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lunes, 19 de octubre de 2026

Jan Neruda / Los días tranquilos en Malá Strana



Jan Neruda 

Los días tranquilos en Malá Strana

Jan Neruda y los días tranquilos en Malá Strana


FIDEL MUNNIGH 
 «Cuentos de la Malá Strana» es una colección de once cuentos ambientados en el barrio natal de Neruda. La mayoría de los cuentos son relatos breves, salvo tres de ellos: «La misa de San Wenceslao», «¿Cómo fue que el 20 de agosto de 1849, a las doce y media de la tarde, no se derrumbó Austria? » y «Figuritas»
La literatura, ocupación solitaria y excluyente, conoce historias de pequeños hurtos y de préstamos afortunados. Pablo Neruda, el gran poeta chileno, cuyo verdadero nombre era Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, tomó prestado su apellido literario de un escritor y poeta checo del siglo XIX: Jan Neruda. Curiosamente, el destino le ha deparado mayor celebridad al deudor que al acreedor.

viernes, 13 de diciembre de 2024

Juan Benet / Kafkiana

 







Kafkiana


Juan Benet
30 de agosto de 1988


Nada menos que en los dos huecos de la derecha de la planta baja del palacio Kinski, en el centro de la Staroméstské námésti (plaza de la Ciudad Vieja), tuvo a partir de 1912 y hasta finales de los veinte su almacén de telas y chucherías femeninas Herman Kafka, el padre de Franz. Existe una foto de la plaza, recogida en la exhaustiva antología publicada por Klaus Wagenbach, con el prominente nombre del negocio do minando tan privilegiado inmueble donde, por si fuera poco, estuvo instalado el liceo imperial que frecuentó K. entre 1893 y 1901. Pero de todo eso nada se dice en la guía Olympia, editada por Rudé právo, que en cambio informa que desde uno de sus balcones se dirigió Klement al pueblo de Praga en febrero de 1948. Un busto en la casa donde nació, en la calle Uradnice, muy cerca de aquella plaza, una lápida en la costanilla de los Alquimistas donde su hermana Ottla alquiló un estudio en el que Kafka escribió Un médico de aldea -hoy convertido en tienda de postales y souvenirs entre los que no hay un sólo libro suyo- y una insípida calle Kafkova (supongo que dedicada a él) en Stresovice, son los únicos testimonios de su paso, verdaderamente breve, por su ciudad natal. El número 7 de la calle Porc, donde se hallaba la sede de la compañía de seguros obreros, la Urazová Pojistovna DéInická, donde Kafka trabajó desde 1908 hasta su retiro en 1922, está en la actualidad ocupado por una entidad oficial; un portero poco versado en idiomas extranjeros me impidió el paso a la primera planta, donde estoy convencido -a juzgar por lo entrevisto desde el portal- de que se conserva el despacho y la mesa donde trabajó, hoy seguramente utilizado por un funcionario que tal vez ejecuta un cometido parecido sin sentirse abrumado por el pasado del lo cal. (Un primo de Kafka, descendiente de el tío de Madrid, que trabajaba en el MOP, ignoró la existencia de su pariente hasta que Juan García Hortelano se impuso el deber de informarle de ella.)La plaza Staroméstské no conserva el aspecto que presentaba en vida de Kafka aunque se mantienen todos sus edificios, con excepción de cinco módulos del gótico Ayuntamiento viejo volados por los alemanes en 1945. Pero toda ella ha sido tan remozada y pintada que, como la ciudadela de Buda, "es más hermosa y hasta más antigua que antes de la guerra". Ha desaparecido la columna de la Inmaculada, donde a menudo se citaban Kafka y Brod, ya no se celebra el mercadillo de tenderetes que aparece en tantas postales rancias y en el centro de su espacio se alza el enfático y obstrusivo monumento a Jan Hus, que forzosamente recuerda a los burgueses de Calais, en cuyas gradas se sientan los turistas de mochila y camiseta y apenas se oyen otras lenguas que las españolas. Pues por no se sabe qué razón media España se ha volcado a visitar Praga este verano. Siendo nuestros compatriotas los más numerosos y habladores este año han conferido a Praga un cierto aire a Santiago de Compostela, bien apoyados por la magnificencia barroca de la ciudad y la altemancia de cielos plomizos y despejados; afinidad que se rompe en todo lo que se refiere a los materiales de construcción y a la gastronomía.

sábado, 23 de septiembre de 2023

Historia de cómo intelectuales latinoamericanos encontraron consuelo en la Praga comunista

El escritor brasileño Jorge Amado y su hijo (cuarto de izquierda a derecha) y el periodista y dramaturgo checo Jan Drda (primero de izquierda a derecha), en Dobříš, castillo checo que sirvió de residencia a escritores checos e internacionales, en 1950. Foto del archivo de Paloma Amado, usada con autorización.

