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sábado, 12 de julio de 2025

Joan Margarit / Viuda



Joan Margarit
VIUDA

En mis altos tacones de mujer
me alzo hacia la furia y mis ojos te escriben,
de un garabato, el nombre de mi amante.
De ti y de mí no queda más que un pozo
que fue llenándose de muertos pájaros.
De pequeña solía encerrarme en un armario:
hoy, en la oscuridad de un cine, espero
a que, dentro de mí, termine de llorar
la niña del fracaso.
Lo que no me dijiste es este frío.
Lo que nunca te dije son las piedras
que, de la playa al mar, lanza el olvido.
En mis altos tacones de mujer
me alzo elegante, sensual, furiosa,
mientras miro hacia abajo, hacia tu tumba.



Joan Margarit / Cosas en común

 


Joan Margarit
BIOGRAFÍA
COSAS EN COMÚN

Habernos conocido
un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos
los motivos del lobo.
La luna que acompaña al tren nocturno
Barcelona-París.
Un cuchillo de luz para los crímenes
que por amor debemos cometer.
Nuestra maldita e inocente suerte.
La voz del mar, que siempre te dirá
dónde estoy, porque es nuestro confidente.
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí en aquel tren que iba vacío.







Joan Margarit / Horarios nocturnos

 

Edvard Munch


Joan Margarit

BIOGRAFÍA

HORARIOS NOCTURNOS

Acostado contigo, oigo pasar los trenes,
y sus ventanas cruzan encendidas mi frente 
rasgando el terciopelo de esta noche.
La pausa de silencio me deja una luz roja,
la nota en el pentagrama de cables y de vías
oscuras y brillantes. Acostado contigo,
oigo cómo se alejan con el ruido más triste.
Quizá me he equivocado no subiendo a uno de ellos.
Quizá el último acierto sea —abrazado a ti—
dejar pasar los trenes en la noche.




Joan Margarit / No tires las cartas de amor

 


Joan Margarit

BIOGRAFÍA

NO TIRES LAS CARTAS DE AMOR

Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
—esta flecha de sombra—
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo. 
Caerán los años. Te cansarán los libros. 
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.




Joan Margarit / Lejos

Foto de Triunfo Arciniegas

Joan Margarit
LEJOS

Un perro abandonado va por la carretera,
busca la esclavitud en el peligro.
Cuando anochece,
jadeante, le quedan aún fuerzas
para ladrar a los primeros faros,
que lo deslumbran.
La carretera pasa junto al mar
en una costa abrupta.
El mundo puede ser bellísimo,
pero tiene que incluir la humillación.
Soñar tan sólo es
buscar un amo.





viernes, 11 de julio de 2025

Joan Margarit / Ulises en aguas de Ítaca

 


Joan Margarit

BIOGRAFÍA

ULISES EN AGUAS DE ÍTACA


Vas llegando a la isla, ahora sabes

qué es el azar. Vivir, qué significa.

Tu arco será polvo en un estante.

Polvo será el telar y la pieza que teje.

Los pretendientes, que en el patio acampan,

son sombras de los sueños de Penélope.

Vas llegando a la isla mientras bate 

el mar contra las rocas de la costa,

igual que el tiempo contra la Odisea.

Nadie tejió nunca tu ausencia. Nadie

vino tampoco a destejer tu olvido.

Por más que, a veces, la razón lo ignore,

Penélope es la sombra de tu sueño.

Vas llegando a la isla: las gaviotas

cubren la playa y no se moverán

cuando al pasar no dejes huella alguna,

pues tú no existes: eres la leyenda.

Quizá un lejano Ulises murió en Troya,

y quizá lo lloró alguna mujer,

pero en el sueño de un poeta ciego

continúas salvándote:

en la frente de Homero, riguroso,

eterno, cada vez que rompe el alba

un solitario Ulises desembarca.






