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lunes, 31 de marzo de 2025

Susana Fortes / “María Casares le daba sopas con honda a Albert Camus en muchas cosas”

 


Susana Fortes, en el mercado de Colón de Valencia, el pasado 20 de febrero.


Susana Fortes: “María Casares le daba sopas con honda a Albert Camus en muchas cosas”

La escritora novela en ‘Solo un día más’ la relación entre el escritor y la actriz gallega, “una de las grandes historias de amor del siglo XX”, a partir de las cartas que se enviaron durante 15 años

La gabardina de Albert Camus


L'ecrivain Albert Camus


La gabardina de Albert Camus

Daba por supuesto que nunca llegaría a la altura del escritor, pero algo podría suceder si me compraba la misma vestimenta y fumaba Gitanes sin filtro como él



Manuel Vicent
MANUEL VICENT
26 ENE 2025 - 05:00 CET

viernes, 21 de febrero de 2025

La gran novela de amor de Camus y María Casares fueron sus cartas

 

Camus (derecha), con Casares, el pintor Balthus (de pie) y el compositor Arthur Honegger, tras un pase de 'El estado de sitio', una de las obras teatrales del escritor, en el Marigny de París, en 1948.

La gran novela de amor de Camus y María Casares fueron sus cartas

La editorial francesa Gallimard publica reunidas por primera vez las 865 misivas que se cruzaron a lo largo de sus 15 años de relación sentimental el escritor y la actriz

jueves, 6 de junio de 2024

Subastado por medio millón de euros el manuscrito de ‘El extranjero’

 


La primera página de un manuscritos de 'El extranjero'
La primera página de un manuscritos de 'El extranjero'CASA TAJAN


Subastado por medio millón de euros el manuscrito de ‘El extranjero’ que Camus escribió después de publicar su novela icónica

Los expertos en el autor apuntan a que el Nobel de Literatura lo redactó en 1944, dos años después del lanzamiento de su título más conocido, para “satisfacer sus necesidades de dinero”


Sara González

París, 5 de junio de 2024

Solo se conocen dos manuscritos de El extranjero. El primero está resguardado en una biblioteca del sur de Francia. El segundo pertenecía a un coleccionista anónimo y ha sido subastado este miércoles en París por 500.000 euros. Sus 104 páginas contienen anotaciones en los márgenes, tachaduras y bocetos. Pero su valor también reside en el misterio que lo envuelve. A pesar de estar fechado en 1940, su autor, el francés Albert Camus, lo escribió en 1944, dos años después de la publicación de su icónica novela, según testimonios de su familia. Un detalle que permite acercarnos al contexto de la época y esbozar ciertos rasgos de la personalidad del Nobel de Literatura.

martes, 11 de abril de 2023

Simone de Beauvoir, como si viviera ahora




Simone de Beauvoir, en París, en 1978.
FOTO DE JANINE NIEPCE 


Simone de Beauvoir, como si viviera ahora

Sami Naïr construye una biografía de las ideas de una de las grandes mujeres del siglo XX



JUAN CRUZ
08 DIC 2019 - 18:37Actualizado:09 DIC 2019


El modo de escribir de Sami Naïr (Tlemcen, Argelia, 73 años) se parece a su forma de hablar: lanza un puño hacia adelante para que la idea que avanza resulte tan sólida como la palabra que utiliza. Prosa marcada por la memoria y la acción. Así ha abordado su largo encuentro con Simone de Beauvoir, la compañera de Jean Paul Sartre. Trabajó a su lado en la revista Le Temps Modernes, creación del filósofo que ella dirigió desde 1979, cuando murió Sartre, hasta su propia muerte en 1986.

lunes, 10 de abril de 2023

Camus / Autorretrato del hombre que buscaba la felicidad

Albert Camus con sus dos hijos gemelos en Brefs, en Vendée, 1946, en una imagen del libro 'Albert Camus, solitario y solidario', de Catherine Camus.

