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sábado, 24 de diciembre de 2016

Ana María Rodas / Dijeron que un poema


Ana María Rodas
DIJERON QUE UN POEMA

Dijeron que un poema
debería ser menos personal
que eso de hablar de tú o de yo
es cosa de mujeres.
Que no es serio.

Por suerte o por desgracia
todavía hago lo que quiero.

Quizá algún día utilice otros métodos
y hable en abstracto.
Ahora sólo sé que si se dice algo
debe ser sobre tema conocido.

Yo sólo soy sincera  —y ya es bastante—
hablando de mis propias miserias y alegrías
puedo contar que me gustan las fresas
Por ejemplo
y que algunas personas
me caen mal por hipócritas, por crueles
o simplemente porque son estúpidas.
Que no pedí vivir
y que morir no es algo que me atraiga
excepto cuando me hallo deprimida.
Que esoy hecha
sobre todo
de palabras.
Que para poder manifestarme
uso tinta y papel a mi manera.
No puedo remediarlo.
Por más que trate
no escribiré un ensayo
sobre la teoría de conjuntos.

Tal vez más adelante
encuentre otras formas de expresarme.
Pero eso no me importa ahora
hoy vivo aquí y este momento
y yo soy yo
y como tal actúo.

Por lo demás lamento no complacer a todos.
Creo que ya es bastante mirar hacia mí misma
y tratar de aceptarme
con huesos con músculos
con deseos con penas.
Y asomarme a la puerta y ver pasar el mundo
y decir buenos días. Aquí estoy yo.
Aunque no les guste.

domingo, 4 de enero de 2015

Ana María Rodas / Apunte




Ana María Rodas
APUNTE

Oficio de poeta.
Menos mal.
Así, en vez de castigarme a ciegas
con el pasado
y de llorar a solas
puedo sentarme frente a una máquina tan gris como el ambiente
mover los dedos rápido
y decir que todo es una mierda.

Ana María Rodas / En aquel tiempo la soledad era un cilicio




Ana María Rodas
En aquel tiempo la soledad era un cilicio

En aquel tiempo la soledad era un cilicio
prendido constantemente a mi cuerpo.
Ahora es la estancia perfecta
mi refugio
cuando salgo/finalmente/de ti.



Ana María Rodas / La luna, siempre



Ana María Rodas
La luna, siempre

Redonda, hinchada de frotarse contra el cielo
rasga mi piel con su delgada luz
Cae sobre mi pelo
con la levedad de una sirena
que no se hubiera dado cuenta
que no posee piernas
Solivianta mi sangre
me enciende de locura
me regala una piel fosforescente
y me convierte
aceite hirviendo
en fauna
(cascos y cuernos y cabello desbocado
bajo el lúbrico soplo de lo oscuro)



Ana María Rodas / La gramática miente


Ana María Rodas
LA GRAMÁTICA MIENTE

La gramática miente
(como todo invento masculino)
Femenino no es género, es un adjetivo
que significa inferior, inconciente, utilizable,
accesible, fácil de manejar,
desechable. Y sobre todo
violable. Eso primero, antes que cualquier
otra significación preconcebida.



sábado, 3 de enero de 2015

Regina José Galindo / Prensando mis entrañas


Regina José Galindo
PRENSANDO MIS ENTRAÑAS

Prensando a mis entrañas
permanece
Hace un año vive conmigo
chupando mi sangre
mi sudor
mi sexo.
He intentado un aborto
pero este amor
no conoce la muerte.



Regina José Galindo / Si fuera José
Regina José Galindo / Soy un lugar común
Regina José Galindo / Prensando mis entrañas




Regina José Galindo / Soy un lugar común


Regina José Galindo
SOY UN LUGAR COMÚN

Soy un lugar común
como el eco de las voces
el rostro de la luna.

Tengo dos tetas
-diminutas-
la nariz oblonga
la estatura del pueblo.

Miope
de lengua vulgar,
nalgas caídas,
piel naranja.

Me sitúo frente al espejo
y me masturbo.

Soy mujer
la más común
entre las comunes.