Joan Margarit / Ser viejo

 



Joan Margarit
SER VIEJO

Entre las sombras de los gallos
y los perros de patios y corrales
de Sanaüja, se abre un agujero
que se llena con tiempo perdido y lluvia sucia
cuando los niños van hacia la muerte.
Ser viejo es una especie de posguerra.
Sentados a la mesa en la cocina,
limpiando las lentejas
en los anocheceres de brasero,
veo a los que me amaron.
Tan pobres que al final de aquella guerra
tuvieron que vender el miserable
viñedo y aquel frío caserón.
Ser viejo es que la guerra ha terminado.
Es saber dónde están los refugios, hoy inútiles.





Joan Margarit / La silla de ruedas de José Emilio Pacheco

José Emilio Pacheco


Joan Margarit
LA SILLA DE RUEDAS DE JOSÉ EMILIO PACHECO

Camino al lado de la silla
que alguien empuja con torpeza. México.
Al salir del hotel, la rueda encalla.
Joana: ¿has visto cómo me he agachado,
y he abierto los reposapiés
poniéndole las piernas en su sitio?
Toda mi vida junto a ti ha vuelto
y no deseo alzar otra vez la cabeza
porque eres tú, ahora, a quien ayudo.
¿Me has visto maniobrar en el peldaño?
¿Has recordado cuando te empujaba
y tú, confiada, ibas en la silla de ruedas?

Comencé en presente este poema.
Él está con Joana.
Las dos sillas de ruedas, ya vacías,
se hacen compañía
mientras, a los dos lados del Atlántico,
un ventoso presente sin olvido
golpea cada vez menos retórico.

Aguascalientes, con Cristina y José Emilio, 9 de noviembre de 2013.
Sant Just, 16 de febrero de 2014.





Joan Margarit / La profesora de alemán

 

Paula Rego: 'Adormecida', 1994. 


Joan Margarit

BIOGRAFÍA

LA PROFESORA DE ALEMÁN

En aquel Instituto de posguerra
debí haber aprendido algo de griego
y adquirido un barniz sobre los clásicos.
Pero, si aprender algo era difícil,
nada tenía aún menos futuro
que el alemán, cubierto por negruzcos
escombros de Berlín bajo la nieve.
La mía era una lengua perseguida
y la suya una lengua derrotada.
En un aula pequeña del chalé
donde estaba instalado el Instituto,
al entrar la encontraba de rodillas
fregando junto a un cubo, hablando sola.
No sé alemán y en general no tengo
buen recuerdo de toda aquella gente,
pero no olvidé nunca su dolor.
Ahora que paso cuentas con quién soy
siento en frías baldosas mis rodillas
mientras borro el ayer, como ella hacía
con la roja cenefa del mosaico.

Joan Magrit




Joan Margarit / Últimos ecos





Joan Margarit
ÚLTIMOS ECOS

Terminada la guerra,

el saco familiar de historias tristes

se abría en cada casa: personajes

que para aquellos niños fueron sólo

un nombre, un dolor vago en los retratos

explicados en tardes de domingo

sin luz eléctrica, que se morían

oscurecidas como un gran desván.


Nuestra alegría se desparramaba

por todos los solares, con silbidos

que en el crepúsculo se oían

mezclándose al llamado de las madres.


Vuelvo a la Escuela Nacional de Niños,

puedo oír, en la calle sin aceras,

el recreo en mitad de la mañana,

el griterío y las rodillas sucias

tras pelotas de trapos y cordeles.


La calle polvorienta donde estuvo

con su estucado gris y sus dos aulas,

sin ningún patio ni jardín, mi escuela.


Pero, de aquellos días queda, apenas,

el frío anochecer

que mi padre traía en el abrigo,

miedos nocturnos, tardes

de juegos en lejanas azoteas.

 

Y la sombra de inviernos ferroviarios,

cuando al alba mi madre iba alejándose

por una calle oscura y solitaria

con mi hermana cogida de la mano:

la maestra y su niña hacia la escuela,

tapadas con bufandas bajo el frío.


La infancia transcurría sin pasado:

cometas de papel en la alta tarde

y canicas debajo de los muebles

y aburrimiento de calcomanías

en los días más fríos y lluviosos.