Albert Camus: autorretrato del hombre que buscaba la felicidad

'Breviario de la dignidad humana' recoge cerca de 200 pensamientos e ideas de Albert Camus



Un referente moral, un enseñante de la dignidad humana o una especie de conciencia del mundo contemporáneo son algunas de las palabras e ideas que suelen acompañar el nombre de Albert Camus. Él es uno de esos creadores en los que ética es estética, y estética es ética. Pero todo eso que puede sonar, a veces, a algo abstracto está hecho de partículas emocionales y sentimentales. Camus buscó lo que todo individuo anhela, la felicidad, y lo expresó sin tapujos en sus libros y diarios. En ellos deja claro, recuerda, que no hay bien colectivo, que no hay felicidad en grupo si antes no se ha encontrado y disfrutado de la felicidad individual. Es la búsqueda primera y última. Esa sinceridad es la que hace, en parte, que conecte con los lectores.

Albert Camus / Efigie del pensamiento de la postguerra

 

Albert Camus


Albert Camus, efigie del pensamiento de la postguerra 
— 1.4.19


Joaquín León
1 de abril de 2019

En una sociedad gangrenada por dos guerras, Camus fue guía para el pensamiento de una generación.

En una fotografía de 1944, Henri Cartier-Bresson retrató a Albert Camus en las calles de París. Con el pelo engomado, la mirada profunda y enfundado en un abrigo negro, el escritor argelino, emulando a un joven Humphrey Bogart, se convirtió, a través del ojo de Bresson, en un ícono visual de la época. Delgado, pálido y atractivo, Camus, a lo largo de su vida, no solo fue el escritor que marcó el rumbo del pensamiento occidental de mediados de siglo, sino que encarnó, a través del personaje que de sí mismo construyó, el querer y el sentir de una generación, la de la postguerra.

sábado, 24 de diciembre de 2022

Javier Rodríguez Marcos / Entre Camus y mi madre, elijo a mi madre

Albert Camus

Entre Camus y mi madre, elijo a mi madre

Por: Javier Rodríguez Marcos 
07 de noviembre de 2013

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El 14 de julio de 1951 Albert Camus acudió a una verbena en la plaza de Saint-Sulpice acompañado de su madre y de varios amigos, Jean Daniel entre ellos. Es este el que recuerda al escritor levantándose de tanto en tanto para bailar y el que recuerda cómo al volver a sentarse después de una pieza Camus se inclinó hacia su madre y le dijo: “Mamá, me han invitado al Elíseo”. La madre, Catalina (o Catherine) Sintes, hija de una menorquina de armas tomar, viuda de un caído en la Primera Guerra Mundial y mujer de la limpieza en una Argelia llena de inmigrantes como ella, hizo que su hijo le repitiera la frase, luego se quedó callada y le dijo: “Eso no es para nosotros. No vayas, hijo; no te fíes. Eso no es para nosotros”.

miércoles, 24 de agosto de 2022

Vargas Llosa / El efecto Sartre

 

Ilustración de Fernando Vicente


Mario Vargas Llosa

BIOGRAFÍA

El efecto Sartre

Sostiene en su libro Rafael Uzcátegui que el anarquismo, ideología equivocada desde el principio y sin futuro, goza de buena salud. En su obra expone una tesis sobre la causa del infantilismo de la izquierda latinoamericana



5 de junio de 2022


¿Usted creía que los anarquistas habían desaparecido? Nada de eso, gozan de muy buena salud según el venezolano Rafael Uzcátegui. Acaba de publicar un libro, muy crítico del gobierno de Nicolás Maduro, al que acusa de maltratar y torturar a los presos políticos y de los asesinatos cometidos contra los críticos como él. Es miembro de múltiples asociaciones, ha renunciado a tirar bombas y pegar tiros,  y trabaja por la más noble de las causas: defender a los presos políticos y buscar protección y países que quieran recibir a los refugiados de cualquier índole. Sus ensayos son insólitos, porque la izquierda en América Latina no suele sostener tesis tan democráticas  como las suyas. Además, no sólo es un teórico, sino un hombre de acción.

domingo, 27 de marzo de 2022

Carlos Mayoral / La justicia camusiana



Albert Camus, París, 1945. Fotografía: Cordon.



