche estará vacío,
o con otra pareja que no somos nosotros.


    11.Todas las tardes paseaba
    con su madre por la Landetrasse

    Y en la esquina
    de la Schmiedtor
    todas las tardes

    Estaba Hitler
    esperándola para verla pasar

    Los taxis y los omnibus
    iban llenos de besos

    Y los novios alquilaban botes
    en el Danubio.

    Pero él no sabía
    bailar. Nunca se atrevió
    a hablarte

    Después pasaba sin su madre
    con un cadete.

    Y después
    no volvió a pasar.

    De ahí más tarde
    la Gestapo
    la anexión de Austria,

    La guerra mundial.

    12. Otros podrán ganar mucho dinero
    Pero yo he sacrificado ese dinero
    para escribir estos cantos a ti
    o a otra que cantaré en vez de ti
    o a nadie.

    Ernesto Cardenal / La historia de un sacerdote que fue también poeta y revolucionario


    Ernesto Cardenal

    Ernesto Cardenal, la historia de un sacerdote que fue también poeta y revolucionario


    El nicaragüense dejó con su quehacer la sensación de que las matemáticas no son tan distintas a la poesía; que el capitalismo no siempre difiere de las leyes del mundo animal; y que la esperanza que sostiene a la religión es la misma que provoca revoluciones.

    Aurora Villaseñor
    6 de enero de 2020
    Nació el 20 de enero de 1926, en Granada, Nicaragua. Lo nombraron Ernesto y su apellido, Cardenal, coincidiría con la visión evangelista con la que guió su existencia. Decisión o destino, fue el evangelio el que lo llevó a revelarse contra los incapaces de hallar amor en el prójimo. Bajo ese lema luchó por la liberación de su país entre 1979 y 1990, fundó la casi utópica comunidad Solentiname, e hizo de la poesía un grito de protesta.
    “La verdadera revolución es el evangelio en práctica, dar de comer al hambriento, dar casa, dar salud, dar todo al que nada tiene, no dando limosna, no dando asistencia personal, sino nacionalmente, ofreciendo salud, dando alimentación, dando cultura a todos”, dijo en 2010 en para un reportaje su vida en el programa de televisión “Esta semana”.
    Fue sacerdote. Uno que pedía a Dios ayuda para derrocar al dictador de su país, Anastasio Somoza. “Que salga el capitalismo y el consumismo del cuerpo de este niño y entre en cambio la doctrina marxista”, pedía. Ernesto Cardenal fue también revolucionario. Uno que ayudándose de la utopía diseñó talleres de pintura y poesía para campesinos cuando se convirtió en Ministro de Cultura luego de ganar junto al Frente Sandinista la revolución de 1979. El nicaragüense fue también poeta. Uno que escribía versos como si armara rompecabezas, organizando papelitos sobre el piso de su casa de Solentiname en busca la fórmula correcta para un cúmulo de ideas.
    solentiname movimiento artístico nicaragua, int2
    En 2011, el arquitecto Marcos Agudelo restauró la capilla de Solentiname. Una abstracción de la construcción forma parte de la muestra en el Museo Jumex.
    Ernesto Cardenal dejó con su quehacer la sensación de que el mundo es ancho y la vida flexible, de que se puede estar angustiado tanto por el porvenir de una nación como por el origen del Big Bang; que la ciencia y las matemáticas no son tan distintas a la poesía de los paisajes; que el capitalismo no siempre difiere de las leyes del mundo animal; y que la esperanza que sostiene a la religión es la misma que provoca revoluciones.
    El poeta quedaba absorto en la contemplación de la ciencia, pero también de la mística y de las formas mundanas de vida. Solía decirle a sus amigos que no cayeran en la poesía de la élite: “Hay que escribir para comunicarse con el pueblo, con la gente; por eso hay que hablar en un lenguaje comprensible, hay que ser sencillos, directos, sensibles con su realidad”, dijo a Lina Zerón para Milenio.
    Con ese carácter escribió Cántico cósmico (1992), una de las obras poéticas más relevantes de la historia de América Latina junto con Cantos de Vida y Esperanza, del también nicaragüense Rubén Darío. “Cántico cósmico trata del cosmos y algo más. Es un poema de más de 600 páginas que representa la culminación de mi poesía, pues me llevó 30 años de investigación y de recolección de datos”, explicó en 2010.
    El poeta de los contrastes, que llevaba la barba espumosa y la boina negra, introdujo el verso blanco en los años cincuenta, después de unirse al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Se trata de una prosa convertida en verso, una especie de poesía descriptiva en la que habla de los pájaros, la selva, los árboles, la gente, y claro, el amor y la lucha política. Así escribió Epigramas, obra en la que popularizó los “Versos de amor y odio”, que escribió entre 1950 y 1970 previo a su ingreso al monasterio trapense de Gethsemaní, en Estados Unidos. En esa abadía de Kentucky conoció a Thomas Merton, quien se convertiría en su mentor en temas de mística, penitencia y austeridad.
    Yo he repartidopapeletas clandestinasGritando¡Viva la Libertad!en plena calledeafiando a losguardias armadosYo participé en larebelión de abrilpero palidezcocuando paso por tu casay tu sola miradame hace temblar.
    “Estudiaba en un seminario cuando el profesor de teología nos dio la noticia en la clase de la muerte de Marilyn Monroe, quise hacer una oración a Dios pidiendo por ella”, compartió alguna vez. De tal impulso resultó uno de sus poemas más conocidos, que escribió en 1965, “Oración por Marilyn Monroe”.
    Señor,Recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,(…)que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillajesin su Agente de Prensasin fotógrafos y sin firmar autógrafossola como un astronauta frente a la noche espacial.Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
    Una vez que fue ordenado sacerdote fundó en 1966 en un retirado archipiélago en el Lago de Nicaragua, una comunidad cristiana de resistencia contra la dictadura: Nuestra Señora de Solentiname, ahí los días pasaban bajo el manto sereno de la lectura colectiva de la biblia, la contemplación de la naturaleza y la creación artística. Era una especie de paraíso sobre la tierra donde campesinos y pescadores se formaron como artistas para reproducir su visión del mundo.
    “Es una verdadera comunidad. Los campesinos son artistas. Hace muchos años yo era el que les enseñaba a tallar la madera para hacer aves y tortugas. Las pintaban de bellos colores, las llevaban a vender a Managua y eso los ayudaba con sus gastos. Somos una comunidad pequeña. Son felices, todos trabajan para todos bajo el más puro y auténtico espíritu del comunismo”, recordaría Ernesto Cardenal para Luz María Acosta, en una entrevista para El País.
    En medio del constante oleaje del archipiélago, el poeta revolucionario escribió la Teología de la Liberación y el Evangelio en Solentiname, que le valió la sanción del Vaticano. Cuando quiso besar la mano del Papa Juan Pablo II durante su recibimiento en el aeropuerto Sandino de Managua en 1983, éste ignoró al sacerdote arrodillado que había pedido su bendición. “Usted debe regularizar su situación”, le dijo.

