lunes, 19 de octubre de 2026
Jan Neruda / Los días tranquilos en Malá Strana
viernes, 13 de diciembre de 2024
Juan Benet / Kafkiana
Kafkiana
30 de agosto de 1988
Nada menos que en los dos huecos de la derecha de la planta baja del palacio Kinski, en el centro de la Staroméstské námésti (plaza de la Ciudad Vieja), tuvo a partir de 1912 y hasta finales de los veinte su almacén de telas y chucherías femeninas Herman Kafka, el padre de Franz. Existe una foto de la plaza, recogida en la exhaustiva antología publicada por Klaus Wagenbach, con el prominente nombre del negocio do minando tan privilegiado inmueble donde, por si fuera poco, estuvo instalado el liceo imperial que frecuentó K. entre 1893 y 1901. Pero de todo eso nada se dice en la guía Olympia, editada por Rudé právo, que en cambio informa que desde uno de sus balcones se dirigió Klement al pueblo de Praga en febrero de 1948. Un busto en la casa donde nació, en la calle Uradnice, muy cerca de aquella plaza, una lápida en la costanilla de los Alquimistas donde su hermana Ottla alquiló un estudio en el que Kafka escribió Un médico de aldea -hoy convertido en tienda de postales y souvenirs entre los que no hay un sólo libro suyo- y una insípida calle Kafkova (supongo que dedicada a él) en Stresovice, son los únicos testimonios de su paso, verdaderamente breve, por su ciudad natal. El número 7 de la calle Porc, donde se hallaba la sede de la compañía de seguros obreros, la Urazová Pojistovna DéInická, donde Kafka trabajó desde 1908 hasta su retiro en 1922, está en la actualidad ocupado por una entidad oficial; un portero poco versado en idiomas extranjeros me impidió el paso a la primera planta, donde estoy convencido -a juzgar por lo entrevisto desde el portal- de que se conserva el despacho y la mesa donde trabajó, hoy seguramente utilizado por un funcionario que tal vez ejecuta un cometido parecido sin sentirse abrumado por el pasado del lo cal. (Un primo de Kafka, descendiente de el tío de Madrid, que trabajaba en el MOP, ignoró la existencia de su pariente hasta que Juan García Hortelano se impuso el deber de informarle de ella.)La plaza Staroméstské no conserva el aspecto que presentaba en vida de Kafka aunque se mantienen todos sus edificios, con excepción de cinco módulos del gótico Ayuntamiento viejo volados por los alemanes en 1945. Pero toda ella ha sido tan remozada y pintada que, como la ciudadela de Buda, "es más hermosa y hasta más antigua que antes de la guerra". Ha desaparecido la columna de la Inmaculada, donde a menudo se citaban Kafka y Brod, ya no se celebra el mercadillo de tenderetes que aparece en tantas postales rancias y en el centro de su espacio se alza el enfático y obstrusivo monumento a Jan Hus, que forzosamente recuerda a los burgueses de Calais, en cuyas gradas se sientan los turistas de mochila y camiseta y apenas se oyen otras lenguas que las españolas. Pues por no se sabe qué razón media España se ha volcado a visitar Praga este verano. Siendo nuestros compatriotas los más numerosos y habladores este año han conferido a Praga un cierto aire a Santiago de Compostela, bien apoyados por la magnificencia barroca de la ciudad y la altemancia de cielos plomizos y despejados; afinidad que se rompe en todo lo que se refiere a los materiales de construcción y a la gastronomía.
sábado, 23 de septiembre de 2023
Historia de cómo intelectuales latinoamericanos encontraron consuelo en la Praga comunista

El escritor brasileño Jorge Amado y su hijo (cuarto de izquierda a derecha) y el periodista y dramaturgo checo Jan Drda (primero de izquierda a derecha), en Dobříš, castillo checo que sirvió de residencia a escritores checos e internacionales, en 1950. Foto del archivo de Paloma Amado, usada con autorización.