Carlos Mayoral
La justicia camusiana


Noviembre de 2017


Esta narración tiene un desarrollo cronológico extraño. Transcurre en dirección contraria al tiempo, como los cuentos de Scott Fitzgerald. En concreto, empieza situándose en algún lugar de la Borgoña francesa, en el enero frío de 1960. Allí, el destino quiso jugar a ser el protagonista de una vida que nada le debía y colocó un inoportuno pinchazo en la rueda del Facel Vega FV3B, uno de esos coches de lujo que, a esa hora, recorría la carretera borgoñesa a 180 km/h. El automóvil quedó en manos de ese destino que, con saña, jugó con él hasta estamparlo contra un árbol junto a la cuneta. El destrozo fue tal que nadie supo nunca en cuántos fragmentos quedó dividido el coche. El conductor y su familia sobrevivieron. El primero respondía al nombre de Michel Gallimard, apellido de editores, hijo en la práctica de su tío, Gastón Gallimard, fundador de uno de los sellos más prestigiosos del planeta. Horas más tarde, el lugar es un hervidero de fotógrafos: uno de los viajeros no ha sobrevivido, y hay que sacar rédito gráfico. El muerto no había tenido intención de viajar en aquel auto, y un escuálido boleto de tren sin utilizar oculto en el sobretodo daba testimonio de aquel giro inesperado. Quizá su amistad con Gallimard le hizo cambiar de opinión. Al día siguiente, pocos periódicos abrieron con la muerte de unos de los escritores que mayor altura alcanzó durante el siglo XX. Al día siguiente, una inoportuna huelga en los medios impidió gritar como la ocasión merecía. Al día siguiente, la prensa apenas se hizo eco de la muerte de Albert Camus.

“La peste” / Una advertencia de Albert Camus


“La peste”, una advertencia de Albert Camus

El libro, de 1947, empieza con ratas muertas y sigue con una enfermedad y una ciudad en cuarentena.

Patricia Kolesnicov
2 de marzo de 2020



Una frase ya nos deja claro lo que se viene: "La mañana del 16 de abril, el doctor Bernard Rieux, al salir de su habitación, tropezó con una rata muerta en medio del rellano de la escalera", escribe Albert Camus. Y, ay, la novela, de 1947, se llama La peste. Nada bueno nos espera.

Jean Daniel y el verano invencible de Albert Camus

Jean Daniel
Premio Príncipe de Asturias 2004

Jean Daniel y el verano invencible 

de Albert Camus

El periodista francés reivindica en un libro la vigencia de la obra de su amigo



Un día de 1953 sonó el teléfono en la revista Caliban, dirigida por un joven de 33 años llamado Jean Daniel. Al otro lado se presentó una voz: "Soy Camus". Acababa de iniciarse una amistad que sólo quebraría la guerra de Argelia: "Rompí con él porque no quería aconsejar una negociación con el Frente de Liberación Nacional", recuerda Daniel enCamus. A contracorriente (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).
Los dos amigos sabían de qué hablaban. Ambos eran pieds-noirs, argelinos de origen europeo, pero el autor de El extranjero, que había defendido a los musulmanes cuando nadie en París se acordaba de ellos, se quedó solo reivindicando que el futuro de Argelia tuviera en cuenta a gente como ellos: "Quiero luchar por la justicia", decía. "No por la penitencia de los unos y la venganza de los otros".

sábado, 26 de marzo de 2022

‘La peste’ /¿Obra maestra o libro fallido?





‘La peste’, ¿obra maestra o libro fallido?

La novela de Albert Camus, que Penguin Random House publica en castellano en ‘ebook’, revive con el coronavirus, pero la discusión sobre su significado y su valor sigue abierta


Marc Bassets
París, 4 de abril de 2020

Albert Camus (1913-1960), que era la honestidad en persona, lo consideraba “un libro totalmente fallido”. "He pecado de ambición y este fracaso me resulta penoso”, le escribió a su amigo Louis Guilloux cuando el libro estaba terminado pero aún no publicado.

La peste se publicó en 1947 y fue un éxito de ventas y de críticas, pese a puntuales reparos iniciales. “No dudo en considerarla como una de las obras más importantes no del año, si no de una época”, sentenció el crítico de Le Monde. La novela, que narra los meses de cuarentena por una epidemia en la ciudad portuaria de Orán, en la Argelia francesa, de inmediato se convirtió en un clásico.