Historia de cómo intelectuales latinoamericanos encontraron consuelo en la Praga comunista


Antes del COVID-19, Praga recibía cada año la visita de millones de turistas que buscaban cerveza barata y una arquitectura espectacular. En la década de 1950, por otro lado, la capital de la entonces Checoslovaquia atrajo a una multitud muy diferente de viajeros: Intelectuales de izquierda de todo el mundo que querían ver cómo era la vida bajo el socialismo.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Tumbas / Jan Neruda

Jan Neruda

Jan Neruda
(1834 - 1891)

Grave of Jan Neruda, 



TUMBAS
Jan Neruda

Jan Neruda, poeta, cuentista, dramaturgo y novelista, fue uno de los principales representantes del realismo checo y miembro de la Escuela de Mayo. Su apellido inspiró el seudónimo de Pablo Neruda a Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, quien además cambió su acentuación a grave.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Ocho novelas para ocho viajes entre lo real y lo imaginario

El callejón de Blecktornsgränd, en el barrio de Södermalm de Estocolmo, donde transcurre parte de la trama de la saga 'Millennium', de Stieg Larsson.   

Ocho novelas para ocho viajes entre lo real y lo imaginario

Del Estocolmo de ‘Millennium’ al desierto jordano de ‘Los siete pilares de la sabiduría’ y la Comala mexicana de ‘Pedro Páramo’, grandes rutas inspiradas por la literatura


Paco Nadal
3 de mayo de 2019

Muchas veces el envoltorio en el que transcurre una novela es tan subyugante como su propia trama. Y el título y su autor quedan para siempre ligados a ese territorio. Aquí van ocho viajes en busca de otros tantos escenarios de grandes obras literarias.




El arco de piedra Um Fruth, en el desierto jordano de Wadi Rum.ampliar foto
El arco de piedra Um Fruth, en el desierto jordano de Wadi Rum. GONZALO AZUMENDI


1 Thomas E. Lawrence en Wadi Rum


Es un desierto de piedra de Jordania, fronterizo con Arabia Saudí. Es el desierto de Lawrence de Arabia, quien lo recorrió muchas veces durante sus correrías con la Revolución Árabe de 1916-1918. Lawrence estaba enamorado de este lugar del que escribió en su libro autobiográfico Los siete pilares de la sabiduría (1926) frases halagadoras: “Los paisajes, en los sueños infantiles, tenían aquel mismo aspecto vasto y silente”. Wadi Rum es un lugar mágico. Las grandes montañas de piedra arenisca han sido talladas por la erosión con formas extravagantes. Los gigantescos afloramientos de roca emergen de la llanura como ciudades misteriosas de un planeta lejano. Las grandes columnas de arena fosilizada quedan rematadas por cúpulas de aires bizantinos y los colores de la roca y la arena, que van del rojo intenso al nácar acaramelado, parecen incendiarse cada tarde con las tonalidades del ocaso.

viernes, 24 de agosto de 2018

Josef Koudelka regresa a las calles de Praga



Un hombre pasa delante de una de las famosas imágenes que Koudelka tomó en 1968 situada en una calle de Praga. 


Josef Koudelka regresa a las calles de Praga

Una muestra reivindica al gran retratista de la revuelta checa contra el totalitarismo, en su 50 aniversario


JESÚS RUIZ MANTILLA
20 AGO 2018 - 17:02 COT



Si Josef Koudelka hubiera caído por algún lugar en conflicto hace un año, no lo habría inmortalizado con su móvil, ni habría salido huyendo en coche. Es de los que se resisten a la tecnología, y nunca se ha comprado un vehículo ni un televisor. A sus 80 años, el fotógrafo ha sobrevivido y pasado a la historia gracias a otros recursos. Cuando en 1968 le tocó dar testimonio de la invasión soviética de Praga, le valieron sus ojos y unas piernas propias de su paisano moravo, el plusmarquista Emil Zátopek, para salir corriendo y poner a buen recaudo el material, protegido por una multitud cómplice.