Mi madre, con mi hermana, ya se alejan

en un tren sin paradas que recorre

las soledades de mi propio invierno.





jueves, 10 de julio de 2025

Joan Margarit / Aventura doméstica

Foto de Triunfo Arciniegas

 


Joan Margarit

BIOGRAFÍA

AVENTURA DOMÉSTICA


Solo en casa y mirando en los armarios.

Encuentro algún antiguo mapa de carreteras,

contratos que han vencido, estilográficas

que ya no escribirán ninguna carta, 

calculadoras con las pilas secas 

y relojes que el tiempo ha derrotado.

En los cajones suele, como una rata triste,

anidar el pasado. Vacíos, los vestidos

cuelgan igual que viejos personajes 

que nos interpretaron.

Pero encuentro también tu lencería, 

color arena, o noche, con pequeños bordados.

Bragas, sostenes, medias que despliego 

y que me hacen volver hasta el brillante 

—y a la vez misterioso— fondo de amor y sexo:

lo que da, de verdad, vida a las casas,

igual que se la da a un puerto lejano

la luz de los cafés y de los barcos.


Joan Margarit
UNA MUJER MAYOR
Paula Rego
Editorial La Cama Sol, Barcelona, 2019, p.


 

Joan Margarit / Oráculo

 





Joan Margarit
EL ORÁCULO

Eres tú cuando niño, con un cazo.
En el pequeño matadero, aguardas
a que te vendan sangre.
Hay, sobre el suelo de cemento, un banco
con las cabras tendidas en hilera,
balando, atadas y ofrecido el cuello.
Bajo una de ellas has dejado el cazo.
Es negra y suave. Con parsimonia, un hombre
armado de un punzón, la ha degollado.
Como ocurría en Delfos, el mensaje
del chorro rojo golpeando el cazo
con el mismo sonido que ahora escuchas,
fue difícil y oscuro, y has tardado
cuarenta años en interpretarlo.
Lo haces ahora, mientras meas sangre.





Joan Margarit / Autopista

 

Pablo Neruda según David Levine

Joan Margarit
AUTOPISTA

Empieza a anochecer, y en el coche la voz
grabada de Neruda recita sus poemas. 
Entre roncos camiones nuestros faros 
se adentran en la lluvia. Parece que buscaran
a una niña olvidada en una tumba
y el poema que él nunca le escribió.
Ególatra y patético, mi héroe 
¿llegó a sentir alguna madrugada
que amar no es escribir cantos de amor?
Pobre Neruda, pobre gran poeta
llorando bajo tierra por la niña
que le esperó en un viejo cementerio
en los campos violeta y amarillos de Holanda.
Los poemas la ocultan como a un pájaro muerto
que el viento va cubriendo de hojarasca.





Joan Margarit / El equipo del asesino



Joan Margarit
EL EQUIPO DEL ASESINO

Entre tantos desastres amontonados como sacos
la vida me dejó tu amor.
Qué más da el silencio de la noche,
el coche negro que apagó los faros
y el saxo de la radio, puesta a bajo volumen.
Impecable ha de ser sólo el disparo:
certero y peligroso. Como tú en mi vida.




Joan Margarit / Casa de misericordia

 

Joan Margarit


Joan Margarit
CASA DE MISERICORDIA

El padre fusilado. 
O, como dice el juez, ejecutado.
La madre, ahora, la miseria, el hambre, 
la instancia que le escribe alguien a máquina:
Saludo al Vencedor, Segundo Año Triunfal, 
Solicito a Vuecencia poder dejar mis hijos 
en esta Casa de Misericordia.
El frío del mañana está en la instancia. 
Hospicios y orfanatos fueron duros,
pero más dura era la intemperie.
La verdadera caridad da miedo.
Igual que la poesía: un buen poema, 
por más bello que sea, será cruel.
No hay nada más. La poesía es hoy
la última casa de misericordia.





miércoles, 9 de julio de 2025

Joan Margarit / Llegas tarde a tu tiempo

 


Joan Margarit

BIOGRAFÍA

LLEGAS TARDE A TU TIEMPO


Llegas tarde a tu tiempo. Son palabras
duras que escucho como una derrota.
Pero ahora no sé, ya, de combate alguno,
ni qué tiempo fue el mío. Es una pena
no ser nadie y haberse equivocado
de tren, haber perdido la maleta,
pasar de largo por estar dormido,
y ahora, cansado y sin la ropa limpia,
verse en un hotelucho de una sola
y mala estrella: ésta debe de ser la mía.
Lo dejo todo menos el poeta
que queda del desastre. Jugaré
a que también me equivoqué de siglo:
esto será París y yo Verlaine.