La peste / Camus y la heroicidad del hombre común

CAMUS Y LA HEROICIDAD DEL HOMBRE COMÚN

‘La peste’, del Nobel de Literatura Albert Camus, usa el marco atemporal de una crisis social para defender la solidaridad y la heroicidad del hombre común.

Esther Peñas
15 de junio de 2017


La mañana del 16 de abril de 1947, el doctor Bernard Rieux encuentra una rata muerta en el rellano de la escalera. Más allá de lo inquietante de la escena, una amenaza se despierta en su interior. Una sospecha aún sin forma concreta. Atento a cómo la anécdota se sucede en otros puntos del barrio, cuando fallece el encargado del edificio donde tiene su consulta pone nombre a su recelo. Para entonces, decenas de cadáveres de ratas alfombran la ciudad. Las autoridades se resisten a aceptar lo real.

La peste / Anatomía de una rata



La peste, de Albert Camus.

Anatomía de una rata.

RADIACIONES
14 de febrero de 2018


Florencia, 1348. La peste negra asola la ciudad. El escritor Bocaccio, que había vivido aquel año, imagina ese marco para encerrar a unos personajes a contarse historias. En una villa a las afueras, lejos de la plaga, como en el famoso “La máscara de la muerte roja” de Poe.

sábado, 26 de diciembre de 2020

Albert Camus, Ivan Jablonka y Emmanuel Carrère / Una literatura sin verdugos


Jean-Claude Romand, en junio de 1996, durante el juicio que le condenó a cadena perpetua.Ampliar foto
Jean-Claude Romand, en junio de 1996, durante el juicio que le condenó a cadena perpetua.  GETTY

Una literatura sin verdugos

La posible salida en libertad del protagonista de 'El adversario' propicia una revisión crítica de la icónica obra de Emmanuel Carrère


MARC BASSETS
25 SEP 2018 - 17:10 COT

Un condenado sale en libertad después de cumplir su pena, y resulta que el condenado también es el protagonista de una novela. ¿Es un personaje? ¿O una persona? El efecto es inquietante.

Jean-Claude Romand podría salir de la cárcel en los próximos días, si así lo deciden los jueces. Suponemos que retomará una vida discreta y normal, tras pasar la mitad de su vida adulta inmerso en una ficción gigantesca y atroz, y la otra ­entre rejas.

viernes, 3 de julio de 2020

La pintura de Edward Hopper y La Peste de Camus, como si fueran de hoy


La pintura de Edward Hopper y el texto de Camus, como si fueran de hoy.
Edward Hopper

LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La pintura de 

Edward Hopper 

y La Peste 

de Camus, 

como si fueran de hoy

En tiempos de cuarentena, recordamos dos obras que, de alguna manera, describen el escenario del aislamiento.

Mariana Mactas
27 de marzo de 2020

Edward Hopper, el pintor del aislamiento

Se llama Sol de la mañana, y es un óleo pintado por Edward Hopper en 1952. Pero lo primero que transmite es casi lo opuesto a la idea feliz, emprendedora, del sol matinal. Sol de la mañana, como toda la obra del artista americano, es una imagen de la soledad. En estos días de gente sola encerrada en casa, las imágenes de Hopper se intercambian en redes sociales y grupos de WhatsApp. Sus pinturas, que capturaron la idea de la soledad contemporánea, nos describen y nos interpelan como si, a través del tiempo, estuvieran dirigidas a nuestro presente confinado.

jueves, 14 de mayo de 2020

La nueva vida de las pestes de Camus y Defoe



La nueva vida de las pestes de Camus y Defoe

«Diario del año de la peste», de Daniel Defoe, y «La peste», de Albert Camus, recobran actualidad: crónica veraz y fuerza moral para hacer frente a la desolación