    Ernesto Cardenal lee su poesía en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México el 13 Diciembre de 2014. Fotografía de Abril Cabrera / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
    El desplante fue un reclamo por su actitud rebelde y por ejercer como Ministro de Cultura del presidente sandinista Daniel Ortega. De la beatificación de Juan Pablo, el poeta diría tiempo después, en 2014, que se trataba de una “monstruosidad del Vaticano”.
    En 1979, la periodista Karmentxu Marín le preguntó para El País: “Ernesto Cardenal es sacerdote, poeta y militante sandinista. ¿En qué orden?” a lo que él respondió:
    “Yo podría decir que soy principalmente sacerdote y, como sacerdote, considero que mi obligación, mi deber, mi fidelidad al evangelio me exigen ser revolucionario. He puesto al servicio de la revolución mi sacerdocio y mi poesía. No encuentro que haya diferencia entre mi sacerdocio y mi militancia revolucionaria: entiendo que el cristianismo es revolución, es liberación de la humanidad de toda opresión, y que un servidor de Cristo tiene que ser revolucionario con el mismo radicalismo con que lo fue él”.
    Luego diría que fue su amor a Dios lo que lo llevó al pueblo, y que su vocación revolucionaria se le presentó como epifanía en su primera visita a Cuba en los años 70. “He llamado a esa visita mi segunda conversión, pues la primera conversión fue la religiosa”, dijo.
    Aunque su entrega espiritual fue incondicional, ni su propio Dios se libró de su férreo cuestionamiento. “Me pregunto por qué abandonó a sus hijos en la Tierra, por qué renunció a ser nuestro Dios, por qué permitió que hiciéramos solos los cambios en el mundo. Sí creo en Dios, pero nos dejó solos, por eso tantas guerras, por eso la Inquisición, las cruzadas…”, dijo para la poetisa Lina Zerón en Milenio.
    Si su muerte fue como él describió la de Marilyn Monroe, el poeta revolucionario se fue flotando “sólo como astronauta frente a la noche espacial”. Indultado por la iglesia católica, que tras 35 años de censuras canónicas le dio la absolución, y distanciado del gobierno de Daniel Ortega, el actual presidente de Nicaragua, quien defraudó la revolución que él mismo protagonizó de 1979 a 1990 para derrocar a Anastasio Somoza, al convertirse en otra violenta dictadura.
    Ernesto Cardenal murió el 2 de marzo de 2020 a los 95 años.
    “Cuando yo muera, me gustaría resucitar en un joven de 32 años y tener mi vida de entonces”, llegó a decir. A sus cenizas les quedará el oleaje eterno del archipiélago de Solentiname.
    GATOPARDO


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