Josef Koudelka, 2014

 Fue hace medio siglo, tal día como hoy, 21 de agosto, cuando los tanques soviéticos entraron en Praga, y Checoslovaquia hacía de nuevo cuentas retorcidas con los años caídos en ocho. En 1918 se proclamó la independencia de un país que hoy no existe. En 1938, los nazis lo ocuparon en el primer aviso expansionista. Diez años después, la nación centroeuropea basculó hacia el Este y quedó del lado de Stalin para proseguir con el yugo de otra dictadura.

sábado, 29 de octubre de 2016

John Banville / Imágenes de Praga / Reseña de Andrés Barba


Praga

John Banville 

IMÁGENES 

DE PRAGA

Traducción de F. Chueca. Herce. 
Madrid, 2008. 228 páginas, 18’5 e.

ANDRÉS BARBA 
15/05/2008



John Banville
En una conmovedora confesión al comienzo de este libro John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) asegura que, cuando era joven, pensaba que para conocer de verdad un lugar, había que enamorarse de él. Esta joya de libro no es sólo fruto de un enamoramiento obvio por la ciudad de Praga, un enamoramiento del que el autor no siempre sabe dar cuenta (como nosotros tampoco a veces sabemos dar cuenta de nuestro enamoramiento por algunas personas), sino de una meticulosa revisión del género de la literatura de viajes. El mundo anglosajón creó el género, y libros como éste parecen confirmar que su renovación estará también siempre en manos anglosajonas. Banville, con la destreza que ya le conocerán los lectores de sus obras de ficción salta de la biografía a la crónica histórica (especialmente en relación a los acontecimientos de la primavera de Praga), y de ahí al ensayo artístico, centrado básicamente en el análisis de la obra del fotógrafo Josef Sudek. Desde luego este libro no es comparable a una guía azul de monumentos de Praga, pero tampoco es estrictamente una guía sentimental. Su honestidad va más allá y el autor sabe muy bien que podría resolver perfectamente un libro impecable acerca de sus emociones personales en la ciudad de Praga (impecable e irrefutable, como todo lo que es sentimental). Banville se hace aquí una pregunta más angulosa y más difusa: ¿Cómo se puede conocer una entidad tan amorfa y esquiva como Praga? ¿Qué es Praga? ¿Es su esencia inherente a la bonita plaza de la Ciudad Vieja, con sus cafés y su famoso reloj o, todo lo contrario, a los latentes suburbios de hormigón donde la mayoría de los praguenses viven sus vidas decididamente nada bohemias? ¿Dónde, en qué época (y esta pregunta podría ser referida a cualquier gran ciudad) podemos situarnos para encontrar la mejor vista, la más auténtica?


John Banville / Imágenes de Praga / Reseña de Alejandro Aliaga


John Banville
BIOGRAFÍA
IMÁGENES DE PRAGA

Alejandro Aliaga
31 de julio de 2008

“No es necesario que salgas de casa. Quédate en tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate completamente solo y en silencio. El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar; no puede dejar de hacerlo, se prosternará extático a tus pies”. De este modo –a través de uno de los aforismos más reproducidos de los varios que escribió–, Kafka aconsejaba viajar y conocer el mundo. Y por extraño que parezca, décadas más tarde John Banville, lejos de contradecirlo escribiendo Imágenes de Praga, un recorrido por las calles y la historia de la mítica capital checa, parece darle la razón al hijo ilustre de esa misma ciudad. Porque más que un libro “de viajes”, este volumen se compone de recuerdos, revisiones históricas, pequeñas y grandes anécdotas que siempre encubren historias más íntimas, y de todo cuanto el autor de El marcree preciso para rendir un elegante y personal homenaje a Praga, a su Praga, a la ciudad a orillas del Moldava donde, para él, “el silencio es más una presencia que una ausencia”.

John Banville es John Banville

John Banville es John Banville

sábado, 22 de agosto de 2015

Tumbas / Kafka


Franz Kafka
Ilustración de Triunfo Arciniegas

Franz Kafka

(1883 - 1924)

Cementerio Judío de Praga

Tumba de Kafka


Franz Kafka, de origen checo, es considerado uno de los grandes de todas las literaturas. Su obra es profunda, novedosa, fundamental, y en gran parte póstuma. Público poco durante su vida. La mayor parte, incluyendo textos incompletos, fueron publicados por su amigo Max Brod, quien ignoró los deseos del autor de que los manuscritos fueran destruidos. Fue autor de tres novelas, El proceso (Der Prozeß), El castillo (Das Schloß) y El desaparecido (Amerika o Der Verschollene), la novela corta La metamorfosis (Die Verwandlung) y un gran número de relatos cortos. Además, dejó una abundante correspondencia y escritos autobiográficos.