Fernando R. Lafuente
4 de mayo de 2020

John Blow, maestro de Purcell, en Venus and Adonis, 1683, escribió para el Coro en sol menor, «Weep for your huntsman, oh forsaken grove»: «Un hombre no es más que un recuerdo./Un hombre no es más que una promesa». O lo que sería «Un tránsito y un ocaso», así definiría Nietzsche el paso por la vida. Desde el siglo VI Europa ha conocido la peste negra, y muchos pensaron el 31 de diciembre del año 999 que algo terrible caería sobre la humanidad. Las procesiones de penitentes llenaron los campos y ciudades del continente, algo así refleja Igmar Bergman en El séptimo sello, esa procesión que recorre, bajo rezos y advocaciones, la redención. Se desencadenaron oleadas de desaliento y miedo, eran inmensas las zonas de sombra, inmensas las debilidades.

domingo, 5 de abril de 2020

Albert Camus / Solitario y solidario


Albert Camus, 1947, en su retrato más mítico. El escritor, nacido en Mondovi en 1913 era hijo de un colono francés ('pied-noir') en Argelia que murió luchando en la I Guerra Mundial; su madre, una figura que la acompañó de manera esencial de por vida, había nacido en Mahón (Menorca) y era semi-analfabeta. HENRI CARTIER-BRESSON

Albert Camus
SOLITARIO Y SOLIDARIO

En la carnicería del tío de Albert Camus en Argelia, 1920. Sentado en el centro, vestido de negro, el escritor a los siete años. Sus estudios en Argel lo marcaron para siempre, y a sus profesores Louis Germain y Jean Grenier les dedicó su discurso del Premio Nobel, que le concedieron en 1957. Gracias a ellos descubrió la lectura y la filosofía. RUE DES ARCHIVES

Albert Camus (i) y el poeta René Char, en IÍsle-sur-Sorgue (Vaucluse). Camus comienza temprano en la práctica de la escritura. Es en la revista 'Sud' en la que publica sus primeros textos en 1932. Realiza estudios de Filosofía y la tuberculosis lo ataca desde su juventud: de hecho le impide que se presente a su examen de licenciatura.

Albert Camus junto a su hija Catherine, en una imagen del libro 'Albert Camus, solitario y solidario', por Catherine Camus. El autor de 'La peste' y de 'El extranjero' fue un ferviente defensor de la libertad. Miembro de la resistencia contra la ocupación nazi de Francia, criticó a su vez el expansionismo soviético cuando nadie se atrevía a alzar la voz contra Stalin y mostró su rechazo a la bomba atómica a los dos días de la masacre de Hiroshima. En 1937 se marchó del partido comunista francés (PCF).

1 de octubre de 1957. Albert Camus, escritor francés. Fue en este año cuando el autor recibió el Nobel. Camus había llegado a Francia de Argel en 1940. Allí había publicado 'El revés y el derecho', un ensayo que reeditó 20 años después. Durante la ocupación nazi, Camus colaboró con 'Combat', el diario de la resistencia contra Vichy y el Tercer Reich. LOOMIS DEAN


1944. Albert Camus. El nobel había escrito dos años antes 'El extranjero' que se publicó en plena ocupación nazi de Francia que supuso su lanzamiento a la fama y en la que plantea el absurdo destino de las personas decentes, sometidas a fuerzas colectivas y sin control.

Picasso escribió en 1941 "El deseo atrapado pr la cola" una obra de teatro en la que los personajes son partes del cuerpo humano. El 19 de marzo de 1944, se celebró una de las tradicionales fiestas picassianas, centrada en la lectura de la pieza. En la foto, obra de Brasaï, los amigos del pintor que ejercieron de actores. De pie, Jacques Lacan, Cécile Eluard, Pierre Reverdy, Louise Leiris, Zanie Campan, Picasso, Valentine Hugo y Simone de Beauvoir y el propio Brasaï. Sentados, Jean-Paul Sartre, Albert Camus (que ejerció de director), Michel Leiris y Jean Aubier.