Regina José Galindo / Si fuera José
Regina José Galindo / Soy un lugar común
Regina José Galindo / Prensando mis entrañas




viernes, 2 de enero de 2015

Mónica Albizúrez Gil / Serpiente


Mónica Albizúrez Gil

SERPIENTE

Repto en mi cama
me enrosco
tiro el veneno
cambio de piel
y duermo
porque aquí está el paraíso
y no hay evas ni adanes
ni dioses
sola yo
y mi deliciosa
manzana.


Mónica Albizúrez Gil
Sol

Guatemala, Palo de Hormigo, 2002, 66 págs.


Mónica Albizúrez Gil / Informática


Mónica Albizúrez Gil

INFORMÁTICA

Cuando ya no esperé encontrar tu nombre en la pantalla
y no me asustó el silencio
cuando ya no fuiste referencia en el tiempo
cuando la lejanía fue real
el olvido había borrado nuestros mejores archivos
éramos dos usuarios anónimos
en una intemperie infinita



Mónica Albizúrez Gil
Sol

Guatemala, Palo de Hormigo, 2002, 66 págs.

Mónica Albizúrez Gil / Mujer sola
Mónica Albizúrez Gil / Informática
Mónica Albizúrez Gil / Serpiente



lunes, 22 de diciembre de 2014

Mónica Albizúrez Gil / Mujer sola


Mónica Albizúrez Gil
MUJER SOLA

Mejor signo de libertad
no encuentro
que esta noche a solas sin miedo al teléfono
babeando deliciosamente
la almohada
la pierna atravesada
el camisón enrollado
oscuridad total como me gusta
y la seguridad
de que nadie perturbará
mis sueños
hasta que yo misma lo determine

noche autónoma de absoluto silencio
en la que empiezo
como nunca antes
a gustar de mí

viernes, 19 de diciembre de 2014

Aída Toledo / Ella / La misma

Ilustración de Paul Laurenzi
Aída Toledo
ELLA/LA MISMA

Me miro en el espejo
y no he dejado de ser
la misma
la que creyó en príncipes
la virgen
la que leía libros en el bus
la misma
con sus faldas cortas
y sus piernas flacas
la de la invariable rutina
de la casa al instituto
del instituto a la casa
la misma
la que medio soñó con hijos
la que pasó seis años con el
mismo novio
la que se equivocó
pensando que lo amaba
la misma
la que no miraron
cuando ella los miró
la que ahora escribe
en tanto un hombre
¿su príncipe tan esperado?
la deja la olvida la ignora
o la evade
ella/ la misma.


Aída Toledo
Brutal batalla de silencios, 1990





miércoles, 17 de diciembre de 2014

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ana María Rodas / La poesía es una especie de lava que brota

Ana María Rodas
Ana María Rodas
LA POESÍA ES 
UNA ESPECIE DE LAVA QUE BROTA

María R. Doles*


Premio Nacional de Literatura Miguel Angel Asturias 2000. Ana María Rodas, nació en Guatemala, Guatemala, el 12 de septiembre de 1937. Ha publicado Poemas de la Izquierda Erótica, Cuatro esquinas del juego de muñecas (poesía), 1975; El fin de los mitos y los sueños (poesía), 1984; y, La insurrección de Mariana (poesía), 1993. 

Sus poemas han sido publicados en antologías en español, inglés y alemán en Centroamérica, Estados Unidos, Inglaterra, Colombia, México, Viena, Roma y Munich. 

En 1974 la Asociación de Periodistas de Guatemala le otorgó el premio Libertad de Prensa, premio otorgado solamente a periodistas que se destacan en la defensa de aquella libertad fundamental. 

Su primer libro de poemas, Poemas de la izquierda erótica, se inscriben ya como un referente obligado de la literatura guatemalteca. En 1980, su libro El fin de los mitos y los sueños recibió una mención de honor en el certamen de juegos florales de México, Centroamérica y el Caribe de 1980 de la ciudad de Quetzaltenango, Guatemala. En 1990 recibió el primer premio poesía en el certamen de juegos florales de México, Centroamérica y el Caribe de 1990, con su obra La insurrección de Mariana. En el mismo año también obtuvo el primer premio en el certamen de cuento de juegos florales México, Centroamérica y el Caribe de 1990 con su cuento Mariana en la tigrera


—Algunos se preguntan por qué es menos agresiva en sus artículos y en sus cuentos, que en su poesía ¿Está de acuerdo o no con esta apreciación? 