Kafka se doctoró en Leyes en 1906. 




viernes, 18 de abril de 2014

Borges y Kafka recorren Praga





Borges y Kafka recorren Praga

Gonzalo Núñez
18 de abril de 2012


Durante diez días, entre el 16 y el 26 de abril, Praga se convierte en un paraíso para los amantes de dos gigantes de la literatura universal: Franz Kafka y Jorge Luis Borges. Gracias a la tercera bienal Kafka-Borges, que regresa a la capital checa, decenas de conferencias, lecturas, proyecciones de películas, debates y hasta una exposición fotográfica recordarán el legado de estos dos maestros de la cultura mundial.

En 2010, el volcán islandés de nombre impronunciable opacó un poco las actividades de la bienal Kafka-Borges, que entonces se celebró en Buenos Aires. Muchos participantes checos no pudieron viajar, por la clausura de los cielos internacionales.

Por eso ahora ha llegado a la capital checa una nutrida comitiva argentina, capitaneada por María Kodama, viuda de Borges, por el ministro de Cultura de Buenos Aires, Hernán Lombardi, y por Mario Sabato, cineasta e hijo de Ernesto Sabato, para celebrar con todo la tercera edición de la bienal.

En esta ocasión, la bienal también homenajeará a dos escritores que fallecieron en 2011: el checo Arnošt Lustig y el argentino Ernesto Sabato, como para recordar que la razón de esta fiesta es difundir las culturas de ambos países, tanto de la República Checa como de la Argentina.

Hernán Lombardi, Juan Goytisolo, María Kodama y Mario SabatoHernán Lombardi, Juan Goytisolo, María Kodama y Mario Sabato La bienal comenzó con la inauguración, en el Instituto Cervantes de Praga, de la muestra fotográfica ‘El Atlas de Borges’, en la que se ve al escritor argentino muy campechano en diversos países, disfrutando con María Kodama, autora de las fotos.

María Kodama recordó que la bienal Kafka-Borges nace de un esfuerzo conjunto entre la Fundación Jorge Luis Borges, de la que es presidenta, y de la Sociedad Franz Kafka Praga.

Markéta Mališová y María Kodama

“A Markéta Mališová (directora de la Sociedad Franz Kafka)la conozco desde hace ya bastante tiempo a través de la iniciativa que tuvo el ex embajador Fleming de organizar un acto sobre El Golem. Ahí fue cuando comenzamos después a pergeñar la unión entre la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y la Sociedad Franz Kafka, haciendo actos cada dos años en Buenos Aires y acá en Praga. Nosotros en Buenos Aires decimos que se necesitan dos para bailar el tango. Es decir, se necesitan muchos para poder hacer estos actos tan lindos”.

Después, la viuda de Borges quiso introducir la muestra fotográfica, aclarando primero que ella no es ni nunca había sido una fotógrafa profesional.

“Como decía el ministro Lombardi, yo no soy una fotógrafa profesional, soy una fotógrafa aficionada. Les digo que en mi celular tengo casi tres mil fotos tomadas, o sea que me encanta tomar fotos, fotos extrañas, distintas. Las que hacía con Borges era durante nuestros viajes. Y sucedió una cosa muy curiosa, porque después que Borges murió durante muchos años yo no saqué fotos. Y una vez comiendo con unos amigos yo les dije que a mí me gustaba la fotografía. Ellos me dijeron algo que quizás en ese momento era cierto. Me dijeron: no, no te gusta la fotografía, te gustaba sacarle fotos a Borges. Porque desde que él partió, nunca más sacaste fotos”.

María Kodama se tomó esto como un desafío, así que respondió que no era su culpa.

“Entonces yo rápidamente les dije bueno, porque la máquina es muy pesada y no tengo ganas de cargarla y yo voy sola en los viajes. Entonces me regalaron una máquina pequeña para decirme que sacara fotos. Y continué sacando fotos, por orgullo y para demostrarles que no, que me gustaba sacar fotos. Pero en serio me gusta sacar fotos”.

Destacó la presidenta de la Fundación Jorge Luis Borges la gracia del gran escritor argentino al momento de enfrentarse ante la cámara.