Albert Camus, fotografiado mientras fuma y lee el periódico en Marché aux puces "Mercado de las Pulgas" en París en 1953. Apenas un año antes, se había producido la célebre ruptura con Jean-Paul Sartre, tras la publicación de una crítica feroz del sartreano Francis Jeanson en 'Les temps modernes', la revista fundada por el propio Sartre en 1945 que atacaba sin piedad 'El hombre rebelde'. ROGERT-VIOLLET

El escritor francés Albert Camus en París (Francia), un hombre que también había ejercido el periodismo como co-director de 'Le soir républicaine' en Argel y en 'Combat', diario de resistencia que el general De Gaulle puso como ejemplo de periodismo libre e insobornable. ROGERT-VIOLLET

Albert Camus, durante una visita a Londres. El escritor declaró que él jamás podría dedicarse a la política porque era incapaz de aceptar o desear la muerte del adversario. Pero fue señalado desde muchos frentes y acusado de ser trotskista. El medio existencialista del que se separó lo tildó de burgués. KURT HUTTON

Albert Camus con sus dos hijos gemelos en Brefs, en Vendée, 1946, en una imagen del libro 'Albert Camus, solitario y solidario', por Catherine Camus. Su vida familiar vivió momentos turbulentos. Su segunda mujer Francine Faure fue ingresada entre 1953 y 1954 por problemas psicológicos y él se aferró a la gran pasión que sentía por la actriz española María Casares mientras lo azotaba la tuberculosis.

Albert Camus en el Teatro Antoine el 20 de abril de 1959, en una imagen del libro 'Albert Camus, solitario y solidario', por Catherine Camus. El escritor escapó a todas las categorías en su defensa y búsqueda de la libertad y esto le valió en su momento el ostracismo de determinados círculos intelectuales y la incomodidad que la propia Francia experimenta hacia una de sus figuras más universales.

Albert Camus el 21 de agosto de 1944, en una imagen del libro 'Albert Camus, solitario y solidario', por Catherine Camus. El eterno extranjero escribió novelas, obras teatrales y ensayos como una conciencia que deseaba mostrar la importancia de la felicidad individual como antesala de la colectiva: la responsabilidad del ser humano y el peso de la belleza, del arte y de la cultura en ese trayecto.

Albert Camus murió a los 47 años en un accidente de tráfico de un coche que conducía el editor Michel Gallimard, que falleció cinco días después. El suceso se produjo cerca de Villeblevin, una localidad de Borgoña. Su tumba es la más desnuda del cementerio de Lourmarin, el pueblo de Provenza en el que fue enterrado.





Albert Camus / Filosofía de un espontáneo


Albert Camus en 1947. / HENRI CARTIER-BRESSON (MAGNUM PHOTOS/CONTACTO)



¿Camus, filósofo? En todo caso “un filósofo para alumnos de bachillerato”, se burlaron en su día los detractores. Hoy sigue siendo la opinión de no pocos académicos. En efecto, como señaló Sartre desde la primera hora (ni siquiera se conocían personalmente aún) “Camus pone cierta coquetería en citar textos de Jaspers, de Heidegger, de Kierkegaard, que por otra parte no siempre parece entender bien”. ¡Tocado! En “El mito de Sísifo”, añado yo, repite el tópico de un Schopenhauer indecente predicando el suicidio ante una mesa bien servida: pues bien, Schopenhauer no recomendó el suicidio, todo lo contrario. Ese tipo de erudición no es lo suyo, lo cual no le descarta como pensador como aclara el propio Sartre de los buenos tiempos: “Sus verdaderos maestros son otros: el contorno de sus razonamientos, la claridad de sus ideas, el corte de su estilo de ensayista y un cierto tipo de siniestro solar, ordenado, ceremonioso y desolado, todo anuncia un clásico, un mediterráneo”. Más tarde también Czeslaw Milosz, que le estaba agradecido por ser uno de los poquísimos intelectuales que le acogió bien cuando huyó del comunismo, le defendió contra la acusación común de que carecía de doctorado filosófico: “Pero, en primer lugar, ¿qué se entiende por filosofía? Para algunos, como Camus, la filosofía exige una alimentación casi carnal y se rehúsan a hablar de las cosas que no tocan por sí mismos”.