Joan Margarit / No estaba lejos, no era difícil

 

Joan Margarit

Joan Margarit


ESTABA LEJOS, NO ERA DIFÍCIL

Ha llegado este tiempo
cuando ya no hace daño la vida que se pierde,
cuando ya la lujuria es tan sólo
una lámpara inútil, y la envidia se olvida.
Es un tiempo de pérdidas prudentes, necesarias,
y no es un tiempo de llegar
sino de irse. El amor, ahora,
por fin coincide con la inteligencia.
No estaba lejos,
no era difícil. Es un tiempo
que no me deja más que el horizonte
como medida de la soledad.
Un tiempo de tristeza protectora.





Joan Margarit / Gente en la playa

 

Joan Margarit

BIOGRAFÍA

GENTE EN LA PLAYA

 

La mujer ha aparcado en una calle

junto a la arena.

Baja del coche y, sin prisa,

saca y despliega la silla de ruedas.

Después, coge al muchacho,

lo sienta y le coloca bien las piernas.

Se aparta unos cabellos de la cara

y, mientras siente como ondea su falda,

va empujando la silla de ruedas hacia el mar.

Entra en la playa por el pasadizo

de tablas de madera que, de pronto,

a unos metros del agua, se detiene.

Muy cerca, el socorrista mira al mar.

La mujer alza al chico:

lo coge por debajo de los brazos

y, de espaldas al agua, va arrastrándolo

mientras los pies inertes del muchacho

dejan dos surcos tristes en la arena.

Lo ha llevado muy cerca de las olas

y lo deja en la arena para volver atrás

a recoger el parasol y la silla de ruedas.

 

Estos últimos metros. Siempre faltan

los malditos, terribles metros últimos.

Estos te romperán el corazón.

No hay amor en la arena. Ni en el sol.

Ni tampoco en las tablas, ni en los ojos

del socorrista, ni en el mar.

Estos últimos metros

son el amor. Su soledad.




Algunas ideas de Joan Margarit


Joan Margarit



ALGUNAS IDEAS DE JOAN MARGARIT

BIOGRAFÍA

La verdad

La verdad es necesaria, es imprescindible, es deslumbrante, pero a la vez hace daño. La mente no busca la verdad por sí misma, hay que enseñarle que la verdad vale la pena; que el esfuerzo y el dolor que produce valen la pena. La moraleja de un poema sería: “la verdad duele, pero es necesaria”. Viene a ser una versión poética de lo que nos decía nuestro padre cuando éramos chicos: “Si pica, cura”. ¿Cómo va a curar, si no pica?

 (ABC Cultural, 6 de junio de 2015).

 

Joan Margarit: "Todo cuesta. Y si te regalan algo, desconfía"

 


Joan Margarit: "Todo cuesta. Y si te regalan algo, desconfía"


El escritor gana el Premio Reina Sofía de Poesía, dotado con 42.000 euros, el más importante para poetas en español y portugués


Manuel Llorente
7 de mayo de 2019

Le llega el premio a Joan Margarit con 81 años ya cumplidos, cuando otros muchos ya han dado por cerrado su círculo. Pero a él le le pilla a pie de obra: «Escribo cada día». No lo dice con jactancia sino como una necesidad, como una forma de entender la vida, quizá también de entenderse. Y nada da por terminado, por cerrado. «Estoy revisando a fondo el poema Siglo de oro del último libro que he publicado, Un asombroso invierno (Visor), fundiéndole con otro. La obra sólo se cierra cuando te mueres», dice a EL MUNDO.