“Lo lindo de estos viajes era que en medio así de lo caótico que podían ser a veces, como lo es todo viaje, siempre Borges era un ser muy tranquilo, no cierto, y a él le encantaba realmente posar para las fotos. Entonces él se preocupaba si el reloj iba a salir o si tenía la misma corbata, o sea, eran todas cosas muy divertidas”.

De entre todas las imágenes seleccionadas por María Kodama hay una serie que ella destaca.

“Les puedo decir por ejemplo que la foto que creo que es la más divertida, la más loca, es nuestro viaje en globo. Para ir en globo teníamos que salir muy temprano en la mañana. Borges estaba encantado, recuerdo que esa noche no durmió preguntándome si la barquilla era de mimbre o si yo creía que podía ser de plástico. Yo le dije: Plástico o mimbre, vamos en el globo, que es lo importante, así que da lo mismo”.

Aunque comenta que al principio los encargados de globo, en San Francisco, EE.UU., no querían que Borges viajara, por lo peligroso que podía ser para una persona de su edad, pero él los convenció.

“Porque el señor para disuadirlo le dijo que es muy difícil subir porque hay que colocar el pie en un estribo y luego pasar la pierna como cuando uno montara a caballo. Borges le dijo: ‘Yo voy a intentarlo y si no puedo, usted me iza’, como si fuera una bandera. Entonces, bueno, la cuestión es que fuimos en globo y es una sensación maravillosa, porque es como si uno levitara y, sobre todo, lo que más llama la atención es el silencio. El silencio es como una presencia, es una cosa maravillosa, única”.

Otro percance fue el intenso calor que se siente allá arriba, en las alturas, agregó.

“Borges estaba sumamente entusiasmado y de pronto me dice, porque claro, queman gas sobre las cabezas de los pasajeros. Entonces Borges me dice que habíamos pensado en todo, menos en una cosa: llevar sombreros, porque nunca imaginamos que íbamos a sentir tanto calor en la cabeza. Así que cuando bajamos fue toda una alegría para él y realmente fue una cosa maravillosa”.

Después María Kodama destacó la importancia de Buenos Aires en toda la obra de Jorge Luis Borges.

“Buenos Aires fue para él una cosa muy importante. Es decir, era la parte por el todo. Para él ser argentino era más bien ser porteño. A través de la obra de Borges uno ve justamente ese amor que va pasando, como todo amor, por distintas etapas a lo largo de su vida. Es fascinante ver de qué manera comienza con el descubrimiento, cuando él vuelve de Europa y ve esa ciudad y luego como él va viendo los cambios de esa ciudad que lo llevan a lo que es para mí la aceptación real y el amor real, que es ese poema en el que él dice esa cosa así tan terrible: No nos une el amor sino el espanto. Será por eso que la quiero tanto”.

En ese poema, Borges explica su relación ambigua con su ciudad natal, de la que siempre partió pero a la que siempre volvió, aunque esté enterado en Ginebra.

“Quiere decir que es la aceptación de todo lo positivo y todo lo negativo que él vivió en esa ciudad y que persiste y a la que sigue queriendo con toda su alma. Y como recordaba Hernán Lombardi, Borges decía que siempre soñaba que estaba en Buenos Aires, que volvía a Buenos Aires”.

La bienal Kafka-Borges recordará el legado de Ernesto Sabato este miércoles, en el Instituto Cervantes de Praga, con una exhibición de la película ‘El Poder de las Tinieblas’ (1979), de Mario Sabato, hijo del escritor y quien tras la proyección charlará con el público presente.

Fuente : Radio Praga
Gonzalo Núñez - 18-04-2012
http://www.radio.cz/es/rubrica/panorama/borges-y-kafka-recorren-juntos-las-intrincadas-calles-de-praga


domingo, 27 de junio de 2010

Jeame Ventura / Nostalgia de Praga


Josef Sudek

Jeame Ventura
Misteriosa perspectiva compartida
NOSTALGIA DE PRAGA

Ayer fui a dar un paseo para disfrutar de una soleada tarde primaveral de Barcelona. Regresé a casa dos horas después con unas nuevas sandalias y dos cd's de sinfonías de Dvorák. Me senté delante del ordenador y puse el primer disco, dispuesto a disfrutar de la música del fabuloso compositor checo. Mientras las melodías iban llenando el ambiente de mi casa, cogí "Toda la belleza del mundo", esas memorias de Jaroslaf Seifert que he vuelto a releer de nuevo. Buscaba la parte en la que el poeta describe su encuentro con cierto fotógrafo checo de cuyo nombre no me acordaba. No tardé en encontrarlo. Efectivamente se trataba de Josef Sudek. Con el nombre anotado, me dispuse a buscar en Google imágenes suyas, tenía curiosidad por ver alguna de las fotografías de las que habla Seifert en sus memorias. Enseguida apareció en la pantalla ese anciano de barba blanca acarreando su voluminosa cámara con su único brazo. Esas imágenes me trasladaron de nuevo al relato de Seifert sobre su encuentro con Sudek en Petrín. A medida que iba pasando una fotografía tras otra podía imaginar los largos paseos del viejo artista por la bella Praga en busca de la mágica imagen.