—Todo el mundo puede opinar y cada quien tiene un punto de vista diferente. Pero diré que trabajo con tres géneros distintos. La poesía es una especie de lava que brota; se puede trabajar y publicar si está bien, o tirar si está mal. El cuento requiere más tiempo y es un proceso diferente, pues en mi caso implica crear personajes creíbles y dejar la trama un poco a oscuras. En cuanto a los artículos periodísticos, se escriben muy rápido. Vivimos en un país tan espantosamente dolorido que es preferible ser más simpático y sensible con los lectores de periódicos, excepto en los casos en los que verdaderamente no se puede callar. La gente tiene derecho a leer otro tipo de materiales en un periódico. 

—Viendo en retrospectiva su obra, ¿cómo sitúa los Poemas de La izquierda erótica? Muchos siguen viéndolo como su libro clave. 


—Y no deja de tener razón, porque en el fondo un autor siempre está escribiendo y rescribiendo el mismo libro. Sí, yo introduje cambios en el lenguaje poético, ese título es esencial y cuando veo hacia atrás me doy cuenta de que mis poemarios (La izquierda, Cuatro esquinas del juego, Una muñeca, el fin de los mitos y los sueños,La insurrección mariana), forman parte de una especie de gran libro que se fue escribiendo de a poquito. Admito que el primero tuvo importancia. Tanta gente no se puede equivocar al respecto (ríe). Pero más bien creo que Poemas de izquierda erótica respondían a una necesidad del momento. Los libros de mis amigos y mis compañeros Quinque Noriega o Luis Eduardo Rivera, que fueron publicados inmediatamente después, también reflejan irreverencia y desenfado. 


—Aunque su caso fue distinto, porque los versos venían de una mujer. 


—Claro, la gente se asombró, me criticó y demás, porque yo era mujer. Eso no debería ser, ni entonces ni ahora, pues la escritura se debe ver en función de su calidad, no de su origen creativo (si es de mujer o de hombre). Hablar de escritura de mujeres es una especie de machismo a la inversa. Se debería pensar si los versos tienen la validez dentro de la poesía en general, no podemos seguir haciendo esa diferenciación entre hombres y mujeres. 

—¿Cansa el hecho de que el interés se centre en una obra pasada, cuando se crean y escriben otros? 

—No. Aunque parezca inmodesto, admito que Poemas marcó algo. Entonces los lectores se referirán a esta obra como un cambio que se estableció en el lenguaje poético. Por otro lado, no me preocupa porque, insisto, uno escribe por la necesidad de hacerlo, publica porque el material vale la pena. Pero en cuanto se publican los libros, ya no se puede hacer nada por ellos y siguen solos su camino. Si una persona se interesa por mi poesía y quiere leer mis libros, solamente ella puede juzgar si hay continuidad o avance en mi creación. 

Por otra parte, cuando se publicó La izquierda erótica, yo era reportera y ocupé primeras páginas. Al presentar mi libro de cuentos (Mariana en la tigrera, 1996), ya no estaba en la misma situación en el periodismo y hubo un vacío espantoso. Pocos escribieron de él y llegué a pensar que no servía. Casi un año después pedí la opinión sincera de amigos como Luis Eduardo Rivera y Dante Liano. Ambos consideraron que el libro estaba bien. En una de sus visitas, Tito Monterroso lo elogió. Creo que esto responde al fenómeno de que en Guatemala no hay una respuesta pública a lo que se hace en el arte. Imagino que nadie quiere exponerse a hacer crítica porque tenemos la piel muy delgada. Seguimos siendo muy pueblerino en ese sentido.

*Siglo XXI











Ana María Rodas / Sueños de luna


Ana María Rodas

Sueños de luna 

Te soñaba huyendo de mi lado
yo lloraba como tonta sobre los cristales rotos
y encendía las luces para que se advirtieran

las vírgenes

los adornos de plata
la curva que la pared dibuja al internarse
en el terreno

denso
inexplicable

que es el sueño
Ese de anoche
en el que tú brincabas desnudo
mostrando la piel más oscura de tu sexo
y los dientes filudos de animal en celo