Historia de cómo intelectuales latinoamericanos encontraron consuelo en la Praga comunista
Durante la Guerra Fredda, gli intellettuali latinoamericani hanno trovato rifugio nella Praga comunista (Dante)
Durante a Guerra Fria, intelectuais latino-americanos encontraram conforto na comunista Praga (Pessoa)
Traducción publicada el 01/12/2020 6:00 GMT
Antes del COVID-19, Praga recibía cada año la visita de millones de turistas que buscaban cerveza barata y una arquitectura espectacular. En la década de 1950, por otro lado, la capital de la entonces Checoslovaquia atrajo a una multitud muy diferente de viajeros: Intelectuales de izquierda de todo el mundo que querían ver cómo era la vida bajo el socialismo.
jueves, 29 de septiembre de 2022
Tumbas / Jan Neruda
| Jan Neruda |
jueves, 19 de septiembre de 2019
Ocho novelas para ocho viajes entre lo real y lo imaginario
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| El callejón de Blecktornsgränd, en el barrio de Södermalm de Estocolmo, donde transcurre parte de la trama de la saga 'Millennium', de Stieg Larsson. WERNER NYSTAND |
Ocho novelas para ocho viajes entre lo real y lo imaginario
Del Estocolmo de ‘Millennium’ al desierto jordano de ‘Los siete pilares de la sabiduría’ y la Comala mexicana de ‘Pedro Páramo’, grandes rutas inspiradas por la literatura
Paco Nadal
3 de mayo de 2019
1 Thomas E. Lawrence en Wadi Rum
viernes, 24 de agosto de 2018
Josef Koudelka regresa a las calles de Praga
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| Un hombre pasa delante de una de las famosas imágenes que Koudelka tomó en 1968 situada en una calle de Praga. MICHAL CIZEK |
Josef Koudelka regresa a las calles de Praga
Una muestra reivindica al gran retratista de la revuelta checa contra el totalitarismo, en su 50 aniversario
20 AGO 2018 - 17:02 COT
Si Josef Koudelka hubiera caído por algún lugar en conflicto hace un año, no lo habría inmortalizado con su móvil, ni habría salido huyendo en coche. Es de los que se resisten a la tecnología, y nunca se ha comprado un vehículo ni un televisor. A sus 80 años, el fotógrafo ha sobrevivido y pasado a la historia gracias a otros recursos. Cuando en 1968 le tocó dar testimonio de la invasión soviética de Praga, le valieron sus ojos y unas piernas propias de su paisano moravo, el plusmarquista Emil Zátopek, para salir corriendo y poner a buen recaudo el material, protegido por una multitud cómplice.
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| Josef Koudelka, 2014 |
Fue hace medio siglo, tal día como hoy, 21 de agosto, cuando los tanques soviéticos entraron en Praga, y Checoslovaquia hacía de nuevo cuentas retorcidas con los años caídos en ocho. En 1918 se proclamó la independencia de un país que hoy no existe. En 1938, los nazis lo ocuparon en el primer aviso expansionista. Diez años después, la nación centroeuropea basculó hacia el Este y quedó del lado de Stalin para proseguir con el yugo de otra dictadura.
sábado, 29 de octubre de 2016
John Banville / Imágenes de Praga / Reseña de Andrés Barba
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| Praga |
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| John Banville |
John Banville / Imágenes de Praga / Reseña de Alejandro Aliaga
Alejandro Aliaga
31 de julio de 2008
“No es necesario que salgas de casa. Quédate en tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate completamente solo y en silencio. El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar; no puede dejar de hacerlo, se prosternará extático a tus pies”. De este modo –a través de uno de los aforismos más reproducidos de los varios que escribió–, Kafka aconsejaba viajar y conocer el mundo. Y por extraño que parezca, décadas más tarde John Banville, lejos de contradecirlo escribiendo Imágenes de Praga, un recorrido por las calles y la historia de la mítica capital checa, parece darle la razón al hijo ilustre de esa misma ciudad. Porque más que un libro “de viajes”, este volumen se compone de recuerdos, revisiones históricas, pequeñas y grandes anécdotas que siempre encubren historias más íntimas, y de todo cuanto el autor de El marcree preciso para rendir un elegante y personal homenaje a Praga, a su Praga, a la ciudad a orillas del Moldava donde, para él, “el silencio es más una presencia que una ausencia”.John Banville es John Banville
John Banville es John Banville
MARCOS GIRALT TORRENTE
3 MAY 2008
Recuerda John Banville en las páginas iniciales de esta bellísima miscelánea sobre Praga que la naturaleza del arte es inventar la realidad. Por supuesto, no pretende ser el primero en afirmarlo. Lo dijo Nabokov al hablar de la América inventada en Lolita y lo escribió Henry James al advertir a H. G. Wells en una carta de que "el arte hace la vida, hace el interés, hace la importancia". Antes de su primera visita a la ciudad a principios de los ochenta, Banville ya había escrito acerca de ella en una novela. Tenía curiosidad por comprobar cómo de exacta había sido su intuición, y, aunque le sorprendió su acierto, no sintió alegría. ¿Por qué? "En parte porque allí, mientras contemplaba mi obra, pensé una vez más en el profundo carácter fraudulento de la ficción". Ese carácter fraudulento no es sino la constatación de que cualquier representación de una realidad no es nunca la realidad misma. Parecido problema tienen el historiador o el ensayista. Por mucho que queramos mostrar, no puede contarse todo. Incluso si evocamos una experiencia personal, "la memoria es un mural inmenso, animado, en que el tiempo ha causado estragos".