Fotografía de Josef Sudek

              De repente me quedé estupefacto. Entre las evocadoras naturalezas muertas captadas por el venerable anciano empezaron a aparecer algunas de sus instantáneas de Praga. ¡Muchas de ellas eran imágenes de la ciudad vista a través de las ramas de los árboles de sus jardines! No podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Nunca hasta entonces había visto fotografía alguna de Sudek. Pero esas imágenes de Praga a través del ramaje desnudo de los árboles sí que las había contemplado muchas veces: ¡yo mismo llevo años haciendo esas fotografías en mis viajes invernales a Praga! La música de Dvorák seguía inundando mis oídos mientras mi vista se llenaba una y otra vez con las instantáneas de aquella mágica ciudad agazapada tras las grises ramas de los viejos árboles de Petrín o tomadas desde el parquecillo de Strelecký. Una vez más volvió a mí la emoción de sentir la magia de Praga que tantas veces me ha permitido disfrutar la ciudad desde que la conocí hace ya unos cuantos años y de la que me enamoré enseguida. Y ahora, por enésima vez Praga me guiñaba el ojo de nuevo, recordándome nuestra íntima y secreta unión. Esa intimidad de la que muchos artistas checos han gozado a lo largo de los siglos, así como también algún que otro extranjero, más allá de la típica postal del bello Puente de Carlos o el enigmático reloj del Ayuntamiento.

               Por un momento volví a mi Praga Mágica a la que acudo fiel a la cita de cada invierno que hemos establecido desde hace algúnos años . Pero ese guiño cómplice todavía no había dicho su última palabra. En busca de nuevas fotos de Sudek que me devolvieran aquella magia pragense, apareció de repente ante mi atónita vista una fotografía aparentemente sin nada especial. Creo que se me paró hasta el corazón al contemplar esa imagen. Se trataba del tocón de un gran árbol talado en medio de lo que parecía una pendiente boscosa. Realmente no podía creer lo que mi vista mandaba a mi cerebro. En mi última visita a Praga este pasado invierno, fui dando un paseo hasta Petrín, como siempre hago varias veces cuando visito la ciudad. Me gusta especialmente pasear por esa colina solitaria en esa época del año y perderme entre sus sinuosos senderos, rodeado de viejos árboles. Es allí, uno de mis lugares preferidos de Praga, en donde dejo volar la imaginación hacia mundos fantásticos. Pues bien, como decía, este invierno, vagando sin rumbo fijo por el monte Petrín, llegué hasta un pequeño claro entre la arboleda desde el que se podía contemplar el Hradcany al otro lado de la montaña. Reinaba allí el silencio y la paz adecuadas para poder sentarme un rato y dejarme invadir por la magia de Praga. Buscando un sitio en el que sentarme econtré en la cima de una pequeña pendiente en la parte más alejada del camino, el tocón de un viejo árbol talado. Enseguida aquel tocón me llamó en silencio, ofreciéndose para que pudiera reposar sobre él y escribir sobre ese mágico momento. Acepté solícito y agradecido esa amable invitación y allí permanecí durante un tiempo indefinido, empepándome de la belleza y la espiritualidad que siempre espero encontrar y en todas las ocasiones lo consigo, cuando estoy en Praga. Después, cuando llegó la hora de volver a la realidad, regalé a ese tocón una foto que hice con mi cámara, para poder así llevarme ese instante mágico a Barcelona y poder disfrutar de él hasta mi nueva cita con Praga.
             

 ¡Cual fui mi sorpresa ayer al descubrir ese tocón fotografiado muchos años atrás por el genial artista! En realidad no sé si se trata del mismo árbol talado, es posible que no sea así, pero para mí lo verdaderamente emocionante fue descubrir que alguien más a parte de mí disfrutó de la magia de un viejo tocón. Y también que no sólo yo veo Praga a través de las ramas desnudas de sus árboles.