¿Por qué escribes novelas o dramas teatrales?”, pregunta la filosofía; y Camus responde: “Para vivirte mejor…
Entonces ¿era o no era filósofo? Digamos que fue un espontáneo que saltó al ruedo de la filosofía sin llevar nada más que su hambre vital de voyou argelino y la vergüenza torera de no aceptar una existencia irreflexiva. El capote con que dio sus primeros pases en esa faena improvisada (“El mito de Sísifo”) fue elabsurdo, mucho más que una palabra y algo menos que un concepto. El absurdo no es el sinsentido del mundo, sino la falta de sentido en un mundo que nosotros –los inventores y huérfanos del sentido- reclamamos que lo tenga: “El hombre se encuentra ante lo irracional. Siente en sí mismo su deseo de felicidad y de razón. El absurdo nace de esa confrontación entre la llamada humana y el silencio sin razones del mundo”. El absurdo no es un dato elemental sino un divorcio: la demanda de los hombres y la callada por respuesta del universo, un amor imposible. La peculiaridad del absurdo es que deja der serlo si lo aceptamos como tal: es un pensamiento inaceptable y sólo si no lo aceptamos, si nos sublevamos contra él, podemos pensarlo. No es una idea, ni mucho menos una doctrina, ni siquiera algo que pueda explicarse en el aula, como las categorías de Aristóteles o la dialéctica trascendental de Kant. El absurdo… ¡eso hay que vivirlo! Tal como decimos de otros padecimientos. Por eso se presta mejor a la narración que al tratado. Pero se equivocan quienes expulsan a Camus del jardín de la filosofía, porque sin la filosofía no se entienden ni se justifican sus ficciones, que son el modo que utiliza para hacerla comprensible. “¿Por qué escribes novelas o dramas teatrales?”, pregunta la filosofía; y Camus responde: “Para vivirte mejor…”.



Para Camus, la democracia –despreciada por los revolucionarios y por Sartre- tiene el gran mérito de solicitar modestia: nadie puede zanjarlo todo por sí mismo, hace falta el consejo de otros y el acuerdo
Intelectualmente el absurdo es un callejón sin salida aunque la vida consiste precisamente en hacer como si la tuviera. El muro que nos cierra el paso es infranqueable, pero nosotros pintamos voluntariosamente una puerta en él y la puerta se abre…o al menos nos permite imaginar que se abre y salimos por ella. De esa puerta pintada en el muro de la realidad, imposible pero irrenunciable, es de lo que habla “El hombre rebelde”, donde por segunda vez el espontáneo Camus se echa al ruedo de la filosofía. La primera faena se la perdonaron como una manifestación de simpática inexperiencia, pero por esta otra ya fue seriamente sancionado por los comisarios de la plaza. “Me rebelo, luego somos”: ¿habrase visto mayor atrevimiento? Sublevarse entonces no es una consecuencia histórica de la solidaridad, sino que la solidaridad nace a partir de la individualidad que se subleva por impulso metafísico. El ser humano se rebela y al hacerlo descubre la humanidad que le vincula a los demás. Los dogmáticos de la revolución comprendieron que ésta, violenta y totalitaria, forma parte del muro de la realidad contra el que se insurge el rebelde. “Los hombres mueren y no son felices”, resume Calígula. Pero cada hombre puede rebelarse contra lo que impone la muerte y la infelicidad, descubriendo así su camaradería con los demás. Y esa rebelión no es simple grandilocuencia, sino búsqueda de soluciones políticas, es decir, contra el estado de guerra que exige mantenerse en el odio. Para Camus, la democracia –despreciada por los revolucionarios y por Sartre- tiene el gran mérito de solicitar modestia: nadie puede zanjarlo todo por sí mismo, hace falta el consejo de otros y el acuerdo. Rebelarse contra la infelicidad del terror exige evitar el absolutismo decapitador de los principios y a menudo atenerse a los matices, a las medias tintas: ¡qué bien comprendemos hoy, tras las contradicciones de las primaveras árabes, la actitud tentativa y fluctuante de Camus ante el conflicto de Argelia a finales de los años cincuenta!
En Youtube puede verse una breve filmación de Albert Camus en la que, con una sonrisa y aire de pillo, finge ante la cámara muletazos sin toro ni muleta. Es un espontáneo, el maletilla que aspira a la gloria. O que ya la conoce: “Comprendo aquí lo que se llama gloria: el derecho de amar sin medida” (Bodas).