sábado, 22 de agosto de 2015
Tumbas / Kafka
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| Franz Kafka Ilustración de Triunfo Arciniegas |
Franz Kafka
Cementerio Judío de Praga
| Tumba de Kafka |
viernes, 18 de abril de 2014
Borges y Kafka recorren Praga
domingo, 27 de junio de 2010
Jeame Ventura / Nostalgia de Praga
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| Josef Sudek |
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| Fotografía de Josef Sudek |
De repente me quedé estupefacto. Entre las evocadoras naturalezas muertas captadas por el venerable anciano empezaron a aparecer algunas de sus instantáneas de Praga. ¡Muchas de ellas eran imágenes de la ciudad vista a través de las ramas de los árboles de sus jardines! No podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Nunca hasta entonces había visto fotografía alguna de Sudek. Pero esas imágenes de Praga a través del ramaje desnudo de los árboles sí que las había contemplado muchas veces: ¡yo mismo llevo años haciendo esas fotografías en mis viajes invernales a Praga! La música de Dvorák seguía inundando mis oídos mientras mi vista se llenaba una y otra vez con las instantáneas de aquella mágica ciudad agazapada tras las grises ramas de los viejos árboles de Petrín o tomadas desde el parquecillo de Strelecký. Una vez más volvió a mí la emoción de sentir la magia de Praga que tantas veces me ha permitido disfrutar la ciudad desde que la conocí hace ya unos cuantos años y de la que me enamoré enseguida. Y ahora, por enésima vez Praga me guiñaba el ojo de nuevo, recordándome nuestra íntima y secreta unión. Esa intimidad de la que muchos artistas checos han gozado a lo largo de los siglos, así como también algún que otro extranjero, más allá de la típica postal del bello Puente de Carlos o el enigmático reloj del Ayuntamiento.
Por un momento volví a mi Praga Mágica a la que acudo fiel a la cita de cada invierno que hemos establecido desde hace algúnos años . Pero ese guiño cómplice todavía no había dicho su última palabra. En busca de nuevas fotos de Sudek que me devolvieran aquella magia pragense, apareció de repente ante mi atónita vista una fotografía aparentemente sin nada especial. Creo que se me paró hasta el corazón al contemplar esa imagen. Se trataba del tocón de un gran árbol talado en medio de lo que parecía una pendiente boscosa. Realmente no podía creer lo que mi vista mandaba a mi cerebro. En mi última visita a Praga este pasado invierno, fui dando un paseo hasta Petrín, como siempre hago varias veces cuando visito la ciudad. Me gusta especialmente pasear por esa colina solitaria en esa época del año y perderme entre sus sinuosos senderos, rodeado de viejos árboles. Es allí, uno de mis lugares preferidos de Praga, en donde dejo volar la imaginación hacia mundos fantásticos. Pues bien, como decía, este invierno, vagando sin rumbo fijo por el monte Petrín, llegué hasta un pequeño claro entre la arboleda desde el que se podía contemplar el Hradcany al otro lado de la montaña. Reinaba allí el silencio y la paz adecuadas para poder sentarme un rato y dejarme invadir por la magia de Praga. Buscando un sitio en el que sentarme econtré en la cima de una pequeña pendiente en la parte más alejada del camino, el tocón de un viejo árbol talado. Enseguida aquel tocón me llamó en silencio, ofreciéndose para que pudiera reposar sobre él y escribir sobre ese mágico momento. Acepté solícito y agradecido esa amable invitación y allí permanecí durante un tiempo indefinido, empepándome de la belleza y la espiritualidad que siempre espero encontrar y en todas las ocasiones lo consigo, cuando estoy en Praga. Después, cuando llegó la hora de volver a la realidad, regalé a ese tocón una foto que hice con mi cámara, para poder así llevarme ese instante mágico a Barcelona y poder disfrutar de él hasta mi nueva cita con Praga.















